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Cuba y Estados Unidos: Lentamente, pero hacia adelante

Cuba y Estados Unidos: Lentamente, pero hacia adelante


4:29:48 a.m. 

Cuba y Estados Unidos, Raúl Castro y Barack Obama, fueron el centro de la Cumbre de las Américas. En términos cinematográficos, aportaron interés previo —teasers incluidos— y una línea argumental definida al encuentro hemisférico, y aun cuando no hubo el gran anuncio, el gran paso adelante que se esperaba, mucho —e importante— ocurrió. 

Por encima de temas candentes y de rutina que estaban en la mesa de la séptima Cumbre de las Américas, desde varias semanas antes era aguardado en medios políticos y de prensa el encuentro de los dos mandatarios, envuelto en el suspenso por el posible retiro de Cuba de la Lista de estados patrocinadores del terrorismo y anticipado por la conversación telefónica que sostuvieron ambos el miércoles y el largo diálogo (más de dos horas) entre el canciller Bruno Rodríguez y el secretario de Estado John Kerry el jueves en Panamá. 

¿Hubo algún avance en la capital panameña o todo siguió como antes? 

Desde finales de la década de 1950 no había un encuentro formal entre presidentes de Cuba y Estados Unidos. Si se atiende al discurso del mandatario cubano en la reunión (el detallado recorrido por la política y los actos anticubanos de diez administraciones estadounidenses, del que excluyó a la de Obama, a quien consideró un hombre honesto), a los varios apretones de manos y lo hablado por ambos, se pudiera concluir que Panamá fue el segundo paso estratégico luego del anuncio del 19D. Un paso de consolidación. En el istmo, Raúl y Obama refrendaron lo hecho hasta ahora y coincidieron en que sus equipos negociadores sigan adelante. 

“¿Cuántos presidentes hemos tenido? Diez antes que él, todos tienen deuda con nosotros, menos el presidente Obama”, dijo el mandatario cubano. A su turno, Obama afirmó que EE.UU. “no será prisionero del pasado” con Cuba ni con la región, y se mostró  convencido de que si continúa el diálogo bilateral habrá progresos pese a las “diferencias”. “No estoy interesado en disputas que, francamente, empezaron antes de que yo naciera”, dijo. 

El mandatario cubano reiteró a Obama la disposición de Cuba al “diálogo respetuoso y a la convivencia civilizada” con Estados Unidos “dentro de nuestras profundas diferencias”. Más tarde, en su histórico encuentro en un salón del centro de convenciones que acogió la Cumbre, Obama señaló que “estamos en condiciones de avanzar en el camino hacia el futuro (…) Con el tiempo es posible que podamos pasar página y desarrollar una nueva relación entre nuestros dos países (...) En algunas cosas estaremos de acuerdo y en otras no”. 

“Puede ser que nos convenzamos de algunas cosas, pero de otras no (...) Tenemos muchas diferencias y una historia compleja, pero estamos dispuestos a avanzar en las reuniones para establecer relaciones diplomáticas. Lo fundamental es que estamos dispuestos a discutir de todo, incluso sobre derechos humanos y libertad de prensa. De esas y de otras cuestiones, de Cuba y también de Estados Unidos”, indicó por su parte Raúl Castro e insistió en que deberá hacerse con “paciencia”. 

Al igual que otros países hallaron fórmulas para zanjar diferendos o brechas en sus relaciones, Cuba y Estados Unidos parecen apostar en esta nueva fase por “el acuerdo sobre el desacuerdo” y la voluntad de reconstruir los vínculos pese a las diferencias y a todos los “ruidos” que rodean el proceso. Relación civilizada, basada en el respeto mutuo —han aclarado ambas partes—, cimentada en el convencimiento de que otro rumbo sería irracional en esta época. 

Poco después de su encuentro el sábado con el presidente cubano, el jefe de la Casa Blanca dijo a reporteros que “la Guerra fría ha terminado… Cuba no es una amenaza para los Estados Unidos”. Algo más tarde, tras arribar a Washington y ya bajo fuego republicano por su encuentro y apretón de manos con Castro, Obama “reincidió” al declarar que su conversación con Raúl fue “franca y fructífera”. 

El domingo -una vez más defendiendo la nueva política del presidente-, el secretario de Estado Kerry recalcó a ABC que Obama “ha decidido valientemente cambiar una política que no ha funcionado” y calificó de “buena” su reunión con el canciller cubano, subrayando que habrá “un proceso de transformación”. 

Kerry confirmó, además, que Obama decidirá en “los próximos días” si se retira a Cuba de la Lista de estados patrocinadores del terrorismo, en la que ha sido incluida desde 1982. Según dijeron funcionarios de la administración a CNN la pasada semana, el Departamento de Estado ha recomendado excluir a la Isla. 

Una vez emitido el presumible visto bueno del mandatario a la retirada de Cuba de esa lista, estaría más libre de obstáculos el camino para la reapertura de embajadas en Washington y La Habana y el restablecimiento de relaciones diplomáticas, un hito que implica un peldaño superior en el diálogo y la institucionalidad bilaterales y que sin dudas generará —tal vez a un ritmo más rápido— nuevos desarrollos. 

Ese paso, además, podría destrabar para Cuba ciertos cerrojos que obstaculizan sus relaciones y operaciones financieras internacionales, e incluso desbrozar reticencias de países e inversionistas cuando la Isla necesita unos 2 500 millones de dólares anuales en IED para concretar sus perspectivas y urgencias de crecimiento económico. 

Todo esto era impensable el 16 de diciembre de 2014 y una quimera en diciembre de 2013, cuando aquel saludo breve entre Raúl Castro y Barack Obama en los funerales de Mandela generó reacciones e hipótesis de todo tipo en momentos en que avanzaba ya el hermético proceso de acercamiento que desembocó en el anuncio del 17 de diciembre. Desde esa fecha, ya conocida como 17D, han pasado menos de cuatro meses. 

