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LA TECLA CON CAFÉ

Humoriscafis

Recuerdan en Santa Clara a «Chaflán» sin sombrero

Recuerdan en Santa Clara a «Chaflán» sin sombrero


 

18/03/2013 4:05:18 

 

Artistas de varias provincias, reunidos en ocasión del Festival nacional «Humor sin sombrero» que se celebra en Santa Clara, honran al cómico Argelio García «Chaflán», con una ofrenda floral en la necrópolis local. 

 

El comediante villaclareño resulta un referente necesario para los humoristas cubanos por la maestría con que dominaba la palabra, y por la facilidad con que siempre logró comunicarse con el público. 

«Chaflán» capaz de desarrollar, en su época, muchos de los elementos más modernos del humor como es la modalidad de compartir con la audiencia aspectos personales de la vida del artista, en la que se prescinde de las conocidas cortinas de chistes para concentrarse en el monólogo. 

Destacó la capacidad multifacética del comediante, quien en un mismo espectáculo combinaba manifestaciones artísticas diversas como el canto y la actuación, con el propósito de ofrecer al público un producto de calidad. 

Como artista cómico «Chaflán» tenía unas dotes formidables, por tanto casi todos los humoristas que se vincularon de un modo u otro a su quehacer humorístico, crecieron influenciados por su ejemplo. 

Nacido en Sancti Spíritus, y radicado en Villa Clara la mayor parte de su vida, «Chaflán», se desempeñó como locutor, actor, animador y comediante, esferas en las que demostró su condición de heredero del teatro vernáculo nacional.

  

(Fuente: AIN)

 


«Precaución»: Humor negro de Pedro blanco para un Obama de dos colores

«Precaución»: Humor negro de Pedro blanco para un Obama de dos colores


28/02/2013 16:54:54 

 

Por Mercedes Rodríguez García

 

El humor es definido como el modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad, resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas. «El humor es la gentileza de la desesperación», dijo alguien (creo que Oscar Wilde), y consiste en «tratar a la ligera las cosas graves, y gravemente las cosas ligeras», como (tampoco estoy segura) afirmara Woody Allen. Pero lo mejor del humor es que «corrige riendo las costumbres», adagio que manejan aquellos para quien el humor es un instrumento educativo.

 

Este dibujo que le ofrezco hoy a mis lectores de internet pertenece también a Pedro Méndez Suárez, de quien ya he publicado unas cuantas «humoradas» gráficas en La Tecla con Café, y a quien deseo continué recuperándose de la cruel isquemia cerebral que le sobrevino hace ya casi un año, pero que a fuerza de terapias y mucha fuerza de voluntad ha ido venciendo al punto de pintar a la zurda lo que solía hacer con la derecha, por lo que ahora, con más razón que nunca, le da un toque particular a lo siniestro.

Aquí les ofrezco una muestra de su humor negro, se que se ejerce a propósito de cosas que suscitarían, contempladas desde otra perspectiva, piedad, terror, lástima o emociones parecidas. De ahí que cuestione situaciones sociales que generalmente son serias mediante la sátira, y tenga asunto más recurrente en la muerte y todo lo que está relacionado con ella.

Este tipo de humor atañe los temas más oscuros y dolorosos para el ser humano y que, por norma general, suelen resultar controvertidos y polémicos para la sociedad porque están relacionados con la moral. Algunos ejemplos pueden ser: las grandes tragedias, las normas sociales, el sexo, los asesinatos, el suicidio, las enfermedades, la pobreza, la locura, el terrorismo, la drogadicción, la violación, las discapacidades, la guerra, la religión, la política, etc., pero representados en forma cómica.

«Precaución» constituye un alerta, un llamado a cuidarnos de la guerra, que si viene en grande (como parece llegará de seguir las cosas como van),  ni las osamentas bajo tierra escaparán de las terribles consecuencias atómicas. Así, que de poco le servirá a esta calavera salida de la pluma del director de Melaíto, el chaleco antibalas. No olvidemos pues los modernos y más sofisticados proyectiles suelen ser teledirigidos, desde cualquier punto, ni se escuchan ni se ben, y pueden adoptar la forma de hasta un inofensiv colibrí.

Vale entonces la alegoría gráfica del artista plástico villaclareño, pero a la cual yo dotaría de un chip con un mensaje al presidente de Estados Unidos:

 «Aguante la mano señor Obama, que la cosa está fea y con los asiáticos no se juega. Recapacite y de marcha atrás a su política ¿guerrista? ¿antiterrorista?, sopena de que algún día su nación amanezca hecha polvo. Y de esta polvareda (nada parecida a la de las Torres Gemelas) no escaparemos. Tampoco quedará cronista para contarla. De nada valdrán la cautela, ni los inconvenientes previstos, ni las tácticas ni las estrategias para enfrentar las dificultades o daños que puedan temerse. La «gran guerra» la tenemos en las narices. Y apesta tanto que su mal olor comienza a ahogar la Casa Blanca».

 

Ver tambien otras caricaturas de Pedro Méndez:


 

Sobre «Melaíto» siga el link si le interesa saber más:













 

 

 

 

 

 

Erupción

Erupción

 

18/02/2013 23:05:44

 

Otra caricatura de Pedro Méndez muy a tono con estos días. Que la disfruten tanto como el triunfo de Correa, relecto presidente de Ecuador, y el regreso de Chávez, a su querida Venezuela.

