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LA TECLA CON CAFÉ

Cronicafeando

La estrella que ilumina y mata

La estrella que ilumina y mata


 

19/05/2012 6:36:15

 

El 19 de mayo, día en que la muerte debe pedir disculpas a la vida, por que este día, pero del año 1895, cae en combate el héroe nacional cubano José Martí y Pérez. Era aquel mediodía en que, aunque sabía que marchaba hacia la muerte, se arrojó sobre ella con osadía admirable en busca de la estrella que ilumina y mata. 

 

Gloriosa fue su primera y última cabalgadura, más su inexperiencia no le permitió comprender que marchaba hacia el fuego español. Y no fue hasta que su caballo Baconao, regresara solo a los predios mambises en horas de la noche, cuando sus compañeros de lucha, habían reconocido el cuerpo ya sin vida del fundador del Partido Revolucionario Cubano. 

José Martí se había derrumbado en el campo de batalla. Caía en Dos Ríos de cara al Sol y entre las palmas de su Cuba querida, como había pedido en sus Versos Sencillos. Había muerto el patriota, el poeta, el político, el periodista, el hombre del verbo ardiente. 

¿Su mérito más valioso?: Lograr la unidad de los cubanos. Y si bien es cierto que al final de su existencia, no pudo terminar aquella batalla machete en mano, la práctica militar no ocupó un lugar sobresaliente en su vida, sino la fortaleza de sus pensamientos. 

José Martí sólo vivió 42 años, tiempo suficiente para legar al futuro una huella inquebrantable en la Historia de Cuba. Las balas enemigas que cegaron su vida, nos robaron a una de las personalidades más destacadas del pensamiento progresista de América y del Mundo. 

El 19 de mayo de 1895 Cuba perdía al más lúcido de los cubanos, al combatiente, al organizador, al hombre culto e inteligente. Perdía al Maestro, al hombre que había echado sobre sus hombros la guerra necesaria y quien había calado, como nadie, en la naturaleza del imperialismo norteamericano. Perdía al más universal de los cubanos, nuestro José Martí.

 

(Fuente: Solvision)

 

DOMINGO DE LAS MADRES MARAVILLA

DOMINGO DE LAS MADRES MARAVILLA

 

 

12/05/2012 12:43:40

 

Por Mercedes Rodríguez García

 

En el clímax de la carne apenas se percató del acto creativo. Grandeza de mujer puso en el trance, nos maduró en su vientre. ¿Dolor? Más bien gemidos de suprema dicha que a todo la dispuso.


Si no tenemos luz, ella la hace; si hay sombras, las disipa.

Si no tenemos pan, inventa el trigo y en el horno de su corazón lo cuece.

Si falta el agua, ella junta sus manos y pide al cielo que desate la tormenta. Y moja nuestro labios, resecos ya los suyos.

Si escasea el oxígeno, inhala el verde de las plantas y transforma la sabia en aire puro. Ella jadea, y no morimos.

Si los guijarros y el lodo vedan el camino, ella sin vacilar se quita su vestido. La piel le queda a la intemperie; y nuestros pies, a salvo.

Nada escatima.

No digo un beso, que es como si al viento huracanado detuviera.

No digo abrazo, infalible cobertor de miedos infantiles y adultas desazones.

Digo su fuerza, su valor, su ilimitada magia para atemperar quebrantos y aliviar la carga que le dan los hijos de los hijos: ya su pelo frondoso y colorido; ya matizado, blanco escondido;  ya ralo y seco, de plata iluminado.

¿Qué hay amor en su cólera, y amor en sus regaños, y amor en sus reproches, y amor en sus reclamos? Virtudes maternales.

¿Encono? Si acaso a quien nos odia, a quien nos daña, a quien injustamente la libertad nos roba, nos priva, o nos prohíbe; a quien nos daña, nos aborrece u oprime.

Su corazón no elige, su desvelo dispensa todos los asedios, su espada es el amor. Sus ojos ven más allá de la palabra y miran sabiamente.

Ella viene del tiempo. Es consejera y se expone al sacrificio y al rechazo. Sabe perdonar de modo incondicional. Nada pide a cambio. Por la felicidad del hijo sacrifica la propia, olvida cansancios y dolores. Para ella no hay mayor beneficio ni corona más regia.

