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Trump no hará grandes cambios con América Latina


8:16:46 p.m.

El presidente saliente de Estados Unidos Barack Obama dijo este sábado durante la 28 cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), que no espera que su sucesor Donald Trump haga grandes cambios en la política de Washington hacia América Latina.

"Respecto a América Latina, no anticipo grandes cambios en la política de la nueva administración porque la forma como haces campaña, no siempre es igual a cómo gobiernas", señaló durante su participación en la cumbre de los países de la región Asia Pacífico.

En su encuentro con jóvenes en Lima, Obama recibió muchas preguntas sobre el magnate Donald Trump, que asumirá la presidencia en enero de 2017. "Será muy importante que la gente de todo el mundo no haga juicios inmediatos sino que le den una oportunidad al presidente electo", dijo.

Trump prometió durante su campaña poner fin al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) integrado por EE.UU., México y Canadá, y también ha calificado de "desastre" el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), del que forman parte dos países latinoamericanos, Chile y Perú.

Perú acoge este 19 y 20 de noviembre la 28 cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), en la cual se darán cita los presidentes o representantes de los 21 países miembros.

APEC es una organización que promueve el libre comercio y que fue creada con la intención de abordar y debatir desde diferentes puntos de vistas los temas referentes al intercambio comercial, la cooperación y la planificación económica entre sus integrantes.

(Fuente: TeleSURtv)

 

 

 

Nombre de Trump desaparece de edificios de lujo en Nueva York

 

6:07:15 a.m. 

La decisión de renombrar a estos suntuosos inmuebles en los que el alquiler de un estudio vale al menos 3.000 dólares por mes, fue tomada en octubre, luego que varios residentes protestaran porque no querían seguir siendo asociados al nombre de Donald Trump. 

La empresa Equity Residential, que gestiona tres de esos inmuebles de piso de mármol y hermosas vistas sobre el río Hudson, en el barrio del Upper West Side, decidió retirar las grandes letras "Trump Place" de su frente, dijo un portavoz de la compañía, Marty McKenna.  

La decisión de renombrar a estos suntuosos inmuebles en los que el alquiler de un estudio vale al menos 3.000 dólares por mes, fue tomada en octubre, luego que varios residentes protestaran porque no querían seguir siendo asociados al nombre de Donald Trump. 

 Con una identidad más neutra, los edificios serán atractivos tanto para sus residentes actuales como para los futuros

El pedido, lanzado cuando todavía resultaba inverosímil para muchos que el candidato republicano pudiera ganar las elecciones, señalaba que "el espantoso tratamiento que Trump dispensa a las mujeres, su pasado racista, sus ataques a los inmigrantes o sus bromas sobre los minusválidos" son "contrarios a los valores" de sus propias familias e "insultan" al personal de los inmuebles, en su mayoría de origen extranjero. 

De todas maneras, el nombre Trump sigue estando fuertemente presente en el paisaje de Manhattan. 

Además de la famosísima Torre Trump, en la que el presidente electo vive y trabaja con sus asesores para preparar su equipo de gobierno, una docena de edificios continúan llevando el nombre del republicano, desde Trump World a Trump International, pasando por Trump International Hotel. 

Cientos de inquilinos firmaron la petición, en la que dijeron que les avergonzaba vivir en un lugar asociado con el presidente electo, un republicano. 

En total, aproximadamente 600 residentes de las tres torres de alquiler en Trump Place firmaron la petición realizada por Internet, la cual comenzó a circular hace semanas, después de la publicación de una grabación realizada hace una década en la que Trump se jacta de haber manoseado y besado mujeres sin su consentimiento.

(Fuente: AP/EFE/EU

Protestas, un "tour Trump por la victoria" y el muro en la frontera con México

Protestas, un "tour Trump por la victoria" y el muro en la frontera con México

 

3:55:09 p.m.

Decenas de ciudades de Estados Unidos siguieron hoy siendo testigo de protestas ciudadanas en contra del presidente electo, Donald Trump, mientras su equipo de transición está trabajando ya en un "tour de la victoria" por varios estados.

