Blogia
LA TECLA CON CAFÉ

Café Cubano

Valoraciones externas sobre la inversión extranjera en Cuba (I)

Valoraciones externas sobre la inversión extranjera en Cuba (I)


11:06:03 p.m.

Por José Luis Rodríguez*

Una de las transformaciones de mayor trascendencia en la política económica de Cuba en años recientes ha sido la revalorización de la inversión extranjera directa (IED) como factor de impulso al desarrollo económico del país.

Si bien la presencia del capital extranjero en Cuba se inició a finales de los años 80 en el sector del turismo, no fue hasta el Período especial cuando se aprueba la reforma constitucional de 1992 y una ley específica en 1995 que ordenaría esta forma de financiamiento externo.

No obstante, la presencia del capital foráneo se concibió durante todos esos años como un elemento complementario para la recuperación económica del país, por lo que la inversión extranjera más significativa se concentró en un número limitado de sectores y el volumen de recursos comprometidos se estima que solo llegó a entre 4 200 y 5 000 millones de dólares.

Con la aprobación en abril de 2011 de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, la inversión extranjera directa continuó siendo valorada como complemento del esfuerzo inversionista nacional. Sin embargo, ya la IED había sido determinante en la expansión de actividades como la extracción de petróleo, la producción de níquel, la gestión del turismo internacional y el desarrollo de las telecomunicaciones.

El impulso a la IED con un mayor alcance se materializaría a partir de septiembre de 2013 con la apertura de la Zona Especial de Desarrollo en Mariel, a la que seguiría la aprobación de una nueva Ley de Inversión Extranjera por la Asamblea Nacional en marzo de 2014 y la presentación de una Cartera de Oportunidad de Negocios en noviembre de ese mismo año, que incluiría 246 proyectos por más de 8 700 millones de dólares.

Estas decisiones colocarían la captación de capital extranjero bajo una nueva óptica, especialmente cuando se dio a conocer que el país requiere entre 2 000 y 2 500 millones de dólares anuales de inversión externa para estabilizar una tasa de acumulación de entre 20 y 25%, con el objetivo de alcanzar ritmos de crecimiento económico superiores al 5%.

Ese enfoque y la necesidad de acelerar los cambios a introducir se entienden mejor si se toma en cuenta que la tasa de formación bruta de capital bajó de 10,9 a 7,6% en los últimos cinco años, al tiempo que se hacía inaplazable liquidar una deuda externa vencida en el 27% de su valor total, según estimados internacionales.

Es por ello que, como un elemento clave para el avance del proceso inversionista, se ha venido trabajando intensamente por mejorar la posición financiera externa del país, particularmente en lo referido al pago de la deuda externa. En este sentido, se han reducido los préstamos vencidos y se han logrado renegociar adeudos importantes, anteriormente con China y Japón y más recientemente con Rusia y México, al tiempo que se han iniciado las conversaciones con los acreedores del Club de París en medio de favorables perspectivas.

De no menor importancia ha sido el proceso iniciado para la normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos y su influjo en la creación de un ambiente favorable para las relaciones económicas externas, aun cuando no se ha modificado el bloqueo contra nuestro país.

Pudiera decirse —además— que existen potencialidades aún no aprovechadas en términos de otras fuentes financieras externas, como pueden ser el desarrollo de nuevas modalidades de inversión en cartera, el crecimiento de la cooperación internacional (especialmente con la Unión Europea) y una captación institucionalizada más eficiente de las remesas que ingresan al país como capital del sector privado y cooperativo.

Este favorable panorama no debe conducir a la idea de que la expansión de la inversión extranjera en Cuba sea un proceso explosivo y de corto plazo, y en ello concurren un conjunto de elementos que resulta conveniente analizar.

Lo primero que interesa destacar es que la apertura a la inversión extranjera en Cuba no transcurre como parte de un proceso de privatización de la propiedad estatal, ni de apertura incondicional a las leyes del mercado capitalista. Se trata de un proyecto dirigido a crear mejores condiciones para el desarrollo de una economía socialista, en la que continuarán siendo determinantes la propiedad social sobre los medios fundamentales de producción y la planificación.

