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Una colaboración de Yuzdanis Vicet Gómez

Radio Baraguá

Palma Soriano (Santiago de Cuba), 18 mar 10.- El ingeniero geofísico cubano, Fernando Guasch Hechavarría, responde al diario Sierra Maestra aspectos relacionados con los riesgos sísmicos y vulnerabilidades en Santiago de Cuba.Guash, vinculado a la especialidad sismológica hace 25 años, al explicar sobre la actividad sísmica en la región sur oriental expone elementos que contribuyen a cimentar la cultura sobre esos fenómenos naturales que se necesita en la población.

La pregunta obligada ante la confianza que inspira una persona apasionada de la Sismología es:

¿Por qué Santiago de Cuba está en riesgo sísmico?

—Lo primero que tenemos que decir es que los terremotos que se producen en Cuba son de origen tectónico (relativo a la estructura de la corteza terrestre), asociados a fallas activas; Santiago de Cuba se encuentra cerca del sistema de fallas transformantes Bartlett-Caimán, que presenta un movimiento rumbo deslizante de aproximadamente 1,8 cm. anualmente y es el responsable de la sismicidad entre placas que ocurre al sur de nuestra provincia -y aclaro- que el origen es tectónico no volcánico como en otras regiones del planeta.

Es bastante común escuchar en las conversaciones de los santiagueros que existe un ciclo y después del terremoto de 1932 ya toca el otro:

—¿Cuánto de mito y cuánto de ciencia?

—A la hora de realizar los estimados de peligrosidad sísmica se tiene en cuenta las zonas de origen del terremoto y un catálogo donde se ordena de forma cronológica los eventos en el tiempo, si se analiza la fundación de la ciudad desde 1515 hasta la fecha, Santiago de Cuba ha sufrido 20 sismos que han superado la intensidad de 7 en la escala EMS, el resultado es que como promedio entre 60 y 80 años ocurra un terremoto de similar intensidad.

Fernando Guasch aclara la importancia del estudio de la memoria histórica y de la dinámica del Escenario en el tiempo: «Los sismos de 1766 y 1852, con Magnitudes superiores a 7 Richter, generaron intensidades de 9 grados en Santiago de Cuba, y el más representativo del siglo pasado fue el del 3 de febrero de 1932 con Magnitud de 6,75 en la escala de Richter, generó unos 25 muertos, 400 heridos, y daños en el 80% de las construcciones, pero es bueno destacar que en los últimos años hubo un incremento de la densidad poblacional y con ellos el nivel de exposición se incrementa.»

Muchos ojos velan por nosotros

Con tal historial, el Estado cubano tiene la voluntad de monitorar la situación sísmica de la provincia.

—¿Cómo está estructurado el sistema de estaciones de monitoreo y qué beneficio reporta a la tranquilidad del pueblo?

—Es bueno que reconozcamos que los terremotos son liberaciones bruscas de energía en el interior de la tierra, por lo tanto, científicamente no se ha desarrollado ningún método para realizar un pronóstico efectivo de este tipo de fenómeno, lo que se hace es el monitoreo de la actividad sísmica, permitiendo un control de la zona de origen y hacer estimados de peligrosidad.

Resulta interesante conocer cómo se realiza el monitoreo, así sabremos que muchos ojos de especialistas y tecnologías están pendientes de nuestra seguridad.

Consciente de su responsabilidad con la sociedad, el también coordinador del Programa de Gestión de Riesgos y Reducción de Desastres, responde:
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Se realiza mediante la conformación de redes de estaciones sismológicas. En nuestro país existe una red de primer orden integrada por siete estaciones de banda ancha (Soroa, en Pinar del Río; Manicaragua, en el centro; Cascorro, en Camagüey; Moa, en Holguín; Las Mercedes, en Granma; Maisí, en Guantánamo, y en el río Carpintero, en Santiago de Cuba).”