"Es posible. Estamos trabajando en los horarios", respondió este sábado la exportavoz de la campaña y asesora del nuevo equipo de transición, Kellyanne Conway, ante las preguntas de los periodistas en el interior del edificio Trump Tower de Manhattan.

La portavoz dijo que la siguiente aparición pública de Trump será "en los próximos días", algo en lo que ya se está trabajando, y no descartó tampoco que el presidente electo realice una gira por varios estados del país para agradecer el apoyo de los votantes.

Mientras Trump sigue recluido en su rascacielos, donde también tiene fijada su residencia, miles de personas volvieron a salir a la calles de Nueva York para protestar a las puertas de la Trump Tower, que amaneció nuevamente rodeada de fuertes medidas de seguridad.

Por cuarto día consecutivo desde que en la madrugada del martes al miércoles se conocieron los resultados de las elecciones, los manifestantes acudieron desde diferentes puntos de la ciudad a las inmediaciones de la Trump Tower para protestar contra el magnate.

Desde inmigrantes, mujeres y niños hasta miembros de la comunidad LGTB, empresarios o activistas, muchos de ellos portando infinidad de pancartas con mensajes como "No es un nuestro presidente", "Trump Dumb" o "Demostremos al mundo como actúa el voto popular".

Hasta la Trump Tower también se acercó el cineasta Michael Moore, quien logró entrar al edificio y subir por las escaleras mecánicas hasta la cuarta planta, donde los servicios secretos le impidieron continuar el paso.

Al igual que en la Gran Manzana, este sábado las protestas también se repitieron en otras ciudades del país, como Los Ángeles y San Francisco (California), Chicago (Illinois), Baltimore (Maryland) o Portland (Oregón).

Un muro con México y expulsión de 2-3 millones migrantes

Donald Trump confirmó que planea construir un muro en la frontera con México, en una entrevista a la cadena CBS que será emitida en las próximas horas. Precisó que una parte puede ser un muro y otra un "vallado", en acuerdo con lo propuesto por los republicanos en el Congreso, que dominarán ambas cámaras.

También ratificó una de sus promesas de campaña, la expulsión de dos o tres millones de migrantes clandestinos con antecedentes penales. "Lo que haremos es echar fuera del país o encarcelar a las personas que son criminales o tienen antecedentes criminales, miembros de bandas, traficantes de droga", dijo el magnate.

Consultado sobre el resto de los migrantes ilegales, el neo presidente electo afirmó que tomará una decisión luego de hacer más segura la frontera. 

(Fuente: EFE/NC/ANSA)

Moore entró a la Torre pero no pudo hablar conTrump

Moore entró a la Torre pero no pudo hablar conTrump


2:02:46 p.m.

El cineasta Michael Moore entró este sábado en el edificio Trump Tower de Manhattan para intentar hablar con el presidente electo, Donald Trump, pero el Servicio Secreto le impidió subir hasta las oficinas del magnate en Nueva York.

"Señor Trump. Estoy aquí, quiero hablar con usted", escribió Moore director en una breve nota que pudo entregar al portero del edificio, durante una protesta en la que participaron cientos de personas frente al rascacielos del empresario.

“Usted perdió, hágase a un lado”, fue el mensaje que quiso dar al magnate, según hizo saber el cineasta en su cuenta de Twitter.

Moore, que grabó la escena con su teléfono móvil retransmitida en directo a través de Facebook Live, logró acceder hasta el interior del edificio y subir por las escaleras mecánicas hasta llegar a la cuarta planta.

Fue entonces cuando agentes del Servicio Secreto frenaron el paso al cineasta y le indicaron que no podía subirse al ascensor que conduce a las plantas altas del rascacielos donde Donald Trump seguía reunido con sus principales asesores.

"No queremos que la policía nos expulse. Hay una protesta, pero está siendo en la calle. Pensé que a lo mejor podía entrar en la Trump Tower y subir por las famosas escaleras mecánicas", se oye decir a Michael Moore durante la grabación.

En otro momento, asegura que el Colegio Electoral debería ser eliminado porque es "irónico" que 240 años después de su creación "para apaciguar a los dueños de esclavos", ahora un "racista" vaya a ser el presidente "sin haber obtenido la mayoría del voto popular".

