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LA TECLA CON CAFÉ

Evento internacional en Cuba ratifica vigencia de ideario martiano

Evento internacional en Cuba ratifica vigencia de ideario martiano

 

6:25:53 a.m. 

La II Conferencia Internacional Con Todos y para el Bien de Todos congregó aquí a intelectuales de 51 países, quienes —convocados a la luz del lúcido pensamiento martiano— analizaron los desafíos y problemáticas del mundo de hoy. 

Durante el acto de clausura celebrado la víspera en el Palacio de Convenciones, el Consejo Mundial del Proyecto José Martí de Solidaridad Internacional urgió a los gobernantes, parlamentarios, a la sociedad civil y comunidad en su conjunto a hacer frente de forma apremiante a los grandes problemas de nuestro tiempo. 

Todo ello conscientes de que, por primera vez en la historia, puede llegarse a puntos de no retorno, en especial en cuestiones sociales y medioambientales que afectarían irreversiblemente la habitabilidad de la Tierra, expresó el presidente de la Fundación Cultura de Paz, Federico Mayor, al leer el mensaje. 

La humanidad no puede ni debe seguir impasible ante las desmesuradas inversiones en armas y gastos militares y la paradoja de que no se disponen de los recursos necesarios para combatir el hambre, la miseria, la exclusión y la ignorancia de gran parte de la población mundial, advierte la declaración. 

Ante esa situación, el texto refleja que es urgente modificar el curso de los acontecimientos y desarrollar el multilateralismo democrático, y recalca que el legado profundamente humanista de José Martí —basado en la dignidad y solidaridad humana— adquiere en las actuales circunstancias una vigencia y un significado extraordinarios. 

Adicionalmente, la Red de intelectuales, artistas y movimientos sociales "En defensa de la humanidad" presente en el evento realizó un llamado a contrarrestar la ofensiva neoliberal en curso en América Latina y el Caribe y expresó su apoyo a las fuerzas progresistas de la región. 

Previo al acto de clausura, el senador y expresidente uruguayo José Mujica ofreció una conferencia magistral, donde convocó a las fuerzas progresistas del orbe a luchar por la esperanza y cultivar la confianza de los pueblos, sometidas por una cultura esclavizante del derroche. 

Especial momento lo constituyó también la ceremonia de entrega del Premio Internacional José Martí de la Unesco 2016 al médico mexicano y prominente martiano Alfonso Herrera Franyutti, quien fuera escogido por su continua contribución a la promoción de la paz, la solidaridad y los derechos humanos entre las naciones de América Latina y el Caribe. 

Otra de las actividades destacadas fue la realización de la Reunión Extraordinaria del Consejo Mundial del Proyecto José Martí de Solidaridad Internacional, así como la impartición de conferencias magistrales, las sesiones de comisiones y paneles de expertos que debatieron desde una óptica martiana los desafíos del presente. 

Bajo la guía del lúcido ideario del prócer y revolucionario cubano José Martí (1853-1895), esta Conferencia Internacional se propuso contribuir a la conformación del pensamiento y la acción que permitan enfrentar los múltiples y complejos problemas del siglo XXI. 

(Fuente: PL) 

 

El mundo rinde homenaje a José Martí a 163 años de su natalicio

El mundo rinde homenaje a José Martí a 163 años de su natalicio


6:05:25 a.m.

En diversas latitudes se recordó este jueves el legado humanista, patriótico, latinoamericanista y antimperialista del Héroe Nacional de Cuba, José Martí (1853-1895), al cumplirse el aniversario 163 de su natalicio.

Durante la jornada, cubanos y vietnamitas se reunieron ante el busto de ese mártir independentista antillano en Hanoi, Vietnam, para recordar al hombre cuyo relato La tierra de los anamitas se reconoce como vínculo histórico entre ambos pueblos.

También en la embajada de La Habana en Beijing, China, niños cubanos sostuvieron un debate sobre el legado de Martí, y prepararon un acto político y cultural que compartirán mañana con representantes del gobierno de esa nación asiática.

