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HONRAR LA CAUSAY LAS IDEAS DEL PUEBLO

HONRAR LA CAUSAY LAS IDEAS DEL PUEBLO

 

 

30/09/2011 20:11:54 PM

 

Por Mercedes Rodríguez García

 

A convertirse en verdaderos guardianes de los restos del Guerrillero Heroico, instó a sus coterráneos Miguel Díaz- Canel Bermúdez, en entrevista concedida a los medios de prensa del territorio. En ella, el actual Ministro de Educación Superior, evoca las horas que precedieron al memorable acto de masas con el Comandante en Jefe, el 30 septiembre  de 1996, en la Plaza de la Revolución santaclareña. Rehuyendo el protagonismo que le concedió la historia, Díaz- Canel prefiere asumir como suyas las ideas de Fidel.

 

Han pasado 15 años y aún el entonces Primer Secretario del Partido en Villa Clara, lo recuerda con nitidez. Es más, al abordar determinados pasajes del la visita de Fidel a Villa Clara, la voz le oscila, se le vuelve más profunda, la piel le punza y los ojos amenazan velarle la mirada:

«La Plaza estaba desbordada, yo nunca la había visto de esa manera, recuerdo incluso que había un cartel delante que decía: “Fidel, habla, te necesito” […] A la gente no le importó la lluvia, no le importó que estaba oscureciendo… », refiere.

Sobre aquel acto de masas, convocadas en apenas12 horas, el Comandante en Jefe se preguntaría  y respondería calificando el suceso: «¿Y qué es esto? ¿Qué es la Revolución? Un gran ciclón»

También él mismo reconocería que hacía tiempo no visitaba Santa Clara, porque la gente decía « […] si estuvo por acá, si estuvo por allá. Yo les puedo asegurar, con la sinceridad que me ha caracterizado siempre, que eso no tiene absolutamente nada que ver con el cariño, el respeto y la admiración que yo he sentido siempre y sentiré siempre por Santa Clara y por Villa Clara.»

— Cuéntanos Díaz-Canel cómo se originó todo, cómo fue posible un acto en tales circunstancias?

—Recuerdo que era domingo por la mañana. Estábamos en el cine Camilo Cienfuegos, presidiendo una reunión del Partido en Santa Clara. Discretamente me entregado un papelito diciéndome que Fidel estaba en Sancti Spíritus y que iba para los cayos de Caibarién, que sabía que me encontraba en la asamblea, que cuando terminara nos encontraríamos allá. Bueno, entonces hice unas conclusiones muy breves. No le podía decir a la gente lo que estaba pasando. Así salimos para allá, y cuando llegamos Fidel  ya andaba recorriendo las playas y una parte del pedraplén.

— En su discurso en la plaza Fidel manifiesta que los compañeros del contingente Campaña de Las Villas esperaban por él desde hacía tiempo para el abanderamiento, y expresa textualmente: « […] y por fin ayer, cuando tienen casi terminado el pedraplén, tuve el honor de entregarles la bandera... »

—Bueno, eso también era algo pendiente, que nos habíamos propuesto, en su oficina, pero que por una razón u otra no se había podido realizar. Pero ese día se da. Orlando Bouza, el jefe del Contingente, ya fallecido,  le dio una explicación delante de la maqueta y le entregamos, en nombre de los santaclareños,  una réplica de la estatua del Che que está en la Plaza.

En sus palabras de ese día Fidel  se disculpa, les pide comprensión a los trabajadores de la obra y les explica  porqué no había venido antes a entregarles la bandera. «Pero me alegro —dice—, porque es mejor abanderar no cuando la obra comienza, sino prácticamente cuando la obra ha sido realizada».

— ¿Es allí cuando se madura la idea del acto en Santa Clara?

—De cierto modo. Porque lo de Caibarién era importante, pero limitado a la gente del Contingente. Así que le plantee la idea a quien venía al frente del equipo del Comandante. Ya en el carro, de regreso, me dice: «Voy a quedarme esta noche en Santa Clara». Y nada más.

—Y por el camino, ¿hablaron?

Por el camino, y también esa noche, donde se hospedaba, me preguntaba cosas sobre la provincia. Ya casi a las tres de la madrugada, cuando nos despedíamos, me dice: «A mi me dijeron que tú querías hacer un acto, ¿para qué ese acto y cómo tú vas a hacer un acto?». Entonces le respondí: «No jefe, lo que pasa es que hace tiempo que usted no viene aquí y la población está loca por compartir con usted».

Luego el propio Comandante en Jefe referiría las circunstancias al pueblo congregado en la Plaza:

«Cuando ayer por la noche, algunas horas después de arribar a la ciudad, el compañero Díaz-Canel y otros miembros de la dirección me propusieron celebrar un acto de masa, yo dije: "Bueno, ¿un acto de masa? Sí, con mucho gusto; pero, ¿cómo, dónde? Dicen: "No, en la Plaza de la Revolución Ernesto Guevara .Y digo: "¿Pero cómo, cómo se puede organizar un acto así en solo unas horas en ese espacio tan grande? Bueno, yo creo en ellos, y creo en ustedes; pero no dejaba de parecerme algo realmente asombroso».

—Díaz, ¿qué impresiones guardas del recorrido ese mismo día por la mañana?

— El recorrido fue muy emocionante porque Fidel pudo apreciar las condiciones del Instituto de Biotecnología de las Plantas, todo lo que se había hecho en la INPUD. Pero donde más emocionado lo vi fue en el contingente de Las Marianas. La gente con lágrimas en los ojos, todo el mundo lo quería tocar, abrazarlo…

Aquellas mujeres —contaría Fidel— le dejarían impresionado «por su seriedad, por el amor con que acogieron la tarea, por la satisfacción con que cuentan la forma en que trabajan, producen y distribuyen esos productos. Son cosas nuevas, fruto de esta época de sacrificios, que han ejercido una tremenda influencia sobre las personas.»

— ¿Y acerca del acto en la Plaza, Díaz-Canel?

—Próximo el mediodía terminamos el recorrido. A las cinco salgo para la Plaza, con una impaciencia enorme. Y empezó a llover, un aguacero tremendo. Yo me preocupaba: «este acto va a ser muy difícil». Y en ese tiempo que estoy en la Plaza, hasta las cinco y cuarto más o menos, no había casi gente. Ya sobre las cinco y media, Fidel se halla en el salón de Protocolo, y yo, muy  impaciente, porque no sabía lo que estaba ocurriendo afuera. Pero cuando salimos, tremenda alegría. « ¡Y eso qué cosa es!», me dice el Comandante.  Y le contesto: «Nada, Jefe, eso es la gente, por usted». Y él me responde: «No, no puedes decir eso, que las cosas no se hacen por un hombre, las cosas se hacen por una idea.»

Y pronto irrumpiría el impetuoso aguacero para darle el pie en su discurso y referirse al tema del poder de las ideas:

«Que llueva ahora nos conviene, no para un acto político multitudinario que, en todo caso, prueba que al pueblo, no a mí, sino al pueblo, que es lo más importante, no le asustan ni los chubascos, ni las lluvias, ni las tempestades, ni los rayos, ni los truenos, que sirven para probar el temple de la gente».

Y más adelante, volvería a retomar el tópico sobre la naturaleza de aquel hecho inédito, calificándolo de fenómeno «de un pueblo que se reúne por conciencia, porque quiere defender sus ideas, quiere defender sus conquistas. No se reúne para rendir honores a nadie; en todo caso, para rendir honores a la causa, honores a las ideas que todos compartimos y que todos defendemos».

— Al cabo del tiempo, qué conclusiones pudiera sacar el entonces joven Primer Secretario del PCC en Villa Clara?

—Después de eso a todos nosotros nos quedó el compromiso de lo que teníamos que hacer como provincia. Porque para los villaclareños hay dos momentos importantes, ese, y después, cuando llegaron los restos del Che. Dos momentos de evocación y homenaje permanentes para alimentarnos y convertirnos  con hechos y resultados concretos en verdaderos guardianes de los restos del Guerrillero Heroico, para cumplir  con Fidel y con la Revolución […] »

Y sobre todo como lo manifestara Fidel aquel imborrable y nunca distante 30 de septiembre ¡santaclareño!, ¡villaclareño!, con ese héroe insuperable que es el pueblo, y al que siempre ha respetado, admirado y acatado, protagonista de tantas páginas gloriosas, históricas, el héroe insuperable  al que algún día «habrá que elevarle un gigantesco monumento».

Corren nuevos tiempos,  tal vez más difíciles y complejos que aquellos del Período Especial, cuando el máximo líder visitó por primera vez la Plaza de la Revolución santaclareña, y  los cuales

 —ante reiterados ruegos del grupo de periodistas que entonces hicimos la cobertura informativa—, ha rememorado el actual ministro de Educación Superior.

Díaz-Canel,  hijo legítimo de la Ciudad de Marta y del Che, sabe que su Santa Clara y su Villa Clara, sabrán mantener la misma convicción a que exhortara el Comandante en Jefe: ¡cumplir el deber, saber realizar y llevar a cabo todo lo que hay que hacer en estos tiempos para alcanzar la victoria! Y de esa idea se siente abanderado.

 

Desmiente Chávez rumores sobre agravamiento de su salud

Desmiente Chávez rumores sobre agravamiento de su salud

 

 

30/09/2011 17:56:10 PM

 

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, calificó como una campaña «morbosa, grosera e inhumana» los rumores que circularon en la noche del miércoles sobre el supuesto agravamiento de su estado de salud, el cual desmintió reapareciendo en público, con un guante y pelota de béisbol, horas después de que algunos medios locales y extranjeros se hicieran eco de su supuesto ingreso en un hospital de Caracas.


Las versiones que diversas fuentes en la capital venezolana trasmitieron a diarios estadounidenses de Miami y Europa aseguraban que el mandatario había ingresado en el Hospital Militar con un cuadro renal grave provocado por el tratamiento de quimioterapia al que se tuvo que someter luego de que cirujanos cubanos le extirparan en La Habana un tumor maligno, según dijo días después, del tamaño de una pelota de béisbol.

Como pólvora corrió la noticia, que aseguraba que Chávez sería trasladado a un Hospital de Clínicas de Caracas, privado y equipado con equipos avanzados para la atención que requería, y prácticamente se preparaba el escenario para un posible deceso o, cuando menos, su salida de la vida política por la hemodiálisis a la que probablemente tendría que someterse de por vida.

El primero en desmentir el bulo fue el ministro de Comunicación e Información de Venezuela, Andrés Izarra, quien rebatió que el presidente hubiese sido «internado» en un centro hospitalario, como afirmó el diario El Nuevo Herald, y recomendó en Twitter que a quienes había que internar era a los periodistas de ese medio, «pero en un manicomio».

Posteriormente, el ministro de Asuntos Exteriores de Argentina, Héctor Timerman, afirmó que momentos antes de que se divulgara la falsa noticia había sostenido una reunión de seis horas con el mandatario e ironizó diciendo que quien estaba de ingreso por el agotamiento era la delegación argentina.

El propio gobernante concedió más tarde una entrevista telefónica al canal estatal Venezolana de Televisión, en la que señaló que estaba en su “sitio de trabajo, en plena recuperación física, en tratamiento para que el cuerpo sobrelleve los niveles de toxicidad” que produce la quimioterapia.

«Yo sería el primero de todos los venezolanos en salir a comunicar cualquier dificultad en el proceso (de recuperación); no ha salido ninguna dificultad más allá de lo normal en la fase de tratamiento y recuperación previa», añadió.

