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13/06/2012 21:21:24

 

La XI Bienal de La Habana concluye con una muestra de los más diversos estilos y tendencias del arte contemporáneo de vanguardia, «performances» y actos que buscaron atraer la mirada de miles de personas, y deja huellas en su paso por diversos espacios al aire libre de la capital de Cuba.

 

Esta edición en la que participaron más de 180 artistas de 43 países arrancó hace un mes volcada profusamente fuera de las galerías, de los salones marcados por la tradición expositiva para colocar esculturas e instalaciones ante la vista de los transeúntes y propuestas interactivas con el entorno de comunidades. 

El pintor y crítico Manuel López Oliva resaltó el hecho de que se proyectara en ámbitos públicos como la calle y el barrio, convirtió este evento en un suceso dialógico a nivel social y en un puente de conexión con los receptores no especializados. 

También opinó que esta Bienal demostró «con elocuentes hechos y múltiples en su tipología la vocación abierta, relacional, proyectiva y lúdica», y abogó porque siga trayendo «sorpresas y señales renovadoras». 

En esta versión del certamen la antigua fortaleza colonial San Carlos de la Cabaña fue ocupada por una gran muestra de arte cubano, mientras el Instituto Superior de Arte, la academia San Alejandro y la ciudad universitaria José Antonio Echeverría cedieron áreas de sus instalaciones a las exposiciones. 

Artistas internacionales como los polémicos y controvertidos Hermann Nitsch, de Austria, la serbia Marina Abramovic, y el fotógrafo neoyorquino Andrés Serrano, acudieron a esta cita de las artes visuales en La Habana. 

Más de 60 artistas de Norteamérica, América Latina, África, Europa y Asia presentaron sus obras en el Museo de Bellas Artes y entre esas novedades estuvo «Una mirada múltiple», una muestra de la colección de la estadounidense Ella Fontanals-Cisneros, exhibida por primera vez fuera de su sede, en Miami (EE.UU.).