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En la polémica indispensable de los revolucionarios con los voceros del enemigo, seis temas acaparan el interés de los intelectuales comprometidos con su tiempo: Los países y sus causas; la crisis que padecen los Estados Unidos vista como crisis integral del capitalismo; la bancarrota de la llamada crisis del marxismo; lo insustituible del cambio revolucionario; el papel decisivo de aliados en la lucha de clases, y el nuevo pueblo socialista cubano. Sobre aspectos tan polémicos versa la siguiente entrevista, en la que preguntas y dudas alternan el espacio con las respuestas de un cubano sabio, un hombre que vierte luz y ama a su tierra.

Por Mercedes Rodríguez García

El Dr. Raúl Valdés Vivó, miembro del Comité Central del PCC y rector de la Escuela Superior del Partido Ñico López, lo abordé sin retórica ni protocolo, casi a «boca de jarro», a pocos minutos de dictar una conferencia, cuyo título «La vida confirma el marxismo-leninismo en su unión con los idearios patrióticos», reclamaba el máximo de atención para ver dónde hallaba la noticia.
Y cuestión rara: a falta de una en particular, de las que llamamos impactantes, nove¬dosas, existían planteamientos poco escuchados o abordados en la actualidad por los medios de prensa cubanos, y urgidos de explicaciones profundas y pausadas.
Por sus años, formación política y cultural, vida y obra intelectual intensa, el también narrador, ensayista, dramaturgo y periodista, siempre resultará un personaje atrayente. Tiene mucho de sabio, juez, catedrático y artista, cuestión que le hago saber en los primeros minutos de conversación. Ni niega ni afirma, ríe, de manera discreta, pero sincera. «Ya tengo ganada la pelea», digo para mis adentros. Y disparo el primer golpe: una pregunta que transita entre la duda y la ingenuidad.
-Hablar de marxismo-leninismo en estos tiempos, asumir sus postulados, sus fundamentos teórico-prácticos desde lo cotidiano... ¿Cómo explicarles a los jóvenes su vigencia?, claro, como usted mismo señaló, en estrecho vínculo con el conocimiento y los ideales patrióticos.
-¿Y quién ha dicho que es cosa fácil? Pero no queda más remedio que combinar la reflexión de cada joven, que hace falta que estudie más en forma individual, con la utilización de otras muchas vías, como resultan la propia escuela, la televisión. Debemos desatar una fiebre de lectura en el país, un afán de autodidactismo.
-Los jóvenes están en desventaja, por su edad.
-Y usualmente tienen más preguntas que nadie, aunque menos experiencia para dar respuestas. Hay que enseñarles a reflexionar, pero del modo como lo hace Fidel, con lenguaje sencillo. En los temas más complicados e importantes, busca que cada cual intente sus propias reflexiones, sin importar la diferencia con él en conocimientos o experiencia.
-Usted se refirió a los pueblos y sus causas. ¿Cree que ello explique, por ejemplo, la frenética campaña de Estados Unidos contra China, la cuestión del Tibet como pretexto...?
-Los conspiradores tibetanos en el exilio buscan asidero a sus proyectos demenciales expansionistas y fundamentalistas mediante un desmantelamiento de China. La reclamación del Gran Tibet no es pequeña: abarca la cuarta parte del inmenso país. Sueñan con que algún día Beijing pueda ser bombardeado de forma sistemática por las fuerzas de los Estados Unidos y la OTAN, como lo fue Belgrado en 1999.
-Con la cortina de humo del Tibet hay un plan para sabotear los Juegos Olímpicos, sin que puedan descartarse acciones terroristas contra sus instalaciones.
-La campaña de difamación y odio en curso constituye un aspecto esencial de la preparación ideológica de una guerra contra la nación más poblada del mundo. Hablan de chinos sucios y salvajes, mientras importantes líderes republicanos y demócratas culpan falsamente a China de las dificultades económicas norteamericanas y la subida del precio del petróleo.
-¿El llamado «peligro amarillo»?
-Todas esas mentiras se acrecentarán por los recientes pasos de más relaciones mutuamente beneficiosas entre China y Japón, y el fortalecimiento de su amistad con Rusia e India, igualmente amenazadas por Estados Unidos aunque no sean socialistas, pero tildadas de culpables por no someterse al imperio yanqui en sus afanes de hegemonía total mundial.
-Pero temen una China económicamente fuerte y bien armada.
-China ama la paz, fomenta la cooperación y tiene derecho a prepararse para su defensa.
-Usted dijo que la causa que defienden los Estados Unidos: su poderío imperialista, nacido del capitalismo, pone en peligro a ese país y a todos los países del mundo, al margen de sus respectivas causas ideológicas y políticas...
-Se trata de una crisis integral porque orgánicamente se mezclan la financiera y la crisis cíclica de la economía real, y otras permanentes como la de gobernabilidad, ecológica, moral, en fin, la crisis de la ideología de la explotación del hombre por el hombre y de la inmensa mayoría de las naciones del mundo por un puñado de oligopolios imperialistas, que no vacilan en alentar el terrorismo de Estado y la conversión de los alimentos en combustible.
-Y, ¿cómo se asocia esa crisis con la bancarrota de la llamada crisis del marxismo?
-En esta crisis financiera y económica, que no es la primera y no será la última, ha entrado en definitiva bancarrota la falacia sobre la crisis del marxismo, inventada por los académicos norteamericanos al desplomarse el modelo soviético de socialismo y perecer la Unión Soviética, no fortuitamente, sino debido a ingenuidades, errores, traiciones y labor de zapa enemiga.
-La práctica confirma que el capitalismo no escapa a las crisis descubiertas por el marxismo-leninismo.