No obstante, el rumor continuaba creciendo por su ausencia de los espacios públicos, por lo que el líder venezolano no tuvo más remedio que aparecer ante los medios el jueves, haciendo ejercicios en los jardines del palacio presidencial de Miraflores y acusando a sus opositores de haber orquestado lo sucedido.

Ataviado con ropa deportiva con los colores de la bandera de Venezuela y un guante de béisbol, el mandatario hizo algunos lanzamientos con el ministro de Exteriores, Nicolás Maduro, con el propio Izarra y gran parte de la Guardia de Honor presidencial.

Tras finalizar los ejercicios, Chávez ha conversado con los medios nacionales y extranjeros y aseguró que la información publicada por El Nuevo Herald «es parte de una campaña a la que muchos medios de comunicación se prestan». «Es una cosa morbosa, grosera e inhumana, pero bueno así está el mundo».

«Cuando la gente ve a una persona con cáncer acaso le preguntan ¿Qué tumor tienes? Simplemente es alimentar la morbosidad y no los voy a complacer», insistió.

«Tenía un tumor maligno, afortunadamente para los que me quieren y para mí estaba encapsulado y estaba protegido», explicó al comentar que tiene una herida de unos 40 puntos «internos y externos» en la zona del abdomen, informó Europa Press.

En su conversación con los medios, Chávez se mostró muy optimista también respecto de las elecciones presidenciales del 7 de octubre de 2012, en los que todo parece indicar que conseguirá reelegirse para otro mandato de seis años.

«Hasta las encuestas de ellos dicen que Chávez los está doblando. Así como estoy: encerrado y venciendo el cáncer, los estoy doblando y más», agregó al referirse a un sondeo divulgado esta semana por el Grupo de Investigación Social (GISS XXI), que le otorga un 57 por ciento de respaldo, mientras el posible candidato de la oposición, que sería elegido en una primarias a principios del próximo año, consigue apenas un 22 por ciento.

Por último, Chávez pidió «a los venezolanos que no hagan caso de rumores» y expresó que la información publicada por El Nuevo Herald «son mensajes producto de laboratorios de guerra psicológica».

 

(Fuente: spanish.china.org.cn)

FIDEL CASTRO: «MIENTRAS MÁS TIEMPO PASE, MÁS FUERZA TENDRÁN LAS IDEAS QUE HE DEFENDIDO»

FIDEL CASTRO: «MIENTRAS MÁS TIEMPO PASE, MÁS FUERZA TENDRÁN LAS IDEAS QUE HE DEFENDIDO»

 

 

14/09/2011 10: 35: 49 AM

 

(Tomado de Cubadebate)

 

Conversación del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, con Mario Silva, conductor de La Hojilla, de Venezolana de Televisión, el 6 de septiembre de 2011.  

 

 

Mario Silva. Bueno, iremos saliendo dentro de una hora.

Cmdte. —Sí. ¿Y vas para la loma aquella?

Mario Silva. Exacto, para arriba, para El Junquito, allá donde dicen… Y sobre todo, estábamos hablando de esas noticias donde a usted prácticamente lo ponían como con un derrame cerebral.

Cmdte.  —¡No me digas!

Mario Silva. —Sí señor.

Cmdte.-  Ah, pues no me han dicho nada (Risas).

Mario Silva.-  De eso estaban hablando, supuestamente, de que usted tenía un derrame cerebral.  Yo les dije que teníamos…

Qué planes tiene ahorita, Comandante?

Cmdte. —¿Pero tú creíste eso?

Mario Silva. —No, no, en absoluto, usted sabe muy bien…  Más bien les dije que había una sorpresa, que había una sorpresa, precisamente.

Cmdte. —¿Y por qué lo sabías tú?

Mario Silva. —Ah, para que usted vea, como están los miameros…

Cmdte. —Bueno, ¿y si a uno le pasa algo?  Quedarías tú muy mal.

Mario Silva. —Quedo yo mal, ¡pero vea usted ahora! (Risas.)

Cmdte. —Pero no averiguaste nada.

Mario Silva. —No, no, en absoluto, lo que pasa es eso, es la guerra que vienen dando con relación a las noticias.

Cmdte. —Sí. Cuéntame, sigue.

Mario Silva. —Ah, bueno, entre otras cosas, lo que se viene hablando con relación al Comandante Chávez, que está más grave de lo que, según ellos, de lo que nosotros decimos en la calle; que usted está con un derrame.  Es decir, hay una especie de noticias necrológicas que vienen dando, no solamente en Miami, sino también en Venezuela, runrunes de Nuevo País, Teodoro Petkoff y compañía.

Cmdte. —¿Pero yo me he vuelto, acaso, alguien tan importante, compadre?

Mario Silva. —Parece que es pesadilla de ellos.

Cmdte. —Me dan demasiada importancia.

Mario Silva. —Parece que es pesadilla de ellos usted y el Comandante Chávez y todo lo que se está haciendo en Latinoamérica.

Cmdte. —Bueno, pero es un pueblo que aprendió a leer y a escribir, ¡no te olvides!

Mario Silva. —¡Ajá!

Cmdte. —No te olvides de los millones de venezolanos que están estudiando.  No te olvides de que en unos años ese pueblo ha cambiado.

Mario Silva.—Sí señor. Lo que era antes el pueblo analfabeta, incluso, que podía ser dominado hasta por los medios de comunicación.

Cmdte. —Bueno, yo creo que Venezuela es uno de los mejores lugares del mundo, más que Estados Unidos, en cuanto a conocimientos de la gente y cultura general de la gente; más que Europa.  Tú no te encuentras a la gente esa que no sabe leer y escribir; encontrar un analfabeto allí es muy difícil, y no es lo mismo un pueblo analfabeto que un pueblo que sabe leer y escribir.

Mario Silva. —Un pueblo que estudia.

Cmdte. —Ellos están acostumbrados a tratar con pueblos que no saben leer ni escribir, ¿y alguna vez tuvieron un pueblo como ese, o como este mismo?  Oye, nosotros llevamos ya más de medio siglo aquí.  Yo he estado conversando contigo, contándote cosas de hace casi 50 años y desde antes de 50 años.

Mario Silva. —La Crisis de Octubre que ahora mismo cumple un nuevo aniversario.

Cmdte. —Sí, yo te dije que habían pasado 500 años.

Mario Silva. —Quinientos años.

Cmdte. —Porque, oye, los cambios no se miden por el tiempo, hay años que valen por 100.

Mario Silva. —¿De allá hasta acá, Comandante, qué encontraron, sobre todo, en el pueblo latinoamericano?, porque vemos que hay una baja, incluso, intelectual en relación al pueblo norteamericano, porque les conviene a las mismas transnacionales de la comunicación mantener a ese pueblo ignorante de todo lo que está pasando en Latinoamérica.

Cmdte. —Mira, va a llegar el momento en que Estados Unidos se quedará en el último, en cuanto a niveles de cultura y de conocimientos, sin que tenga culpa el pueblo norteamericano; porque tú no vas a culpar al hijo de una familia pobre, de una familia del sur de Estados Unidos o de cualquier parte de Estados Unidos, o a un esquimal en Alaska que no sepa leer ni escribir, sencillamente porque es pobre.

¿Cuál es la situación, por ejemplo, de la población negra en Estados Unidos?

Mario Silva. —Ajá, y de la latina.

Cmdte. —¿Cuál es el nivel de empleo de la población negra?  ¿Cuál es el nivel de acceso a las carreras científicas, a las de profesores universitarios, a las de investigadores?  Ellos no tienen la culpa; sin embargo, fíjate, tú analizas: trabajadores norteamericanos en la industria muy productivos, y te encuentras la población, dos poblaciones: la población negra y la población latina.  No te olvides de que hay decenas de millones de latinoamericanos que la pobreza obligó a emigrar a Estados Unidos, y allí los seleccionan, hacen una selección a la inversa, separan a los padres de los hijos, el hijo norteamericano para allá; separan a las familias.

Mario Silva. —Están ocupando hasta los puestos de trabajo que antes eran destinados a negros y a latinos.

Cmdte. —Pero seleccionan a los que delinquen y los mandan… yo me opongo, porque hace muchos años venimos lidiando con estos problemas.  Ellos, por ejemplo, son los responsables del número de armas…, son armas norteamericanas.

Tú analizas casos como el de México, cuya historia conocemos, historia que admiramos, una historia tan bella como la de México:  la Revolución mexicana, los personajes de aquella historia, desde la conquista española; porque en México había una cultura que estaba muy encima de la que tenían en Estados Unidos.

Mario Silva. —Exacto.

Cmdte. —Bueno, cuando la conquista, desgraciadamente, la población indígena de México tenía una cultura elevadísima, sus conocimientos agrícolas competían con los conocimientos agrícolas de ahora, ¿qué queda de aquello?  Xochimilco.  ¿Dónde se produce el maíz que se consume en México?  En Estados Unidos.  ¿Dónde se produce el trigo?  En Estados Unidos.  ¿Dónde se producen los alimentos fundamentales?  Allí en Estados Unidos.

Yo a veces he leído, México tiene casi 3 millones de kilómetros cuadrados y tiene más de 100 millones de habitantes; pero, últimamente…  A mí me gustaba leer mucho de México, desde la época de la conquista, y hemos leído libros extraordinarios sobre la conquista de México.  De México me han mandado esos libros, a propia directora de La Jornada —es una excelente lectura— ella me ha obsequiado algunos de los libros.

Dalia Soto del Valle. —Carmen Lira.

Cmdte. —Y en uno de esos libros, La conquista de México, algo de eso, es uno de los títulos que me envió, y ahí está toda la historia de Hernán Cortés, de la Conquista, de las guerras contra la población indígena; de la zona de Guatemala, que era una cultura…

Mario Silva. —Luego, la misma invasión norteamericana.

Cmdte. —Después, México, una historia llena de interés.

Mario Silva. —Y ahora con la droga.  Con el narcotráfico prácticamente hay un Estado dentro de un Estado.

Cmdte. —Fíjate, Mario…

Mario Silva. —Y son mercados del Norte.

Cmdte. —En México están muriendo —algo que no existió nunca en toda la historia de México—, en México están muriendo más de 10 000 personas anualmente ya como consecuencia del tráfico de drogas y el crimen organizado.  Adquiere la forma más horrible que no adquirieron nunca.

Nosotros estuvimos en México, allí nos organizamos antes de regresar a Cuba después del ataque al Moncada; de allí salió el Granma, que nosotros trabajamos allí con la mayor discreción posible, tuvimos dificultades, pero esos problemas no existían.  En aquella época existía el problema del contrabando, no de las drogas.  La policía era muy activa tratando de evitar el contrabando en la frontera.  Yo te lo digo, porque una vez crucé la frontera aquella —casi fui «espalda mojada» (Risas)—, crucé el río, me ayudaron para entrevistarme con unos cubanos del lado de allá; tenía que tener esa reunión, que era un grupo de un partido que era opuesto a nosotros, eran del partido que estaba en el gobierno derrocado por Batista, y nosotros buscando la unidad de todas las fuerzas, y sobre todo después que tuvimos problemas con la ley mexicana, no porque estuviéramos cometiendo delitos.  Bueno, técnicamente eran delitos, pero no eran delitos deshonrosos, estábamos organizándonos para luchar contra Batista, estábamos entrenándonos, íbamos a los campos de tiro; aprendimos algunas cosas allí muy interesantes.  Allí conocimos buenos amigos mexicanos y en un momento dado tuvimos problemas serios; y yo era muy crítico de algunos de los adversarios, la gente derrocada por el propio régimen de Batista, pero estaban en la oposición; no era lo que más deseaba, pero no nos quedó más remedio que discutir, porque sencillamente corríamos el riesgo de quedarnos más de 100 hombres allí, alrededor de 100, sin recursos y sin nada, porque las dificultades que tuvimos con las autoridades mexicanas como consecuencia de nuestra organización y nuestro entrenamiento, nos condujeron incluso a la prisión en México.