"Vamos a ver qué pasa, a lo mejor me dejan subir a sus oficinas", insiste el cineasta, quien recordó que la semana pasada ya estuvo en la Trump Tower y ese día sí pudo hablar con la jefa de campaña del entonces candidato republicano, Kellyanne Conway, "y todo fue bien".

Después de abandonar el edificio, Moore siguió grabando durante más de media hora imágenes de los cientos de personas que seguían este fin de semana protestando contra la victoria de Trump, bajo la atenta mirada de la policía.

  

Unas semanas antes de las elecciones del pasado 8 de noviembre, el polémico director estrenó por sorpresa la película "Michael Moore in TrumpLand", que gira en torno al magnate y que se basa en una obra de teatro escrita por el propio Moore.

En la cinta, el ganador de un Óscar al mejor documental en 2003 por "Bowling for Columbine", se adentra directamente en "territorio hostil" en el corazón de la "tierra de Trump" poco antes de las presidenciales.

Moore fue uno de los más de un centenar de músicos y artistas, en su mayoría del mundo de Hollywood, que durante la campaña firmaron un manifiesto titulado "United Against Hate" ("Unidos Contra el Odio") para evitar que Donald Trump llegara a la Casa Blanca.

"Debemos usar los medios a nuestro alcance para alertar sobre los peligros de una presidencia de Trump. Quiere devolver al país a una época en la que el miedo justificaba la violencia, la codicia alimentaba la discriminación", aseguraban el manifiesto.

(Fuente: EFE/EC) 

 Le recomendamos: La era del inesperado Donald Trump

 


 

 

 

Se cumplió la profecía de Michael Moore, Donald Trump es el presidente de EE.UU.

Se cumplió la profecía de Michael Moore,  Donald Trump es el presidente de EE.UU.

 

4:34:07 a.m. 

En política hay que tener mente fría, como lo ha demostrado el cineasta y escritor estadounidense Michael Moore, quien aseguró en un post publicado en el periódico electrónico The Huffington Post (5 Reasons Why Trump Will Win, 07/23/2016) que Donald Trump sería el próximo presidente de los Estados Unidos.

Moore —simpatizante con las políticas de izquierda— lamentó entonces ser el portador de las malas noticias, deseó que su predicción estuviera errada, y refirió cinco razones por las que consideraba que Trump se sentaría en la Casa Blanca. Algo en lo que yo —ya finales de la campaña— también estaba segura, luego de conocer el caso de Shirley Chisholm, la primera mujer —negra, además— en lanzar una candidatura presidencial (1972) en busca de la nominación demócrata, apenas tres años después de convertirse en representante a la Cámara Baja por uno de los principales partidos de los EE.UU.

Pero no expondré las mías, un tanto “espirituales”, les dejo textualmente la de mi admirado hombre de cine, traducidas al español y publicadas tres días después The Huffington Post en el sitio Cubadebate.

Estas son las cinco razones, según Michael Moore:

 1. El Brexit del medio oeste de Estados Unidos. Creo que Trump va a centrar gran parte de su atención en los cuatro estados azules de Michigan, Ohio, Pensilvania y Wisconsin. Cuatro estados tradicionalmente demócratas, pero que han elegido a gobernadores republicanos desde 2010 (Pensilvania es el único que finalmente ha elegido a un demócrata ahora). 

En las primarias de Michigan de marzo, 1,32 millones de habitantes votaron a los republicanos frente a los 1,19 millones que votaron a los demócratas. Según las últimas encuestas de Pensilvania, Trump va por delante de Hillary; y en Ohio están empatados. ¿Empatados? ¿Cómo es posible que esta carrera esté tan reñida después de todo lo que ha dicho y hecho Trump? Quizá se deba a que este ha dicho (y ha dicho bien) que el apoyo de los Clinton al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ha ayudado a destruir a los estados industriales de la zona norte del medio oeste de Estados Unidos. 

Trump va a machacar a Clinton con este tema y con el hecho de que haya apoyado el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica y otras políticas de comercio que han perjudicado a los habitantes de esos cuatro estados. 

