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27/10/2013 1:02:38 

 

Centro de Bioactivos Químicos de la Universidad Central, una de las instituciones que prestigian el Polo científico villaclareño, también sufre los impactos del criminal bloqueo económico, comercial y financiero que mantiene Estados Unidos contra Cuba hace más de cinco décadas. 

 

Los especialistas de esta reconocida entidad investigan, desarrollan, producen y comercializan nuevos ingredientes farmacéuticos activos, utilizados en la medicina humana, veterinaria y en la agricultura. «Sin embargo para cumplir esta misión hemos tenido muchas barreras por esa cruel política», asegura la Doctora en Ciencias Mirta Elena Cuellar de la Cruz,  Directora en funciones de la institución.

En ese sentido puntualizó las serias dificultades para la adquisición de equipamiento de tecnologías de punta,  el cual se utiliza para esas investigaciones, sobre todo para la caracterización de productos químicos y para el control de la calidad de lo que exporta la entidad. Entre ellos citó el cromatógrafo de gases o líquidos, y  el espectrofotómetro, por solo mencionar dos ejemplos, los cuales hay que adquirirlos en países muy alejados, luego de complicadas gestiones en el mercado, lo cual encarece a niveles muy altos la compra de estos recursos indispensables, aclaró.

De igual manera, la experta significó los problemas que afronta el país para la adquisición de materias primas, por ejemplo,  el furfural que es derivado de la caña de azúcar, el cual pudiera adquirirse en países cercanos a Cuba, y la última importación hubo que obtenerla de una nación africana, con altos aranceles de importación.

Asimismo, otra de las evidencias del impacto del bloqueo en este centro científico villaclareño son las trabas en las exportaciones de sus resultados, pues aunque se ha penetrado en países de América, ha sido imposible comercializarlos en Estados Unidos, donde podrían venderse con los consiguientes beneficios también para empresas norteamericanas.

El Centro de Bioactivos Químicos, CBQ, tiene productos líderes muy reconocidos en el mercado nacional e internacional. Baste mencionar el DERMOFURAL, ungüento obtenido de materias primas derivadas del bagazo de la caña de azúcar y utilizado en el tratamiento de enfermedades causadas por hongos en las uñas y la piel. También produce el vitrofural, generalizado en todas las biofábricas del país y en el exterior, el cual evita  la contaminación microbiana de los medios de cultivo para  lograr así la producción masiva de vitroplantas, sin necesidad de utilizar autoclaves.

EL CBQ es responsable también de la creación del conocido G-1, de potente acción combinada de amplio espectro frente a bacterias y hongos sensibles y multirresistentes. Para lograr estos altos resultados científicos, los hombres y mujeres de este centro han sido testigos de cómo Cuba ha debido sortear múltiples barreras provocadas por el bloqueo, tanto en la exportación, la adquisición de materias primas y de equipamiento en el mercado internacional.

«En la compra  de equipos y reactivos estamos hablando de que Cuba invierte un 30 % por encima de los precios mundiales, lo cual significa una cifra elevada en gastos de dólares o euros, para poder realizar estas investigaciones que son muy beneficiosas para todo el mundo», concluyó la doctora Mirta Elena Cuellar.

 

(Fuente: CMHW / Dalia Reyes Perera)