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29/03/2013 7:19:46

 

La expresidenta de Chile, Michelle Bachelet, pudiera ocupar de nuevo la presidencia de Chile, luego de anunciar su candidatura a las elecciones presidenciales que tendrán lugar el 17 de noviembre, tras casi tres años como directora ejecutiva de ONU Mujeres. Señaló que trabajará para conducir el próximo Gobierno, «el primero de una mayoría política y social que permita enfrentar la desigualdad y construir un Chile más inclusivo».

 

Para postularse como candidata presidencial, Bachelet deberá ganar a finales de junio las elecciones primarias de la Concertación, en las que se medirá con el diputado democristiano Claudio Orrego, el senador radical José Antonio Gómez y el independiente Andrés Velasco, quien fue su ministro de Hacienda. 

La primera presidenta de Chile (2006-2010) ha dejado «un trabajo maravilloso», la dirección de ONU Mujeres, para iniciar un camino pedregoso que podría conducirla nuevamente a La Moneda. Médico cirujana, pediatra y epidemióloga que domina seis idiomas, casada dos veces y madre de tres hijos, está convencida de que aún «hay mucho por hacer». 

Por exigencia de su cargo internacional, Bachelet ha callado desde el 2010 sobre la contingencia política chilena, lo que ha sido aprovechado por sus adversarios políticos para disparar a mansalva a esta mujer, que en 2006 se asombraba de haber ganado la presidencia «cargando pecados capitales», en un país de marcada raigambre conservadora: «ser mujer, agnóstica, socialista y separada». 

La empatía de esta hija de un general democrático que murió a causa de la tortura tras el golpe de 1973 a manos de Augusto Pinochet,  entregó la presidencia a Piñera dos semanas después del terremoto que devastó parte de Chile el 27 de febrero de 2010. 

Desde entonces, sus detractores han tratado de convencer a los chilenos de que Bachelet cometió errores graves frente a la emergencia y de que sería la gran responsable de una fallida alerta de tsunami que debió haber sido declarada por la Marina. 

Una reforma social que incorporó a millones de chilenos hasta entonces marginados a beneficios estatales en seguridad social, salud, vivienda y educación y su presencia constante en cada rincón del país para escuchar a la gente son el legado de su Gobierno. 

También pensiones para las amas de casa, bonos acumulativos para las madres, vacaciones para los adultos mayores, la multiplicación de guarderías y jardines infantiles, de la alimentación escolar y de becas estudiantiles y mejores viviendas sociales. 

 

(Fuente: 20minutos.es / EFE )