¿Un solo domingo de mayo, cada año?: No es compensable.

¿Un perfume? ¿Una postal? ¿Un beso?: No alcanzan la calidad de su universo.

Mejor devolverle sus desvelos, abrigarle mil razones para la alegría, borrarle las nostalgias, disiparle las ausencias, reciprocarle los afectos.

Toda madre debiera llamarse Maravilla, escribió el Apóstol.

Y Las madres Maravilla demandan entusiasmo a diario.

 

 

 

Diputado español pregunta sobre injerencias en la libre circulación de pasajeros

Diputado español pregunta sobre injerencias en la libre circulación de pasajeros

 


12/05/2012 12:40:56

 

Sucede a partir de la actuación en el Aeropuerto de Barajas de personal de la Embajada de EE.UU que identifica e interroga a pasajeros. Ocurrió el pasado 6 de mayo a Hernando Calvo Ospina, periodista colombiano procedente de París y en tránsito Madrid-La Habana, quien cuestiona la soberanía ibérica. 

 

El diputado de Izquierda Unida y portavoz en la Comisión Constitucional del Congreso, Joan Josep Nuet, ha registrado una pregunta dirigida al Gobierno en la que demanda explicaciones sobre la actuación en el Aeropuerto de Madrid-Barajas de personas que se identifican como miembros de la Embajada de Estados Unidos y que realizan identificaciones e interrogatorios de pasajeros con el conocimiento de algunas compañías aéreas. 

En concreto, Nuet pregunta si «¿tiene conocimiento el Gobierno de este tipo de actuaciones de agentes de la Embajada de Estados Unidos en el aeropuerto de Madrid- Barajas?» y sobre si «¿Hay algún tipo de acuerdo que permita este tipo de actuaciones en territorio nacional?». 

Esta iniciativa de IU se produce a raíz de haber tenido conocimiento de lo ocurrido el pasado 6 de mayo a un periodista colombiano procedente de París y que iba a embarcar en un vuelo Madrid-La Habana. A su llegada al Aeropuerto de Madrid-Barajas fue informado por la compañía operadora Air Europa de que para la entrega de la tarjeta de embarque debería esperar a una persona de una embajada no identificada. 

Personado el agente de la embajada, éste se identifica como miembro de la Embajada de Estados Unidos de América, solicitando el pasaporte del viajero y procediendo a interrogarle sobre sus datos personales y de sus familiares, todo ello en las propias instalaciones del aeropuerto. 

Una vez acabado el interrogatorio le permitió partir, avisándole de que no podría coger ese vuelo de Air Europa al sobrevolar éste por espacio de pocos minutos el espacio aéreo estadounidense. 

Efectuada la reclamación y ante la insistencia del motivo de tal actuación, un miembro de Air Europa comunicó al viajero que el paso durante unos minutos sobre el espacio aéreo estadounidense se había hecho por presión de Washington, con el fin de obtener en tiempo real la lista de pasajeros con destino a la isla. 

Joan Josep Nuet interroga también al Gobierno sobre «¿qué medidas piensa adoptar para que no se repita la injerencia de un Estado extranjero en las competencias atribuidas a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Estado respecto a la seguridad aeroportuaria?» 

El parlamentario de IU completa sus preguntas interesándose sobre si el Ejecutivo del PP piensa tomar alguna medida para que «las compañías operadoras como Air Europa y otras no impidan la libre circulación de pasajeros a petición de una embajada extranjera en territorio nacional y sin conocimiento de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado» 

 

(Fuente: Tercera Información)

 

 


 

 

Manolo Fernández, el pintor del Undoso, ha muerto

Manolo Fernández, el pintor del Undoso, ha muerto


 

10/05/2012 21:20:53

 

Una colaboración de Luis Machado Ordetx

 

La noticia vino enlutada, y llegó extemporánea: Manolo Fernández, el paisajista del Undoso,  como prefería que lo nombraran por la notabilidad cultural que le prodigó Sagua la Grande, falleció el último domingo de febrero, allá en su remanso de Varadero, víctima de un accidente cardiovascular.

