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23/03/2011 12:37:09

 

Por Mercedes Rodríguez García

 

La cabeza me daba vueltas y más vueltas hace unos meses atrás mientras repasa las noticias de  los principales medios de prensa en internet dando cuenta  de  varios acontecimientos  de impacto  noticioso, como el hallazgo de un manuscrito con la fórmula secreta de la Coca Cola, en Atlanta.

 

Sobre  la mundialmente famosa bebida, pensaba que su receta original se guardaba en la caja fuerte de un banco —bajo vigilancia—  en la propia ciudad norteamericana donde fue encontrada la foto del cuaderno revelador, descubierta «en un número archivado del periódico Atlanta Journal-Constitution del 8 de febrero de 1979, y expuesta como «pan caliente» en el portal del espacio radial semanal This American Life.

Según el artículo del programa producido por WBEZ Chicago y distribuido por Public Radio Internacional, el cuaderno pertenecía a un amigo de John Pemberton, el farmacéutico que creó la Coca-Cola en 1886, y su mezcla incluye fluido de coca (3 onzas), ácido cítrico (3 onzas), cafeína (1 onza), agua, azúcar, jugo de limón, vainilla y caramelo, y también alcohol, aceites de varios cítricos, nuez moscada, cilantro y canela.

Ah, ¡qué bien!, al fin quedaban al descubierto (¿de nuevo?) los ingredientes de la más longeva de las gaseosas. Pero no, a los pocos días la compañía descartaba el reporte y aseguraba que la receta de su bebida insignia seguía siendo secreta después de casi 125 años.

Y aunque continúen publicándose hallazgos similares, ninguno será auténtico. De lo contrario desaparecería el encanto publicitario que hecho de esta marca una de las más conocidas y vendidas del mundo.

Solo en el último trimestre de 2010 —aún en medio de la actual crisis económica-financiera global— Coca Cola ganó 5 mil 770 millones de dólares, ó 2.46 dólares por acción, frente a mil 540 millones de dólares, ó 66 centavos por acción, de 2009.

La mayor empresa del mundo del ramo de bebidas industrializadas pasó a depender más de los mercados emergentes como China y la India, al mermar el consumo de sus productos en los mercados de naciones desarrolladas y la proliferación de bebidas consideradas más sanas, como jugos de frutas y te.

Claro que las ganancias no dicen, por ejemplo, que una de sus filiales, descartaba a principios de 2011 estar en condiciones de satisfacer las demandas laborales en su planta del central estado Carabobo, Venezuela, la principal productora de bebidas que la compañía fabrica y distribuye en el país, aunque la unidad ya venía enfrentando protestas desde diciembre.

En «momentos tan difíciles», la sociedad Coca-Cola apostó y  lanzó de inmediato una estrategia comunicacional  integral —válida durante todo 2011— «en aras de fomentar el optimismo y la felicidad». Incluye la edición especial de un libro cuyo título «Razones para creer en un mundo mejor», constituye  el tema de la campaña con el que la empresa celebrará sus 125 años en el mundo y 85 en México. El contenido del volumen será difundido a través de diversos medios tanto impresos, como digitales.

Según José Luis Basauri, director de Marca Coca-Cola en México, históricamente, Coca-Cola ha expresado su punto de vista sobre temas relevantes para el mundo, y el deseo de la empresa es «compartir un mensaje de esperanza con la gente».

Habría que ver con quiénes. Porque no creo que a base de Coca Cola vayan a resolverse los graves problemas que hoy en día agravan la existencia humana, más allá de los empaques de esa bebida y de las actividades en las calles «para recordarle a la gente algunos de los millones de motivos para creer en un mundo mejor»…

Sea cual sea la receta cuyo ingrediente  base es la coca, extraída de esa misma hoja contra la cual arremete Estados Unidos por considerarla solamente como un estupefaciente  y no como un cultivo ancestral de los pueblos indígenas andinos, amazónicos y guaraníes, íntimamente ligado con su historia e identidad cultural.