Desde luego, un proceso de esa naturaleza transcurrirá necesariamente en medio de inevitables contradicciones y deberá enfrentar importantes obstáculos para cumplir sus objetivos. Probablemente sea la diferencia entre los objetivos y los medios para alcanzarlos donde se aprecien ya algunas contradicciones entre aquellos que reclaman una reforma de mercado muy similar a la llevada a cabo en los países ex socialistas europeos y la actualización del modelo económico socialista, donde habrá necesariamente un reconocimiento a la acción del mercado, pero bajo control social tal y como lo conciben los dirigentes cubanos. (Continuará)

(Fuente: CC)

*  El autor es asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial. 

Varadero recobra esplendor de su duna

Varadero recobra esplendor de su duna

 

6:34:22 a.m. 

La restauración de la duna en el sector de Villa Cuba se inscribe entre las más importantes acciones para recuperar y proteger el entorno del conocido balneario cubano, famoso sobre todo por la inigualable belleza de su playa. 

Las acciones de recuperación comprenden un área de unos 1 000 metros, lugar hacia el cual se movieron 18 000 metros cúbicos de arena. 

El objetivo es reconformar la duna (protección natural de la playa), muy deformada ya en este sector de playa, entre las calles A y K, una de las franjas donde es más animada la actividad turística en el polo. Otro proyecto vinculado al impacto del medio ambiente tiene que ver con la delineación de la duna en el hotel Internacional, donde utilizarán cerca de 14 000 metros cúbicos de arena, producto extraído del entorno y del Canal de Paso Malo. 

Nuevas inversiones o proyectos conciben la disposición de la duna alrededor de la calle 30 y en la zona donde estaba ubicado el ranchón El Caney. 

El fortalecimiento de la duna permite crear reservas de arena que en momentos de erosión extrema se incorporan a la playa y sirven para amortiguar el oleaje y minimizar su efecto erosivo. 

Trabajadores de la Empresa Arentur, en Varadero, asumen la responsabilidad del vertimiento de arena y de las demás acciones de mantenimiento. Esa entidad es un soporte indispensable en la recuperación de la playa. 

Durante la etapa una importante franja del litoral se ha reforestado con especies como el icaco, uva caleta, arroz de playa y boniato de playa. De igual modo se han reconformado los perfiles de la playa (suavizar la pendiente) a lo largo de unos tres kilómetros. 

Con un presupuesto que asciende a 1 300 000 pesos, el Centro de Servicios Ambientales promueve también la solución definitiva de los problemas de erosión crítica en los sectores costeros que involucran a los hoteles Iberostar Varadero, Tuxpan-Bella Costa, Punta Blanca y Meliá Varadero, entre otros. 

Paralelamente se construyen pasarelas, cercas perimetrales y barreras de contención con el propósito de proteger la duna. 

El cuidado y conservación de la playa cuenta también con el favor de la capacitación y formación educacional de inversionistas, constructores y trabajadores del turismo en te­mas vinculados con el funcionamiento y explotación de esa valiosa zona costera. 

Sin dudas existe voluntad porque la llamada Playa Azul continúe inspirando la imagen de siempre, la de una playa con el mérito reservado de ser de las más lindas del mundo. Y para mantener ese atributo es preciso realizar las acciones sistemáticas de mantenimiento, resultado de un programa concertado entre el Mintur y el Citma. 

(Fuente: Granma)

 

Identificados los 13 fallecidos en accidente del tránsito en Camagüey

Identificados los 13 fallecidos en accidente del tránsito en Camagüey


8:24:19 a.m.

Un accidente de tránsito ocurrido en horas de la mañana de este sábado en el kilómetro 36 de la carretera Santa Cruz del Sur, cuando un camión particular con chapa P 146338 adelantaba indebidamente a otro vehículo, dejó un saldo de 13 personas muertas.