El especialista agregó que además existen estaciones asistidas como la de Holguín que cuenta con equipos de corto período, y en un futuro cercano tendremos la posibilidad de reanimar la red de estaciones telemétricas, que en algún momento existió alrededor de Santiago de Cuba.

Haití, un sismo de pobreza más que geológico

La responsabilidad de quien fuera director del CENAIS desde 1994 hasta el 2001, y hoy es asesor de un programa regional en Centroamérica, relacionado con la gestión del conocimiento en función del riesgo, permite ir más allá de frontera, pues conociendo interioridades de la catástrofe en Haití, los santiagueros ganarán en confianza. ¿Por qué una catástrofe de tal magnitud en Haití?

"Interesante… se ha hablado por varios especialistas que el terremoto de Haití estaba pronosticado, teniendo en cuenta el estudio de diferentes campos físicos, este terremoto clasifica como de gran Intensidad dada la Magnitud de 7, 2. Fue superficial y ocurrió a unos 16 km. de Puerto Príncipe generando daños bastante altos en la capital de Haití.”

Enunciadas las causas naturales donde los humanos no podemos influir, Fernando Guasch, se refiere a las causas que ampliaron los efectos compartiendo criterios desde su punto de vista:


«Entre los factores que aumentaron la catástrofe están las llamadas Emergencias pasivas que incluyen: más del 80 % de la población haitiana no recibe servicios de electricidad ni agua, y carece de servicios médicos. Tampoco hay Capacidad de respuesta, por la inexistencia de un sistema de defensa civil como tenemos nosotros en la República de Cuba, capaz de organizar la respuesta ante una situación de emergencia»

—¿Qué otras deficiencias en la estructura de la sociedad haitiana influyeron en los efectos del sismo?

—Otro elemento es la falta de acciones de Preparación y Prevención, estamos ante una sociedad con poca capacidad de reponerse ante situaciones adversas, debido a la gama de dificultades en las cuales se encuentra inmerso el pueblo haitiano, fundamentalmente, estamos en presencia de cómo los modelos económicos y sociales influyen en una situación de desastre. La carencia de lineamientos estratégicos del desarrollo sostenible y sustentable de Haití se han puesto de manifiesto como un desastre de carácter social ante este terremoto.

Sobre todo, percepción del riesgo

Como en toda ciencia los estudios y las tecnologías evolucionan, además de medidas ya tratadas en los primeros trabajos de Sierra Maestra, referidos a este tema.

—Doctor, ¿existe alguna actualización en cuanto a las medidas ante la ocurrencia de un terremoto?

—Hay dos elementos que me gustaría precisar, el primero está relacionado con la Percepción de la amenaza: una de las mayores vulnerabilidades que puede tener una población expuesta a la amenaza sísmica, es el no reconocimiento de ese peligro. Y el segundo elemento está relacionado con los niveles de Vulnerabilidad expositiva: tenemos que ser capaces de mantener una conducta adecuada ante este tipo de fenómeno natural, y está demostrado que en un terremoto sobrevive quien mejor preparado esté.

A juzgar por lo expresado por el Dr. Fernando Guasch, la sociedad cubana aventaja a otras por la organización social con que cuenta, y la voluntad política hecha realidad de un sistema de Defensa Civil, capaz de responder con rapidez ante desastres naturales, características que reducen la vulnerabilidad de los Estados.

Queda claro que el riesgo sísmico está ahí, y se hace necesario conocer a qué nos enfrentaremos y qué podemos hacer preventivamente para minimizar sus efectos como únicas formas de influir en la reducción de las deficiencias que presentemos.

Para lograrlo, todo el sistema social debe trabajar integrado, desde el cumplimiento de normas técnicas de construcción y las exigencias por esto, hasta la toma de conciencia, la percepción del riesgo y la capacitación intencionada desde las edades tempranas, solo así todos nos desarrollaremos sobre cimientos sólidos.