-Tales crisis, vueltas una sola, provienen de la sed insaciable de plusvalía del régimen burgués, que lo lleva al consumis¬mo más demencial, a la destrucción de la naturaleza y a la violencia sistemática.
-El neoliberalismo acrecienta esa terrible situación.
-Para ello impuso la especulación financiera, la cual nada produce para la vida material y espiritual, en perjuicio de la economía real, que es la única productora de bienes y servicios. De ahí vienen la crisis de las hipotecas y la debilidad del dólar. Y desde luego, una rivalidad cada vez más caótica entre monopolios.
-La actual crisis, profunda por supuesto, ¿llevará automáticamente a la desaparición del imperialismo y su matriz capitalista?
-Esto no será posible sin la toma del poder político estatal por los trabajadores. La crisis alienta objetivamente dos tendencias: en un sector de la clase dominante, la idea de la violencia como única solución, y en las masas, el anhelo de cambios revolucionarios. O sea, se agudiza la lucha de las clases sociales antagónicas. También se ponen al rojo vivo las contradicciones entre las potencias imperialistas.
-Entonces, resultan válidos los argumentos de que los movimientos sociales, y no los partidos y sindicatos de los trabajadores leales a las ideas revolucionarias, constituyen la nueva vanguardia de la lucha contra el capital.
-No. Unos y otros son realmente importantes y unidos forman una fuerza invencible. A la vez, nadie puede negar que el número y el peso de los trabajadores aumentan al sumarse a la clase obrera tradicional: industrial, minera, agropecuaria, del transporte, los servicios, etc., los trabajadores de cuello blanco, como una parte de los científicos y técnicos muy calificados.
-Fidel es abanderado de la unión de naciones enteras y ve en los trabajadores de los países imperialistas y personas honestas acomodadas, a aliados potenciales.
-Él defiende la alianza entre revolucionarios y reformistas, siempre contra el enemigo principal en cada momento de la lucha.
-La época actual requiere de la unión de los pueblos para evitar el suicidio de la humanidad.
-Cada pueblo tomará su propio camino emancipador y dirá el ritmo de los cambios, y hasta el nombre de una sociedad más justa dentro sus particularidades.
-Los cubanos la denominamos socialismo.
-Bueno, Marx dijo que al comunismo podría llamársele también humanismo.
-Sobre el pueblo nuevo socialista cubano, ¿qué piensa el profeta Valdés Vivó?
-¿Yo profeta? ¡Qué va!, sabio por diablo, que lo de viejo no me agrada. La idea clave de Fidel es que el Partido, Estado Mayor con la ideología científica y revolucionaria de la clase obrera, necesita ese ejército que es y solo puede ser el pueblo, al que hay que educar, organizar, forjar como pueblo nuevo socialista, con todas sus generaciones.
-Está usted muy imbuido de la actitud del Che de que en la lucha contra el imperialismo no puede haber retroceso ideológico «ni en un tantico así». ¿Qué opina del hombre nuevo, de ese que él llamó el hombre del siglo XXI?
-Che no dijo, como a veces se le cita, que primero había que hacer el hombre nuevo y después construir el socialismo, sino que en la medida en que se hacía esa construcción, realmente difícil, con reveses y victorias, iba surgiendo ese hombre nuevo.
-¿No cree que los cubanos somos demasiado idealistas, que nos regodeamos en los triunfos?
-El idealismo nos puede hacer tanto daño como no comprender que nuestros enemigos son por fuera muy potentes, mas por dentro, en su estructura burguesa, muy débiles. No por gusto la definición de Revolución comienza por la necesidad de adquirir sentido del momento histórico. En el orden del día de los pueblos está apresurar su unión y su lucha, sin ilusiones, pero con optimismo vigilante. Lo vemos en la nueva correlación de fuerzas en Nuestra América, en la que el voto revolucionario puede hacer lo que antes solo se lograba con el fusil revolucionario.
-Usted aludió a Marx como descubridor de que toda la economía se reduce al ahorro de tiempo, medidor de la productividad social del trabajo. ¿Tenemos que trabajar más?
-Pero también no cabe perder un minuto en superar defectos y erradicar conductas antisocialistas, como la corrupción y el engaño, y actividades antisociales, empleando la educación y la ley, la prevención y la rectificación. Para distribuir más, hay que producir más.
-¿Cree usted en la victoria de la humanidad?
-La amenaza que pende sobre los pueblos sin excepción, no puede ser más grave; pero también es máxima la esperanza de la victoria de la humanidad sobre las fuerzas que representan el pasado lleno de monstruosidades.
-¿Cambiaría esta realidad para Cuba y el mundo de salir electo un nuevo presidente en los Estados Unidos?
-En los Estados Unidos el presidente está muy controlado por las fuerzas económicas que lo llevan a la presidencia.
-Pero dicen que de salir Obama, que es negro...
-El color no tiene nada que ver, porque Condoleezza Rice es más negra que Obama.
-Hay una avalancha de votos contra McCain y otra a favor de Obama.
-Eso sí, y puede que lo empuje más allá de lo que él ha dicho. Él hasta ahora ha anunciado, pero no dice cuál es el cambio.
-O sea, que no es cuestión de raza, sino de la clase social a la cual se sirve.
-En el caso de Obama, no sirve a los trabajadores; pero su candidatura misma expresa un descontento muy grande entre el pueblo norteamericano.
-¿Y ese descontento pudiera considerarse el inicio de una nueva tendencia histórica: el fin del imperialismo?
-No tan tajante, pero no tengo duda de que este es el momento exacto de Bolívar y Martí, de Marx, Engels y Lenin, y sus continuadores, no solo como figuras admirables, sino como masas creadoras de su propia historia, surtidoras inagotables de nuevos genios y nuevos héroes. El futuro socialista vencerá.