El Che y yo estuvimos presos, Miguel Schultz creo que se llamaba aquel.

Mario Silva. —¿Obligó también a adelantar la expedición del Granma?

Cmdte. —No.  Esa expedición se dio el día más o menos que teníamos planeado, lo que la hizo muy complicada y muy peligrosa.

Entonces, teníamos un barco que lo compramos con hipoteca porque ya no nos alcanzaba el dinero.  Un mexicano se hizo responsable, “El Cuate”, como le llamaban, amigo nuestro.  Vendieron el yate y una casa que estaba en la orilla del río.

Nosotros salimos por el Tuxpan, pero cuando salimos estaba prohibido porque había una tormenta, un norte.  Esa es una historia larga, no la voy a hacer ahora; pero solo te digo que tuvimos dificultades, y después de aquello tuve que cruzar el río como «espalda mojado».

Conseguir un fusil era muy difícil, fusiles de cacería, fusiles deportivos, no eran fusiles automáticos, ni los… super armas esas que tienen ahora que disparan en unos segundos 30 tiros.  Hay que ver las fotos de los fusiles que Estados Unidos ha metido allí, sin decirles nada a los mexicanos; hay que ver los arsenales esos.

Mario Silva. —¡Lo que se ha vendido en armamento a todas estas mafias!

Cmdte. —¡Tremendo!

Entonces nosotros, conseguir un fusil era muy difícil.  La policía andaba detrás del contrabando, no de la droga, porque no había el problema de la droga en ese tiempo allí.

Entonces, llegué, hablé, regresé por la carretera.  Ir para México era fácil, ir para Estados Unidos era muy difícil.  Crucé ilegal, a lo mejor me hacen juicio por eso, por la ilegalidad de haber cruzado como «espalda mojada» y me expulsan.  Entonces regresé muy bien y seguí, ya había conseguido. Pero déjame decirte que la misma semana que íbamos a partir se produce una traición, por un tipo que nos hace una traición, un tipo que había estado en Estados Unidos, había estado creo que en el ejército, pero no era ni buen soldado, ni valiente, lo único que simpatizaba.  Ahora, ¿qué quería?  Manejar.  «Pero, bueno, tienes que entrenarte.» «No.»  «Tienes que entrenarte.  No puede ir nadie si no se entrena.»  Entonces lo que hace es que deserta; pero era muy amigo y mucha gente pensaba que no, que él no traicionaría.  Yo, por si acaso, tomé todas las medidas de precaución con relación a lo que él sabía; pero había una cosa muy difícil, él sabía dónde estaba el Granma, porque manejó muchas veces, y yo tenía dos o tres compañeros que manejaban, y uno buenísimo, Cándido, Chuchú Reyes; pero este se marchó y yo traté de que rectificara, de que regresara; pero no regresó, lo que hizo fue vender la información, lo que sabía.

¿Sabes cómo fue el negocio?  Él por 5 000 dólares daba unas informaciones, entonces la policía actuaba y comprobaba que eran verídicas las informaciones de él y ocupaban un número de armas.

Ahora, fíjate, después el negocio era: la policía le entregaba 25 000 dólares y él decía las otras cosas que sabía, pero, sobre todo, el barco que íbamos a utilizar, y en ese ínterin…, fíjate.

Mario Silva. —Es cuando arranca el barco.

Cmdte. —No te voy a contar cómo lo supimos, porque había gente honorable y hubo gente que era de la Federal, ¿y sabes que reaccionaron?, eran simpatizantes de Cárdenas -Cárdenas estaba vivo.  Yo no quiero mencionar nombres ahora, porque tendría que mencionar muchos nombres; pero eran cardenistas y eran policías y cumplieron.  Estaban admirados de la precisión que tenía la policía de Batista —claro, si se la vendió un traidor—, entonces tal cosa y me dicen: «El barco no lo sabemos hasta tal fecha.» Cuando zarpamos la policía había obtenido alguna información, porque la policía aquella seguía todas las pistas y la Federal era eficiente.  No sé cómo será ahora, pero era eficiente.

Mario Silva. —¿Ellos son los que le avisan a Batista?

Cmdte. —¿Quiénes?

Mario Silva. —Los de la policía Federal.

Cmdte. —No, Batista es el que les avisa a ellos dónde están las armas, porque el traidor les dio la información.

Mario Silva. —¿Pero la salida hacia Cuba…?

Cmdte. —No, bueno, la salida hacia Cuba cuando nosotros desaparecemos de todos los lugares donde tenemos que estar es porque hemos desaparecido, estamos en el golfo, 82 hombres.  Sabíamos tan poco de navegación, a pesar de que llevábamos un comandante que había sido de la marina, graduado de academia, ¡Ave María!; tenía parentesco con una familia de allí que se había portado bien, pero el hombre después se portó muy flojo. Teníamos otro que había sido marino, que era subteniente o teniente; uno que había sido comandante, y Pichirilo, un dominicano que conocí en Cayo Confites, que después murió luchando contra la invasión yanki allí.

Mario Silva. —En Playa Girón.

Cmdte. —No, esos vinieron, yo los había conocido allí; los invité y vinieron, vino Pichirilo, vino el otro, y vino el comandante, bueno, el que era comandante de la Marina.  Era un barco para 20 o qué sé yo, 10 ó 12 gente, y había 82 hombres, más las armas.  Lo que menos había era comida, porque nosotros creíamos que eran cinco días, calculando la velocidad, hasta Oriente, y entonces el barco, que era como de 11 ó 12, bajó la velocidad como tres millas.  Estaba hundiéndose.  ¿Tú sabes por qué se estaba hundiendo?, porque al calar más, entre las paredes filtraba el agua, y yo veía que aquello no tenía remedio.  Era de madrugada y nosotros, que cantamos el Himno cuando salimos de México, no obedecimos la orden de que no se podía salir porque había norte; salimos, amaneció, y seguimos navegando, y el barco empieza a coger agua.  Yo llego y me siento allí, al lado de la… La comida estaba debajo de las armas. Bueno, esa es una historia para contar aparte, no la voy a contar ahora.  El barco empieza a coger agua, y yo dije: «Bueno, a sacar.»  Era una lucha, yo estaba viendo, mientras en un cuarto allí sacaban el agua en una parte que tenía acceso al fondo, a ver quién ganaba, si el agua que nosotros sacábamos o el agua que estaba entrando, y yo dije: bueno, si esto… Estábamos a 70 millas de la costa.

Pasa un barco de guerra que no sabíamos de quién era, cerca, si era americano, si era mexicano, no sabíamos.  Pusimos una línea de fusileros, que no había barco que nos agarrara, estábamos listos.  Entonces, pasó como a 1 000 metros, nada, no hubo nada extremo.  Estábamos a 70 millas de la costa, y como después de dos horas observé que el agua que sacábamos era más.  Ahora, ¿tú sabes por qué se salva el barco?  Porque al empezar a mojarse las tablas empezó a inflarse, y yo dije: «¿Quién resiste esto?»  Pero empezó y ya no entró más agua.  Con sus 82 tripulantes en el barco, entonces era, bueno, buscar la comida, a vomitar todo el mundo.  Por suerte, no me entró vómito a mí, que nada más faltaba eso.

El Che no había llevado sus medicamentos, y eso le pasó como tres veces aquí, era casi como un destino, se le olvidaban o no los llevaba, no se preocupaba y después venían los ataques de asma, que eran muy fuertes.

La comida estaba abajo, no duraba para 82 hombres, no había comida ni para dos días, con hambre.  Como la gasolina no alcanzaba, tenía un montón de bidones con combustible, ¿y sabes con cuánto combustible llegamos a Cuba?, con dos pulgadas de combustible en los tanques.  Fíjate cuántas cosas cuando van a ocurrir.

Bueno, entonces llegamos después de siete días.  En Oriente se produce el levantamiento; no cumplieron la orden, esa es la verdad, excelente gente, de verdad.  Fue la única vez en que avisamos cuando íbamos a salir.  Decía: «Obra pedida, edición agotada.»  Eso significaba qué día y hora exactos habíamos salido.  Calcularon cinco días y a los cinco días, se levantaron en armas; se levantaron en armas, el ejército fue para allá —de Batista— y nosotros no habíamos desembarcado, llegamos 48 horas después y estaban movilizados los perversos esos.  Nos buscaron por todo aquello, pero nosotros estábamos bien lejos de la costa sur.  Pasamos por Caimán, se nos cae un hombre al agua y llegamos al amanecer.  Como decía Juan Manuel Márquez, aquello no fue un desembarco, fue un naufragio.

Después vino lo de Alegría de Pío, la dispersión, y después el resto de la historia.

Mario Silva. —Y encima un manglar.

Cmdte. —Pero, bien, el hecho es que ocurrieron todas estas cosas y llegamos.  Después aquella gente se unió toda, incluso aquellos que…, pero nosotros dijimos: Bueno, vamos a unir toda la fuerza; ya era formal, porque habíamos derrotado al ejército de Batista, y habíamos constituido una fuerza y estábamos invadiendo el país, entonces todo el mundo ya reconocía aquel ejército, y hubo un espíritu amplio con todas las organizaciones, con todo el mundo, los que estaban contra Batista.  Fue así que se produjo el Primero  de Enero.

Pero en México era así, no había drogas, y ahora mueren 10 000 y de qué forma, de forma horrible, son personas que desaparecen en masa, gente pobre, humilde que va y los desaparecen; matanzas en grupos; jóvenes de 14 y 15 años convertidos en asesinos.

Mario Silva. —Una cosa, Comandante, la gente, los latinos que están emigrando ahorita a Estados Unidos, que llevan sangre del latino, ¿eso no se convierte, digamos, en un caballo de Troya dentro?

Cmdte. —Figúrate, tienen que escoger entre el hambre que ha promovido el imperio en este hemisferio, el subdesarrollo y el empleo en Estados Unidos a favor de las grandes empresas transnacionales, y después los seleccionan, separan las familias, hacen cosas horribles.

El pueblo de Venezuela lo conoce, porque ha visto todo eso en muchas películas.  Yo veo Telesur y veo Venezolana de Televisión, y películas de aquella época, y películas de América Latina.  Te advierto que la mejor televisión, la más seria son las que tienen TVes y Telesur, sin anuncios comerciales, sin nada de eso, todo es político y de verdad; deportes, políticos, instructivas de verdad.  Esas vistas que ustedes toman de América Latina, de paisajes preciosos, las cosas que la gente ha hecho, las cosas históricas, las noticias internacionales, Libia, Siria; dondequiera que hay un problema están ustedes con los mejores documentales, mientras las televisiones son hoy grandes empresas al servicio de las grandes empresas.  Antes era una imprentita, hoy es una cadena que vale cientos de millones de dólares y no están al servicio del pueblo.