 

No quise creer en la confidencia de algunos amigos. Indagué en los medios de prensa cubanos, incluso entre artistas y creadores de Matanzas, y nada decían. ¡Qué pena! Otro dato arribó fiable luego de extrañar sus memorables correos postales, y llamadas telefónicas preguntando por amigos y por Santa Clara, una ciudad en adopción, que en las últimas tres décadas jamás tributó un correspondiente homenaje.

El creador no lo necesitó, y tampoco lo reclamó. Era una deuda impagable por cuánto hizo desde la Academia de Artes Plásticas «Leopoldo Romañach» en ese propósito de enraizar una dimensión intelectual en defensa de los valores comunitarios. Varadero, en cambio, lo hizo Hijo Adoptivo, y Sagua la Grande lo encumbró y lo respetó como pedagogo, paisajista e infinito hombre de palabra en el hacer artístico. Todavía le recuerdo aquellos testimonios que ofreció en su casa de la calle Pasaje, número 15, entre 42 y 43, en Varadero. Habló con donaire de la amistad con Benny Moré, Wifredo Lam, Mateo Torriente, Teódulo Morales Rossell, José Ramón (Pepito) Núñez Iglesias, Manuel García Borbón, Ramón Infantes, Carmelo González, Ernesto González Puig, Apolinario Chávez y…

Enumeró de temas y personajes, infinitos de nombrar, y recordó su paso de niñez, juventud y madurez por Santa Clara, Sagua la Grande, Trinidad, Camagüey, La Habana y los más recónditos lugares en el ánimo de enseñar y hacer arte.

Con voz tierna mencionó a Lam, y los deseos de ese universal pintor de comulgar con amigos durante la filmación del documental que preparó Humberto Solás en 1979. Aquel encuentro, excepto el filme, se perdería de la memoria histórica si no fuera por el recordatorio persistente de Manolo Guillermo de la Caridad Fernández García (Majagua, 1925-Varadero, 2012), quien atesoró testimonios y papelerías incontables luego de siete décadas de vida artística.

En 1952 se graduó de pintura y grabado en la Academia de San Alejandro, en La Habana, tras iniciar en Santa Clara sus estudios de la especialidad. Antes ya tenía un reconocimiento nacional y foráneo: muchos de sus grabados en madera figuraron en publicaciones cubanas y extranjeras tras obtener con «Marinero en tierra», la medalla de plata en la Exposición Panamericana de la Universidad de Tampa, Florida (1948). Dos años después alcanzó el premio del iv  Salón Nacional de Pintura, Escultura y Grabado de La Habana.

Ahora lo recuerdo en Varadero, 1990, cuando comenzó a animar los salones anuales de Marinas, y los recordatorios a Romañach y a Clotilde Rodríguez Mesa, y allí con el don imperecedero de convocar artistas, reinó hasta sus últimos días de vida cuando preparaba una retrospectiva surrealista sobre el paisajismo cubano  y las fantasmagorías del folklore insular.

Tal parece verlo de gozo en 2005 durante el aniversario 80 de su natalicio: estuvo eufórico en el Museo de Arte de Varadero presentó 15 piezas, elaboradas en técnica óleo/acrílico, y las exhibió  allí. Fue un suceso retrospectivo superior al que en 1991 instaló en la ciudad alemana de Hidesheim con motivos y temas de la flora autóctona del ámbito rural y urbano de Cuba. Sagua también le tributó similar reconocimiento, y Santa Clara —territorio en el cual existen colecciones individuales de sus obras—, se desentendió de los homenajes a uno de los pasajistas cubanos más notorios de las últimas décadas.

Del ambiente de farándula, de círculos culturales, de historias costumbristas, contó Manolo Fernández, de esa efervescencia que, hacia los años 60 y 70 del pasado siglo se movieron en torno a Santa Clara, y aunque con solo tres años de edad arribó a la ciudad con su familia —luego del peregrinar por Trinidad, Camagüey, Matanzas y Cienfuegos—, fue Sagua la Grande su cuna en adopción. Por eso, más que todo, deseo recodarlo como uno de los más fervientes pintores cubanos radicados en tierras bañadas por las aguas del Undoso.