En ese corto espacio de tiempo hemos visto a delegaciones -presididas por mujeres- celebrar tres rondas de conversaciones para el restablecimiento de relaciones diplomáticas; otra ronda sobre derechos humanos; contactos en áreas como la de telecomunicaciones; el encuentro entre los responsables de Relaciones Exteriores y los presidentes, y los cambios al régimen de restricciones emitidos a mediados de enero por el Departamento del Tesoro. 

Hemos sabido sobre el restablecimiento de la comunicación telefónica directa; empresas que han iniciado aperturas hacia Cuba como Mastercard o Airbnb —en este caso, con innovaciones que sortean los obstáculos vigentes—, y muchas otras que han expresado interés en hacerlo; delegaciones legislativas y empresariales estadounidenses de alto nivel visitando La Habana, mientras en Estados Unidos se analizan las oportunidades que ofrece el país caribeño en foros como la reciente Cuba Opportunity Summit, en Nueva York. 

En esa cita, según CNN, Frank Del Rio, CEO de Norwegian Cruise Lines, uno de los pesos pesados del sector de cruceros, dijo que “Cuba presenta probablemente la mayor oportunidad —fuera de China— para hacer crecer nuestra industria”. 

Alana Tummino, director de política en la entidad empresarial Council of the Americas, consideró que el retiro de Cuba de la Lista de estados patrocinadores del terrorismo “será el primer paso en una serie de pasos que harán que sea más fácil para las empresas estadounidenses hacer negocios allí”. 

El interés va más allá de Estados Unidos, y alcanza a la Unión Europea -que no quiere quedarse atrás y pone mayor acento en sus conversaciones con Cuba mientras llegan a la Isla o se anuncian visitas de alto nivel-, e incluso a países tan lejanos como Japón y Australia, que aprecian un entorno más confiable para los negocios en el actual escenario. 

Se mueve el proceso entre Cuba y Estados Unidos, aunque quizá no tan rápido como se esperaba tras el 17D, y de paso se refleja en las relaciones de la Isla con el resto del mundo. En Panamá, los presidentes de los dos países acaban de doblar la apuesta. Un movimiento pragmático al que deben seguir otros -con el apoyo mayoritario de cubanos, cubanoamericanos y estadounidenses, según encuestas en los dos países- en un entorno no exento de obstáculos. 

(Fuente: CC / Darío Carrazana)

La política de EEUU, Cuba y la disidencia: ¿aliada o impedimenta?

La política de EEUU, Cuba y la disidencia: ¿aliada o impedimenta?


4:33:28 a.m. 

Imaginemos a un partido en EEUU que promoviera el cambio hacia un sistema político, económico y social similar al de la República Popular China. Que ese partido, o conglomerado de grupos, careciera de un liderazgo estable o definido, de una ideología coherente, salvo oponerse al orden prevaleciente en EEUU y abrazar el modelo de la RPCh; y que se autodefiniera como la genuina representación de la sociedad norteamericana, aunque no  expresara el interés real de ningún sector social en particular. 

Supongamos que el gobierno chino, como parte de su presupuesto oficial, le otorgara a ese conglomerado cientos de millones de yuanes, para fomentar lo que aquel llamaría un proyecto de “evolución pacífica” hacia un modelo de país que conllevara una relación íntima con China.

Finalmente, pongamos por caso que la República Popular estuviera donde hoy queda Canadá, con una población 30 veces mayor y una economía 233 veces más potente que los EEUU, tuviera medio siglo de muy malas relaciones con este país, y que su presidente insistiera en retratarse con los líderes de tal conglomerado.

¿Cómo reaccionaría el gobierno de EEUU? ¿Recluiría a este grupo en la base naval de Guantánamo, sin derecho a juicio o protección legal? ¿Lo consideraría un movimiento pacífico, por el hecho de no incitar a una rebelión armada? ¿Quizás se limitaría a presentarle cargos por colaborar con una potencia extranjera, exponiéndolo solo a varias cadenas perpetuas? ¿O sería posible que lo identificara como oposición legítima, dedicada a ejercer sus derechos civiles, a disentir del orden establecido, a cultivar el librepensamiento y a comportarse como buenos ciudadanos? ¿Aparecerían ante los norteamericanos como defensores de la democracia y el pluralismo, capaces de practicar el diálogo y el respeto hacia los que no comparten sus ideas? ¿O abanderados de la libertad de expresión, mediante medios de difusión no partidistas ni consagrados a negar el sistema, sino a jugar un rol informativo balanceado e independiente de ninguna corriente política? ¿Reconocería entre ellos a líderes políticos e intelectuales, capaces de conducir al país por el camino del desarrollo humano, la independencia, y la democracia ciudadana?

Si se aprecia serenamente todo lo anterior, se apreciará que, incluso si no se aprueba la reacción cubana ante los disidentes, esta no se reduce a simple impulso ideológico, ineptitud para lidiar con el disentimiento, cerrazón mental o pura maldad.

Tampoco se podría explicar, naturalmente, por la magnitud de amenaza real que estos representan por sí mismos para la seguridad nacional cubana. El problema no son ellos, sino la política norteamericana que los auspicia, enunciada aún hoy como “traer la democracia y los derechos humanos a Cuba”, y dirigida no a objetivos puntuales, a “los Castros” o la “exportación de la revolución”, sino a transformar el orden social, económico y político del país a su imagen y semejanza (“promote our values”, dijo Obama el 17D).

Desde la Brigada 2506 hasta hoy, el exilio político cubano se ha percibido en la isla como una función de la política norteamericana frente a la revolución. El 17D demostró que, en esa función, no es la cola la que mueve al perro, sino, en última instancia, el perro el que decide.

