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En Barajagua, su pueblo natal, ya reposan los restos mortales del caricaturista Tomás Rodríguez Zayas, Tomy, y muchas personasque asistieron ayer de mañana al sepelio lloraron a un hombre que, como José Martí, prefería el arroyo de la Sierra, quizás porque nació entre palmas reales y olor a monte. También fue sincero, sencillo y modesto.

Este gran artista deja recuerdos imborrables entre sus familiares y amigos. Cuentan que cuando tenía ocho años de edad, mientras sus hermanos, primos y compañeros de escuela jugaban a la pelota, Tomy hacía bustos de Martí empleando el fango (barro) y sus primeras caricaturas las plasmó en hojas de cupey.

Tenía tan solo 11 años de edad cuando se enroló en el gran ejército de alfabetizadores que enseñaron a leer y escribir en llanos y montañas de toda Cuba. Después cursó la enseñanza media, fue piloto de aviones MIG y finalmente se graduó de ingeniero agrónomo.

El artista que descubrió desde niño no tardaría en hacerse sentir con más fuerza. Entonces llegó el momento del caricaturista, el pintor, y el ilustrador que dieron plenitud a su existencia. Los numerosos premios en Salones Nacionales e Internacionales de humor político y costumbrista son credenciales del gran talento de Tomy. Eso no le impidió cumplir con su deber de revolucionario y en misión internacionalista combatió en Angola.

Coincido con Roberto Ortiz del Toro, presidente de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) en la provincia de Holguín, quien en la despedida de duelo dijo que «Tomás Rodríguez Zayas siempre será un ejemplo por su sencillez, sensibilidad y obra creadora».

Ortiz del Toro refirió entre los reconocimientos conferidos a Tomy, el Premio Nacional de Periodismo, y las Distinciones Félix Elmuza y Raúl Gómez García, que entregan respectivamente la UPEC y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura por una sobresaliente trayectoria profesional.

Juan Domínguez Pérez, primer secretario del Comité Municipal del Partido Comunista de Cuba (PCC) en Cueto; Alexis Triana, director Provincial de Cultura en Holguín y miembros de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC) asistieron al sepelio de Tomy, junto a familiares, amigos y vecinos del poblado de Barajagua.

Entre las numerosas ofrendas florares se encontraban las enviadas por el Departamento Ideológico del Comité Central del PCC, la UPEC y la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) en la provincia. Dos símbolos patrióticos enaltecieron el sepelio de Tomy: la bandera cubana colocada en el féretro y el Himno Nacional, interpretado por la banda municipal de Concierto de Cueto.

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