Los fallecidos se nombran Yamil Cañamero Cardero (Camagüey), Mercedes Plasma Filtres (Santa Cruz), Yosvel Brizuela Marricel (Santa Cruz), Leonardo Luis Espinoza Morales (menor de nueve años de edad de Santa Cruz), Gonzalo Armando Sánchez Rodríguez (Camagüey), Ricardo Aguilar Licea (Santa Cruz), Jesús Martínez Luis (Santa Cruz), José Caridad Morales Montejo (Amancio, Las Tunas); Rosario Naranjo Reyes (Santa Cruz), Bertha Flores Tamayo (Santa Cruz), Ariel Yanes Gutiérrez (Camagüey), Yanetsy Alcolea Rodríguez (Senado, Camagüey) y Elvia Herrera Semper (Santa Cruz).

Se encuentran reportados de grave nueve personas en el Hospital Provincial Manuel Ascunce Domenech de esta ciudad, y cinco menores en el Hospital Pediátrico Eduardo Agramonte Piña, de ellos uno con peligro para la vida.

(Fuente: Adelante)

Un Premio Nobel para Cuba

Un Premio Nobel para Cuba

 

10:05:09 p.m. 

Cuba se ha distinguido a lo largo de sus más de 50 años de Revolución por ayudar a los demás, sin nunca pedir nada a cambio, a pesar de estar durante todo ese tiempo, y hasta hoy, asediada por la frustrada política de bloqueo de Estados Unidos, por continuas agresiones, atentados terroristas, e inescrupulosos ataques mediáticos. 

Ese es un principio ineludible cumplido invariablemente por el líder histórico Fidel Castro, por el presidente Raúl Castro, y por el pueblo de la nación antillana, que ha estado presente en cualquier rincón del mundo donde haya sido necesario defender una causa justa, auxiliar a personas afectadas por desastres naturales, brindar atención médica gratuita, enseñar a leer y escribir, y asesorar en esferas como la cultura y el deporte, entre otras. 

En innumerables ocasiones las autoridades de la Isla han mediado, cuidadosamente y con discreción, en conflictos y diferendos en busca de soluciones negociadas, han luchado contra el terrorismo, defendido la independencia y la soberanía de los más débiles, y han levantado su voz permanentemente en contra de las guerras, a favor de la paz, el desarme nuclear y el medio ambiente. 

Igualmente ha promovido y respaldado la unidad e integración de las naciones, como el mejor escudo protector para los Estados pequeños y pobres ante las embestidas constantes de los poderosos. 

Parafraseando al Papa Francisco, los cubanos han vivido para servir y por ello sí sirven para vivir, a diferencia de otros que no paran de vociferar ser defensores de los Derechos Humanos y otras tantas falsas libertades, y nunca verdaderamente han hecho algo digno por un solo habitante del planeta tierra, sino todo lo contrario. 

Algunos de esos pregoneros han recibido incluso Premios Nobel de la Paz, y otros manipulados galardones, sin haber aportado un solo granito de arena en beneficio de la humanidad. 

En cambio Cuba, con la modestia que la caracteriza, se ha conformado con el reconocimiento de los pueblos y de los gobiernos que con decoro, y sin miedo a presiones y chantajes de todo tipo, han resaltado su perenne solidaridad, y la han defendido en diversos y múltiples escenarios internacionales. 

Un ejemplo de ello es la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde en 23 ocasiones, durante igual número de años consecutivos, el mundo ha rechazado de manera unánime el cerco económico, comercial y financiero que todavía le aplica Estados Unidos al archipiélago caribeño, pese a que Washington y La Habana restablecieron sus relaciones diplomáticas recientemente, tras más de medio siglo de ruptura de esos vínculos. 

No obstante a ese respaldo y a la admiración y respeto que existe por Cuba, me pregunto por qué el pueblo de la mayor de las Antillas, su Ejército Pacifico de Batas Blancas, como se les denomina a sus profesionales internacionalistas de la medicina, Fidel y Raúl, y los Cinco luchadores antiterroristas, nunca se les ha pretendido conceder un Premio Nobel de la Paz. 

¿Es que los cubanos no lo merecen, o qué laureles como ese se confieren con fines políticos desde el Norte, escasas veces justamente, y en la mayoría de los casos sin corresponderles a nominados sin valores alguno? 