¿Dónde está la libertad de prensa en todo eso?  Y yo conocí a Ted Turner, fundador de la CNN, era amigo nuestro, y un tipo serio, deportista.  Él mismo no debe haberse imaginado lo que es hoy las estaciones.  Hay algunas estaciones que dedican programas científicos, son útiles, norteamericanas, pero los medios masivos son colosales empresas.

Mario Silva. —Porque es más fácil enseñar la diversión que enseñar el estudio.  En el caso, por ejemplo de Venezuela, hoy tenemos la telebasura de la televisión que está más ligada a lo que es el mundo del espectáculo, chabacana, que no tiene ningún tipo de mensaje social, novelas, que son alienantes, muchas justificadoras del mismo clasismo; la otra es la de los concursos, que rayan no solo en la chabacanería, sino en la deformación del individuo.  No hay, realmente, televisoras, incluso Venevisión, que se mantiene, supuestamente neutral y lo que está haciendo es alienante.

Cmdte. —Y ustedes con los satélites estos… Pero, claro, para poder trasmitir hace falta una estación que les trasmita.  Hay muchas que les trasmiten, pero es una lástima.  Nosotros retrasmitimos programas de ustedes que llegan a China, pueden llegar al Sudeste Asiático, pueden llegar a Rusia, a muchos lugares.  Desde luego, es un beneficio para nosotros cuando tomamos un material de ustedes, pero lo divulgamos; sin embargo, ¿cuántas estaciones divulgan esos mensajes?

Pero yo confío en la cultura de la gente, yo confío en la educación mucho, es el arma contra la perversión, contra esa apelación a los instintos, que es la publicidad que hoy se usa en el mundo.

Ahora, mira dónde están metidos, Europa, los problemas que tienen con Grecia, con Escocia, bueno, con Inglaterra, persiguiendo a los maestros; hasta en Escandinavia.

Mario Silva. —Se hablaba del milagro económico irlandés, ¿dónde está?

Cmdte. —Ahí lo tienes.  Problemas en España, problemas en Portugal, problemas en Francia, problemas en Irlanda, problemas en dondequiera.  ¿Dónde no hay problemas?  ¿Y cómo los van a resolver?

Mario Silva.-  La misma Alemania, pensando que tiene… el lastre con toda la Unión Europea.

Cmdte. —No, y que ahora ha renunciado a la energía nuclear, se ha comprometido.  Un loco cualquiera… puede ser víctima el pueblo alemán, de los desastres por imprevisión.

Ahora, a mí me hacen gracia los tipos esos, que se ponen a hacer augurios, como si para mí fuera una mala noticia morirme, entonces…

Mario Silva. —Es la perversión de la noticia, como para satisfacer cierto sector, el mantener la gente…, es más o menos, yo lo decía en el programa, cuando se dice: «A Fidel le dio un derrame cerebral.»  ¿A usted lo están matando desde cuándo?

Cmdte. —¡Ah!, bueno, hace más de 50 años, cuando desembarcamos en el Granma me mataron ya.  No, a mí me han matado unas cuantas veces.  Espérate, no es problema el que me hayan matado, han preparado mi muerte no se sabe cuántas veces.  Me voy a conformar con decir decenas de veces; pero, además, el fracaso de sus planes es una prueba de su incapacidad.  No había nada más fácil que liquidarme.  Entonces, creen que me van a dar una mala noticia; cuando muera me tocó el descanso, será el día del descanso, mientras tanto, bueno, me he comprometido a mí mismo… toda la vida lo he dicho.

Mario Silva. —Eso es igual, Comandante, que nos están acusando, Comandante, de que somos hacker, entonces hay una expresión que ellos utilizan mucho allá, que nos dicen chavestia, y nos dicen brutos, torpes.

Cmdte. —¿A quién le dicen bruto?

Mario Silva. —A nosotros nos dicen brutos.

Ahora, la pregunta es si nosotros estamos, por ejemplo, poniendo los bombillos cubanos, por donde usted personalmente vea 16 o 17 millones de personas en sus casas o, por ejemplo, nosotros supuestamente acabamos de intervenir la web y estamos jaqueando, supuestamente, a todo un equipo de opositores, entonces no podemos ser tan bestias ni tan torpes.

Cmdte. —Yo me río.

Conviene que hagan eso, conviene que hagan eso, porque es estúpido hacerlo, como cuando se ponen a insultar a los militares; es estúpido, porque no es lo mismo un hombre disgustado, un hombre irritado o que lo estén insultando todos los días…, y eso es lo que hacen aquellos.  ¿A quién perjudica eso?  A ellos; hacen el ridículo más grande del mundo, y entonces no van a cambiar las ideas.  Porque yo digo, por mí ya, descanso, pero las ideas que uno ha defendido mientras más tiempo pase más fuerza van a tener, sin que uno esté pensando en ningún sitial, en ningún santuario, ¿para qué?

Mario Silva. —El mismo hecho, Comandante, que hayan atacado al Comandante Chávez, decir que supuestamente el Comandante Chávez está fingiendo la enfermedad, que todo fue un plan orquestado por el Comandante Fidel desde Cuba, todo eso de estarse burlando y llegar, incluso, a hacer un artículo de prensa, abiertamente provocador, donde se pedía que Chávez no muriera antes de pagar todas sus culpas; lo único que hicieron fue, dentro de la misma oposición, desatar reacciones adversas a ese tipo de comentario; porque la gente no puede ser tan malvada.

Cmdte. —La gente no quiere que personas tan imbéciles los dirijan, esos están descalificados, realmente.  Y las ideas que ellos están combatiendo, ya te digo, no se apagan así, te lo digo por experiencia, hablo en nombre de no se sabe cuántos años ya, lo que he observado, y es, realmente, que las ideas son muy poderosas, y que los hombres por defender sus ideas son capaces de grandes sacrificios.

Mario Silva. —Y que no es fácil, esa era una guerra dura, no es fácil; usted lo alertó la vez pasada con lo de Iraq.

Cmdte. —Escribí bastante y pienso volver a escribir, pero ahora estoy trabajando en cosas que me parecen muy importantes, en cosas de interés con un beneficio para las personas, cosas que sean útiles, no me gusta perder el tiempo, no quiero hacer publicidad, es lo único que me puede apartar un tiempito de escribir, porque me gusta escribir, me gusta explicar; pero pienso que en este momento el deber es trabajar, profundizar en ideas que pueden ser útiles a mucha gente, pueden ser útiles a nuestro pueblo y a otros pueblos, y por eso estoy tranquilo, contento y feliz de haber podido conversar contigo, haber almorzado; creo que te sometimos a la dieta que tú tienes.

Mario Silva. —Estricta.

Cmdte. —Frutas, vegetales.

Y, como tú viste, la pasé muy bien, y hemos conversado de todo.

Mario Silva. —Sí señor.

Cmdte. —Bien, ahora te deseo buen viaje.  Salúdame a Walter y salúdame a todos los amigos.

 

Consagración de primavera en enero venezolano

Consagración de primavera en enero venezolano


 

13/08/2011  8:19:04 AM

 

Por Mercedes Rodríguez García 


¿Cómo reciben los cubanos exiliados en Venezuela la noticia de la huida de Fulgencio Batista? ¿Qué sucesos los conmueven y los unen a pocos días del triunfo revolucionario? ¿Por qué  decide Alejo Carpentier regresar a su patria? ¿Cómo influyen en él las palabras pronunciadas por el líder rebelde de 33 años, a quien escucha en su primera alocución, recién llegado a Caracas? Él mismo lo relatará en una novela que se adentra en algunos de los más destacados acontecimientos sociales y políticos del siglo XX, y exalta el vigor colosal de las fuerzas del arte y de la revolución para renovarse y rejuvenecer los procesos históricos.


 

«La Revolución Cubana hizo cristalizar los ideales de los mejores hombres de mi generación, dándome en mis años maduros, una plena conciencia de mi razón de ser».

 

(Alejo Carpentier, en carta a Fidel, 1978)

 

                

Alrededor de las 11 de la mañana del 1º de enero de 1959, las estaciones de radio venezolanas —sin muchos pormenores— reiteran una y otra vez la noticia, y se adelantan a los acontecimientos. «Fulgencio Batista  ha huido de Cuba y Fidel y los chivúos (barbudos) de la Sierra Maestra entrarán hoy mismo a La Habana».

En camiones, autos y en los pocos autobuses que habían salido a las calles ese día, los cubanos residentes en Caracas se dirigen al aeropuerto de Maiquetía. Bajan por centenares hacia el mar y todavía desconocen si existen vuelos hacia la Isla.

Cuenta Alejo Carpentier —residente en la capital venezolana desde 1945— que muchos de los que «cargaban con sus hatos, con sus maletas maltrechas, llevando una mujer dos niños en brazos, no tenían siquiera el dinero suficiente para pagar el pasaje. Y aún así, incluso a pie, iban llegando a la terminal aérea donde les esperaba la noticia de que todos los vuelos estaban suspendidos por tiempo indefinido».

Pero los chivúos no entrarían a La Habana aquella tarde, como lo habían anunciado los locutores. En la prisa que signa la noticia y la competencia por ser los primeros, las informaciones resultaban imprecisas. Se decía, sin embargo, que un piloto venezolano volaría por su cuenta y riesgo, y sin autorización oficial para el despegue.

«En medio de la confusión de las conjeturas —continúa relatando Carpentier— en un ir y venir del bar del primer piso a las butacas de la planta baja, […] el aeropuerto se fue poblando de durmientes ovillados en el piso, al pie de las paredes».

Mientras, enormes aviones internacionales despegaban uno tras otro con destinos diversos: Río de Janeiro, París, New York, «con su siempre renovado vaivén de aeromozas», vestidas de rojo las francesas; medio a lo cowgirls si eran de Texas; «tan elegantes como desabridas» si eran de la British Air Lines. «Detrás de las pistas, en la claridad enorme del primer sol de enero, el Peñón de Cabo Blanco cobraba una fulgencia de cristal de roca. Hoscas, obscuras, harto cubiertas de hojarascas peligrosas se hacían las montañas».

Pero arriba, en la ciudad, «tremendamente despierta», reinaba el clamor de miles de manifestantes saliendo a las avenidas y bulevares. De acuerdo con la descripción que hace Carpentier  en La consagración de la primavera, en mayor número del que él hubiese creído posible. Con brazaletes rojinegros del Movimiento 26 de Julio, «la gente solidaria en la alegría, celebraba con grandes aplausos».

Refiere el autor que todo el día se lo pasó de un lado a otro de la populosa ciudad «viendo pasar automóviles cubiertos de banderolas, oyendo sonar por primera vez al aire libre el Himno del 26 de Julio, hasta hoy clandestino y secreto en Cuba, y que aquí habían aprendido muchos, en música y letra, por boca de refugiados […].»

En días sucesivos, la prensa escrita, la televisión y los noticieros cinematográficos ofrecen con detalles el avance de la caravana rebelde hacia la capital cubana. Las imágenes son impactantes, y Alejo Carpentier las califica de «espejismo, cosa de conseja y romance».

 

EL IMPRESIONANTE ORADOR  ROMPE «EL SILENCIO»

 

El 23 de enero Fidel viaja a Caracas por primera vez para agradecer la solidaridad de la República de Bolívar contra la satrapía de Batista. Cuenta Carpentier que llegó escoltado por la multitud que fue a esperarlo al aeropuerto de Maiquetía, lo obligó a detenerse varias veces y a hablarle en el camino hacia la capital venezolana.