En términos de realpolitik, la pregunta post-17D va más allá de aplicarle a la disidencia los medios con que se enfrenta la subversión (o sea, ponerlos presos); o de hacerlo para poder contar con una pieza de cambio a  la hora de negociar con EEUU (quien exige cosas a cambio siempre, por ejemplo, para devolver la base de Guantánamo); o de aplicarles todo el peso de la ley cubana actual, lo que termina convirtiéndolos en víctimas, y mediante cierta prensa continental, en héroes.

La pregunta ahora es si esta disidencia le resulta realmente funcional a la política inaugurada por Obama el 17D.

Es necesario entender que esa política se monta ya sobre otra lógica, la del diálogo y la negociación, que no excluye la presión, la confrontación ideológica o la coacción, pero articulándolas de manera distinta.

La prensa en la isla repite sin descanso que EEUU no ha renunciado a sus objetivos, remachándoles a los cubanos una verdad obvia: no deben confiarse de ese poderoso vecino, que sigue tan imperialista como siempre, y solo ha “cambiado los medios”. Ahora bien, si se examina detenidamente esto de “los medios” cambiados, la nueva política contiene implicaciones de mayor escala.

En efecto, como alternativa a medio siglo de fuerza bruta ineficaz, la formulación estratégica del 17D se dirige a abrir una carretera que comunique con el corazón del sistema político cubano.

De influir, por ejemplo, sobre los jóvenes, no tanto los grupos de hip hop (que en ninguna parte han desatado revoluciones), sino el liderazgo de los gobiernos y direcciones provinciales del Partido Comunista, las fuerzas armadas y la seguridad, la tecnocracia y las instituciones científicas, educativas, culturales. De comunicarse con la economía naciente de las reformas de Raúl Castro, no solo empleados de paladares y agromercados, sino la ancha capa de empresarios al mando del nuevo sector público, ansiosos de conseguir la eficiencia en la producción y los negocios.

De alcanzar no solo a artistas y cineastas que hacen obras provocadoras, sino a los miles de comunicadores sociales y periodistas que trabajan en los medios gubernamentales, más diestros en internet de lo que se dice, quienes se quejan con razón por el poco acceso a la banda ancha y el free wifi, y hasta admiran (en casos connotados) a la CNN como modelo.

¿Se encuentra la entrada a esta carretera en manos de los disidentes, más bien  opuestos en muchos casos a la política del 17D? ¿Son los socios de los congresistas cubano-americanos, famosos en EEUU por su catadura ultraconservadora, y padrinos de la disidencia en la isla, el puente entre los emprendedores cubanos de ambas orillas? ¿O las damas que dejan colgada de la brocha de la mediación a la propia iglesia católica?

Por muy despistados que estén sobre la real sociedad civil y política cubanas, resulta increíble que los asesores del presidente de EEUU consideren emisarios viables para el diálogo sobre democracia y libertad en Cuba a la delegación de provocadores que descendió sobre Panamá en el entorno de la Cumbre de las Américas.

No hay que olvidar, sin embargo, que la política, en buena medida, es un extraño gran teatro. Solía decir Martí que en esa puesta en escena, lo más real es lo que no se ve.

No en balde un antiguo jefe de la Sección de Intereses, en la intimidad de un informe al Departamento de Estado, comentaba que “there are few if any dissidents who have a political vision that could be applied to future governance……it is unlikely that they will play any significant role in whatever government succeeds the Castro brothers.”

No sería esta la primera vez que sus caminos, el del gobierno norteamericano y esta peculiar oposición cubana, se bifurcan. Todavía caliente la Crisis de los Misiles, Jacqueline Kennedy recibiría la bandera de la Brigada 2506, prometiéndole que se la devolvería cuando entrara triunfalmente en una “free Havana”.

Más de 52 años después del discurso de Jacqueline en el estadio Orange Bowl, los descendientes de aquellos brigadistas, junto a otros cubano-americanos estimados en 300 mil el año pasado, siguen llegando a la isla–aunque no precisamente en son de guerra.

Esos cubanos comunes, que se abrazan con sus primos en la Terminal 2 de La Habana, no montan en el furgón de los disidentes ni enarbolan hoy aquella bandera (guardada por los Kennedy en un almacén), sino la del retorno al país natal, a La Habana que renace poco a poco, y a una playa para el retiro, que la promesa de la normalización ha hecho flotar sobre Cuba. 

(Fuente: Cubadebate /Rafael Hernández/La Vanguardia, España)

 

 

 

El encuentro entre Raúl y Obama fue respetuoso y constructivo

El encuentro entre Raúl y Obama fue respetuoso y constructivo


8:58:29 p.m.

El encuentro entre los presidentes de Cuba y de Estados Unidos “se desarrolló en un ambiente respetuoso y constructivo. Fue una reunión productiva“, aseguró elCanciller Bruno Rodríguez Parrilla, en conferencia de prensa en el hotel Sheraton, de Ciudad Panamá, durante la VII Cumbre de las Américas que concluye hoy.

Tras la reunión presidencial entre Raúl Castro Ruz y Barack Obama, el Ministro de Relaciones Exteriores aseguró que “un resultado es que ambos países conocemos mejor nuestros intereses y los límites de nuestras diferencias, que podemos respetar nuestras diferencias”.

Puntualizó que “el levantamiento del bloqueo es esencial para avanzar hacia la nornalización de relaciones”, y mostró su confianza en que “Obama posee facultades amplias que pueden modificar aspectos sustanciales” de la situación, en referencia a esa medida.

Ambos mandatarios intercambiaron sobre el proceso de restablecimiento de las relaciones diplomáticas -dijo-, las posibilidadades de cooperación existentes en esferas de interés mutuo, los pasos que deben darse como parte de un proceso hacia la normalización de las relaciones bilaterales, en particular, el levantamiento del bloqueo.