Sabemos que el gobierno y los habitantes de Cuba sirven sin pedir nada a cambio, pero es hora que se le confiera al menos un Premio Nobel moral, por su solidaridad, decoro y resistencia, actitudes que ya están registradas en la historia contemporánea, aunque algunos traten de omitirlas. 

(Fuente: Cubadebate/Patricio Montesinos)

 

 

 

 

 

Al menos 13 personas fallecen en accidente del tránsito en Camagüey

Al menos 13 personas fallecen en accidente del tránsito en Camagüey

 

4:19:48 p.m. 

Un saldo preliminar de 13 fallecidos y cerca de 20 heridos produjo la mañana de hoy un accidente de tránsito en la carretera Camagüey-Santa Cruz del Sur, donde se volcó un camión particular dedicado a la transportación de personas. (Foto: Accidente ocurrido el domingo 9 de agosto de 2012 en el kilómetro 66 de la misma carretera. Se reportaron seis personas muertas y varios lesionados).

El hecho sucedió poco después de las 9:00 a.m., exactamente en el kilómetro 31 de la vía, en un lugar conocido por La Virginia.

El teniente Amed Bresler Rodríguez, de la dirección provincial de la Policía Nacional Revolucionaria, declaró que entre los fallecidos hay un menor de edad.

Los lesionados fueron trasladados a los hospitales pediátrico Eduardo Agramonte Piña y clínico-quirúrgico Manuel Ascunce Domenech, ambos en la ciudad capital.

Hasta el momento se desconoce el nombre de todos los fallecidos y heridos.

Investigaciones iniciales dan como la causa del accidente la pérdida del control del vehículo. 

(Fuente: Cubadebate/AIN)

 

 

 

 

Carlos Manuel de Céspedes, padre fundador de la nación cubana

Carlos Manuel de Céspedes, padre fundador de la nación cubana


 3:58:14 p.m.

Por Roberto Hernández Suárez* 

El Padre de la Patria nació en Bayamo el 18 de abril de 1819 y al momento de proclamar la independencia contaba con 49 años de edad. 

Carlos Manuel de Céspedes, abogado y propietario del ingenio Demajagua, irrumpió como líder político-militar de Cuba el 10 de octubre de 1868, al asumir la trascendental responsabilidad de iniciar y encabezar la dirección de la primera guerra contra España por la independencia nacional, cuando aún la gran ma­yoría de los cubanos no estaba persuadida de que la lucha armada era la única vía para acabar con la dominación colonial. 

El Padre de la Patria nació en Bayamo el 18 de abril de 1819 y al momento de proclamar la independencia contaba con 49 años de edad. Según relatan algunos de sus correligionarios y allegados, poseía una vasta cultura, era licenciado en derecho, gozaba de una recia y carismática personalidad y tenía un valor personal a toda prueba, demostrado en diferentes circunstancias antes del alzamiento. 

Sus biógrafos apuntan que fue en España donde comenzó a manifestar sus primeras inquietudes políticas, participando en la conspiración para derrocar al general Espartero, quien —por recibir los favores de Isabel II— gobernaba tras el trono; y que en la Península también compartió ideas y actividades revolucionarias con el militar español de pensamiento liberal Juan Prim. Por estos años de 1840, Céspedes, estudiante de Derecho de la Universidad Literaria de Cervera, Barcelona, se sumó a las milicias ciudadanas con el grado de capitán. 

El investigador Rafael Acosta de Arriba, va­lorando al joven Céspedes a su regreso de Europa, precisa: “ya no es el mismo joven provinciano que partió a completar sus estudios de Abogado del Reino como se decía entonces. Es un mozalbete que ha sido tocado por el desarrollo de la modernidad, por el debate de las ideas, por el liberalismo que, junto al impetuoso desarrollo capitalista, conduce a la mayor parte de los países visitados por sendas de crecimiento acelerado. Regresa a una colonia con un vetusto sistema de plantaciones y con la esclavitud como mácula moral y evidente freno económico al desarrollo capitalista. El contraste no puede ser más escandaloso”. 

