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13/02/2011 1:46:25


El estilo paranoico piensa en términos apocalípticos, sin posibilidad de transacción, en términos absolutos de bien y de mal, de modo que sólo es posible el enfrentamiento total para llegar a un desenlace que implica la aniquilación del enemigo como actor político.


En casos como la matanza de Tucson, una reacción político-mediática acuñada por viejas paranoias altera la interlocución civil que es propia de un sistema político como el norteamericano. Ahí todos tenemos algo que aprender. Hace unas décadas, desde la izquierda, el historiador Richard Hofstadter definió el estilo paranoico como un tema recurrente de la política norteamericana.

Los síntomas son la fantasía conspirativa constante, la sospecha sistemática, la deformación de los factores en juego. El estilo paranoico —dijo Hofstadter— piensa en términos apocalípticos, sin posibilidad de transacción o término medio, en términos absolutos de bien y de mal, de modo que sólo es posible el enfrentamiento total para llegar a un desenlace que implica la aniquilación del enemigo como actor político. Son objetivos de tal irrealismo que infunden frustración y por tanto más paranoia, porque se refieren a la existencia hipotética de un poder más oculto y con máxima capacidad de conspiración.

 Lea el artículo completo en Saña retórica y paranoia común

 

(Fuente: La Vanguardia / Valentí Puig)