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21/6/2013 7:13:18

 

El Banco de China ha evitado inyectar más dinero en el sistema financiero, una decisión destinada a frenar eventuales desequilibrios pero que por el encarecimiento del préstamo preocupa tanto a bancos como a empresas. 

 

Los intereses de los créditos en el mercado se han encarecido marcadamente en las dos últimas semanas y al mismo tiempo, las propias entidades bancarias han empezado a restringir los préstamos entre ellas hasta prácticamente la paralización. 

Algunos expertos apuntan al riesgo de ralentización del crecimiento económico puesto que con el endurecimiento de las condiciones de crédito a corto plazo puede suponer el cierre para muchas empresas necesitadas de liquidez. 

Sin embargo, el propósito de las autoridades bancarias chinas es corregir el exceso de crédito en circulación así como las maniobras especulativas de muchas entidades menores que toman el dinero a buen precio del banco central para prestarlo a mayor interés a empresas y particulares. 

Es cierto que el control del crédito entraña un riesgo, puesto que quienes hayan suscrito créditos a intereses más altos, cuando no pueden pedir prestado más dinero, pueden acabar en la morosidad, un factor desacelerador de la economía. 

Con todo, el Banco Popular de China estaría convencido de la necesidad de acabar con las prácticas especulativas y forzar a la economía a moverse en términos realistas, pues una economía empieza entrañar riesgo de crisis cuando el crédito se dispara por encima del 10% de su tendencia tradicional. 

La restricción del crédito impuesta por el banco es un buen instrumento económico para combatir algunos de los grandes males de la sociedad china en desarrollo, tal como los entiende Xi Jinping y que resume con la metáfora de los cuatro vientos: las apariencias en detrimento de los valores, la burocracia, el hedonismo y la extravagancia. 

Es cierto que en buena medida muchos de estos «vicios» de la nueva China van asociados a la rápida circulación de ingentes cantidades de dinero, lo que ha generado ya una burbuja inmobiliaria y un exceso de inversión o de mala inversión, para ser más precisos. 


(Fuente: asiared)