Durante las primarias de Michigan, Trump amenazó a la empresa Ford Motor con que si seguían adelante con el cierre de la fábrica que tenían previsto y se trasladaban a México, pondría un impuesto del 35% a todos los coches construidos en México que se enviaran a Estados Unidos. Música para los oídos de la clase trabajadora de Michigan. Y cuando lanzó otra amenaza a Apple y dijo que les obligaría a dejar de fabricar iPhones en China y a fabricarlos en Estados Unidos todos quedaron embelesados y Trump se llevó una gran victoria que debería haber sido para el gobernador, John Kasich. 

La zona que abarca desde la ciudad de Green Bay (Wisconsin) hasta Pittsburgh (Pensilvania) recuerda a la mitad de Inglaterra: rotas, deprimidas y en las últimas funcionan las chimeneas esparcidas por el campo en el esqueleto de lo que antes llamábamos clase media.

Trabajadores amargados y enfadados a los que Reagan engañó y a los que los demócratas —que siguen intentando persuadir de forma deshonesta pero solo quieren aprovecharse de la situación codeándose con banqueros que les puedan extender cheques—abandonaron. Lo que ha pasado con el Brexit en Reino Unido también va a pasar aquí. 

Elmer Gantry aparece como Boris Johnson y se limita a inventar para convencer a la gente de que ¡esta es su oportunidad! De acabar con todos, con todos los que hicieron añicos su Sueño Americano. Y ahora Donald Trump, el forastero, ha llegado para limpiarlo todo. ¡No hace falta que estén de acuerdo con él! ¡Es su cóctel molotov personal, el que pueden lanzar a los malnacidos que les hicieron esto! Y aquí es donde entran en juego los cálculos. En 2012, Mitt Romney perdió por 64 votos electorales. Sumemos los votos electorales de Michigan, Ohio, Pensilvania y Wisconsin. Son 64. 

Lo único que Trump necesita para ganar es mantenerse, tal y como se espera, en la franja de estados tradicionalmente republicanos de Idaho a Georgia (estados en los que nunca ganará Hillary Clinton), y ganar en Michigan, Ohio, Pensilvania y Wisconsin. No necesita ganar en Florida, ni en Colorado ni en Virginia. Solo en los cuatro anteriores. Y eso le colocará en la cima. Y eso es lo que va a pasar en noviembre.

2. El último bastión de los hombres blancos enfadados. El gobierno de Estados Unidos que lleva 240 años dominado por hombres llega a su fin. ¡Una mujer está a punto de llegar al poder! ¿Cómo ha podido suceder? Había señales de peligro, pero las ignoramos. Nixon —el traidor del género— impuso el Título IX, la ley por la que, en el colegio, las alumnas deberían tener las mismas oportunidades a la hora de practicar deporte. Y luego les dejaron pilotar aviones comerciales.

Y antes de que nos diéramos cuenta, Beyoncé revolucionó la Super Bowl (¡nuestro partido!) con un ejército de mujeres negras que, con el puño en alto, dejaron claro que nuestra dominación había terminado. ¡Dónde hemos ido a parar!

Ese es el pequeño resumen de la mente del hombre blanco en peligro de extinción. Tienen la sensación de que se les escapa el poder de las manos, de que su manera de hacer las cosas ya no es la manera en la que se hacen las cosas. La “feminazi”, ese monstruo que, como dice Trump, “sangra por los ojos o por donde sea”, nos ha conquistado y ahora, después de haber tenido que pasar por ocho años en los que un hombre negro nos ha dicho qué hacer, ¿se supone que tenemos que aguantar ocho años en los que una mujer nos mangonee? ¡Después de eso serán ocho años de un homosexual dirigiendo la Casa Blanca! ¡Y luego transexuales! Ya ven por dónde van las cosas. Para entonces, se les habrán concedido derechos humanos a los animales y el presidente del país será un hámster. ¡Esto tiene que acabar! Así piensan los xenófobos, homófobos y machistas de EE.UU.

