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Por Mercedes Rodríguez García.

Con su ironía característica mi amigo Rodrigo, hondureño residente en Nicaragua, me aclara vía email algunos puntos sobre ese convulso país centroamericano. Me da gracia, porque sin estar comprometido con la llamada izquierda, él hace un análisis bastante acertado de la situación que allí se vive y la cual cataloga de «realismo mágico», género de ficción cultivado principalmente por los novelistas iberoamericanos durante la segunda mitad del siglo XX.

«Como el realismo mágico -me escribe- lo que sucede en mi país rompe la delgada línea entre lo real y lo irreal para explicar lo común, y aunque no constituye un pueblo con gran tradición literaria, este género bien podría servir para explicar el surrealismo al que se nos condena...»

Y continúa: «La mayor parte de los escritores latinoamericanos más famosos pertenecen a una corriente literaria muy particular, definida por el interés de mostrar lo irreal o extraño como algo cotidiano y común, como sucede con García Márquez y Juan Rulfo, por ejemplo. .

Según Rodrigo para entender lo que sucede hoy en día en Honduras, resulta necesario «buscar en los lugares más recónditos de la imaginación para conseguir explicarse el surrealismo al que se ven abocados sus ciudadanos, posiblemente provocado por más de quinientos años de soledad».

Para él Manuel Zelaya Rosales «no es únicamente uno de los presidentes hondureños más famosos del los últimos años, sino que es también uno de los empresarios de mayor envergadura (...) llegado al poder como líder del Partido Liberal, con propuestas que no distaban mucho de sus contrincantes, y apoyado por sus colegas empresarios, los mismos que según todos los indicios han le enfilan ahora los cañones».

Para Rodrigo, muy al contrario de lo que se esperaba, Zelaya más que recibir ayuda de las grandes fortunas de país, lo que consiguió fue «una exigencia en la devolución de los servicios prestados.

«Este hecho -aclara- sumado a la gran influencia de la canciller Patria Rodas, política siempre cercana a posturas de izquierda, provocaron el paulatino acercamiento del nuevo presidente al ALBA y al ‘satanizado’ Hugo Chávez».

Para nadie constituye un secreto que Honduras recibió petróleo, inversiones económicas e incluso préstamo, a cambio de la realización de proyectos sociales en todo el país. Comedores sociales en los barrios más desfavorecidos, subvenciones en comunidades agrarias o proyectos para la protección ambiental fueron sus baluartes.

Ya a mediados de 2009, Zelaya comienza a promocionar un plebiscito extender los límites al periodo presidencial. En ese entorno anuncia la destitución del general Romero Vázquez Velázquez, lo cual provoca la dimisión del Ministro de Defensa y de los jefes de las tres ramas de ejército hondureño. (...) Durante la madrugada del 28 de Junio, fuerzas militares entran disparando a la casa presidencial y secuestran a «Mel».   

Honduras -cuenta Rodrigo- «se llenó nuevamente de ese surrealismo tan peculiar, sobre todo en las espectaculares declaraciones posteriores, negando la existencia de un Golpe de Estado y haciendo pública una supuesta carta del presidente anunciando su renuncia, hechos que no tardaron en desmentirse».

Lo que sigue a continuación es bien conocido: motines, marchas, protestas callejeras, cientos de personas lesionadas, multitud de denuncias por desaparición y decenas de muertos.

Ahora transcribo parte del diálogo sostenido ayer por chat entre Rodrigo y yo:

-Es sorprendente la capacidad de aguante», Merche

-Y ¿qué me dices de los medios de comunicación?

-Como siempre, en el centro del conflicto.

- Y ahora, ¿ha bajado la tensión o todo lo contrario?


-  La necesidad del gobierno Micheletti de mejorar su imagen ha provocado que, si bien no del todo, la situación comience poco a poco a normalizarse.

 

- ¿Con Zelaya en la embajada de Brasil...?

-Sí, es una especie de cárcel diplomática, Zelaya espera el final de un conflicto rodeado de barricadas militares.

-Desde hace algo más de una semana en la mesa de negociación se sientan miembros de las dos partes, y delegados de la OEA para llegar a un acuerdo definitivo...

-Nada, estas reuniones simbolizan todo el surrealismo del conflicto: ultimatos que expiran sin consecuencia alguna, periodistas hacinados en las pequeñas salas donde se celebran ruedas de prensa semi improvisadas, delegados que salen por la puerta de atrás para llevarle las propuestas a sus líderes...

-Sí, me imagino.

-Un Macondo hondureño: por la mañana parece que se llegará a algún acuerdo; por la tarde, que todo se romperá, y entrada la noche deciden volver a reunirse al día siguiente.

-Siguiendo tu metáfora, ¿las últimas propuestas no se alejan de esa pequeña línea que separa la realidad de la ficción...?

-La comitiva Zelayista pide que sea el Congreso el que decida el único punto en el que no consiguen ponerse de acuerdo, su restitución, mientras que la delegación que representa a Micheletti pide que sea el poder Judicial el que tome la decisión. Como niños que pretenden que sean los amigos de uno o del otro los que digan quien se quedará con la pelota.

-Mientras tanto, las elecciones previstas para finales de noviembre se acercan...

-Sí, así mismo, eso puede causar una nueva situación de ingobernabilidad al retirarse muchos de los Partidos con posibilidades y sin legitimidad por parte de la comunidad internacional.

-¿Cómo ves el final?

-Por desgracia para Honduras, todo esto no es parte de un relato que se acabará al cerrar el libro.

-¿Un relato a lo Carpentier?¿Sabes que fue este novelista cubano quien acuñó el término de lo real maravilloso. ¿Qué es la historia de América Latina sino una crónica de lo maravilloso en lo real?, se preguntó en el prólogo a su novela El reino de este mundo, publicada en 1949...

-Me parece que se ajusta más lo de realismo mágico garciamarquianpo...

-¿Por qué?

-El realismo que impregna la vida del hondureño de hoy, está más cerca de la desesperación que de la magia.

Lo último en diarios hondureños:

http://www.latribuna.hn/web2.0/?p=54052

http://www.laprensahn.com/Ediciones/2009/10/20/Noticias/Zelaya-invito-a-Corrales-a-embajada-de-Brasil