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La abanderada del pacto opositor Nueva Mayoría, Michelle Bachelet, lamentó hoy que los chilenos residentes en el exterior tengan prohibido votar en las elecciones presidenciales que hoy celebra el país. 

«Espero que esta sea la última vez que nuestros compatriotas que viven en cualquier parte del planeta no puedan votar, por eso hemos dicho que este país necesita una nueva Constitución, que entre otras cosas permita que los chilenos en el exterior puedan votar», manifestó la expresidenta (2006-2010) luego de ejercer el sufragio en un colegio capitalino.

La exmandataria, favorita para ganar los comicios de este domingo, en que también serán elegidos los 120 diputados, 20 senadores y los 278 integrantes de los 15 Consejos Regionales del país, dijo que era una lástima que sus compatriotas residentes fuera de Chile hoy no pudieran expresar sus preferencias en las urnas, al menos para las presidenciales.

Bachelet manifestó que obviamente le gustaría ganar en la primera vuelta de este domingo, pero que estaba consciente de que en la competición participan además ocho candidatos presidenciales, lo cual podría dificultar que ella obtenga más del 50 por ciento de las papeletas.

«Hemos llamado a la gente a que vaya a votar, para que expresen sus sentimientos, sus sueños de país a través de concurrir a votar, y elegir a quien le parezca que representa el proyecto que más se parece al Chile en que quiere vivir», señaló la abanderada de Nueva Mayoría, bloque de siete partidos políticos de centro-izquierda.

De tener que ir al balotaje el 15 de diciembre, su rival estaría entre la aspirante de la derecha, Evelyn Matthei, el independiente Franco Parisi y el líder del Partido Progresista Marco Enríquez-Ominami, según lo mostrado por los sondeos.

En marzo último Bachelet renunció a su cargo de directora de ONU Mujer, en Naciones Unidas, para incursionar en la contienda electoral chilena, con un programa que defiende la educación pública y gratuita para los ciudadanos de bajos ingresos.

También promueve una reforma tributaria que permitiría recaudar unos ocho mil 200 millones de dólares, dinero que sería destinado a reformar la enseñanza, con énfasis en la calidad y la gratuidad. 

Entre sus propuestas de mayor peso está el encausar una nueva Constitución, que ponga fin a la actual Carta Magna, heredada de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

 

(Fuente: PL)