También señaló la necesidad de “aprovechar los intereses comunes en diversas áreas, entre ellas el combate al narcotráfico y el terrorismo, la búsqueda de la ciberseguridad, la protección del medio ambiente, la investigación en materia de cambio climático y el enfrentamiento de pandemias”.

Antes de responder preguntas en inglés y español, el Canciller sintentizó los principales puntos que ambos países intercambiaron en la reunión y aseguró que el Presidente Raúl Castro le reiteró a Barack Obama “su convencimiento de que, a pesar de las profundas diferencias entre los gobiernos de Cuba y de EEUU, podemos convivir de manera pacífica y civilizada en beneficio de nuestros países y pueblos, lo cual contribuiría, seguramente, a la paz y la seguridad regional”.

La reunión entre los dos presidentes tuvo lugar en “un salón acordado del Centro de Convenciones Atlapa, de Ciudad Panamá, que duró aproximadamente una hora y 20 minutos; privada, obviamente, y no voy a dar detalles de lo conversado entre ambos mandatarios”.

(Fuente: Cubadebate)

 

Se reúnen Raúl Castro y Barack Obama en Panamá

Se reúnen Raúl Castro y Barack Obama en Panamá


8:51:50 p.m. 

Los presidentes de Cuba, Raúl Castro, y de Estados Unidos, Barack Obama, sostuvieron hoy su primer encuentro oficial desde la decisión de ambos de avanzar hacia el restablecimiento de las relaciones entre ambos países. (Video) 

En declaraciones a los periodistas que presenciaron la reunión, el jefe de Estado cubano apuntó la coincidencia de opinión con Obama en cuanto a la necesidad de discutir todo con relación a la isla y también al país norteamericano. 

Todo se puede discutir si se hace con respeto a las ideas de la otra parte, incluyendo las cuestiones en que se discrepa, insistió. 

Al mismo tiempo, Raúl Castro precisó que existen muchas diferencias en la complicada historia entre los dos países, “pero estamos dispuestos a avanzar”. 

Asimismo, destacó la importancia de continuar avanzando en las conversaciones que desarrollan los dos gobiernos para el restablecimiento de relaciones diplomáticas, la apertura de embajadas y el desarrollo de las visitas entre ambos pueblos “y todo lo que pueden realizar dos naciones vecinas”. 

Por su parte, Obama recordó la complejidad de los vínculos entre Cuba y Estados Unidos durante muchos años, pero subrayó los contactos bilaterales sostenidos en los últimos meses. 

Después de 50 años en que no habíamos cambiado la política, había que intentar algo nuevo, dijo al resaltar la importancia de mantener los contactos con el gobierno y pueblo cubanos. 

Creo que estamos empezando el camino hacia el futuro y para dejar atrás las circunstancias del pasado, puntualizó el presidente de Estados Unidos al lado del mandatario de la mayor de las Antillas. 

Opinó que a medida que mejoren los intercambios habrá más contactos directos y se reflejarán los cambios operados en ese proceso. 

Podemos estar de acuerdo con respeto y con el tiempo estableceremos buenas relaciones, acotó. 

Obama agradeció a Raúl Castro “el espíritu de apertura demostrado hacia nosotros”. 

En el encuentro participaron la asesora de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Susan Rice; la subsecretaria de Estado para asuntos del hemisferio occidental, Roberta Jacobson, el viceasesor de Seguridad Nacional, Ben Rhodes, y el director de asuntos hemisféricos del Consejo de Seguridad Nacional, Ricardo Zuñiga. 

Por la parte cubana estuvieron el canciller, Bruno Rodríguez; Alejandro Castro Espín y Juan Francisco Arias, de la comisión de Defensa y Seguridad Nacional, y Josefina Vidal, directora general de América de Norte del ministerio de Relaciones Exteriores. 

(Fuente: Cubadebate)

Enlaces relacionados:


 

 

Intervención del Presidente Raúl Castro en la Cumbre de Panamá

Intervención del Presidente Raúl Castro en la Cumbre de Panamá

 

8:44:15 p.m.

 

Versión preliminar del Discurso del Presidente Raúl Castro Ruz, en la VII Cumbre de las Américas en Panamá, en espera de la versión oficial que se publicará en www.cubaminrex.cu cuando esté disponible la versión taquigráfica. (Video) 

Excelentísimo Señor Juan Carlos Varela, Presidente de la República de Panamá: 

Presidentas y Presidentes, Primeras y Primeros Ministros: 

Distinguidos invitados: 

Agradezco la solidaridad de todos los países de la América Latina y el Caribe que hizo posible que Cuba participara en pie de igualdad en este foro hemisférico, y al Presidente de la República de Panamá por la invitación que tan amablemente nos cursara. Traigo un fraterno abrazo al pueblo panameño y a los de todas las naciones aquí representadas. 

Cuando los días 2 y 3 de diciembre de 2011  se creó la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en Caracas, se inauguró una nueva etapa en la historia de Nuestra América, que hizo patente su bien ganado derecho a vivir en paz y a desarrollarse como decidan libremente sus pueblos y se trazó para el futuro un camino de  desarrollo e integración, basada en la cooperación, la solidaridad y la voluntad común de preservar la independencia, soberanía e identidad. 

El ideal de Simón Bolívar de crear una “gran Patria Americana” inspiró verdaderas epopeyas independentistas. 

En 1800, se pensó en agregar a Cuba a la Unión del norte como el límite sur del extenso imperio. En el siglo XIX, surgieron la Doctrina del Destino Manifiesto con el propósito de dominar las Américas y al mundo, y la idea de la Fruta Madura para la gravitación inevitable de Cuba hacia la Unión norteamericana, que desdeñaba el nacimiento y desarrollo de un pensamiento propio y emancipador. 