Céspedes, imbuido de esa experiencia y de los conocimientos adquiridos en Europa, des­de su llegada a la Isla vivió momentos políticos de suma gravedad como fueron: los intentos de invasión que desde los Estados Unidos protagonizó Narciso López, —que culminaron con la muerte de este último—; su destierro y prisión en Santiago de Cuba en los primeros años de la década del cincuenta y la agudización de las contradicciones con la metrópoli en temas económicos y políticos, que demostraban que las reformas no eran la vía para solucionarlos. Este contexto lo llevó a unirse a las actividades conspirativas encabezadas por Francisco Vicente Aguilera, quien junto a un grupo importante de patriotas había comenzado a fraguar la idea de iniciar un levantamiento armado para expulsar a España de Cuba. 

Durante el proceso conspirativo, Céspedes se percató de que la Isla se encontraba en una coyuntura histórica excepcional para iniciar la insurrección. Eran tiempos de efervescencia política en España al calor de la asonada militar que derrocó a Isabel II y dio paso a un go­bierno provisional de corte liberal en la Península. 

Estos acontecimientos favorecían en la Is­la a las fuerzas patrióticas de ideas independentistas que conspiraban desde 1867. La crisis de poder por la que atravesaba España no podía soslayarse por constituir una premisa de gran peso al estar sus principales dirigentes envueltos en una revuelta interna. Es por ello que Céspedes, a pesar de no haber logrado consenso para iniciar un levantamiento armado de forma simultánea, propuso adelantarlo en la reunión efectuada el 6 de octubre en la finca “El Rosario”. Allí fue elegido jefe único con plenas facultades para dirigir la guerra. 

La convocatoria de Céspedes de adelantar el levantamiento tuvo un respaldo inmediato, a pesar del fracaso de ocupar el poblado de Yara. Acto seguido se incorporaron nuevas fuer­zas, se ocupó Barrancas y, exactamente a los diez días de comenzada la guerra, se conquistaba la ciudad de Bayamo. 

En las semanas siguientes la insurrección se extendió a una gran parte del Valle del Cauto y simultáneamente a las jurisdicciones de Jiguaní, Santa Rita, Baire, Las Tunas, el Dátil y Guayacán del Naranjo. También se conocía de la presencia de tropas insurrectas en Gua, Jibacoa, Portillo, El Hormiguero, Baire, Cerro Pelado, El Cobre y Barrancas. El ejemplo se extendió a Camagüey, —que se levantó en armas el 4 de noviembre en Las Clavellinas— y llegó a los villaclareños, quienes se incorporaron a la insurrección el 6 de febrero de 1869 con  4 000 hombres y proclamaron la independencia de España. 

Las ideas políticas, éticas, morales y revolucionarias de Céspedes y de los hombres que lo acompañaron en la lucha, quedaron reflejadas en el acta que se levantó en la mencionada reunión y retomadas después en el Manifiesto que se dio a conocer en Demajagua con el estallido revolucionario el 10 de octubre de 1868. En este documento se anunciaba el comienzo de una guerra justa, anticolonial y antiesclavista y, además, se exponían las causas políticas, económicas y sociales que justificaban la decisión de recurrir a la lucha armada para eliminar la dominación colonial. Asimismo, se dio a conocer el proyecto político que rompía con las ideas reformistas, anexionistas y autonomistas para lograr, simultáneamente con la liberación nacional del yugo español, la abolición de la esclavitud. El 10 de octubre abrió una época de revolución política y social en Cuba. 

La proclamación del inicio de la lucha armada como la vía para obtener la independencia, con los recursos y fuerzas internas, sin presencia de tropas extranjeras y con el propósito de eliminar la esclavitud, constituyó en el plano estratégico, sin lugar a dudas, el aporte más significativo del pensamiento político-militar de Carlos Manuel de Céspedes. 

