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Como mismo el Villa Clara molió a Mora y a José Antonio Barroso en el séptimo episodio frente al equipo Ciego de Ávila y clasificó nuevamente para la gran final del béisbol cubano, triturará aquel de Industriales que se atreva a pestañear en falso. Y aunque no soy especialista en beisbol ni tampoco apasionada al deporte nacional, presiento que esta vez los Azules se pondrán verdes cuando topen con los Naranjas del «docto» Eduardo Martín.

Aunque al Villa Clara le queda una barrera que no ha podido salvar en los últimos años, dudo que a la nave naranja le arrebaten el campeonato este año, cuando el equipo se muestra muy compacto y más inspirado que nunca. Incluso hay quienes dicen que en México Víctor Mesa tiró los caracoles y solo ve un poco de oscuridad en los dos primeros juegos, pero que después, y hasta el quinto encuentro, ve una «luz cegadora, un disparo de nieve», que envuelve a los mismos fantasmas que enterraron al equipo avileño.

Por si acaso ya hice ebó con la foto del equipo Industriales completo y la tengo sumergida en una cubeta con agua salada del Malecón habanero... ¡Ah!, y a lo mejor también mojo un poco a Julita Osendi, ¿excluida? de la Mesa Redonda del pasado jueves, tal vez por temor de que envenenara de azules a la teleaudiencia cubana. ¿Y por qué no invitaron a Normando Hernández dispuesto a ir hasta en el tren de Cacocún?