3. El problema de Hillary. Seamos sinceros, ahora que estamos entre amigos. Ante todo, dénjeme que les diga que me gusta -mucho- Hillary y que creo que le han creado una reputación que no se merece. Pero el hecho de que votara a favor de la guerra de Irak hizo que yo me prometiera que no volvería a votarla. Hasta la fecha, no he roto esa promesa. Por intentar evitar que un protofascista se convierta en nuestro presidente, voy a romper esa promesa.

Me entristece pensar que Clinton encontrará la manera de meternos en un conflicto militar. Es un halcón a la derecha de Obama. Pero el dedo psicópata de Trump estará listo para pulsar El Botón, así son las cosas.

Asumámoslo: Trump no es el mayor de nuestros problemas, es Hillary. Es muy impopular: el 70% de los votantes piensan que no transmite confianza ni honestidad.

Representa a la política tradicional y no cree en nada que no sea lo que le haga ganar las elecciones. Por eso estuvo en contra del matrimonio homosexual en su momento y ahora lo defiende. Entre sus mayores detractores se encuentran las mujeres jóvenes, cosa que tiene que dolerle considerando los sacrificios que ha hecho -tanto Hillary como otras mujeres de su generación- y lo que ha luchado para que las generaciones más jóvenes no tengan que aguantar que las Barbaras Bushes del mundo les manden callar y a hacer galletas.

Pero no gusta a los jóvenes, y no hay día que no oiga a un millennial decir que no la va a votar. Ningún demócrata, ni ninguna persona que no apoye a alguno de los dos partidos mayoritarios, se va a levantar emocionado el 8 de noviembre por ir a votar a Hillary como pasó cuando Obama ganó las elecciones o cuando Bernie Sanders era candidato en las primarias. No hay entusiasmo. Y, como estas elecciones solo van a depender de una cosa —de quién atraiga a más gente a las urnas—, Trump lleva las de ganar.

4. El voto deprimido a Bernie Sanders. Dejen de preocuparse por que los simpatizantes de Bernie no votemos a Clinton, porque la vamos a votar. Según las encuestas, el número de seguidores de Sanders que voten a Hillary este año será mayor que el número de simpatizantes de Clinton que votaron a Obama en 2008.

Ese no es el problema. Lo que debería alarmarnos es que cuando el simpatizante promedio de Bernie se arrastre a las urnas el día de las elecciones para votar a Hillary a regañadientes, a eso se le llamará “voto deprimido” (lo que significa que el votante no se lleva a cinco personas con él para que voten también, que no se ha presentado como voluntario para hacer campaña 10 horas al mes de cara a las elecciones y que no contesta con emoción cuando le preguntan por qué va a votar a Hillary: un votante deprimido). Porque, cuando se es joven, se tiene tolerancia cero ante los farsantes y las mentiras. Para la gente joven, volver a la era de Clinton/Bush es como tener que pagar de repente por escuchar música, o volver a usar MySpace o a llevar un teléfono móvil como una maleta de grande.

No van a votar a Trump; algunos votarán a un tercer partido, pero muchos se limitarán a quedarse en casa. Hillary Clinton va a tener que hacer algo para dar a los jóvenes una razón para que la apoyen; y elegir a un señor blanco, viejo, insulso y moderado como candidato a vicepresidente no es el tipo de decisión atrevida que pueda transmitir a los millennials que su voto es importante para Hillary. Que hubiera dos mujeres al frente era una idea interesante. Pero Hillary se ha asustado y ha decidido ir a lo seguro. Otro ejemplo más de cómo Clinton está matando poco a poco al voto joven.

5. El efecto Jesse Ventura. Por último, no descontemos la capacidad del electorado para hacer el mal o para subestimar cuántos millones de ciudadanos se conciben a sí mismos como anarquistas encubiertos una vez que echen la cortina y se dispongan a ejercer su derecho al voto.