En Bayamo se instituyó la forma militar de gobierno, homologándose el mando supremo del gobierno provisional revolucionario con la máxima autoridad colonial de la Isla. Sobre la decisión de nombrar a Céspedes General en Jefe, José Martí expresó que, tanto Céspedes como quienes lo eligieron, pensaban “que la au­toridad no debía estar dividida, [pues] la unidad de mando era la salvación de la revolución [ya] que la diversidad de jefes, en vez de acelerar, entorpecía los movimientos. Él tenía un fin rápido, la independencia”. 

La decisión tomada por los patriotas orientales, de mantener el poder político y militar en una sola persona para dirigir la insurrección, no fue aceptada por los patriotas camagüeyanos, al considerar que se había establecido una dictadura en el Departamento oriental, y por tal razón, no aceptaron su jefatura. Esta posición constituyó el primer obstáculo que debió enfrentar la insurrección en esos primeros meses, e imposibilitó su generalización a otros departamentos. 

Después de la pérdida e incendio de Bayamo, Céspedes, con el objetivo de buscar la unidad y salvar la revolución, cedió a las exigencias del Comité de Camagüey y aceptó, en Guáimaro, la constitución de un gobierno republicano en abril de 1869. Por sus innegables méritos acumulados al frente de la insurrección desde el mes de octubre, Céspedes fue proclamado presidente de esa república. José Mar­tí, al reflexionar años después sobre los hechos trascendentales de la guerra iniciada el 10 de octubre de 1868, escribió en sus no­tas, con respecto a la Asamblea de Guái­maro: 

“[…] hubo en Guáimaro Junta para unir las dos divisiones del Centro y Oriente. Aquella había tomado la forma republicana; esta la militar. Céspedes se plegó a la forma del Centro. No lo creía conveniente; pero creía inconvenientes las disensiones. Sacrificaba su amor propio —lo que nadie sacrifica— […] los dos tenían ra­zón; pero en el momento de la lucha, la Cámara la tenía segundamente […]” 

Con Céspedes nació de las entrañas del pueblo un nuevo tipo de ejército en la escena política de Cuba, una institución armada destinada a dar cumplimiento al proyecto político proclamado en Demajagua y, por tanto, la antítesis del ejército colonial español creado para defender y proteger las cuantiosas riquezas e intereses de la metrópoli y de la oligarquía peninsular y criolla, lo cual incluía la permanencia de la esclavitud. 

Al Ejército Libertador podía integrarse cualquier ciudadano del país, in­dependientemente de su clase social, color de la piel, y nacionalidad; solo se exigía un compromiso: combatir con las armas en la mano al colonialismo español y luchar por la total independencia de la Isla. 

Este ejército fue la primera institución genuinamente cubana creada por la revolución, bajo la dominación colonial, y por lo tanto se convertiría desde ese momento y por siempre, en centinela insomne de la soberanía y la independencia de Cuba. Su fundador y primer General en Jefe fue el abogado bayamés Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo. Con él también nació el himno y la bandera independiente de la patria, frente al himno y la bandera española, e irrumpió el periódico El Cubano Libre, primer periódico independentista publicado en Cuba. 

Céspedes, quien desde el 10 de octubre de 1868 ocupó el mando político-militar de la Revolución hasta su deposición por la Cámara de Representantes en 1873, enfrentó a cuatro Ca­pitanes Generales con una larga hoja de servicio militar y experiencia combativa: los tenientes Generales Francisco Lersundi y Ormaechea, Domingo Dulce y Garay, Antonio Fernández Caballero de Rodas y Blas Villate de la Hera. 

Todos ellos emplearon sus mejores recursos militares y políticos para tratar de liquidar la insurrección por medio de la violencia, concentrando miles de soldados de tropas regulares y jefes experimentados, o enviando comisiones para intentar lograr la pacificación, pero no consiguieron doblegar la voluntad de Céspedes, que no concebía la paz sin la independencia de Cuba, convicción que defendió hasta su muerte en un fatal y desigual combate el 27 de febrero de 1874, en San Lorenzo. 

Prueba irrebatible de esta convicción patriótica, es su posición frente al enemigo cuando este toma de rehén a su hijo Oscar para presionarlo. El joven con 21 años y el grado de Teniente, fue hecho prisionero por las fuerzas que estaban bajo el mando del entonces Capitán General Antonio Caballero de Rodas y este le propuso, a cambio de salvar la vida de su hijo, que depusiera las armas, y le garantizaba la salida del país por el lugar que él escogiera. 