Por otra parte, personal diplomático, colaboradores y residentes cubanos en Angola, rindieron tributo a quien fue calificado por el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, como el Apóstol de la independencia de la isla.

El legado independentista y de integración continental, y vocación bolivariana del autor del ensayo Nuestra América (1891), centró el homenaje también en Venezuela.

La efemérides fue celebrada también en otras naciones latinoamericanas como Nicaragua, El Salvador, Colombia y México, país este último donde será erigida próximamente una obra del reconocido artista cubano Manuel López Oliva para evocar la presencia de Martí allí, en la víspera de su 25 cumpleaños.

Miguel Díaz-Canel rindió homenaje a José Martí en Ecuador

El Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Miguel Díaz-Canel, rindió tributo este jueves al Héroe Nacional José Martí, en Ecuador, a propósito del aniversario 163 de su natalicio.

Como parte de su programa en Quito tras la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, Díaz-Canel asistió a la plaza José Martí, donde se colocaron ofrendas florales al prócer independentista, amigo del General ecuatoriano Eloy Alfaro. 

Con anterioridad, el Primer Vicepresidente cubano visitó el Templo de la Patria, sitio en el cual tuvo lugar la batalla que selló el camino de la libertad en Ecuador, y subrayó la voluntad de la Isla de fortalecer la amistad entre ambos pueblos. 

En Dos Ríos 

El Gobierno, los organismos, empresas y las organizaciones de masas de la provincia Granma, entregaron esta mañana sus compromisos de este año a la dirección provincial del Partido Comunista de Cuba, en Dos Ríos, sitio de Jiguanì donde cayó en combate José Martí. 

La entrega de esos objetivos constituyó especial homenaje al maestro por su natalicio 163, y forman parte de la campaña Fidel, entre nosotros, que dedican los granmenses al líder de la Revolución cubana por su cumpleaños 90. 

Los principales directivos de Granma, rubricarán además sus compromisos esta tarde en Cinco Palmas, paraje intrincado de la Sierra Maestra, en Media Luna, donde se produjo el histórico reencuentro de Fidel y Raúl. 

Los 60 años de ese hecho histórico se cumplirán el 18 de Diciembre, es otra de las motivaciones de los granmenses para avanzar más y lograr superiores resultados socioeconómicos y políticos. 

(Fuente: Cubadebate/Granma/Radio Reloj)

 

La Marcha de las Antorchas en La Habana

La  Marcha de las Antorchas en La Habana


5:35:38 a.m.

El presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz, asistió a la tradicional Marcha de las Antorchas en homenaje al aniversario 163 del natalicio del Apóstol José Martí, acompañado por los ex mandatarios de Uruguay, José (Pepe) Mujica, y de República Dominicana, Leonel Fernández.

Antes de iniciar la Marcha fue depositada una ofrenda floral en el nicho que guarda los restos mortales del líder estudiantil Julio Antonio Mella y se escucharon las vibrantes palabras de Fidel sobre el compromiso de los cubanos con las ideas de Martí y el ejemplo de próceres como Antonio Maceo.

Esta marcha constituyó el tributo sincero de los pinos nuevos al Héroe Nacional cubano.

Marcharemos con el mismo fervor y pasión de los jóvenes de la Generación del Centenario, significó y ratificó el compromiso de defender la paz y la unidad latinoamericana. No dejemos caer el sueño de Bolívar y Martí. Demostremos con nuestro actuar diario que Martí vive en los jóvenes, expresó Jennifer Bello, presidenta de la Federación Estudiantil Universitaria.

El desfile también saludó el VII Congreso del Partido, que removerá la acción y el pensamiento en torno a los desafío del pueblo cubano para alcanzar la prosperidad que garantice la estabilidad social, dijo Bello.

Exhortó a cuidar la esencia de esta Revolución y resaltó que nuestras antorchas encienden como respeto a la historia, como muestra fidelidad y lealtad a Cuba.

Una vez en la Fragua Martiana, el presidente cubano y la dirigente juvenil depositaron una ofrenda floral al Maestro, a quienes todos los presentes rindieron tributo.

