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12/10/2013 7:44:10 

 

Luis Brizuela Brínguez laboró durante 11 meses en Siria, como corresponsal de la Agencia Latinoamericana de Noticias Prensa Latina (PL). Esta fue su primera misión profesional en el exterior y la valora como única por la posibilidad de reportar y escribir diariamente sobre los sucesos en esa nación árabe.

 

Los retos para Brizuela y su equipo de trabajo fueron diversos: en primer lugar, el idioma, pues la mayoría de los medios que transmiten desde Siria lo hacen en árabe y ellos lo desconocían casi completamente; además, era complicado mantener un flujo permanente de información con más de 10 horas diarias sin electricidad, debido a los constantes sabotajes a las redes de alta tensión, los oleoductos, etc., y tampoco fue fácil la adaptación y asimilación de una cultura totalmente diferente a la nuestra.

Superar los obstáculos no fue fácil y Brizuela asegura que recibió «el apoyo de los compañeros del Ministerio de la Información» quienes los acompañaron, sirvieron de traductores y ayudaron, sobre todo, «para comunicarnos directamente con la población. Téngase en cuenta que allí las concepciones sobre la información, los valores noticias, lo que conocemos y definimos desde este lado como objetividad periodística son totalmente diferentes a lo que entendemos nosotros».

Brizuela contó detalles de momentos muy complejos que vivió durante estos meses en los que el conflicto sirio se ha ido agudizando. «Todo comenzó con 5 ó 10 personas que salieron a la calle pidiendo reformas socio-políticas. Ellos recibieron estímulos desde el exterior y sus acciones fueron aprovechadas con fines intervencionistas. De pronto comienza una enorme campaña mediática en la que se dice que el gobierno estaba masacrando al pueblo; pero, en realidad, el gobierno garantizaba  la tranquilidad en esas manifestaciones y eso fue aprovechado por grupos armados para disparar y culpar al propio gobierno por la muerte de muchas personas». 

Damasco es una ciudad sitiada por Al Qaeda, argumentó el corresponsal, «solo segura en una distancia aproximadamente entre 10 y 12 kilómetros, y se calcula que entre el 50 y el 80 por ciento de estos grupos de la oposición pertenecen a esta organización y entran por la frontera de Turquía y la de Jordania; aunque, en realidad, esta es una oposición fabricada desde el exterior, a la que le llegan armas desde el Reino Unido, Francia y, por supuesto, de Estados Unidos, a través de la CIA, fundamentalmente desde Libia, por la frontera con Turquía.

«Este es un hecho muy manipulado, que dio a Obama el pretexto que ya había anunciado con su definición de la "línea roja"  que marcaría el despliegue para la intervención militar directa en el país. El objetivo del presidente estadounidense estaba claro: cambiar el mapa geopolítico de la región del Medio Oriente a su antojo, como lo ha pretendido hacer mediante las guerras de los últimos años».

Sobre el rol de Rusia en el conflicto, el reportero de Prensa Latina, graduado de Periodismo en la Universidad de La Habana, en 2006, recordó que entre Rusia y Siria han existido lazos históricos muy fuertes. «Los rusos tienen en ese territorio árabe su única base naval en la región. Han logrado frenar la invasión ya planificada contra Siria mediante el veto en el Consejo de Seguridad de la ONU. Desde allí las otras potencias pedían abiertamente la intervención militar. Gracias a la acción del canciller Serguei Lavrov se han tratado de impulsar las llamadas "conversaciones de Ginebra" en su segunda edición, para que se resuelva el conflicto mediante elecciones en el país».

Acerca del apoyo del pueblo al gobierno del presidente Al-Assad, los videos que circulan en las redes sobre estos sucesos y sus consecuencias humanas, Brizuela explicó que, en los inicios del conflicto, eran millones de personas apoyando al gobierno y apenas unos miles a la oposición, pero la prensa occidental mostraba en imágenes todo lo contrario. «Esto mismo pasó después con los reportes, fotografías y videos de los asesinados por el gas sarín, que cualquier persona, sin ser especialista y apenas analizando, leyendo, conociendo, puede percatarse de que son realmente montajes y muy pocas veces se ha explicado esto a profundidad».

Brizuela reiteró que en Siria hay dos guerras colaterales: una en el terreno y otra informativa. «Los sirios tienen un gran problema para mostrar al mundo su visión, su verdad y dar una versión alternativa sobre lo que ocurre allí. Los propios norteamericanos le han impedido el acceso a los satélites. Además, circulan en las redes sociales videos que no se han comprobado, realizados por aficionados que los cuelgan en las redes sin que sean hechos verificados. Estos videos tienen mucho de montaje, se difunden y los medios los publican, sin la más mínima ética. Es tiempo de que Siria ofrezca su visión de la guerra, de su conflicto y eso falta, los está afectando y contribuye al desconocimiento que existe».

 

El joven periodista cubano recordó que Siria es un país democrático, que tiene su constitución, elecciones presidenciales, determinados índices de desarrollo social que lo distinguen dentro de la región. Las mujeres allí tienen voz y se aboga por el derecho a la soberanía, la autodeterminación y la posibilidad de escoger el sistema político que deseen tener y eso es realmente lo que molesta.

«En Siria no existe una guerra civil, sino una invasión, pues los llamados “rebeldes” en realidad son mercenarios, terroristas pagados por potencias extranjeras. Por eso llaman al gobierno de Al-Assad como un régimen, porque se les enfrenta con la cabeza en alto.

«Todo parece indicar, entonces, que seguirán los ataques terroristas, la pérdida de vidas humanas,  la destrucción del país. Estados Unidos  no tiene la voluntad para sentarse a la mesa de negociaciones y concretar los acuerdos de Ginebra. Los ha postergado una y otra vez y, por tanto, no hay una solución política en el país. Ellos siguen apostando al derrocamiento de Al-Assad o a su asesinato, mientras el pueblo continúa padeciendo y, aunque algunos no estén de acuerdo con el gobierno, sí están claros que ni guerras, ni sanguinarios como los de Al Qaeda, ni gobierno extranjeros  pueden ser la solución para el futuro del país», concluyó Brizuela.

 

(Fuente: cubahora/Bertha Mojena Milián)