«Ha llegado acompañado de algunos de esos hombres nuevos, algo taciturnos, de andar un tanto campesino. […]  y que al parecer, ante la muchedumbre fueron alzados en hombros y llevados en triunfo».

Desde un balcón que domina la enorme extensión repleta de gentes, Fidel habla a la multitud. Carpentier, reclinado sobre una columna de la plaza El Silencio, escucha su voz «neta, clara, algo metálica a veces, que me llega a través de los zumbidos intermitentes de una brisa, venida de la montaña, que por momentos se le cuela en los micrófonos».

Las premisas del pensamiento de Fidel ya le son conocidas, y habrá de exponerlas «con el tacto del huésped que en modo alguno pretende dar lecciones fuera de su casa ni erguirse en ejemplo, cuando sabemos todos que es acaso el único en América de hoy que, por su acción victoriosa, podría precisamente presentarse como ejemplo y dar muchas lecciones fuera de su casa».

Mas, le sorprende el estilo —para él insólito— de la oratoria del líder, «desprovista de toda retórica, donde el habla llana y directa, muy cubana siempre, no se exime, sin embargo, de una corrección gramatical ignorante de las viciosas apócopes y perezas de articulación que harto a menudo afean el habla nuestra sin añadirle gracia».

«A veces se va del tema —señala—,  pasa de lo esencial a lo accesorio, se nos escapa, se sale del propio razonamiento, y cuando creemos que se ha extraviado, dejándose arrastrar por una sucesión de ideas secundarias harto presurosas en salir, con inesperada elipsis regresa a su tema primero, cerrando lo que fue en realidad un paréntesis necesario para llevar adelante el razonamiento central. […]  Lejos estamos aquí de los rugientes tenores de la tribuna, con muchos trémulos y poco mensaje, que tanto habían proliferado en este continente».

Carpentier se siente impresionado por el orador. Tanto, que la idea de regresar lo más pronto a Cuba comienza a rondarle mientras camina hacia La Pilarica, donde espera que se despejen un poco las vías hacia el este de la ciudad. Y es ahí, en la grata taberna española, saboreando lentamente un licor blanco aragonés, especialidad de la casa, donde se sintió «terriblemente solo, solo ante lo visto y oído, solo ante una realidad histórica que directamente me concernía».

Agobiado por una evidencia debida a su imaginación, Carpentier se recriminaba por no haber «actuado, combatido, sufrido, caído, vencido junto a los chivúos de la Sierra Maestra». El licor le extirpaba el pensamiento y los reproches le hincaban como dagas. 

«Nadie podría negar que en algo había ayudado, consiguiendo lugares donde pudiesen celebrarse reuniones clandestinas, llevando y trayendo documentos, prestando ayuda económica, ocultando a un herido. Pero, en un momento dado me había apendejado, esa era la verdad. Había huido del país por temor a persecuciones imaginarias. Y acaso no tan imaginarias», pensaba ahora dando marcha atrás en el tiempo.

Por más que trataba de justificarse ante su conciencia, «debía admitir que un verdadero revolucionario habría procedido de distinta manera», y él «no pasaba de ser un burgués metido a conspirador —asunto de carbonario o «laborante»— extraviado en este siglo».

En adelante comenzaron a atacarle «lacerantes deseos» de volver a Cuba.

¿Qué le retenía? El contrato con una empresa venezolana «que había depositado en mí la mayor confianza», y también su amada amiga Irene, quien trataba a toda costa de aplazar su partida «con llamados a la cautela que afincaba en ejemplos tomados a la historia del Continente», de caudillos y presidentes que una vez en el poder «dejaban de ser hombres cualquieras para transformarse en vestidos/investidos»:

—Mira, valenzón, toda la gente nueva que llega al poder en estos fregados países, empieza siempre con magníficas intenciones: que si la honradez, que si la autoridad, que si el saneamiento de la hacienda pública, que si la decencia, la disciplina… El poder tiene sus servidumbres y el protocolo vence la resistencia. Sube las cuentas de sus trajes, chaqué, smoking, frac, mancuernas de oro; el automóvil para la esposa, el automóvil para llevar los niños al colegio, la quinta para la mamacita y las cuentas en bancos suizos… ¡La Gran Vaina, te digo, La Gran Vaina!

Pero el curso de los acontecimientos en la Isla le decía a Carpentier todo lo contrario: reforma agraria, nacionalización de empresas norteamericanas… Y otra vez Irene:

—¡Puro optimismo, valenzón!... El mucho optimismo es peligroso. Me parece que se están ustedes pasando de maracas… No están ya jugando con el fuego, están jugando con el Águila, y eso no lo aguantarán los musiús del Norte. Ya veo a los marines bailando en Tropicana, emborrachándose en El Floridita y trayendo otra vez sus ruletas, su póquer y sus dados…

Concluidos los trabajos de urbanización escalonada sobre áridos cerros, nada lo retendría. Ni el amor. «Yo estaba más que regustado ya de los frescos racimos, capulíes y pomarrosas de la isla Ogigia con música de Brahms en que Irene había tenido el arte de ofrecerme una grata vida afectiva, sin tormentos ni sturm und drang…»

Ese mismo año, después de despedirse de los amigos venezolanos, Alejo Carpentier dijo adiós «a la inteligencia y al cuerpo» de su amiga. A la mañana siguiente, voló a La Habana en un Constellation de la Aeropostal. «Yo estaba resuelto a mudar de piel y comenzar una existencia nueva».

 

 

 

EEUU continúa desinformando sobre el caso del contratista Gross

EEUU continúa desinformando sobre el caso del contratista Gross

 

 

09/08/2011 12:13:52 AM

 

A pesar de que los líderes de la comunidad judía de Cuba ha desmentido en distintas oportunidades haber tenido relaciones con  Alan P. Gross, el «contratista» de la USAID norteamericana detenido y condenado en la Isla,  la campaña desencadenada el fin de semana pasado en Estados Unidos después de que se confirmará su sentencia retoma esta versión falsa del caso.

 

Estados Unidos reconoce al contratista como empleado de la empresa Development Alternatives, contratada por la Agencia para el Desarrollo Internacional (Usaid) del Departamento de Estado, pero sostiene que suministraba «celulares y equipos a grupos judíos» para «ayudarles a comunicarse con el exterior», reporta AFP.

Sin embargo, se demostró ampliamente en el juicio de Gross que este «contratista» de un proveedor de servicios de la controvertida agencia norteamericana introdujo ilegalmente en la Isla sofisticados y costosos equipos de comunicaciones destinados a «contactos» que no tienen que ver con las actividades de la comunidad hebrea que ya dispone de todas las comunicaciones necesarias a su desarrollo.

AFP presenta como declaración «de la comunidad judía de Estados Unidos» un comunicado de la Unión Americana de Sobrevientes del Holocausto Judío y sus Descendientes, enviada «desde Washington» a su oficina en La Habana. Esta organización radica en Nueva York.

La Sala de los Delitos contra la Seguridad del Estado del Tribunal Supremo cubano ratificó el viernes 5 de agosto la sentencia contra Gross, condenado por «actos contra la independencia o la integridad del Estado» en un juicio el 12 de marzo pasado.  Según la decisión judicial, Gross introdujo al país «de manera ilegal, medios de infocomunicaciones para crear redes internas, como parte de un programa del gobierno de Estados Unidos dirigido a promover acciones desestabilizadoras en el país y a subvertir el orden constitucional».

La familia de Gross «y Washington» también reclamaron el viernes a las autoridades cubanas la liberación del contratista» por razones humanitarias», reporta AFP.

Una de las voces que se oyeron desde Washington después de la decisión del tribunal de apelación fue la del senador cubanoamericano David Rivera, quién también reclamó la liberación del agente de la USAID. Rivera, un político estrechamente vinculado a la mafia de Miami, es actualmente objeto de varias investigaciones por corrupción.

 

(Fuente: Contrainjerencia)

 

Capsulares:


El caso Gross: ¿Qué ha sucedido entre marzo y agosto?

El cinco de agosto se anunció que la sentencia de quince años pronunciada el cuatro de marzo por el Tribunal Provincial de La Habana contra Alan Gross, contratado por la Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (U.S. AID, sus siglas en inglés), fue ratificada por el Tribunal Supremo Popular. El ciudadano norteamericano apeló la sentencia del Tribunal Provincial Popular a la máxima instancia de justicia en Cuba el 22 de junio, y el resultado fue dado a conocer el cinco de agosto.

Washington, La Habana y el caso Alan Gross

Desde el 3 de diciembre de 2009, el caso Alan Gross aviva las tensiones entre Washington y La Habana. Las relaciones son conflictivas desde hace más de medio siglo entre Cuba y Estados Unidos, y alcanzaron un punto de tensión extrema bajo la presidencia de George W. Bush.

La defensa de Alan Gross

Aunque algunos medios de prensa extranjeros la calificaron de “vigorosa”, poco se ha dicho sobre la defensa legal que recibió el norteamericano Alan Gross, durante el juicio que recientemente se le celebró en Cuba y en el cual fue condenado a quince años de cárcel. Veremos entonces lo ocurrido.

 «Tótal», la USAID y la DAI en el caso Alan Gross

El dinero que la USAID destina a Cuba pasó de las arcas de las organizaciones anticastristas de Miami a las empresas como DAI debido a las pruebas de corrupción y mal uso que revelara una auditoría federal. Pero el comportamiento de DAI no está exento de prácticas corruptas.

Cuba: Hoja de ruta

En diciembre de 2009 diversas agencias y medios de prensa se hicieron eco de la noticia divulgada por el diario The New York Times sobre la detención en La Habana del ciudadano Alan Phillips Gross. Tras un discreto silencio, la Development Alternatives, Inc. (DAI), grupo con sede en Bethesda, Maryland, emitió declaraciones. Su presidente, James Boomgard, reconoció que Gross viajó a la isla como representante de la DAI.

Destina EE.UU. millones de dólares a desestabilizar Cuba

La compañía que envió al estadounidense Alan Gross a desestabilizar el orden interno en Cuba ganó más de dos mil 720 millones de dólares en contratos con la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID). Dicha cifra, de acuerdo con un reporte de FedSpending, que se encarga de rastrear el gasto público, fue alcanzada entre 2000 y 2009.

El fracaso de la CIA en Cuba

En el 2010, una parte del presupuesto de más de 20 millones de dólares de la USAID, utilizado para financiar grupos contrarrevolucionarios dentro y fuera de Cuba, se destinó a sembrar propaganda anticubana en Internet. Para colmo, el presidente Barack Obama solicitó un aumento de los fondos para las operaciones de su gobierno contra Cuba durante el año fiscal 2012, que, por supuesto, incluye la actividad subversiva en el campo tecnológico. 

 

 

PREGUNTAS QUE HIZO UN PERIODISTA Y REPONDO EN COLECTIVO

PREGUNTAS QUE HIZO UN PERIODISTA Y REPONDO EN COLECTIVO

 

 

31/07/2011 7:45:02 PM

 

—¿Consideras la perfección de un diario, aun cuando «nada hay más viejo de un periódico de ayer»? 

—En el buen periodismo predomina lo contingente,como decía Carpentier, se trabaja en «caliente». Pero existe otro porciento panificable. Soy perfeccionista y hasta en lo caótico trato de imponer el orden. En un medio de prensa, como en cualquier otro centro, debe primar la tendencia a mejorar indefinidamente el trabajo sin decidirse a considerarlo acabado. Nada humano es perfecto, así que tampoco lo podrá ser un periódico. La perfección es solo el camino obligado hacia una meta. 