Es uno de los pocos sitios que quedan en esta sociedad en el que no hay ni cámaras de seguridad, ni dispositivos de escucha, ni parejas, ni hijos, ni jefes, ni policías, ni siquiera límite de tiempo. Puedes pasarte ahí dentro el tiempo que te apetezca y nadie puede obligarte a hacer nada. Puedes votar al partido que quieras o a Mickey Mouse y al Pato Donald. No hay reglas. Y precisamente por eso y por la ira que tienen algunos contra un sistema político inservible, millones de estadounidenses van a votar a Trump, y no porque estén de acuerdo con él ni porque les gusten la intolerancia y el ego que le caracterizan, sino porque pueden, simplemente.

Para ver el mundo arder y hacer enfadar a papá y a mamá. E igual que cuando estás al borde de las cataratas del Niágara te preguntas por un instante cómo sería tirarse por ahí, habrá muchos a los que les encante sentir que son los que mueven los hilos y que pueden votar a Trump solo para ver qué pasa. Recordemos cuando, en los noventa, los ciudadanos de Minnesota eligieron como gobernador a un ex luchador profesional. No lo hicieron porque fueran estúpidos o porque pensaran que Jesse Ventura era un político célebre o intelectual. Lo hicieron porque podían. Minnesota es uno de los estados más inteligentes del país. Y también está lleno de ciudadanos con gusto por el humor negro, así que para ellos votar a Jesse Ventura fue como hacer un chiste práctico en un sistema político enfermo. Y es lo que va a volver a pasar con Trump.

Cuando me disponía a volver a mi hotel después de participar en el programa especial de Bill Maher sobre la Convención del Partido Republicano en la cadena HBO, un hombre me paró por la calle. “Mike”, me dijo, “tenemos que votar a Trump. Tenemos que cambiar las cosas”. Eso fue todo. Para él, era suficiente. “Cambiar las cosas”. De hecho, es lo que Trump haría, y a gran parte del electorado le gustaría ser espectador de ese reality show.

Donald Trump toma la delantera en estados cruciales y las bolsas se tambalean

Donald Trump toma la delantera en estados cruciales y las bolsas se tambalean

 

11:53:00 p.m. 

Trump toma la delantera al ganar Ohio y mantiene una ventaja muy estrecha en varios estados decisivos, entre ellos Florida y Carolina del Norte, lo cual otorga al candidato republicano la posibilidad de ganar. Solo queda ver si puede derrotar a Hillary Clinton en uno de los bastiones democráticos que hasta hace poco parecía seguro para la candidata demócrata. 

Mientras avanzaba la noche del martes, los asesores de campaña de Clinton miraban con angustia cómo su amplia delantera, según las encuestas durante muchos meses, parecía evaporarse durante el recuento de los votos. A las 22:00, Trump se aferraba a ventajas mínimas en Florida, Carolina del Norte, Michigan y Wisconsin. 

La posibilidad de que Trump gane la presidencia provocó una reacción en cadena en todo el mundo: los mercados financieros en el extranjero se derrumbaron a medida que las cadenas de televisión estadounidenses plantearon la perspectiva de que Clinton pudiese perder. Los mercados asiáticos operaban en cifras considerablemente bajas, y en Estados Unidos, los futuros de Dow Jones cayeron hasta 600 puntos en las transacciones después del cierre. (Fuente: NYT) 

Resultados electorales de EE.UU. le dan la ventaja a Trump (Multimedia)

El candidato republicano Donald Trump lleva la ventaja en los resultados electorales de EE.UU. con 216 votos del Colegio Electoral frente a los 209 de su rival demócrata Hillary Clinton, según medios locales. 

En EE.UU. el presidente es elegido mediante el voto de los 538 miembros del Colegio Electoral y no por el voto directo de los ciudadanos. 

Trump ha ganado en los estados Texas, Kansas, Dakota del Sur, Wyoming, Dakota del Norte, Misisipi, Alabama, Tenessee, Kentucky, Indiana, Montana, Virginia Occidental, Carolina del Sur, Carolina del Norte, Oklahoma, Arkansas, Luisiana, Nebraska, Misuri, Idaho, Ohio y Florida. 

Hillary se ha adjudicado Ilinois, Nueva York, Maryland, Delaware, Nueva Jersey, Massachusetts, Connecticuty, Vermont, Nuevo México, California, Oregon, Washington y Colorado.

Republicanos animados ante primeros resultados favorables para Trump.