Después, mediante guerras, conquistas e intervenciones, esta fuerza expansionista y hegemónica despojó de territorios a Nuestra América y se extendió hasta el Río Bravo. 

Luego de largas luchas que se frustraron, José Martí organizó la “guerra necesaria” y creó el Partido Revolucionario Cubano para conducirla y fundar una República “con todos y para el bien de todos” que se propuso alcanzar “la dignidad plena del hombre”. 

Al definir con certeza y anticipación los rasgos de su época, Martí se consagra al deber “de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”. 

Nuestra América es para él la del criollo, del indio, la del negro y del mulato, la América mestiza y trabajadora que tenía que hacer causa común con los oprimidos y saqueados. Ahora, más allá de la geografía, este es un ideal que comienza a hacerse realidad. 

Hace 117 años, el 11 de abril de 1898, el entonces Presidente de los Estados Unidos solicitó al Congreso autorización para intervenir militarmente en la guerra de independencia, ya ganada con ríos de sangre cubana, y este emitió su engañosa Resolución Conjunta, que reconocía la independencia de la isla “de hecho y de derecho”. Entraron como aliados y se apoderaron del país como ocupantes. 

Se impuso a Cuba un apéndice a su Constitución, la Enmienda Platt, que la despojó de su  soberanía, autorizaba al poderoso vecino a intervenir en los asuntos internos y dio origen a la Base Naval de Guantánamo, la cual todavía usurpa parte de nuestro territorio. En ese periodo, se incrementó la invasión del capital norteño, hubo dos intervenciones militares y el apoyo a crueles dictaduras. 

Predominó hacia América Latina la “política de las cañoneras” y luego del “Buen Vecino”. Sucesivas intervenciones derrocaron gobiernos democráticos e instalaron terribles dictaduras en 20 países, 12 de ellas de forma simultánea, fundamentalmente en  Sudámerica. que asesinaron a cientos de miles de personas. El Presidente Salvador Allende nos legó un ejemplo imperecedero. 

Hace exactamente 13 años, se produjo el golpe de estado contra el entrañable Presidente Hugo Chávez Frías que el pueblo derrotó. Después, vino el golpe petrolero. 

El 1ro de enero de 1959, 60 años después de la entrada de los soldados norteamericanos en La Habana, triunfó la Revolución cubana y el Ejército Rebelde comandado por Fidel Castro Ruz llegó a la capital. 

El 6 de abril de 1960, apenas un año después del triunfo, el subsecretario de estado Léster Mallory escribió en un perverso memorando, desclasificado decenas de años después, que “la mayoría de los cubanos apoya a Castro… No hay una oposición política efectiva. El único medio previsible para restarle apoyo interno es a través del desencanto y el desaliento basados en la insatisfacción y las penurias económicas (…) debilitar la vida económica (…) y privar a Cuba de dinero y suministros con el fin de reducir los salarios nominales y reales, provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”. 

Hemos soportado grandes penurias. El 77% de la población cubana nació bajo los rigores que impone el bloqueo. Pero nuestras convicciones patrióticas prevalecieron. La agresión aumentó la resistencia y aceleró el proceso revolucionario. Aquí estamos con la frente en alto y la dignidad intacta. 

Cuando ya habíamos proclamado el socialismo y el pueblo había combatido en Playa Girón para defenderlo, el Presidente Kennedy fue asesinado precisamente en el momento en que el líder de la Revolución cubana Fidel Castro recibía un mensaje suyo buscando iniciar el diálogo. 

Después de la Alianza para el Progreso y de haber pagado varias veces la deuda externa sin evitar que esta se siga multiplicando, se nos impuso un neoliberalismo salvaje y globalizador, como expresión del imperialismo en esta época, que dejó una década perdida en la región. 

La propuesta entonces de una “asociación hemisférica madura” resultó el intento de imponernos el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), asociado al surgimiento de estas Cumbres, que hubiera destruido la economía, la soberanía y el destino común de nuestras naciones,  si no se le hubiera hecho naufragar en el 2005, en Mar del Plata, bajo el liderazgo de los Presidentes Chávez, Kirchner y Lula. Un año antes, Chávez y Fidel habían hecho nacer la Alternativa Bolivariana, hoy Alianza Bolivariana Para los Pueblos de Nuestra América. 

Excelencias: 

Hemos expresado y le reitero ahora al Presidente Barack Obama nuestra disposición al diálogo respetuoso y a la convivencia civilizada entre ambos Estados dentro de nuestras profundas diferencias. 

Aprecio como un paso positivo su reciente declaración de que decidirá rápidamente sobre la presencia de Cuba en una lista de países patrocinadores del terrorismo en la que nunca debió estar. 

Hasta hoy, el bloqueo económico, comercial y financiero se aplica en toda su intensidad contra la isla, provoca daños y carencias al pueblo y es el obstáculo esencial al desarrollo de nuestra economía. Constituye una violación del Derecho Internacional y su alcance extraterritorial afecta los intereses de todos los Estados. 

Hemos expresado públicamente al Presidente Obama, quien también nació bajo la política de bloqueo a Cuba y al ser electo la heredó de 10 Presidentes, nuestro reconocimiento por su valiente decisión de involucrarse en un debate con el Congreso de su país para ponerle fin. 

Este y otros elementos deberán ser resueltos en el proceso hacia la futura normalización de las relaciones bilaterales. 

Por nuestra parte, continuaremos enfrascados en el proceso de actualización del modelo económico cubano con el objetivo de perfeccionar nuestro socialismo, avanzar hacia el desarrollo y consolidar los logros de una Revolución que se ha propuesto “conquistar toda la justicia”. 