—¿Qué parámetros determinan la calidad de un periódico? 

—No te voy a hablar de parámetros porque los lectores no van a entender los tecnicismos, así que recurriré al símil. Siempre digo que las casas se parecen a sus dueños. Para mi lo más importante de un periódico es la redacción, considerada por muchos el corazón de un diario, el horno donde se cuece el pan, cuya calidad depende básicamente de la materia prima, pero también de que se cumpla lo normado para el resto de los ingredientes. Hay pan de corteza dura y pan de corteza suave, por ejemplo. Cada cual requiere de un tiempo y de una temperatura de horneado exactos. El otro factor, tal vez el más importante, es el panadero, que puede ser experto o inexperto, joven o viejo, pero sobre todo honrado. Se trata de un encadenamiento inviolable. Un solo eslabón que se rompa echará a perder la camada.  Y como las panaderías trabajan a toda hora y para toda la población, sus administradores y jefes de turno han de permanecer atentos a un proceso que parece simple, por cotidiano y rutinario. ¡Nada tan alejado de la verdad! 

—¿A quién (es) de los colegas recuerdas con mayor agrado cuándo redactas en la inminencia del cierre de edición?

—Soy de las personas que no olvida ni a una solo de mis colegas, ni muertos ni vivos, ni activos ni jubilados. Cuando entré a Vanguardia tenía 23 años y ya voy a cumplir 59, así que he enterrado a más de una docena y despedido a otros tantos. Sin embargo siempre recordaré a tres hombres y una mujer que fueron mis paradigmas como seres humanos y como profesionales: Otto Palmero Rodríguez, Roberto González Quesada, Miguel Ángel Pérez Cuellar y Mirta Azalia Silverio. Yo aprendí de todos, y aun lo hago de mis alumnos, de mis lectores y hasta de mis familiares que son mis jueces más severos. El aprendizaje nunca termina y es infinito mientras vivamos.                                            

 —¿Vives el diario o el diarismo reside en tú escritura?

—Vivo el día en el amplio sentido del término. Detesto dormir y hasta comer porque los considero una pérdida tiempo. Vivo a un ritmo muy intenso y disfruto cada segundo aunque sea de amargura. Me nutro hasta de la rabia, las incomprensiones y el dolor ajeno. Nada me resulta indiferente. Escribo como vivo y vivo como escribo. Si no invitan, a determinadas actividades (por falta de presupuesto) ya lo creo, voy. Pero me encanta permanecer en casa. en esa soledad tan difícil de compartir por miedo a la verdad. Yo jamás le temeré a la verdad. em enseñaron desde niña a decirla y a cree en ella, cueste lo que cueste. Al final he ganado más con la verdad consecuente que con la mentirs areverente y dispciplinada. ¿Sabes bien a lo quie se enfrenta un peridoista disciplinado? Pues te lo digo: a la falsedad. No estoy a acostumbrada ni a la mentira ni a las verdades a medias. Prefiero que me tilden de «atravesada», al final la vida me ha dado la arazón. Somos revolucionarios los atrevidos... ¿Los otros? ¡Oportunistas! Y slga el sol por donde salga, que siempre lo hace por el este, allá quienes los marea el norte....

—Cuando (in)voluntariamente aparece impreso un dato falso, un error, un dislate, ¿cómo lo sufres? 

—Aunque los años me enseñando a tomar con alma este tipo de situación, si no es por mi culpa, monto en cólera; si fui yo quien metió la pata, me dan ganas de tirarme por el balcón, ¡y vivo en el último piso de un edificio de doce plantas!  He cometido pifias y deslices, pero nunca errores graves. Fuera injusta si no reconozco unos cuantos «salvavidas» que me han «lanzado» las correctoras. 

—De todos los textos publicados, ¿el de mayor alegría? ¿Y el de grandes sinsabores? ¿Por qué? 

—Disfruto todo lo que escribo y le pongo el corazón hasta a una gacetilla. Para mí escribir es como una pelea de boxeo, hay veces que termino noqueada ero feliz. No me arrepiento de una sola palabra de las millones de millones que he escrito, y no escribo nada de lo que no esté convencida. En nuestra profesión abundan los sinsabores, pero también los ratos memorables. Me gusta el periodismo que incomode y me incomode. No guarda ni más ni menos cariño a uno u otro trabajo. Todos, como mis hijos, llevan mi apellido, y los disfruto más allá de ciertas malacrianzas. 

—De los géneros periodísticos, ¿cuál te cualifica? ¿Por qué? 

—La entrevista de personalidad, desde que la pienso hasta que la escribo. Soy muy conversadora y elocuente, investigadora y cuestionadora por excelencia. Es el género para descubrirle el corazón a la gente. Y no te lo van a mostrar si antes tú no le muestras el tuyo.

 —Los lectores ¿qué son para ti en tiempos en los cuales todavía Vanguardia carece de estudios científicos de recepción de los mensajes?  ¿Cómo te llegan sus opiniones, sus quejas, sus rumores? 

—Cuando escribo solo pienso en los lectores, que son nuestra razón de ser, y que para mí carecen de rostro. «acomodo» el lenguaje, algo muy importante para que el mensaje llegue rápido y directo, esté donde esté el receptor, que también puede ser «internauta», en el caso del llamado periodismo digital. Abogo por estudios científicos de percepción, recepción e imagen, aunque resultan difíciles y costosos. Pero una anda en la calle, ¿no? Te llaman por teléfono, te escriben. Muchas veces yo misma le pregunto a mis amistades, vecinos, profesores y estudiantes de la Universidad. 

—Fidel constituye un ejemplo para ti. Conservas fotos como la del diálogo sostenido con en él durante una de las sesiones del V Congreso de la FELAP. Pero, ¿qué representa para ti el líder histórico de la revolución cubana? 

—No te voy a hablar de sus características de líder ni de sus genialidades ni de su humanismo ni de otros tantos caracteres descritos ya por grandes personalidades. Para es mi es un caballero valiente, animoso y pujante con un energía que parece exceder y desafiar a las fuerzas naturales. Las crónicas de los encuentros están por escribir, no sé si antes o después de él o de mí. No quiero pensar ni en lo uno ni en lo otro.

 

LITERARIAS:


—¿Hasta cuándo dormirán los libros de poesía y testimonio el sueño inconcluso de una gaveta hogareña? 

—No están dormidos, reposan para ver si aumentan de peso... ¡Cómo yo! (Entiéndase peso corporal, los otros, monetarios, no sé, son pírricos los de ahora).

—La poesía, ¿inspira o aparta del periodismo? 

—No concibo la vida sin poesía. Tampoco se puede forzar. Se lleva adentro y sale sola. No todos la ven, pero se mueve. Quien en ella se inspira es de algún modo un ser superior. ¡Ojalá todos los periodistas fueran poetas! 

—¿Cuál libro escribirías de urgencia? 

—Sin chovinismo: mi autobiografía novelada. Sería un betseller. Descubriría a mucha gente y revelaría no pocos secretos, ajenos y propios. Pero no estoy en esa. Quiero, por ahora, vivir.

—La familia es un soporte imprescindible en la creación profesional, ¿qué representa al paso de los años? 

—La familia constituye un soporte para edificar un rascacielos.Cuando le sobrevives, es el mejor recuerdo, una nostalgia infinita y perenne, aunque en mi caso a veces me ha resultado una «carga pesada».   

—Dices que «mueres con las botas puestas en la palabra escrita», y por supuesto, en el orden físico, biológico, habrá un final, ¿cómo lo auguras todavía en la distancia? 

—No la espero, que me sorprenda. De algún modo ya estoy clonada, en mi nieta Ana Sofía, la única «Infanta Regente» en Cuba. Que llegue cuando tenga que llegar. Como le digo a mis alumnos: «Ya crucé el Pacífico y el Atlántico». Dios me dio la vida para vivirla y la muerte para morirla, aunque de esta última nadie ha retornado para contarla. Yo te juro que haré todos los esfuerzos posibles por regresar, así que espérenme con una taza de café, una caja de Populares (cigarrillos cubanos) y una botella de Havana Club. Poco me importa que la publicidad promueba lo contrario. De todas formas, hayque acostarse para toda la vida. ¿Lo dudas?

—¿Cómo quisieras morirte, Mercy?

—Te digo como en unos versos que escribí allá por los finales de 1980: «en una cama triangular sin cabecera»... ¡Y que piensen lo que les de la reverenda gana!


DOCENCIA:


—La carrera de Periodismo en la UCLV es un gozo y un reto en tu universo profesional desde hace más de un lustro, ¿muéstrame momentos trascendentales de tu ejercicio docente? 

—Todas y cada una de mis clases, los trabajos de diploma que he tutorado, sus defensas y, finalmente, el día que reciben sus títulos. Pero los acádemicos no creen mucho en eso. Reuerda que yo soy periodista y profesora titular adjunta. Siento mucho lo pedagógico pero discrepo de lo metodólogico.

—Las asignaturas difíciles, esas qué tienen que ver con el periodismo impreso, llevan la preferencia y el criterio teórico, pero ¿existe en Cuba periodismo de investigación? 

—Estaría por probarse científicamente y en eso ando. Ya cuatro de mis alumnos me han adelantado algo en sus tesis de grado. Tal y como lo define la teoría, no. Habría que redefinirlo a partir del contexto cubano. Aquí lo que se hace, cuando se hace, es el llamado reportaje en profundidad y ya sabes que la apnea que produce ese tipo de inmersiones. No abundan las Deborah Andoyo. ¿Recuerdas el «Caso Sandra?», a su autor lom ahogaron, pero las «jineteras» se mantuvieron a flote.

—Hay un reto en esa dualidad de docente y de periodista; ¿por qué de ese gusto? 

—En el fondo soy una gran romántica. Cuando amo, amo intensamente y me dispongo al sacrificio. Soy martiana.Para mí la docencia ha sido la dosis necesaria de energía, de revitalización para asumir los retos constantes del periodismo.Aunque soy mujer tengo ya muchos hijos regados por el centro de Cuba… y un poquito más allá. Allá aquelñlos que traten de negar el DNA.

—Si volvieras a nacer, ¿serías periodista, abogado, médico o policía? ¿Por qué? 

—Periodista, porque reúne un poco de las cuatro: defiende y encausa, ausculta, dictamina y receta, y aunque no siempre las encuentra, busca pista. Pero tal vez, como respondió el escritor norteamericano Truman Capote a Marcel Proust, decida volver como una mariposa porque «muerta conserva sus colores de la misma manera que me gustaría conservar el color de mi trabajo, y por supuesto, la vida. Y no para ver precisamente desfilar por mi balcón el cadáver de mi enemigos. No tengo enemigos. Tengo amigos que polemizan, y eso es lo que más me gusta de ese grupo. A los demás, que la historia les pase la cuenta. ¡Conmigo tendrán que multiplicar por cien!».

 

 

 

INFINITAS HORAS DE ESTUDIO PARA RESOLVER ENIGMAS

INFINITAS HORAS DE ESTUDIO PARA RESOLVER ENIGMAS

 

 

31/07/2011 2:31:28 AM

 

La Doctora Gema Valdés Acosta, profesora de la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas (UCLV), Cuba, es la autora principal del Diccionario de bantuismos en el español de Cuba, recientemente distinguido con el Premio Nacional de la Academia de Ciencias de Cuba (2010). Rubia, pequeña de estatura, aparentemente frágil, resulta difícil imaginársela en las selvas del Congo, tras la garantía del origen africano de palabras como malanga, quimbombó, ñame, bemba, hasta sumar 263 vocablos que hoy se agrupan en el referido volumen. De cómo surgió la idea, la relación afectiva de la investigadora con los datos, la utilidad práctica del texto, los fenómenos lingüísticos en la era de internet, el mal manejo del idioma español, y otros, trata esta entrevista. 

