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24/08/2012 14:40:43

 

 Por Mercedes Rodríguez García

 

Sobre mi interlocutor sabía de su ardua labor de años junto a Manuel Piñeiro Losada —el célebre comandante Barbarroja—, y por supuesto, de sus misiones secretas y clandestinas junto al Guerrillero Heroico, trabajo que lo llevó a quien fuera su compañera de la vida, y cuyos restos eran velados en la sala Caturla de la biblioteca Martí, en Santa Clara.

 

La pregunta de cómo conoció a Tania supuse se la habían hecho decenas de veces, por lo que me pareció mejor una «entradilla» afirmativa para este tipo de personaje que había servido como agente de la inteligencia cubana y formado parte del aparato encubierto de apoyo al movimiento de las guerrillas en Argentina y Bolivia.

Recuerdo que más o menos comencé diciéndole que fue el Che quien decidió que Tania fuera la organizadora del aparato urbano que apoyaría ambos movimientos, pero que antes debía estar seguro y por eso fue que lo mandó a usted a investigarla…

En pocas palabras Ulises Estrada Lescaille me explicó que en realidad el Che le había ordenado investigar a tres argentinas, que por las condiciones excepcionales de Tamara Bunke Bider ambos coincidieron en que fuera Tania, pero que al fracasar la guerrilla argentina, encabezada por Masseti, entonces hiciera el mismo trabajo en Bolivia.

Ya adentrados en el tema y ante el poco tiempo de que disponía le pedí me ofreciera detalles acerca de la misión de Tania en concreto.

«Buscar información sobre el Ejército, la situación operativa en zonas rurales y organizar un grupo operativo en La Paz, misiones todas en la que trabajó hasta que se tuvo que quedar en la guerrilla porque el Che se convenció de que estaba "quemada". En la guerrilla estuvo poco tiempo, unas dos o tres semanas. Se enfermó y el Che la envió para la retaguardia. Ella murió junto con el grupo de retaguardia».

Sin que otro colega fuera a tomarme la iniciativa y sin darle tiempo a Ulises para que mirara de nuevo su reloj, le pregunté ¿por qué Tamara eligió Tania como nombre de guerra? «A todo el mundo se le ponía otro nombre, pero ella escogió ese nombre en recuerdo de la guerrillera soviética que había sido asesinada por el nazi-fascismo», contestó.

Finalmente inquirí si había sido él mismo quien entrenó a Tania en Bolivia? Su respuesta superó mis expectativas: «No, yo entrené a Tania en Cuba. En Praga ella fue a preparar su leyenda, asumía el nombre de Vittorio Pancini, una falsa ítalo-germana. Pasó dos meses viajando por Europa Occidental. Realmente ella hablaba muy poco italiano. Nos dimos cuenta que ella no podría cumplir con esa leyenda, entonces se le hizo otra como Laura Gutiérrez Bauer, alemana-argentina. Esa leyenda también la practicó en Europa, y fue la que se aceptó, y la que supo cumplir de manera hasta que murió en la guerrilla del Che».

Pasados casi 14 años de aquella conversación con Ulises he podido acceder a amplia y variada bibliografía sobre Tania. Algunas de las preguntas que entonces no pude — o no me atreví— a hacerle a Estrada Lescaille, ya se las han formulado. Otras, se me han ocurrido con el decursar del tiempo.

Guardo en mi archivo digital la entrevista que le realizara el filósofo, docente e investigador argentino Néstor Kohan para el sitio digital Rebelión, titulada «El internacionalismo de la revolución cubana y la herencia del Che Guevara».

Es en esta entrevista donde encontré referencias únicas a un supuesto romance entre Che y Tania, situación que se encarga de desmentir Ulises cuando, aprovechando una pregunta de Kohan en la que refiere una novela del escritor Abel Posse. Sobre este «señor» que no le «merece ninguna confianza» y de cuyas intensiones«sinceramente» duda, cuenta:

«Una vez se apareció en Cuba, en mi casa, para que yo le contara el supuesto romance de Tania [Tamara Bunke] y Ernesto Guevara. Yo le expliqué que Tania y el Che nunca se habían encontrado y nunca estuvieron juntos en Praga, que Tania y el Che nunca habían tenido un romance, que Tania sentía un alto respeto por el Che como dirigente revolucionario y no como hombre desde el punto de vista amoroso. En esta conversación en la cual este señor llegó a mi casa, no sé cómo, yo vivo en un barrio alejado donde las direcciones son difíciles de encontrar, él igual se las arregló y se me apareció con un costoso regalo.  Yo interrumpí la discusión y le dije que no, que era todo mentira lo que él estaba diciendo, que él no podía escribirlo porque era falso. Y este señor me contestó que eso era lo que "el público" quería conocer y que en definitiva era una novela y que él iba a hacer una novela…Cuando me dijo eso, lo invité a irse de mi casa. Yo pienso que este señor no es capaz de respetar la historia de los hombres y las mujeres que fueron capaces de entregar nada menos que su vida en la lucha de liberación de los pueblos de América Latina».

Al año siguiente de su conversación con Néstor Kohan, Ulises Estrada Lescaille presentó en La Habana «Tania la Guerrillera y la epopeya sudamericana del Che» libro histórico-testimonial que recoge relatos inéditos de la preparación de la joven alemana-argentina.

La obra del excepcional testigo de esta etapa en la vida de la heroica Tania la Guerrillera, cuenta cómo comenzó una relación política-profesional, que gracias al entrenamiento extenso y meticuloso desembocó en un hermoso vínculo amoroso, que solo terminaría físicamente el jueves 31 de agosto de 1967.

Aquella tarde Tania fue la penúltima en penetrar en la rápida corriente del Río Grande. Marcha al lado de Joaquín (Juan Vitalio Acuña).

Elsa Blaquier, en su libro «Seguidores de un sueño» describe los últimos momentos de Tamara Bunke Bider:

«El agua le llega casi a la cadera cuando se escuchan los primeros disparos. Levanta de inmediato los brazos en un intento para comenzar a disparar su metralleta, pero una ráfaga lanzada por el soldado Vargas le alcanza y su cuerpo es arrastrado por la corriente. El Negro, médico peruano a quien el Che encargara el cuida­do de Tania, trata de salvarla y se deja arrastrar por la corriente. Nada desesperadamente hasta que le da alcance y comprueba su muerte.

«Siete días después encuentran su cadáver. También la mochila donde llevaba escasas ropas, libretas de anotaciones, presupuestos de los víveres comprados y cintas grabadas con la música folklórica latinoamericana.

«Cuentan que unas religiosas pidieron sus restos para vestirlo y darle sepultura. Hasta el cementerio de Valle Grande la acompañaron soldados quienes, a pesar de ser sus enemigos, le rindieron honores militares. El propio presidente general Barrientos, quien la había conocido en recepciones oficiales, llego hasta allí; sin confesarlo admiró a la bella muchacha de 29 años que burló todos los servicios de inteligencia.

«El pueblo boliviano la convirtió en leyenda y Tania vive hoy en el grito de libertad que dicen se escucha cada día en el lugar donde fue encontrado su cuerpo, en las flores que colocan manos desconocidas en la tumba anónima del lejano paraje andino donde entregó su valiosa vida por la liberación de la humanidad. Desde el Desde el 30 de diciembre de 1998 sus restos permanecen en el Memorial Ernesto Che Guevara».