Ante la disyuntiva, Céspedes le respondió en carta del 2 junio de 1870: 

“Duro me hace pensar que un militar digno y pundonoroso como V. E, pueda permitir semejante venganza, si no acato su voluntad, pero si así lo hiciere, Oscar no es mi único hijo, lo son todos los cubanos que mueren por nuestras libertades patrias.” 

Fue por su accionar patriótico, su vertical conducta frente al enemigo defendiendo la independencia, su ejemplo personal en la dirección de una revolución que cambió para siempre el curso de la Historia de Cuba, que a Carlos Manuel de Céspedes el imaginario popular le otorgó, como agradecimiento, el título de Padre de la Patria. 

*Máster en Ciencias e investigador del Instituto de Historia de Cuba.

Raúl y el Presidente Maduro se reúnen en Cuba

Raúl y el Presidente Maduro se reúnen en Cuba

 

10:03:30 a.m. 

El General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, se reunió este viernes con el compañero Nicolás Maduro Moros, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, quien se encuentra de visita en nuestro país. 

En el ambiente de fraternidad y confianza mutua que caracterizan las excelentes relaciones entre ambos países, los mandatarios dialogaron sobre diferentes temas de la agenda bilateral e intercambiaron acerca de la actualidad internacional. 

Participó en el encuentro Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores. 

(Fuente: Granma)

 

Hay que proteger al manatí

Hay que proteger al manatí

  

9:32:01:a.m.

Ante nuevos reportes de mortalidad de ese animal en peligro de extinción, urge la protección de la única especie herbívora del grupo de mamíferos marinos miembro de la fauna autóctona cubana.

Los recientes hallazgos de dos ejemplares de manatí mutilados por diversos cortes de armas blancas ratifican la tendencia al aumento de esos hechos en los últimos 14 años.

Desde 2001 a la fecha suman más de 50 los cadáveres de manatíes encontrados en diversos lugares de la geografía nacional, atribuibles a la caza furtiva para el uso de su carne y al ahogamiento provocado por artes de pesca, en particular el chinchorro.

La probabilidad de que la cantidad real de eventos de mortalidad sea mayor, tomando en cuenta que esos animales habitan sitios inaccesibles que dificultan su detección.

Ello colocaría en extremo peligro la supervivencia de la única especie del grupo de mamíferos marinos del planeta, que forma parte de la fauna autóctona cubana y pertenece al orden Sirenia.

Los manatíes suelen tener un promedio de vida próximo a 35 años en estado libre, que casi se duplica en condiciones de cautiverio. Alcanzan hasta mil 500 kilogramos de peso y cuatro metros de largo, en tanto se reproducen cada tres años.

Por lo general tienen una sola cría y la gestación varía de 12 a 14 meses.

En Cuba habita el denominado manatí antillano (Trichechus manatus) y hasta ahora resulta muy difícil conocer el número de individuos existentes, pues son muy evasivos y viven en lugares bien intrincados.

También se desconocen aspectos esenciales de su distribución, conducta, patrones de movimiento y características genéticas.

Más allá de la caza ilegal, en Cuba hay otras amenazas a la supervivencia del manatí vinculadas al empleo de artes de pesca como el arrastre de redes, donde pueden quedar atrapados y morir, colisión con embarcaciones, deterioro ambiental de los ríos y el desarrollo urbano.

En los últimos años capturaron 11 ejemplares.

A esos ejemplares se les hicieron mediciones morfológicas y una evaluación integral de la condición corporal, incluida extracción de muestras de sangre, heces fecales y orina, buscando una visión más precisa del estado de la especie, elemento de sumo valor para diseñar estrategias de cuidado más efectivas.

El mejor método de conservación es maximizar la salvaguarda del manatí haciendo cumplir las regulaciones y fortaleciendo las áreas marinas protegidas, así como el incremento de la educación ambiental en las comunidades costeras y la población en general.

(Fuente: PL)