Estimados colegas: 

Venezuela no es ni puede ser una amenaza a la seguridad nacional de una superpotencia como los Estados Unidos. Es positivo que el Presidente norteamericano lo haya reconocido. 

Debo reafirmar todo nuestro apoyo, de manera resuelta y leal, a la hermana República Bolivariana de Venezuela, al gobierno legítimo y a la unión cívico-militar que encabeza el Presidente Nicolás Maduro, al pueblo bolivariano y chavista que lucha por seguir su propio camino y enfrenta intentos de desestabilización y sanciones unilaterales que reclamamos sean levantadas, que la Orden Ejecutiva sea derogada, lo que sería apreciado por nuestra Comunidad como una contribución al diálogo y al entendimiento hemisférico. 

Mantendremos nuestro aliento a los esfuerzos  de la República Argentina para recuperar las Islas Malvinas, las Georgias del Sur y las Sandwich del Sur, y continuaremos respaldando su legítima lucha en defensa de  soberanía financiera. 

Seguiremos apoyando las acciones de la República del Ecuador frente a las empresas transnacionales que provocan daños ecológicos a su territorio y pretenden imponerle condiciones abusivas. 

Deseo reconocer la contribución de Brasil, y de la Presidenta Dilma Rousseff, al fortalecimiento de la integración regional y al desarrollo de políticas sociales que trajeron avances y beneficios a amplios sectores populares las cuales, dentro de la ofensiva contra diversos gobiernos de izquierda de la región, se pretende revertir. 

Será invariable nuestro apoyo al pueblo latinoamericano y caribeño de Puerto Rico en su empeño por alcanzar la autodeterminación e independencia, como ha dictaminado decenas de veces el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas. 

También continuaremos nuestra contribución al proceso de paz en Colombia. 

Debiéramos todos multiplicar la ayuda a Haití, no sólo mediante asistencia humanitaria, sino con recursos que le permitan su desarrollo, y apoyar que los países del Caribe reciban un trato justo y diferenciado en sus relaciones económicas, y reparaciones por los daños provocados por la esclavitud y el colonialismo. 

Vivimos  bajo la amenaza de enormes arsenales nucleares que debieran eliminarse y del cambio climático que nos deja sin tiempo. Se incrementan las amenazas a la paz y proliferan los conflictos. 

Como expresó entonces el Presidente Fidel Castro, “las causas fundamentales están en la pobreza y el subdesarrollo, y en la desigual distribución de las riquezas y los conocimientos que impera en el mundo. No puede olvidarse que el subdesarrollo y la pobreza actuales son consecuencia de la conquista, la colonización, la esclavización y el saqueo de la mayor parte de la Tierra por las potencias coloniales, el surgimiento del imperialismo y las guerras sangrientas por nuevos repartos del mundo. La humanidad debe tomar conciencia de lo que hemos sido y de lo que no podemos seguir siendo. Hoy nuestra especie ha adquirido conocimientos, valores éticos y recursos científicos suficientes para marchar hacia una etapa histórica de verdadera justicia y humanismo. Nada de lo que existe hoy en el orden económico y político sirve a los intereses de la humanidad. No puede sostenerse. Hay que cambiarlo”, concluyó Fidel. 

Cuba seguirá defendiendo las ideas por las que nuestro pueblo ha asumido los mayores sacrificios y riesgos y luchado, junto a los pobres, los enfermos sin atención médica, los desempleados, los niños y niñas abandonados a su suerte u obligados a trabajar o a prostituirse, los hambrientos, los discriminados,  los oprimidos y los explotados que constituyen la inmensa mayoría de la población mundial. 

La especulación financiera, los privilegios de Bretton Woods y la remoción unilateral de la convertibilidad en oro del dólar son cada vez más asfixiantes. Requerimos un sistema financiero transparente y equitativo. 

No puede aceptarse que menos de una decena de emporios, principalmente norteamericanos, determinen lo que se lee, ve o escucha en el planeta. Internet debe tener una gobernanza internacional, democrática y participativa, en especial en la generación de contenidos. Es inaceptable la militarización del ciberespacio y el empleo encubierto e ilegal de sistemas informáticos para agredir a otros Estados. No dejaremos que se nos deslumbre ni colonice otra vez. 

Señor Presidente: 

Las relaciones hemisféricas, en mi opinión, han de cambiar profundamente, en particular en los ámbitos político, económico y cultural; para que, basadas en el Derecho Internacional y en el ejercicio de la autodeterminación y la igualdad soberana, se centren en el desarrollo de vínculos mutuamente provechosos y en la cooperación para servir a los intereses de todas nuestras naciones y a los objetivos que se proclaman. 

La aprobación, en enero del 2014, en la Segunda Cumbre de la CELAC, en La Habana, de la Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz, constituyó un trascendente aporte en ese propósito, marcado por la unidad latinoamericana y caribeña en su diversidad. 

Lo  demuestra el hecho de que avanzamos hacia procesos de integración genuinamente latinoamericanos y caribeños a través de la CELAC, UNASUR,  CARICOM, MERCOSUR, ALBA-TCP, el SICA y la AEC, que subrayan la creciente conciencia sobre la necesidad de unirnos para garantizar nuestro desarrollo. 

Dicha Proclama nos compromete a que “las diferencias entre las naciones se resuelvan de forma pacífica, por la vía del diálogo y la negociación u otras formas de solución, y en plena consonancia con el Derecho Internacional”. 

Vivir en paz, cooperando unos con otros para enfrentar los retos y solucionar los problemas que, en fin de cuentas, nos afectan y afectarán a todos, es hoy una necesidad imperiosa. 

Debe respetarse, como reza la Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz, “el derecho inalienable de todo Estado a elegir su sistema político, económico, social y cultural, como condición esencial para asegurar la convivencia pacífica entre las naciones”. 

