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En una pared de piedra de casi 700 metros, en la colina del Parque de la Libertad de Pretoria, la capital de Sudáfrica, hay grabados más de 95.000 nombres. Y entre ellos, los de 2.107 soldados cubanos. 

El muro guarda la memoria y rinde homenaje a aquellos que murieron para que hoy Sudáfrica tenga paz y democracia. Y en esa lucha Cuba representó un papel importante. 

Los nombres presentes en el muro de Pretoria son los de los soldados muertos en la batalla de Cuito Cuanavale, en Angola, en 1988, a la que el líder sudafricano Nelson Mandela, fallecido este jueves, se refirió en diversas ocasiones como un punto de inflexión en la lucha contra el apartheid. 

Combatientes cubanos en Cuito Cuanavale, Angola, marzo de 1988. 

«Aquella impresionante derrota del ejército racista le dio a Angola la posibilidad de disfrutar de la paz y consolidar su soberanía. Le dio al pueblo de Namibia su independencia, desmoralizó al régimen racista blanco de Pretoria e inspiró la lucha contra el apartheid dentro de Sudáfrica (…). Sin la derrota en Cuito Cuanavale nuestras organizaciones nunca hubieran sido legalizadas», dijo Mandela ante una multitud el 26 de julio de 1991 en Matanzas, Cuba. 

Combatientes cubanos en Cuito Cuanavale, Angola, marzo de 1988

Cuito Cuanavale fue quizá una de las batallas más decisivas de la guerra civil angolana, que duró casi 30 años, desde 1975 hasta 2002, y en la que la intervención cubana tuvo un papel clave. Fue un punto de inflexión en la historia de África. Los militares del gobierno del apartheid habían ocupado todo el sur de África después de 1975 buscando dar marcha atrás a las independencias de los pueblos de esa región. Con el apoyo de los cubanos, los angolanos vencieron a las fuerzas del apartheid. Fue una derrota total. 

A partir de ese momento, Pretoria negoció con los angolanos y namibios y condujo a la independencia del sur de África. Después se iniciaron las negociaciones con el Congreso Nacional Africano (ANC, por sus siglas en inglés) que concluyeron con la liberación de Nelson Mandela y al fin del apartheid. Tras la victoria en las elecciones de 1994, el ANC se transformó en el partido de gobierno y Nelson Mandela en presidente del país. Poco después, Cuba se convirtió en el primer país reconocido diplomáticamente por su gobierno.