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Por Mercedes Rodríguez García.

El pueblo cubano espera ansioso el megaconcierto Paz sin Fronteras del cantante colombiano y sus invitados, el próximo 20 de septiembre en La Habana, de seguro transmitido por la TV a todo el país.

Aunque los organizadores no han informado en concreto quiénes vendrán, todo el mundo especula con los nombres de posibles artistas que le acompañarán, entre ellos Olga Tañón y Miguel Bosé, ampliamente conocidos en la isla caribeña grabaciones discográficas y videos.

Según Guille Villar, especialista y productor de televisión, el concierto «constituye una esperanza de la nación cubana en sus anhelos de estrechar vínculos con otras naciones».

Paz sin Fronteras no es nuevo.

Hace poco más de una década Alan Roy Scott y Todd Smallwood dos nativos del Sur de California (promotor de eventos, uno, y un abogado, el otro) trajeron a artistas de los Estados Unidos a La Habana para participar en lo que los organizadores llamaron un intento de «construir puentes entre pueblos en conflicto.»

La idea era la de formar parejas de ambas naciones al azar, y que estas sin otra ayuda que un traductor ocasional y la música como único puente de comunicación, compusieran canciones que luego serian interpretadas ante el publico.

Para nadie constituye un secreto que a lo largo de medio siglo los cubanos americanos de la vieja escuela (esos que renunciaron a su terruño en los años 1960) han echado ancla en el resentimiento, aunque comidos por la nostalgia. Pues han sido ellos y no otros los encargado de promover la ojeriza y avivar los odios y rencores entre la patria que los vio nacer y su vecino más cercano, a casi 90 millas.

Estos cubanos -expresa en un artículo rubricado por Margarita Alarcón Perea en el sitio digital www.cubadebate.cu  enfilan ahora su ira contra Juanes y todo aquel que quiera compartir el escenario con él en La Habana. Y valida el planteamiento:

«Con el uso de groserías e infamias y a veces hasta francas tontadas muchos de estos ya están atacando a cualquiera que participe o defienda este empeño. Olga Tañón, una de las voces más conocidas de Puerto Rico se sintió en la necesidad de publicar una carta abierta en respuesta a estos ataques y en una muestra entrañable mostró su solidaridad no solo con un colega sino también con su causa.»

Aunque cuestionable, otro ejemplo citado por Margarita es el del cantautor Willy Chirino, un artista cubanoamericano que no reside en la isla desde hace 45 años, pero que en esta oportunidad «también ha salido en defensa de la idea de Juanes al igual que otros que por razones obvias deja en el anonimato.»

Juanes no es comunista

Lamentablemente se está desatando una insalubre polémica entorno un calidísimo evento cultural, aunque matizado por lo político debido a las numerosas críticas maliciosas difundida por la gran prensa fuera de Cuba, sobre todo entre la comunidad de Miami.

«Nadie viene a cantarle al sistema cubano. Juanes no es comunista, no es socialista. No tiene coincidencias ideológicas de ningún tipo con nosotros. Juanes es un hombre bueno al que se le ha ocurrido una idea hermosa y nuestro pueblo la agradece», destacó Amaury Pérez Vidal, cantautor cubano.

Según Pérez, «hay una guerra loca y mediática» contra el concierto. «Nos acusan todo el tiempo de que los cubanos tenemos la tendencia a politizarlo todo y en este caso puedo asegurar, porque he estado en todas las reuniones preparativas artísticas, (que) no se ha puesto ninguna condición política.

«Juanes pidió entrada libre, entrada libre habrá y gratuita para todo el pueblo de Cuba. A nadie se le ha preguntado por sus ideas políticas o qué piensa hablar. Las únicas limitaciones de los artistas son las que le dicte su propia conciencia.»

No somos dioses pero...

Solo restan tres días y la expectación crece. De hecho, el rockero colombiano y sus invitados (sean unos u otros), constituyen un acontecimiento cuyo alcance se funde con el horizonte de nuestro tiempo.

Basta ya de chantajes y presiones. ¿Por qué resulta tan difícil aceptar que la música carece de fronteras y que a cada cual le asiste el derecho de cantar dónde y cuándo lo decida? ¿Hasta cuándo van a durar los dinosaúricos rencores y pases de cuentas? ¿No se dan cuenta lo lejos que le quedan las nuevas generaciones?

No somos dioses, pero acaben de quitarnos ciertos cartelitos como el de comunista y violadora de los derechos humanos. Porque a como vamos, tildándonos de infierno, crecerá la lista de los famosos anhelantes de venir a conocer a Satanás y a morder la manzana. Y no precisamente la del Paraíso, pero mucho menos la de la discordia.