Republicanos animados ante primeros resultados favorables para Trump.

 

9:30:39 p.m.

Trump gana en Kansas, North Dakota, South Dakota, Wyoming y Nebraska.  Lucha feroz en Florida.

A la luz de las proyecciones de los medios de prensa sobre los primeros Estados, Donald Trump ha conquistado 33 grandes electores (sobre los 270 necesarios para abrirle las puertas de la Casa Blanca), mientras sólo tres fueron asignados a Hillary Clinton, quien, no obstante, parece acercarse a la victoria en el decisivo estado de Florida, donde pugnan "cabeza a cabeza".

En Florida, que con su paquete de 29 grandes electores es considerado un Estado clave para la victoria, Clinton —según un el escrutinio del 65% de los votos— iba adelante con el 49,2% contra el 47,9% del magnate.

En particular, hasta ahora, Trump se adjudicó los estados de Kentucky (8 grandes electores) que los sondeos daban sólidamente en manos de los republicanos, Indiana (11), Virginia Occidental (5), Carolina del Sur (9). 

A Clinton se le asignó Vermont, con tres grandes electores.

Con el 10% de los votos escrutados, Trump estaba adelante en Carolina del Norte, con el 54,5%, mientras Clinton llegaba al 43,3%. 

Ahí la comisión electoral decidió extender el horario de 8 colegios electorales tras registrarse algunos problemas al sistema.

En otros estados como Virginia y Georgia, los datos eran aún demasiados inciertos para poder indicar un ganador, así como en Ohio, en otro estado considerado clave (18 grandes electores).

Por otro lado, los disparos en el colegio electoral de Azusa, en Los Angeles, donde murió una persona, no estuvieron ligados al parecer con los comicios electorales.  (Fuente: ANSA/VOA) 

Sondeo proyecta 2 millones más de votantes latinos que hace cuatro años

Por lo menos 2 millones más de votantes hispanos sufragaron hoy en Estados Unidos en las elecciones presidenciales con respecto a los comicios de 2012, según las primeras proyecciones de la encuestadora Latino Decisions.

 

El grupo señaló además que el 53 % de los hispanos habilitados para votar en el país lo hizo de forma anticipada. El  57 % de estos electores minoritarios habían decidido con una anticipación de seis meses si votaría por el republicano Donald Trump o la candidata demócrata Hillary Clinton.

Según los sondeos a pie de los puntos de votación, una aplastante mayoría de latinos se habrían decantado en estos comicios por la exsecretaria de Estado, pues proyectan una ventaja de 61 puntos porcentuales sobre Trump (79 % -18 %).

(Fuente: Cubadebate)



¿Mantendrán los republicanos el control de la Cámara de Representantes?

¿Mantendrán los republicanos el control de la Cámara de Representantes?


7:32:10 p.m.

Los republicanos tienen actualmente la mayoría más grande en la Cámara de Representantes desde 1928.

Las elecciones para la Cámara de Representantes de Estados Unidos a realizarse el 8 de noviembre servirán para renovar todos los 435 escaños.

Para controlar la Cámara, el Partido Demócrata necesita ganar 30 escaños, una tarea que parece difícil. Las elecciones presidenciales tienden a resultar en cambios más pequeños en el balance partidario de la cámara baja que en las elecciones de medio período.

Las últimas dos elecciones presidenciales registraron ganancias de solo 8 y 24 escaños para los demócratas. Aunque parece improbable que los demócratas puedan ganar el control de la Cámara de Representantes en este ciclo electoral, el Partido Demócrata aún tienen la esperanza de reducir la mayoría que actualmente tiene el Partido Republicano.

Los republicanos actualmente tienen la mayoría más grande en la Cámara de Representantes desde 1928. El Partido Republicano actualmente tiene 246 escaños en la Cámara de Representantes, mientras que el Partido Demócrata tiene 186, donde tres asientos están vacantes.

La coincidencia de la elección presidencial probablemente tenga un significativo impacto en las elecciones para la Cámara de Representantes. Los años de elección presidencial llevan a mayor interés de los votantes y más asistencia a las urnas.

(Fuente: VOA)