Desfile similares tuvieron lugar en todo el país.

Salvas de artillería en homenaje al Apóstol


En perfecta sincronización, justo a las 12:00 meridiano de este 28 de enero, fueron disparadas 21 salvas de artillería desde la fortaleza de San Carlos de la Cabaña, en homenaje sim­bólico al aniversario 163 del natalicio de nuestro Héroe Nacional José Martí.

La batería —integrada por cadetes de la Es­­cuela Interarmas de las Fuerzas Armadas Re­volucionarias (FAR) General Antonio Maceo, Orden Antonio Maceo— coincidió si­mul­táneamente con la tradicional ceremonia que tiene lugar en el Cementerio Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba, sitio donde re­posan los restos del Apóstol.

Presidieron el acto jefes de las FAR, el Héroe de la República de Cuba Gerardo Hernández Nordelo, así como una representación de las instituciones docentes del nivel superior de las FAR y el Ministerio del Interior, miembros de la Asociación de Combatientes de la Re­vo­lución Cubana, camilitos y pioneros.

(Fuente: Cubadebate/Granma)

 

 

Mi Martí contigo

Mi Martí contigo


7:04:06 a.m.

Por Mercedes Rodríguez García 

El primer Martí me llegó de niña, ¡muy niña!, junto con una caja de 24 colores: «Para Mercy, duran toda una vida, cuídalos». Así decía la tarjeta que —con exquisita grafía— colocó dentro de un sobre adjunto mi tía Olga, por entonces maestra rural en Sagua la Chica. Leí machaconamente, como leen los niños cuando están aprendiendo. 

Una segunda recomendación —tan dulce como autoritaria— me llegaría de inmediato en su propia voz: «Aquí tienes una hoja de papel, dibújame al Apóstol de la independencia de Cuba». «Pero ¿ahora mismo?, tía», le pregunté con el tono más fastidioso que recuerdo. «Sí, ahora mismo, ven, vamos a sentarnos a la mesa».

Sentí deseos de devolverle aquel precioso estuche que me hubiera gustado estrenar tirada en el piso, coloreando cuando tuviera deseos, pintando lo que me viniera en ganas. Pero fui. Y salió él, desproporcionado y bigotudo, en medio de un jardín con flores.

Mi segundo Martí vino en un libro: La Edad de Oro, regalo también de otra tía, Mary, dependienta en tienda de ropa, el día de mi quinto cumpleaños, y con una sola condición: «Es para ti, para tu prima y tu hermano». De modo que el ejemplar permaneció siempre al alcance de ellos, y además, de los amiguitos del barrio que por las tardes venían a jugar a la escuelita, en la cual invariablemente yo hacía de maestra.

Mi tercer Martí fue rojo y dorado, impreso en un diploma. Me lo gané cursando el sexto grado, cuando en el primer semestre de clases salí vanguardia del grupo de la señorita Georgina Irastorza.

El cuarto, lo compré en una quincalla, un cuadrito de pequeño formato, por solo 50 centavos. Los había de Maceo, Céspedes, Agramonte, Gómez, La Caridad, San Lázaro, Santa Bárbara, Mike Mouse, Pato Donald, Lazie, Rin Tin Tin, mas, el dinero solo alcanzaba para uno.

Pero el que más recuerdo me lo dejó Martica Ubals, mi compañera de secundaria, cuando se fue de Cuba y nos despedimos en la plaza del mercado, que en menos de un año sería Coppelia. Lo colgué en mi cuarto y allí estuvo hasta que una foto de Camilo ocupó su lugar debajo del cristal. (Mi madre decía que ya había muchos Martí en la casa, y mi padre, que hacían falta más Martí en la calle).

El sexto, lo compré en la recién estrenada librería Pepe Medina. Ya estudiaba en el preuniversitario Osvaldo Herrera, y muy pocos entendían mis desafueros por The Beatles, que para la «gran cátedra» no era más que una banda diversionista, y nada tenía que ver con el idioma que el profesor Mauro de la Torre me repasaba en «secreto» con ejemplos extraídos de Míster Postman, Yellow River , Sgt. Pepper’s o Lady Madonna.

