20130127230942-1359283599-1-media.jpg


27/01/2013 16:53:40

 

El fuego comenzó con un espectáculo pirotécnico al presentar una banda. En el momento del incendio, había 2.000 personas, el doble del aforo permitido. Se celebraba una fiesta de estudiantes de la Universidad Federal. La mayoría de las víctimas murió asfixiada o aplastada por la multitud. Al enterarse de lo sucedido, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, de viaje oficial en Santiago de Chile, canceló su agenda en la Cumbre Celac-Unión Europea para viajar a la ciudad de Santa María.

      

Al menos 233 personas han muerto esta madrugada en un incendio en la discoteca Kiss de Santa María, en el estado de Río Grande do Sul, al sur de Brasil. Se trata del incendio más trágico de los últimos 50 años en el país.

Con anterioridad, se había informado de que había 245 muertos y 48 heridos. Este error se debió, según las autoridades, a la confusión reinante en las primeras horas después de la tragedia.


Poco a poco van trascendiendo los detalles de lo sucedido en esta discoteca de Santa María, ciudad universitaria por excelencia. Además del incendio, que parece se inició por culpa de un espectáculo pirotécnico, el cuerpo de bomberos de la región ha indicado que el local tenía la licencia caducada desde el pasado mes de agosto y que, al tener una sola salida de emergencia, tuvieron que hacer un agujero en la pared para poder actuar con rapidez.


El fuego comenzó sobre las 2:30 hora local (5:30 hora española) cuando el vocalista de la banda de música que se presentaba ante el público realizó un espectáculo pirotécnico. Las chispas de los fuegos, conocidos como «Lluvia de plata», impactaron contra el material de aislamiento acústico del techo, lo que hizo que se propagaran rápidamente las llamas y se extendiera una densa humareda en el recinto.

Los propios músicos intentaron apagar las primeras llamas, primero con agua, sin conseguirlo, y después con un extintor que había cerca del escenario, pero que no funcionaba.


Algunos medios indicaron también que en el momento de la tragedia había 2.000 personas en el interior de la discoteca. Si se confirma esta cifra —otros medios estiman que eran 500—, supondría el doble del aforo permitido.

Además, según el comandante del Cuerpo de Bomberos de Río Grande do Sul, varios supervivientes muchos de ellos muy cercana a la salida— aseguraron que los guardias de seguridad bloquearon la puerta. En un primer momento, pensaron que la gente estaba intentando marcharse sin pagar las consumiciones.

El alcalde de la ciudad, Cezar Schirmer, ha decretado 30 días de luto. Schirmer, que llegó de madrugada al lugar de la tragedia para seguir de cerca las tareas de rescate, pidió que todos los médicos, enfermeros, psicólogos y demás profesionales del área de la salud de la ciudad se pusieran a disposición de las víctimas y de sus familiares.


En la discoteca Kiss se estaba celebrando una fiesta de estudiantes de diferentes cursos de la Universidad Federal de Santa María. De hecho, la ciudad tiene un alto porcentaje de población joven, ya que alberga ocho universidades.

La dificultad en la evacuación causó numerosas muertes por asfixia. «La mayoría terminó muriendo por la inhalación de los gases tóxicos, y muy pocos por quemaduras. Lo que provocó la tragedia fue el uso de un artefacto no autorizado, el pánico, la inhalación de humo tóxico y la puerta cerrada», afirmó el oficial.


Por otro lado, el comandante de la Brigada Militar, Cleberson Braida Bastianello, explicó al ’Jornal do Brasil’ que las personas se confundieron y en vez de salir por la puerta entraron en los baños, que están al lado. «Casi la totalidad murió por asfixia; en la desesperación para salir, entraron en el baño, donde las encontramos apiladas, casi hasta el techo».


Al enterarse de lo sucedido, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, de viaje oficial en Santiago de Chile, canceló su agenda en la Cumbre Celac-Unión Europea para viajar a la ciudad de Santa María.

«Quien necesita de mí en este momento es el pueblo brasileño. Le pedí a todos los ministros ayudar en todo lo que puedan y trasladarse allá, y yo también estaré allá», dijo Rousseff en declaraciones que concedió a medios brasileños en Santiago.

La mandataria, que no ocultó sus lágrimas por la tragedia, afirmó que ofrecerá todos los recursos necesarios a disposición de la población de Santa María.

 «En este momento de tristeza estamos juntos y, aunque manteniendo la tristeza, vamos a superarlo», agregó la mandataria, quien vivió la mayor parte de su vida en Porto Alegre, la capital de Río Grande do Sul, a 286 kilómetros de Santa María.

 

(Fuente: El Mundo)