 

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Dibujo, pintura, escultura

Por qué Hernando Calvo duda de la soberanía de España

Por qué Hernando Calvo duda de la soberanía de España


 

09/05/2012 13:30:33

 

El domingo 6 de mayo pasado, Hernando,  periodista y escritor colombiano residente en Francia,  Colaborador de Le Monde Diplomatique,  fue a registrarse en el aeropuerto de Paris. «Me dijeron que había un problema informático con el vuelo de Air Europa, que cubría Madrid-La Habana. Por tanto, apenas llegara a la capital española se me entregaría la tarjeta para abordar».

  

Ya en el  aeropuerto de Madrid (Terminal 3), se dirigió de inmediato al punto de información de Air Europa. Ahí, después de una llamada, le dijeron que debía ir hasta la Terminal 1, donde le darían la tarjeta. 

Caminó hasta allá. Se presento a una taquilla. Le enviaron donde una joven, la cual realizó dos llamadas. Faltaban 40 minutos para las tres de la tarde. El mismo tiempo para que el avión partiera. 

«Al insistirle a la mujer por mi tarjeta de embarque, esta me dijo que no debía «esperar a la persona de la embajada». Extrañado, Hernando preguntó «que cuál persona, de qué embajada». Sin mirarlo y sin amabilidad, le repitió que debía esperar«a la persona de la embajada». Y Hernando, esperó. 

Al fin se apareció la muchacha junto con un hombre alto, de lentes, un poco gruesos, trigueño, con más de cincuenta años. En voz baja el sujeto le dice a Hernando que le permitiera su pasaporte. «Al creerlo parte de Air Europa lo entregué. Pero inmediatamente noté que tenía acento latino, y le pregunté: ¿Quién es usted? ¿Se puede identificar?  Y de inmediato me mostró un carnet que llevaba agarrado en la cintura, y que una especie de chaqueta escondía. El nombre que me dio era castellano. 

«Soy de la embajada de Estados Unidos de América», precisó. 

Sorprendido ante esa frase, Hernando le pidió que le devolviera el documento porque él no tenía ese derecho estando en España. Entonces, con voz calmada, le pidió el favor de no discutirle, o hacerle un escándalo porque podía crearse un problema innecesario. La mujer de Air Europa se había retirado desde un comienzo.

Sabiendo en qué arena se estaba moviendo, Hernando lo dejé ver y re-ver su pasaporte.

«Se hizo aparte, llamó y, en inglés, dio mis datos. Luego, amablemente, me llamó para preguntarme en donde estaba mi pasaporte colombiano. Le respondí que hacía 30 años no viajaba con un documento de mi país de origen. Y que si ese documento que tenía en sus manos era francés, era porque Francia me lo había otorgado».

Seguidamente quiso saber cuántos años tenía de casado, el nombre de su esposa e hijos. «Le contesté, con mucha cortesía, que él no tenía autoridad para que yo le respondiera eso. Que no se olvidara que él estaba en España. Y que lo mejor era que llamara a su embajada en París, donde sabían más de mi vida que yo mismo».

Después de hablar otros minutos más por teléfono, escribir algo en el mismo, y hacer anotaciones en un viejo cuaderno, el hombre fue hacia donde Hernando.

«Poniendo cara de apenado, me dijo que no podía irme en ese vuelo porque el avión sobrevolaría, por unos minutos, territorio estadounidense. Y yo estaba “en una lista de personas peligrosas para la seguridad de su país”».

Sencillamente, y con una sonrisa, le agradeció la información y hasta la decisión. Aunque poco de novedosas tenían.

«Quise  preguntarle por qué su gran impero siente temor ante mí, un simple periodista y escritor, cuando ni una escopeta de caza se manejar y le tengo temor al estallido de un “buscapiés”. Pero preferí volverlo a mirar a los ojos y seguir con mi sonrisa en los labios. ¡Él no podía imaginar cómo su gobierno me hace sentir de importante!»

Seguidamente, con gentileza, el hombre le preguntó si tenía una tarjeta de presentación para que se la diera. Hernando le respondió que no tenía problema para ello, pues ya se la había entregado a colegas suyos en Paris. Y que, como esos colegas habían hecho, podía llamarlo algún día para invitarlo a tomar vino, y entre copas volverle a proponer trabajar para su gobierno. «Me encanta conversar con ustedes. Aprendo mucho», le dijo Hernando antes de ver partir al hombre como cualquier otro visitante de ese aeropuerto.

