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El gobernador provincial, Joey Salceda, confirmó la resistencia de algunos aldeanos a abandonar sus pertenencias y aseguró que algunas personas habían sido evacuadas por los soldados en al menos tres ocasiones.

Desde el domingo por la noche, la actividad del volcán ha ido en aumento con temblores y chorros de lava saliendo por encima del cráter. Por ello, se declaró el estado de catástrofe, se instalaron controles militares por todo el perímetro de seguridad y se impuso a la población el toque de queda a partir de medianoche.

Los vulcanólogos creen que el Mayón entrará en erupción en cualquier momento en las próximas dos semanas, y cuando esto ocurra, la montaña expulsará una columna de humo y ceniza de diez kilómetros de altura.

Sin embargo, el mayor riesgo no es ése sino los escombros y lava que se acumulan en las faldas del volcán, que llevaba «dormido» casi tres años.