Ese, mi Martí más lindo, el de Jorge Arche, paisaje rural de fondo, vestía de guayabera, y como El Sagrado Corazón de Jesús en eso de llevar la mano al pecho, resultaba a mi ojo —afinado por la pintora Aida Ida Morales en sus clases de Artes Visuales— un Martí icónico, sublimado: el de «con los pobres de la tierra», el de «con todos y para el bien de todos», el que años después, en la Universidad me revelara como un Martí seminal, el doctor Ordenel Heredia.

Otro Martí, de busto en bronce, estaba en casa antes de yo nacer en posesión de mi abuelo, calzando adeudos sobre el aparador. Un día desapareció y apareció luego en una caja, entre sus cosas de muerto. Pasó a mi padre que lo cedió por derecho justo a su hermana, la maestra, que lo llevó a su escuela en la montaña.

Martí volvió. Lo trajo chamuscado. Fue lo único que no se quemó cuando los alzados prendieron fuego al cañaveral del fondo. Lo limpié con agua, detergente y franela. Apenas le quedó la pátina del tiempo. Martí fue mío. Desde el librero vio crecer mis niños, disfrutó mis fiestas, mis lutos, mis desvelos nocturnos apremiada por el cierre. Ese ha sido mi Martí más íntimo y valiente. Fundacional, vigila ahora la casa de mi hijo, los pasos de mi nieta.

Y tengo más Martí: Martí moneda conmemorativa por el Centenario de su natalicio, y otros Martí valores numismáticos, y muchos Martí libros, obras completas, grabados, recortes, Bohemias incunables. Y algunos que me enervan y me salvan de odios y egoísmos. Martí romántico, didáctico, político, poético. Martí sol, Martí rosa, Martí abeja, Martí ojo del canario… 

¡Ah!, cuánto tiempo ha pasado. Martí dibujado, aprendido, querellado, heredado, compartido, interpretado, desde que era niña, ¡muy niña! Martí necesario, imprescindible, entrañable, enraizado, avizor, eterno. Es mi Martí. El que me va por dentro y quisiera compartir contigo. 

“Con todos y para el bien de todos”

“Con todos y para el bien de todos”


7:25:40 a.m. 

Este discurso fue dado por José Martí en el Liceo Cubano en Tampa el 26 de noviembre de 1891. El señor Francisco María Gonzáles lo tomó taquigráficamente y después fue reproducido bajo el nombre de “Con todos y para el bien de todos” y distribuido en hojas sueltas. 

Cubanos: 

Para Cuba que sufre, la primera palabra. De altar se ha de tomar a Cuba, para ofrendarle nuestra vida, y no de pedestal, para levantarnos sobre ella. Y ahora, después de evocado su amadísimo nombre, derramaré la ternura de mi alma sobre estas manos generosas que ¡no a deshora por cierto! acuden a dármele fuerzas para la agonía de la edificación; ahora, puestos los ojos más arriba de nuestras cabezas y el corazón entero sacado de mí mismo, no daré gracias egoístas a los que creen ver en mí las virtudes que de mí y de cada cubano desean; ni al cordial Carbonell, ni al bravo Rivero, daré gracias por la hospitalidad magnífica de sus palabras, y el fuego de su cariño generoso; sino que todas las gracias de mi alma les daré, y en ellos a cuantos tienen aquí las manos puestas a la faena de fundar, por este pueblo de amor que han levantado cara a cara del dueño codicioso que nos acecha y nos divide; por este pueblo de virtud, en donde se aprueba la fuerza libre de nuestra patria trabajadora; por este pueblo culto, con la mesa de pensar al lado de la de ganar el pan, y truenos de Mirabeau junto a artes de Roland, que es respuesta de sobra a los desdeñosos de este mundo; por este templo orlado de héroes y alzado sobre corazones. Yo abrazo a todos los que saben amar. Yo traigo la estrella, y traigo la paloma en mi corazón. 