«Después realicé los reclamos pertinentes a la empresa Air Europa, en particular para que se solucionara mi viaje a Cuba. Atónito, les escuché decir que era mi responsabilidad por ¡no saber el trayecto de ese vuelo! De nada sirvió decirles que en octubre 2011 no había tenido problema».

Casi en confesión uno de ellos le dijo, que ese paso de «unos minutos» sobre el espacio estadounidense hacia Cuba, se había hecho por presión de Washington: así se obtenía la lista de pasajeros que iban a la Isla, en tiempo real. 

Aunque trató de no demostrarlo, Hernando sentía rabia e impotencia. Más lo segundo.  Y en medio de todo se preguntaba:

«¿Cómo era posible que un funcionario de la seguridad estadounidense pudiera pedirle el pasaporte, confiscárselo e interrogarlo  en pleno territorio español? ¿Quién le entregó ese derecho soberano? ¿Por qué no se envió a un aduanero o a un humilde agente de tránsito, pero de nacionalidad española? ¿Por qué me dejaron ir hasta Madrid, cuando, muy seguramente, desde el momento que compré el pasaje, diez días antes, los servicios de seguridad de Estados Unidos y Francia supieron mi recorrido?».

 Estaba casi convencido que ellos lo sabían: «unos y otros me han dicho que mis teléfonos, computadoras y pasos, regularmente se escudriñan. Algunas veces lo he comprobado».

Durante el vuelo de regreso a Paris, Hernando pensó en sus tantas amistades españolas… «Como son personas dignas, se asombrarán al saber de esto, pues no logran acostumbrarse a que la soberanía del país siga cayendo tan bajo… Ah, y la única alternativa que me dejan para viajar a Cuba, desde Europa, es Cubana de Aviación. Ahí tienen dignidad!»

 

(Fuente: castellano)

 

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Una nueva biografía del novio de Geneive, «Barry» - Obama

Una nueva biografía del novio de Geneive, «Barry» - Obama


 

07/05/2012 17:13:45

 

Buen momento para que circule una nueva biografía sobre el presidente de Estados Unidos, escrita por el periodista de The Washington Post, David Maraniss. En plena campaña por la reelección, saldrá a la luz este libro que escarba en los años de juventud de Obama y en sus primeros —y escasos— amores, y cuyos primeros fragmentos ha adelantado la revista Vanity Fair.


Según el autor, Obama llegó a Nueva York con «mucha ambición» pero su estancia en la mayor ciudad del país se convirtió inesperadamente en un periodo de debate interno, de introspección, casi de reflexión metafísica, que compartió con sus amigos próximos pero también con sus amantes.

En el caso de McNear fue el típico amor de verano. Paseaban, iban a restaurantes, visitaban museos y hablaban mucho. «Me encantaba hablar con él. Podíamos conversar durante horas», dice ella en el avance de Vanity Fair y recuerda que Obama estaba «obsesionado con las elecciones que uno adopta en la vida y que deciden el futuro». Ahí, empezó a barajar la posibilidad de dedicarse a la política.

Pero el verdadero amor de juventud llegaría durante una fiesta de Navidad, en un apartamento del East Village, cuando Obama conoció a Geneive Cook, hija de un diplomático australiano. Sonaba Ella Fitzgerald de fondo. Ella bebía Baileys y fumaba. Él iba con vaqueros. Intercambiaron cuatro palabras en la cocina y poco más, pero justo cuando Geneive iba a marcharse, Barack le pidió que se quedara un rato. Hablaron y «en la conversación saltó la chispa», revela el autor de la biografía.

Con Geneive Cook compartió vida hasta que la relación acabó en 1985: «Barack sale de mi vida, al menos como amante. De la misma manera que la relación fue fundada en los límites calculados y en acontecimientos cuidadosamente y racionalmente examinados, parece terminar de forma fríamente calculada», escribió Geneive por aquel entonces.

