20090816061714-aleyda-guevara-en-el-salvador.jpg

Reconoció en El Salvador, Aleyda Guevara March, hija mayor del segundo matrimonio del Che, de visita en la Casa Cultural de las Américas en ese país, donde disertó sobre los cambios en aquellas naciones que sueñan con terminar con la desigualdad social, la miseria y los abusos.

Según la periodista Mirna Jiménez, de Diario Co Latino la médica de 48 años de edad, explicó cómo cada país donde la izquierda ha llegado al poder, tiene que hacer sus propias recetas, porque cada pueblo es diferente y no siempre lo que viene de afuera es lo mejor para el país.

«Esa tiene que ser una decisión de cada gobierno con su pueblo (...) Por ejemplo, yo que nací en una revolución socialista entonces yo soy al pan, pan; y al vino, vino; pero nací así, con todas esas posibilidades, yo no puedo venir y decir cópiennos», ejemplificó con relación a la llegada de la izquierda al gobierno en El Salvador y al resto de América Latina.

Una cosa sí dejó clara, que todos los países donde la izquierda ha subido a la silla presidencial han tenido que hacer cambios en sus constituciones porque es la única manera de concretar y mantenerse, y que no pase lo que sucedió en Honduras.

Aleyda visitó Ecuador para promover su libro «Movimientos sin Tierra de Brasil», en cual tiene como propósito hablar del progreso en la organización con el objetivo de combatir la pobreza, la desigualdad social y eliminar el latifundio.

Esta mujer, que nació en La Habana, Cuba, en noviembre de 1960, hija del segundo matrimonio del Che Guevara, también habló sobre los medios de comunicación en El Salvador, sobre lo cual considera que tienen gran responsabilidad de informar responsablemente, porque cualquiera puede decir, «cumplí ordenes de quien me paga y ya, pero ahí queda a criterio personal, o servir a mi pueblo o a los dueños de los medios de comunicación», opinó.

La doctora en Pediatría, quien, además de escribir libros trabaja en el Hospital Willian Soler y colabora en el Centro de Estudios Che Guevara, informó que los países, cuando se quedan con las viejas estructuras de la oligarquía, no pueden hacer cambios reales.

Las viejas estructuras están para que se mantenga el poder de la oligarquía. Luego comentó que lo que ha pasado en Honduras es algo así como «una luz, una vacuna preventiva», que califica para los que creen que llegar al poder es tener todo resuelto.

«Esto no es así, porque las viejas estructuras están hechas para que la derecha mantenga el poder, no para que haya cambios profundos en un pueblo, en ese sentido, hay que tener mucho cuidado, tiene que haber un cambio popular, si no hacemos esos cambios, si no hacemos una purificación de la lacra que deja la potencia dominante, ahí están los cultivos para hacerlos», expresó convencida.

«Cada pueblo es autóctono, lo que sí decimos honestamente es que si se gobierna con los mismos parámetros con los que la burguesía, oligarquía gobernó, no podrá hacer cambios profundos», advirtió, y queda claro que hay que hacer algo para que no nos sorprenda como en Honduras.

Con relación a El Salvador dijo que ha visto un pueblo con firmeza, en los lugares que ha llegado ha visto a la gente con muchos deseos de cambiar la realidad.

«Latinoamérica tiene una historia muy larga, hay que reivindicar a los pueblos, hay algunos de ellos que todavía tienen otros idiomas, mientras nosotros hablamos de otro modo, uno de los problemas serios que tienen los medios es que no informan la verdadera realidad de estos pueblos», manifestó.

Sobre la película «Diario de Motociclistas», la cual plantea la historia de su padre y pudo verse en los cines de El Salvador, refirió que la cinta le pareció con muy poca profundidad, «aunque por la reacción de la derecha, creo que no estuvo del todo mal.»

«Creo que se resbala por la cosa más fácil del combate de la acción, pero no va a cosas más profundas, los problemas reales que estaban atrás», expresa, mientras comenta el orgullo que siente por su padre y destaca que lo que más admira siempre de su capacidad, es su capacidad de amar.