Con ella, nos comprometimos a cumplir nuestra “obligación de no intervenir directa o indirectamente, en los asuntos internos de cualquier otro Estado y observar los principios de soberanía nacional, igualdad de derechos y la libre determinación de los pueblos”, y a respetar “los principios y normas del Derecho Internacional (…) y los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas”. 

Ese histórico documento insta “a todos los Estados miembros de la Comunidad Internacional a respetar plenamente esta declaración en sus relaciones con los Estados miembros de la CELAC”. 

Tenemos ahora la oportunidad para que todos los que estamos aquí aprendamos, como también expresa la Proclama, a “practicar la tolerancia y convivir en paz como buenos vecinos”. 

Existen discrepancias sustanciales, sí, pero también puntos en común en los que podemos cooperar para que sea posible vivir en este mundo lleno de amenazas a la paz y a la supervivencia humana. 

¿Qué impide, a nivel hemisférico, cooperar para enfrentar el cambio climático? 

¿Por qué no podemos los países de las dos Américas luchar juntos contra el terrorismo, el narcotráfico o el crimen organizado, sin posiciones sesgadas políticamente? 

¿Por qué no buscar, de conjunto, los recursos necesarios para dotar al hemisferio de escuelas, hospitales, proporcionar empleo, avanzar en la erradicación de la pobreza? 

¿No se podría disminuir la inequidad en la distribución de la riqueza, reducir la mortalidad infantil, eliminar el hambre, erradicar las enfermedades prevenibles, acabar con el el analfabetismo? 

El pasado año, establecimos cooperación hemisférica en el enfrentamiento y prevención del ébola y los países de las dos Américas trabajamos mancomunadamente, lo que debe servirnos de acicate para empeños mayores. 

Cuba, país pequeño y desprovisto de recursos naturales, que se ha desenvuelto en un contexto sumamente hostil, ha podido alcanzar la plena participación de sus ciudadanos en la vida política y social de la Nación; una cobertura de educación y salud universales, de forma gratuita; un sistema de seguridad social que garantiza que ningún cubano quede desamparado; significativos progresos hacia la igualdad de oportunidades  y en el enfrentamiento a toda forma de discriminación; el pleno ejercicio de los derechos de la niñez y de la mujer; el acceso al deporte y la cultura; el derecho a la vida y a la seguridad ciudadana. 

Pese a carencias y dificultades, seguimos la divisa de compartir lo que tenemos. En la actualidad 65 mil cooperantes cubanos laboran en 89 países, sobre todo en las esferas de la medicina y la educación. Se han graduado en nuestra isla 68 mil profesionales y técnicos, de ellos, 30 mil de la salud, de 157 países. 

Si con muy escasos recursos, Cuba ha podido, ¿qué no podría hacer el hemisferio con la voluntad política de aunar esfuerzos para contribuir con los países más necesitados? 

Gracias a Fidel y al  heroico pueblo cubano, hemos venido a esta Cumbre, a cumplir el mandato de Martí con la libertad conquistada con nuestras propias manos, “orgullosos de nuestra América, para servirla y honrarla… con la determinación y la capacidad de contribuir a que se la estime por sus méritos, y se la respete por sus sacrificios”. 

Muchas gracias. 

Raúl y Obama hablaron por teléfono previo a Cumbre

Raúl y Obama hablaron por teléfono previo a Cumbre

 

1:21:05 p.m. 

A pocas horas de la VII Cumbre de las Américas que iniciará este viernes en Panamá el presidente de Estados Unidos, Barack Obama y su homólogo cubano Raúl Castro sostuvieron una conversación telefónica por segunda vez en 50 años, según la agencia de noticias AP. Ambos mandatarios ya se encuentran en la nación itsmeña. 

La conversación tuvo lugar poco después de que los presidentes arribaran a la ciudad de Panamá, en la tarde del jueves, para participar en la histórica Cumbre de las Américas que empieza este viernes, 10 de abril. 

Previamente, el canciller cubano Bruno Rodríguez se reunió en Panamá con el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, encuentro considerado el de más alto nivel que mantienen ambos países tras el anuncio de la reanudación de los diálogos hacia la normalización de sus relaciones diplomáticas.

(Fuente: teleSURtv.net)

 




 

El asesino del Che anda suelto en Panamá

El asesino del Che anda suelto en Panamá


7:19:09 a.m.

Félix Rodríguez Mendigutía, el ex oficial de la CIA que identificó a Ernesto Che Guevara en La Higuera y decidió los balazos que lo mataron, se pasea por una ciudad crispada, que ha tenido, probablemente, uno de los miércoles más largos de su historia.

Este hombre participa en eventos y ofrece conferencias de prensa en la que se promueve como un defensor de los derechos humanos. Da asco, como dijo el Presidente de la OCLAE que exigió al gobierno de Panama la expulsión inmediata de este asesino del territorio nacional.

Y cualquiera lo entiende, porque la imagen de Félix Rodríguez, con el logotipo de la derrotada Brigada 2506 bordado en su camisa, es nauseabunda. Nos recuerda al Che que yace sobre un fregadero de la ropa sucia, en la lavandería del hospital de Vallegrande, en  Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

Algunas de estas imágenes que tanto duelen e indignan, con un Ernesto Guevara enflaquecido y con cara de Cristo atormentado, las tomó el asesino como prueba de fe para sus jefes en la CIA.

Es imposible no relacionar este hecho con un día en que cada hora pesó como una montaña. Llevo más de 20 años como periodista, y jamás vi tanta noticia junta, tantas conferencias de prensa, tantas hechos que merecían ser reportados, y tanta rabia.