La biografía también aborda otros aspectos de la juventud de Obama en Nueva York, como su primer piso donde «la calefacción y el agua caliente escaseaban» y tenían que recurrir a sacos de dormir y a noches de vigilia en una biblioteca pública cercana para pasar las noches más frías, algo que compensaban luego en una cafetería vecina con un desayuno completo por poco menos de dos dólares.

Sobre estas penurias no adelanta nada más Vanity Fair, aunque a juzgar por la evolución del personaje biografiado deben haber quedado en el fondo de su acomodada desmemoria, aunque puede que de vez en cuando las escenas callejeras de la crisis le refresquen las adormecidas neuronas amoldadas entre la silla y la limosina presidencial.

 

(Fuente: elmundo.es)

 

 

 

El himno La Internacional y las nuevas batallas obreras

El himno La Internacional y las nuevas batallas obreras

 


30/04/2012 18:21:02

 

El himno La Internacional fue cantado por primera vez en 1888, durante una reunión sindical de vendedores de periódicos de París, Francia, y se convertiría en símbolo de los trabajadores del mundo. La letra se debió a un empacador francés y la música a un tornero belga.

  

Integrante del Consejo de la Comuna de Paris, Eugène Pottier se inspiró en la situación infrahumana en la cual laboraban los obreros y en sus ideales para escribir las estrofas de La Internacional. Murió en 1887 y un año después Pierre Degeytier compuso la música. 

El himno exhorta a los obreros explotados por los patronos a unirse, y con el respaldo del pueblo y en nombre de la Internacional Socialista eliminar a la burguesía, causante principal de la miseria en que viven los pobres del mundo. 

«¿Dónde tienen los proletarios/ el disfrute de su bien?», pregunta el autor y enseguida da la solución «tenemos que ser los obreros/ los que guiemos ese tren», que por cierto tendría lugar con la toma del poder de los trabajadores. 

De manera un tanto idealista el obrero francés Eugène Pottier avizora que cuando los proletarios tomen el poder «ni esclavos ni dueños habrá» y casi de inmediato el odio desaparecerá de la Tierra, que se convertirá en el paraíso de la humanidad sin desigualdades porque «El hombre del hombre es hermano».

 

Si la lucha de clases hubiera sido una simple escaramuza, realmente hoy no existirían explotados ni explotadores, la Tierra sería el paraíso de los hombres y ninguno de ellos sería el lobo de sus semejantes, y al fin se cumpliría la exhortación de Carlos Marx y Federico Engels de 1847 en el Manifiesto Comunista: «¡Proletarios de todos los países uníos!». 

Lo más cercano a esa unión son las manifestaciones que casi a diario tienen lugar en diferentes países capitalistas por miles de personas, incluyendo estudiantes y desempleados, que protestan contra las medidas de reajuste económico que los empobrecen más, incluyendo los recortes en la asistencia social, la salud y la educación. 

Denominados indignados, los manifestantes han ido tomando conciencia de su fuerza y 165 años después de la exhortación de Marx y Engels, quizás ya estén en condiciones de unirse con sus similares de otros países para luchar contra las injusticias y las desigualdades sociales y convertir a la Tierra en un paraíso, como quería el autor del himno La Internacional.

 

(Fuente: radioangulo / Lydia Esther Ochoa)

 

 

Shakira filantrópica y «encumbrada»

 

 

30/04/2012 0:21:33

 

En el marco de la VI Cumbre de las Américas, Shakira fue invitada a entregar una visión de futuro a los empresarios más importantes del continente y en una exposición de 20 minutos hizo un llamado a mirar con urgencia la inversión social. La cantante colombiana  acudió a promover su Fundación Pies Descalzos. Ella sabrá en la que se metió.  «Ayuden a los niños, eso les traerá ganancias, serán clientes futuros y trabajadores capacitados»... Shakira ¿actuando como vocera del neoliberalismo?, ¿invitando a hacer negocio con los pobres? Me parece que esa no es la lógica que necesita el mundo. Mejor que los famosos repartan sus ganancias para que haya educación gratuita y de calidad. ¡Ah! Y ya que estaba  «encumbrada» cantó el Himno Nacional de Colombia. Todavía provoca risa lo sucedido en Cartagena de Indias.