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Por Mercedes Rodríguez García.


Muchos intelectuales, sociólogos, psicólogos, pedagogos, y no menos gente común y corriente, sustentan que el uso de las redes sociales o los aparatos conectados a internet intensifican el aislamiento de los seres humanos. Ciertos grupos entre los que figuran mayoritariamente los jóvenes, piensan lo contrario. O sea, que dichas redes ayudan a crear otras nuevas, mayores y más diversa, aunque reconocen que no sustituyen las relaciones personales...

Sin embargo, la red de redes -como la TV- suele cargar con las culpas de este otros muchos males que aquejan a la sociedad contemporánea. Entones cabría preguntarse: ¿Y quienes no tienen acceso a WWW o no poseen aparato de televisión, no sufren de alguna manera el mismo retraimiento? Claro, todo en exceso provoca daños a corto, mediano o a largo plazo, como se dice ahora: adición a las PC.

Si alguien piensa que pasar mucho tiempo conectado a internet a través del móvil o la computadora causa incomunicación, sepa que está equivocado. Según el último elaborado por Pew Internet, -que trata de analizar la incidencia de las nuevas tecnologías en las relaciones sociales- los internautas no están aislados, o por lo menos no más de lo que lo estaba el ciudadano en el año 1985.

Tal planteamiento tiene su origen otro estudio efectuado hace tres años, el cual afirmaba que los núcleos de discusión -el grupo de personas con quienes se tratan asuntos importantes- han disminuido en los últimos 20 años, en parte debido a la influencia de internet y las relaciones cibernéticas. Mas, según Pew, «apenas el 6% de los norteamericanos no tiene a nadie con quien hablar de asuntos importantes en sus vidas», porcentaje similar al de 15 años antes de cerrar el siglo XX.

Pero cuidado, porque las nuevas tecnologías no tienen nada que ver con los ermitaños sociales, que existen desde que el mundo es mundo, ¡y bien que ahora el globo terráqueo anda bastante salido de su órbita!

Coincido con Pew y con todos aquellos que afirman que «los usuarios de internet, de la mensajería instantánea, de los móviles, las redes sociales y otros servicios 2.0 -como blogs o el intercambio de fotografías-, suelen participar en redes mayores y más diversas de confidentes que aquellos que no utilizan estas herramientas».

Y vaya ejemplo el que pone: «El contacto a través de los móviles tiene lugar 195 días al año; 125 días a través de teléfono fijo y mensajes SMS; el contacto a través del e-mail se produce 72 días al año, 55 días a través de mensajería instantánea y 39 días a través de redes sociales... Pew pertenece al Primer Mundo.

Estoy muy clara de que el acceso a internet no aísla físicamente al ser humano, de que internet nos empuja cada vez más a espacios públicos, pero también nos puede despeñar barranca abajo. Muy relativo y polémico el asunto, en dependencia del color del cristal a través del cual se mire.

Y que no me llamen retro. Porque todavía disfruto escribiendo a mano algunas cartas. Llevan mi aliento, mi calor, el roce de mis dedos, la presión del lápiz que descubre la fuerza de la palabra. ¡Pero cómo tardan en llegar a su destino! Y suerte si no se pierden por el camino, como las estampillas, la goma de pegar, los modelos para giros, los sobres... No importan las criollísimas peripecias postales. Siempre enviar alguna misiva manuscrita nos empuja la retro-emoción.