Reparación del Planeta

Reparación del Planeta


17/02/2013 19:55:30 

 

Es cierto que el cubano tiene magnífico sentido del humor y se ríe de sus desgracias, pero eso también lo hacen otros pueblos. La diferencia está en que el cubano lo amplifica, le hace marketing. La mayoría de las desgracias tienen algo de humor, este surge a partir de los errores, de las debilidades, de lo ridículo.

 

Quien nace con aptitudes para el humor tiene que entrenarse para ver la vida en cualquier circunstancia, con el prisma de lo cómico; descubrir el chiste y también provocarlo, incluso completarlo si le faltara algo. La mayor dificultad que tuvo que vencer Pedro Méndez  cuando comenzó en Melaíto fue incorporar esa vigilia permanente.

 

 

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Reparación de Planeta

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Celulares nuestros de cada día

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René en libertad superabusada

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Linares, el de Melaíto

Linares, el de Melaíto

 

 

15/05/2012 5:03:44

 

Aunque es habanero se considera santaclareño, porque llegó a esta ciudad —para quedarse— a los cuatro años de edad, Linares, como se le conoce en el gremio de caricaturistas, asegura que al dibujo se siente ligado desde su génesis. 

 

Para ilustrar que el mundo de las líneas es suyo cuenta: «Según mi mamá las paredes de su útero estaban llenas de mis trazos». Y como a eso estaba destinado fue uno de esos niños que hacen del dibujo su mejor pasatiempo y en la escuela se destacó por la calidad de sus trazos. El padre se encargó de guardar y clasificar los dibujos del niño. De muchacho, mientras cumplía con el Servicio Militar, le dieron la posibilidad de formarse en la Escuela Provincial de Artes Plásticas Leopoldo Romañach. 

Estudiaba en la noche y, con avidez, aprehendía todo de sus maestros: Juan Orlando Torres Martínez, prestigioso escultor y pintor santaclareño; Zaida del Río, Flavio Garciandía…. 

Fue en esa época cuando conoció a los integrantes de Melaíto —suplemento humorístico del periódico Vanguardia—, quienes también cursaban la Romañach. El vínculo con Ajubel, Panchito, Roland y Pedro Méndez, director de la publicación, lo enrumbó profesionalmente. Fue este último quien le dijo: «En Melaíto tienes una mesa de dibujo para cuando te desmovilices de las FAR». 

Así sucedió. En 1975, con 20 años de edad, estaba «a prueba» por tres meses en esa publicación villaclareña, creada en 1968 como un suplemento de información sobre la zafra azucarera. Pasada la prueba, el joven quedó fijo en su primer y único empleo: caricaturista editorial. 

De los inicios recuerda cuánto se sudaba para reflejar de forma amena aquellos años marcados por la caña de azúcar. 

Melaíto, caracterizado por el humor costumbrista, encontró en Linares un exponente de este arte. En cambio, Linares se siente satisfecho en la publicación, allí donde el reducido grupo conforma una familia. 

Los trazos del mulato son limpios, y su dibujo es calificado por algunos de preciosista. 

No lo niega, prefiere las caricaturas sin textos y el humor erótico. Acepta que: «Hacer humor sin palabras exige más. Debo ir a la escenografía del lugar, recrearme en pequeños detalles para que el mensaje llegue». 

El solo hecho de ser reconocido por los lectores, de que sus dibujos gusten, parece ser la máxima aspiración de este cincuentón con talento también para los pinceles. Poco se conoce su obra como pintor pese a tener «tremenda mano» y ser un excelente paisajista. 

En el período especial colaboró con Tele Cubanacán, y entonces Linares «dio la cara» al público. Allí hacía la caricatura personal del artista nacional o internacional a quien estaba dedicado el programa. 

La era de la digitalización llegó demorada a su vida. Necesitó tiempo para conquistar a esa novia suya que es la computadora. No es de los que la prefiere compartida, por eso solo cuando pudo disponer de ella de forma indefinida se abrió a la tecnología. Como muchos, ve en photoshop una herramienta útil que sigue explorando. 

Reconoce estar influenciado por Quino: «Empecé observándolo. Me gustaba su manera de tratar la idea de forma reflexiva, incisiva, ese humor sin palabras con que exponía las cosas para que la gente lo interpretara». 

En estos casi 40 años de labor artística ha realizado una decena de libros de humor gráfico e historieta. Obras suyas han sido incluidas en varios libros colectivos. Ha participado en más de 50 exposiciones colectivas y personales. Cierto es que últimamente no suele concursar, pero en su carrera acumula unos 40 premios nacionales y cuatro internacionales. 

«Para crear, precisa, se necesita de un buen estado de ánimo. A veces un tumulto de ideas llegan de golpe, que casi no da tiempo ni de anotarlas, en otras ocasiones la idea hay que pensarla, elaborarla más. 

«Hay muchos jóvenes talentosos con un gran dibujo, pero me preocupa que hay una tendencia al humor frío; la cuestión cubana, la picaresca, esa onda del costumbrismo, se ha perdido. Me gustaría dejar mi legado a esos jóvenes para que el criollismo de Melaíto continúe». 

Tres son los hijos de Linares: Yohanna (sicóloga), y los jimaguas Adalberto (carpintero) y Dayana, «Mejor dibujante que yo, pero que no se interesa por las artes plásticas». 

A solo días de cumplir 57 años, una motivación especial marca su vida: su nieta Chantel María, esa a quien llama cada mañana para comenzar bien el día. 

Por ella recorre con frecuencia los 26 kilómetros que separan a Santa Clara de Camajuaní para, junto a la pequeña, volver a la infancia y, así sobre el suelo, rodeado de juguetes y colores, pintar la vida.

 

 

(Fuente: CMHW / Juventud Rebelde)