Saber que este hombre está suelto en el Itsmo y que se auxilia de una corte de delincuentes vestidos de “sociedad civil”, ha exacerbado los ánimos. A la vergüenza de que un foro que intenta legitimar a este tipo de gente, se sumó la afrenta histórica que supone que Félix Rodríguez Mendigutía ande suelto y desafiante en algún lugar de la América Latina y el Caribe, la región por la que el Che dio su vida.

Eso no explica por qué la delegación cubana al Foro de la Sociedad Civil, preámbulo de la Cumbre de las Américas, protestó ayer cuando no fueron acreditados 22 de sus miembros, ni por qué se retiró luego de la inauguración, que sesionó en plenario. Si algo lo explica es la indignación colectiva, que obligó a los organizadores a autorizar, pasaporte en la mano y sin credencial, la entrada de todos los cubanos registrados previamente.

Explica por qué siguieron las protestas dentro del salón plenario, donde sí tenían sus credenciales un grupo numeroso de amigos o simpatizantes de Félix Rodríguez, y por qué las canciones y las consignas siguieron mientras duró la inauguración desangelada del foro de la Sociedad Civil, que trató de seguir su curso, a pesar de que los ecos que provenían del estacionamiento del hotel El Panamá debieron sentirse allí atronadores. O si lo prefieren, “consternados, rabiosos”, como en el poema que le dedicó Mario Benedetti al Che.

(Fuente: Cubadebate /Ismael Francisco, Rosa Miriam Elizalde)

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La Cumbre de las Américas y las torpezas de la política imperial

La Cumbre de las Américas y las torpezas de la política imperial

 

7:03:24 a.m. 

La cita de Panamá parecía ir de mieles para el Presidente Obama, después de 6 largos años de desencuentros con América Latina y el Caribe. 

El anuncio del pasado 17 de diciembre del restablecimiento de relaciones con Cuba y la invitación a la nación caribeña para la Cumbre continental por parte de los anfitriones panameños, le allanaba el camino al mandatario estadounidense para su nuevo cara a cara con los líderes de nuestra región. 

Sólo Clinton en la primera convocatoria de 1994 en Miami había disfrutado de semejante placer. Entonces, porque lo acompañaban una cohorte de truhanes neoliberales que bailaban al compás del Consenso de Washington. 

Las citas posteriores fueron marcadas por el fracaso neoliberal y la emergencia de nuevos actores políticos y sociales en Latinoamérica. El punto de inflexión para Washington fue la Cumbre de Mar del Plata, donde W. Bush salió con el rabo entre las patas y el proyecto de reconquista económica continental se fue ALCArajo. 

La firme postura de buena parte de los países de la región obligó al ingreso de Cuba en el convite americano. Se hablaba de una nueva oportunidad para las relaciones entre las dos Américas. 

Pero la torpeza imperial y las fuertes presiones de la ultraderecha del stablishment llevaron a la Casa Blanca a botar la lata de pintura y embarrar el camino hacia el cónclave panameño. 

La orden ejecutiva dela Casa Blanca de principios de marzo, designando a Venezuela como una amenaza para la Seguridad Nacional de EE.UU ha sido un mazazo atroz contra cualquier acercamiento de posiciones. 

La grandilocuente declaración antivenezolana disparó las alarmas latinoamericanas y generó un rechazo amplio hacia Washington. Al pobre Obama le explotó el sueño de un lecho de rosas americano. Saben los caribeños lo que significó para Granada semejante orden ejecutiva. Conocen los centroamericanos y toda la región lo que implicó para Nicaragua una catalogación similar. 

Para algunos entendidos, el endurecimiento de la Casa Blanca contra Caracas y Moscú es una compensación a la ultraderecha ante los diálogos con Teherán y La Habana. Pero lo cierto es que la movida frente a la Revolución Bolivariana le ha sacudido el piso a las aspiraciones de Washington de una Cumbre exitosa en Panamá. 

Si Cuba fue la manzana de la discordia en las dos citas pasadas, Venezuela puede robarse la agenda de la próxima reunión. 

La reacción en contra del pronunciamiento estadounidense ha elevado su tono en los últimos días. El ALBA, UNASUR, y varios mandatarios por separado, han rechazado el acto imperial.

En pose lastimera salió en días pasados la Subsecretaria de Estado Roberta Jacobson a mostrarse ante la prensa “decepcionada” por la reacción de los países latinoamericanos, aunque deslizó que EE.UU no quiere que el tema Venezuela sea protagonista en la Cumbre.

A última hora, la Casa Blanca está realizando maniobras para tratar de aplacar la furia regional y no llevar a Obama a un atolladero. 

Ayer, el asesor adjunto de Seguridad Nacional Ben Rhodes, trató de restarle importancia a la Orden Ejecutiva contra Venezuela al señalar que el documento “es completamente pro forma, es el texto que usamos en órdenes ejecutivas para todo el planeta”. Y contradiciendo el propio texto de la directiva presidencial añadió: “Estados Unidos no cree que Venezuela represente alguna amenaza a nuestra Seguridad Nacional. Honestamente, tenemos un formato con el que elaboramos nuestras órdenes ejecutivas”. 

En la propia conferencia telefónica sobre el viaje que emprenderá hoy Obama a Jamaica y Panamá, Rodhes aseguró que está “próximo a concluir” el proceso de revisión de la presencia de Cuba en la lista de países que EE.UU considera patrocinadores del terrorismo; un asunto que gravita sobre el restablecimiento de relaciones con nuestro país y la apertura de embajadas. 

Así, a tironazos va la política de EE.UU hacia la región. Obama se apresta a tratar de conquistar posiciones entre la comunidad caribeña y a intentar cerrar lo mejor posible su paso por las Cumbres Americanas. Pero la tendrá difícil. América Latina y el Caribe ha cambiado mucho; eso el imperialismo lo sabe, aunque le cuesta entenderlo. 

(Fuente: Cubadebate /Randy Alonso Falcón)