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08/05/2011 1:25:31

 

Los hielos continentales deben ser protegidos aquí y en el mundo de la presión de intereses contrarios al derecho ambiental. La continua reducción observada en las masas de hielo acumuladas en las altas cumbres está anticipando su desaparición en el mediano plazo.

 

El fenómeno se reitera en las cordilleras de todo el planeta, lo que implica el riesgo cierto de que, por licuación de los hielos, se agote la gran reserva de agua potable con la que contamos, lo cual implicaría una catástrofe de vastas dimensiones, de consecuencias trágicas para la vida en todas sus expresiones.

Nos hallamos frente a un proceso irreversible que habrá de culminar hacia la mitad del siglo actual. Los síntomas que van anunciando el deterioro se vinculan con la disminución del espesor y la extensión de los glaciares, que, en el fondo, son ríos de hielo que avanzan muy lentamente. Al ir aminorando su superficie y volumen se acelera, como es lógico, el deslizamiento y el deterioro del glaciar.

El desgaste global a los glaciares es principalmente fruto del empleo con fines energéticos de combustibles fósiles, como el carbón o el petróleo. De ahí que el científico argentino haya señalado la necesidad mundial de cambiar la matriz energética que hoy domina el funcionamiento de máquinas e industrias por otras fuentes no contaminantes.