 

Por Mercedes Rodríguez García

  

Ya el Premio de la Academia está en casa. Hace apenas una semana regresó de La Habana, y es hora de integrarse por completo a lo que ella ha bautizado «plan tareco de verano». Tras el agotamiento y el stress «académico» de un curso tenso, no encuentra mejor terapia que poner en orden, una vez desempolvados y clasificados, centenares de libros que va amontonando ordenadamente sobre el piso y muebles de la amplia saleta hogareña. Algunos títulos repetidos los regalará, pero al basurero ¡ninguno! En la era digital los textos especializados impresos resultan verdaderos incunables. 

—¿De qué se trata? Esta pregunta puede parecerle obvia, pero con sinceridad, me la han hecho varias personas, incluso, cuestionándose al mismo tiempo la utilidad del texto?

—Es una buena pregunta. Incluso entre lingüistas puede haber un grupo que piense que no vale la pena ocuparse de esta parte de nuestra variante lingüística que tiene que ver con el legado de África, y más si es de África negra. El diccionario de bantuismos está hecho para todo aquel que quiera acercarse a una parte de nuestra identidad que aún no está suficientemente valorada. Las actitudes ante el aporte negro están rodeadas de muchas sutiles barreras de siglos que se manifiestan, entre otras cosas, por un desconocimiento casi absoluto de las riquezas de las culturas africanas.

—¿Una prueba fehaciente de que todos los cubanos somos portadores del legado africano?

—Sin duda. Utilizamos vocablos de ese origen como malanga, quimbombó, ñame, bemba, y este hecho, comprobado por la ciencia lingüística, nadie lo puede ignorar ya.

—¿Las primeras investigaciones? 

—En el curso 1969-70. La Universidad envió a sus estudiantes a zonas azucareras y un grupo de Letras fue ubicado en Santa Isabel de las Lajas. El contacto diario con los portadores de estas culturas bantúes (llamados congos en Cuba). Se hicieron trabajos simultáneos en historia, antropología y lingüística lo que propició cierta solidez e interdisciplinariedad desde el principio. Luego continuaron investigaciones en Sagua la Grande, Ciego de Ávila, Remedios, Trinidad. 

—«Los remanentes de las lenguas bantúes en Cuba» (2002), editado por la Fundación Fernando Ortiz y la Cátedra de Estudios Afroiberoamericanos de la Universidad de Alcalá, y premiado también por la Academia de Ciencias de Cuba (2003), ¿pudiera considerarse un antecedente del actual?

—Hice mi tesis de maestría y la de doctorado en esta temática. Con todo este material se hacía necesaria una organización y un procesamiento lexicográfico de los datos. Así surgió la idea de un diccionario con técnicas modernas que fuera una continuación en el siglo XXI de la labor de Fernando Ortiz, a quien le debemos mucho. En esta tarea me ayudó una alumna con su trabajo de diploma, Myddri Leyva Escobar, que unificó todo el material recopilado y es coautora del diccionario. Y por supuesto, inapreciable los contactos internacionales, especialmente con esa universidad española que me permitió acceder a bibliografía actualizada, así como contactar con lingüistas africanos para el trabajo de campo en la República Democrática del Congo.

—Usted es una mujer extremadamente delicada, aparentemente frágil, pequeña de estatura, blanca, rubia… Me contaron que en su periplo por África y Brasil le ocurrieron situaciones peligrosas, unas; graciosas, otras. Que en Angola la atacó un león y se defendió tirándole la mochila que llevaba. Que en Brasil comió serpiente asada. ¿Realidad, corrillos o parte de ese mito que suele rodear, con el tiempo a ciertos profesores?

¡Exageraciones! Me fui a España, y de buenas a primeras pido autorización para irme a las selvas del Congo, en un país en guerra, sola y donde no había realmente una embajada cubana establecida. Me fui con una preparación de un mes (en esto me ayudó mucho Germán de Granda, quien me acogió en su casa en Valladolid para organizar las técnicas de trabajo).

—Por ahí anda una foto de la única hispana que ha hecho este estudio en la zona de N’Kamba, en la desembocadura del río Congo, en un todoterreno…

—La situación es real, pero la foto no sé, no sé. ¿Quien la pudiera tener? Excepto yo… Cuando yo lo pienso ahora, bueno, realmente fue algo especial, pero no podía perder la oportunidad de hacer ese estudio de las zonas lingüísticas más importantes para los datos recogidos en Cuba.

—Usted es una mujer extremadamente delicada, de apariencia frágil,  pequeña de estatura, blanca, rubia… Me contaron que en su periplo por África y Brasil le ocurrieron situaciones peligrosas, unas; graciosas, otras. Que en Angola la atacó un león y se defendió tirándole la mochila que llevaba. Que en Brasil comió serpiente asada. ¿Realidad, corrillos o parte de ese mito que suele rodear, con el tiempo a ciertos profesores?

¡Exageraciones! En el 2000 estaba en España, y de buenas a primeras pido autorización para irme a las selvas del Congo,  un país en guerra, sola y donde no había realmente una embajada cubana establecida. Me fui con una preparación de un mes .(Me ayudó mucho Germán de Granda, quien me acogió en su casa en Valladolid para organizar las técnicas de trabajo).

—Por ahí anda una foto de la única hispana que ha hecho este estudio en la zona de N’Kamba, en la desembocadura del río Congo, en un todoterreno…

—La situación es real, pero la foto no sé, no sé. ¿Quien la pudiera tener? Excepto yo… Cuando yo lo pienso ahora, bueno, realmente fue algo especial, pero no podía perder la oportunidad de hacer ese estudio de las zonas lingüísticas más importantes para los datos recogidos en Cuba.

—¿Algún guía?¿Qué llevaba en la mochila? ¿Verdad que iba repleta de libros? 

—Me acompañaba un ayudante-intérprete, con logística de los kimbanguistas (miembros de una religión cristiana africana)- ¿En la mochila? Algunas prendas imprescindibles, una pequeña grabadora de pilas, una caja de casetes vírgenes, una camarita fotográfica de rollo, una linterna, para el movimiento en la selva; un salvoconducto militar, muchas pastillas potabilizadoras de agua y tres casetes con música de Silvio Rodríguez. Y sí, hubo muchas situaciones de todo tipo en este contexto: comidas «exóticas» (por llamarlas de alguna forma) , costumbres sociales diferentes, tormentas y peligros que darían para una buena novela. Realmente disfruté mucho esta experiencia y regresé del viaje con una perspectiva mucho más clara de lo que debía hacer como lingüista cubana.

—En África se hablan más de mil lenguas diferentes y muy pocas cuentan con documentos literarios escritos, aunque la mayoría sí posee una amplia tradición de literatura oral. ¿Existió una «gran dificultad» para reunir en un volumen lexicográfico 263 vocablos de origen bantú presentes en nuestra lengua?

—Hubo no una sino muchas grandes dificultades. Uno de los aspectos más difíciles fue la garantía del origen africano. En este tipo de estudio hay que partir del hecho de que los remanentes lingüísticos recorren un camino diferente a sus datos matrices que funcionan en África. Sin embargo, es imprescindible realizar un estudio comparativo con esos datos, que los lingüistas llamamos coétimos. El costo de una estancia en África para Cuba es casi imposible de vencer, por ello estoy tan agradecida a la Cátedra de Estudios Afroiberoamericanos de Alcalá, que dirige Don Luis Beltrán, y que garantizó esta estancia de trabajo en la República Democrática del Congo. (RDC).

—Pero, al final, ¿más éxitos que dificultades?

—Esta confrontación en tierras africanas con las lenguas ban-túes impulsó extraordinariamente los estudios y los resultados en la última década pueden equipararse a lo que se hizo durante todo el siglo XX en América hispánica. A pesar de todos estos adelantos aún quedan unos 200 vocablos nuevos por procesar. Algunos se resuelven en unas semanas, otros nos dan mucho trabajo y los estamos valorando por años hasta eliminarlos o encontrar su particular historia. Así tenemos sin resolver todavía casos, digamos, guarandinga, temba, buquenque (el famoso tramitador de pasajeros en las terminales).

—El repertorio lingüístico bantú ha coexistido durante siglos dentro del español como lengua. En Cuba, ¿hay indicios de desaparición inmediata o, todo lo contrario? ¿Por qué lo uno o lo otro? 

—Los últimos trabajos realizados constatan la permanencia de estos repertorios lingüísticos. Las causas son extralingüísticas, vinculadas a los contextos sociales, a los cambios de políticas ante las religiones afrocubanas,  y a que el Hombre, en condiciones de máxima tensión, como vive el mundo actual, busca soluciones y apoyo en estas creencias, que son, a diferencia de otras religiones, muy pragmáticas y plantean solucionar cosas en este mundo y no en otro. Por otra parte, las palabras de origen bantú del vocabulario coloquial y general (tipo malanga, ñame) están firmemente arraigadas en nuestra variante lingüística e incluso muchas no tienen sinónimos, lo que evidencia su gran valor funcional.

—Los diccionarios también reflejan de las actitudes lingüísticas y culturales de quienes los hacen. En su caso, ¿alguna relación espiritual, afectiva con el bantú, o puro interés académico?

Creo que no se puede hacer ciencia solamente con el cerebro, hay que poner el corazón. La relación con los datos del diccionario es altamente afectiva. Cada información que contiene es resultado de muchas horas de estudio, de resolver enigmas, de muchas entrevistas dentro y fuera de Cuba. Pero debo aclarar, porque muchas personas me han preguntado por esto, no soy «palera». Respeto extraordinariamente las creencias religiosas de todo tipo, incluyendo las africanas, y siento gran felicidad cuando veo que estas manifestaciones han resistido las pruebas más increíbles durante siglos. Por ello, aunque no sea practicante del Palo Monte, estoy muy ligada académica y espiritualmente a este legado, que considero cultural.

—El concepto de discriminación racial no excluye las actitudes lingüísticas que históricamente han influido en el uso, apreciación y estudio de los vocablos de procedencia africana. De acuerdo con su experiencia personal, ¿cómo enfrentar estos problemas que inciden directamente en la escasa o equivocada valoración de la mayoría de los que se ocupan de trazar las normas lingüísticas de nuestra lengua materna?

—Afortunadamente hay un cambio favorable entre los académicos cubanos, no así tanto en la Academia de Madrid, a pesar de la democratización que ha sufrido en las últimas décadas.  Es una larga batalla que solamente puede ser ganada con conciencia, paciencia y ciencia, como decía Ortiz. Especialmente a los lingüistas cubanos exige elevar su nivel científico para poder enfrentar la mirada de la Real Academia Española y triunfar en ese examen. Solamente con solidez en las investigaciones podremos abrirnos paso en este frente de combate.

 

—¿Cuál mirada? ¿La de no ofrecer el mismo nivel de exactitud ni de información científica que cuando describe vocablos de origen latino o griego en cuanto a los africanismos? En estos casos, ¿mejor acudir a su Diccionario que al de la RAE?  

 La Academia siempre ha sufrido ese vacío ya que no tiene lingüistas interesados en tales aspectos. Hace dos años que murió el único académico español que se interesaba, y luchaba, en estudios semejantes: Don Germán de Granda, un gran lingüista. Estuvo en Cuba y nos ayudó mucho en nuestro trabajo. En tal sentido el «Diccionario de bantuismos en el español de Cuba», cubre las lagunas del DRAE tanto por la cantidad de datos, como por sus registros y enfoques analíticos.

—¿Dónde adquirirlo?

—No tengo una idea exacta. El Diccionario fue editado por el Centro Juan Marinello y su distribución se supedita, supongo, a esta institución. Me prometieron que se enviaría a todas las bibliotecas de las 13 provincias cubanas. Se presentó en la Feria del Libro en La Habana y en Santa Clara, y fue vendido en ambas ocasiones.  

—¿A quienes se lo recomendaría de manera especial?

—A todo aquel que esté interesado en la historia de muchas palabras que usamos los cubanos y que no sabemos de dónde vienen, a especialistas de los medios de comunicación masiva, a todos los docentes relacionados con nuestra variante lingüística, a antropólogos, a estudiosos de la cultura cubana, a escritores y también, por supuesto, a los vinculados a este ligado, incluyendo a los practicantes del Palo Monte.

—¿El estudio realizado por usted pudiera considerarse un resumen, un reanálisis, una reinterpretación de lo estudiado en épocas anteriores? ¿Aportes? ¿Limitaciones?

—Los estudios sobre el legado lingüístico africano en Cuba portan la herencia de Fernando Ortiz, Lydia Cabrera, Teodoro Díaz Fabelo. Sin embargo, ellos no eran lingüistas y por tanto se hace necesario un trabajo investigativo de este tema a la altura del desarrollo de la ciencia lingüística en el siglo XXI. Mi trabajo es un resumen parcial y una conjugación de muchos estudios realizados en Cuba. Desde el punto de vista teórico y metodológico ha resistido la mirada de los especialistas y…

—...Ha pasado la prueba con éxito. El hecho de haber obtenido tres premios de máxima categoría en las ciencias cubanas lo confirma, especialmente el de la Academia Cubana de la Lengua. Proyectos, Doctora?

—Recién iniciamos un gran proyecto avalado por la UNESCO y auspiciado por las universidades de Alcalá (España) y de Rondonia (Brasil). Participan más de siete países.

—¿Un sueño hecho realidad? ¿Un objetivo satisfecho? ¿Una sorpresa total? ¿Un desafío?

Un sueño que tiene como título «Rehabilitación del patrimonio inmaterial afroiberoamericano: los bantuismos en el español y el portugués de América». Nuestro Diccionario serviría como patrón metodológico para el estudio de esta macro investigación ya que Cuba, en particular nuestra Universidad , ha sido seleccionada para la dirección técnica de la parte del español.

—Pues nadie mejor que usted para sacarme de una gran incertidumbre. Cuando el cantante colombiano Juanes escribió en su cuenta de Twitter «Ahí les va: H1J0D3PU7A», refiriéndose a un supuesto «pin» del presidente venezolano Hugo Chávez, muchos puristas del idioma se rasgaron las vestiduras. A su juicio, ¿se trataba de un mensaje gramaticalmente 1NCoRR3C7o?  ¿Un reflejo de nuestro cambiante idioma español en la era de internet?

—No creo que nuestra lengua esté en crisis en la era de la Internet. En toda época histórica se presentan fenómenos vinculados al desarrollo técnico-social y no se puede ser dogmático y detener procesos inevitables. Sin embargo, una cosa es aceptar que la lengua cambie y se ajuste a nuevas realidades y necesidades comunicativas, y otra que reine el libre albedrío. Siempre habrá diferentes normas lingüísticas, y entre ellas, la normativa, que garantiza la unidad de toda la comunidad lingüística hispánica. Todos los extremos son peligrosos, ni exceso de purismo, ni libertinaje.

—¿Qué piensa de los jóvenes de hoy que intercambian en los chat y correos electrónicos palabras como «Tkro» (te quiero), «bn» (bien), «ps» (pues), «dsknc» (descanse), «xq» (porque). ¿Le atemoriza el fenómeno o comparte la idea de que en el futuro ésta escritura sea considerada una época de transición para la transformación del lenguaje?

—No me atemoriza ese fenómeno mientras no traspase el medio en que se manejan. Hasta ahora no he detectado el más ligero indicio de que mis estudiantes escriban así en exámenes o trabajos escritos. Considero que si se establecen las normas de uso y sus codificaciones (recientemente la RAE dictaminó su posición al respecto) y los límites se respetan no debe haber consecuencias desastrosas.

—La escritura necesita respetar a rajatabla la sintaxis y, de hecho, le rinde honores para producir bellos textos. Pero en el mundo real el habla desobedece cualquier regla gramatical, de redacción o estilo trazada por los académicos. ¿Se escribe «mal» porque se habla «mal»? ¿Cree usted que los problemas de ortografía, y otros de grafía, obedezcan de cierta manera a descuidos respecto al habla, ya sea en el ámbito escolar como familiar y social? ¿Qué papel desempeñan en ello los medios de difusión masiva? ¿Por ejemplo…?

—La lengua escrita siempre se distingue de la oralidad, pero es cierto que en Cuba actualmente hay dificultades en todos los ámbitos del manejo de nuestra lengua materna .El problema tiene aspectos sociológicos esenciales, la lengua como conducta social. Las normas sociales del uso de la lengua han sido totalmente distorsionadas desde hace muchos años, y ahora vemos las consecuencias. La escuela lleva una parte de la responsabilidad, pero también la familia. El descuido en la transmisión de normas de conductas lingüísticas recibidas de padres a hijos se produjo al priorizar otras tareas sociales.

—En la práctica, ¿cuántas debilidades, adversidades, fortalezas y oportunidades le rodearon, y rodean, para sacar adelante tanto sus proyectos docentes como científicos?

—Como todos los sectores del país, las universidades cubanas están enfrentando las dificultades del mundo de hoy. En el desarrollo científico y docente se necesitan recursos, hay que estar actualizado en cuanto a los últimos avances de cada campo, la última bibliografía publicada, hay que dedicar tiempo a los contactos internacionales, a asistir a los eventos para percibir cómo anda nuestra ciencia; pero en las humanidades existe cierta ventaja en comparación con otras ciencias: no necesitamos productos químicos para experimentos, ni grandes laboratorios con técnicas supermodernas.

—¿El principal problema?

—Trabajamos con las personas y con nuestros procesos mentales las 24 horas de cada día. El principal problema es la organización del tiempo y establecer una correcta jerarquía en las múltiples e infinitas tareas de un profesor universitario. Las fortalezas de nuestra ciencia están precisamente en la utilidad de nuestro trabajo, y la posibilidad de transmitir a las nuevas generaciones estos logros.

—¿No hemos hablado de años, porque en realidad usted tiene los que parece? mas, ¿qué tiempo quisiera vivir?

—Unos 200 años. Son los necesito para poder materializar las ideas que tengo en mente, por lo menos hay cuatro o cinco libros que quisiera escribir; tengo un listado de unos 50 temas para trabajos de diploma interesantes, y entre manos traigo unas seis ponencias para presentar en eventos el año próximo, así como varios artículos que me han pedido para publicar en Cuba y en otros países. Así que, como ves, asumo muy apretado el próximo quinquenio.

—¿Cómo le agradaría que la considerasen: una misionera, una reina o una súbdita del idioma español? ¿Desde que posición se siente más «cómoda»?

—La única aspiración que tengo es que me vean como una lingüista que quiso ser útil y que se esforzó por estudiar su identidad nacional a través de los hachos lingüísticos. Estoy muy orgullosa de mi país y de su cultura. La lengua es parte de este rico panorama que refleja nuestra historia e identidad como nación. No he sido misionera, ni reina ni súbdita ni lo quiero ser. He sido privilegiada por tener un trabajo que me gusta en sus dos facetas: la docencia y la investigación.

—¿Hasta cuándo el aula?

—Siempre he dado docencia de pregrado porque considero que es la forma de mantener con estabilidad una sucesión lógica de generaciones de científicos, de dar a conocer lagunas de conocimientos que esperan por los jóvenes para ser resueltos. Para mí, la docencia y la investigación están estrechamente intercaladas, y mis estudiantes constituyen un eslabón de primera jerarquía en esa interrelación. La docencia estará en mi vida hasta que las fuerzas me den, y mi cabeza esté lúcida.  

 


 

 

 

 

 

 

UNA DECLARACIÓN BRILLANTE Y VALIENTE

UNA DECLARACIÓN BRILLANTE Y VALIENTE


 

07/07/2011 3:32:04 AM

 

La atención a otros asuntos ahora prioritarios, me apartaron momentáneamente de la frecuencia con que elaboré reflexiones durante el año 2010, sin embargo, la proclama del líder revolucionario Hugo Chávez Frías el pasado jueves 30 me obliga a escribir estas líneas. 


El presidente de Venezuela es uno de los hombres que más ha hecho por la salud y educación de su pueblo; como son temas en los que mayor experiencia ha acumulado la Revolución cubana, gustosamente colaboramos al máximo en ambos campos con este hermano país.

No se trata en absoluto de que ese país careciera de médicos, por el contrario, los poseía en abundancia e incluso entre ellos profesionales de calidad, como en otros países de América Latina. Se trata de una cuestión social. Los mejores médicos y los más sofisticados equipos podrían estar, como en todos los países capitalistas, al servicio de la medicina privada. A veces ni siquiera eso, porque en el capitalismo subdesarrollado, como el que existía en Venezuela, la clase rica contaba con medios suficientes para acudir a los mejores hospitales de Estados Unidos o Europa, algo que era y es habitual sin que nadie pueda negarlo.

Peor aún, Estados Unidos y Europa se han caracterizado por seducir a los mejores especialistas de cualquier país explotado del Tercer Mundo para que abandonen su patria y emigren a las sociedades de consumo. Formar médicos para ese mundo en los países desarrollados implica fabulosas sumas que millones de familias pobres de América Latina y el Caribe, no podrían pagar nunca. En Cuba sucedía eso hasta que la Revolución aceptó el reto, no solo de formar médicos capaces de servir a nuestro país, sino a otros pueblos de América Latina, el Caribe o del mundo.

Jamás hemos arrebatado las inteligencias a otros pueblos. En cambio en Cuba se han formado gratuitamente decenas de miles de médicos y otros profesionales de alto nivel para devolverlos a sus propios países.

Gracias a sus profundas revoluciones bolivarianas y martianas, Venezuela y Cuba son países donde la salud y la educación se han desarrollado extraordinariamente. Todos los ciudadanos tienen derecho real a recibir gratuitamente educación general y formación profesional, algo que Estados Unidos no ha podido ni podrá garantizar a todos sus habitantes. Lo real es que el gobierno de ese país invierte cada año un millón de millones de dólares en su aparato militar y sus aventuras bélicas. Es además el mayor exportador de armas e instrumentos de muerte y el mayor mercado de drogas del mundo. Debido a ese tráfico, decenas de miles de latinoamericanos pierden la vida cada año.

Es algo tan real y tan conocido, que hace más de 50 años, un Presidente de origen militar denunció, con tono amargo, el poder decisivo acumulado por el complejo militar industrial en ese país.

(Continúe leyendo en: Cubadebate)

Julio 3 de 2011
4 y 12 p.m.

 


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