No nos reúne aquí, de puro esfuerzo y como a regañadientes, el respeto periódico a una idea de que no se puede adjurar sin deshonor; ni la respuesta siempre pronta, y a veces demasiado pronta, de los corazones patrios a un solicitante de fama, o a un alocado de poder, o a un héroe que no corona el ansia inoportuna de morir con el heroísmo superior de reprimirla, o a un menesteroso que bajo la capa de la patria anda sacando la mano limosnera. Ni el que viene se afeará jamás con la lisonja, ni es este noble pueblo que lo recibe pueblo de gente servil y llevadiza. Se me hincha el pecho de orgullo, y amo aún más a mi patria desde ahora, y creo aún más desde ahora en su porvenir ordenado y sereno, en el porvenir, redimido del peligro grave de seguir a ciegas, en nombre de la libertad, a los que se valen del anhelo de ella para desviarla en beneficio propio; creo aún más en la república de ojos abiertos, ni insensata ni tímida, ni togada ni descuellada, ni sobreculta ni inculta, desde que veo, por los avisos sagrados del corazón, juntos en esta noche de fuerza y pensamiento, juntos para ahora y para después, juntos para mientras impere el patriotismo, a los cubanos que ponen su opinión franca y libre por sobre todas las cosas, -y a un cubano que se las respeta. 

Porque si en las cosas de mi patria me fuera dado preferir un bien a todos los demás, un bien fundamental que de todos los del país fuera base y principio, y sin el que los demás bienes serían falaces e inseguros, ese sería el bien que yo prefiriera: yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre. En la mejilla ha de sentir todo hombre verdadero el golpe que reciba cualquier mejilla de hombre: envilece a los pueblos desde la cuna el hábito de recurrir a camarillas personales, fomentadas por un interés notorio o encubierto, para la defensa de las libertades: sáquese a lucir, y a incendiar las almas, y a vibrar como el rayo, a la verdad, y síganla, libres, los hombres honrados. Levántese por sobre todas las cosas esta tierna consideración, este viril tributo de cada cubano a otro. Ni misterios, ni calumnias, ni tesón en desacreditar, ni largas y astutas preparaciones para el día funesto de la ambición. O la república tiene por base el carácter entero de cada uno de sus hijos, el hábito de trabajar con sus manos y pensar por sí propio, el ejercicio íntegro de sí y el respeto, como de honor de familia, al ejercicio íntegro de los demás; la pasión, en fin, por el decoro del hombre, o la república no vale una lágrima de nuestras mujeres ni una sola gota de sangre de nuestros bravos. Para verdades trabajamos, y no para sueños. Para libertar a los cubanos trabajamos, y no para acorralarlos. ¡Para ajustar en la paz y en la equidad los intereses y derechos de los habitantes leales de Cuba trabajamos, y no para erigir, a la boca del continente, de la república, la mayordomía espantada de Veintimilla, o la hacienda sangrienta de Rosas, o el Paraguay, lúgubre de Francia! ¡Mejor caer bajo los excesos del carácter imperfecto de nuestros compatriotas, que valerse del crédito adquirido con las armas de la guerra o las de la palabra que rebajarles el carácter! Este es mi único título a estos cariños, que han venido a tiempo a robustecer mis manos incansables en el servicio de la verdadera libertad. ¡Muérdanmelas los mismos a quienes anhelase yo levantar más, y ¡no miento! amaré la mordida, porque me viene de la furia de mi propia tierra, y porque por ella veré bravo y rebelde a un corazón cubano! ¡Unámonos, ante todo, en esta fe; juntemos las manos, en prenda de esa decisión, donde todos las vean, y donde no se olvida sin castigo; cerrémosle el paso a la república que no venga preparada por medios dignos del decoro del hombre, para el bien y la prosperidad de todos los cubanos! 

¡De todos los cubanos! Yo no sé qué misterio de ternura tiene esta dulcísima palabra, ni qué sabor tan puro sobre el de la palabra misma de hombre, que es ya tan bella, que si se le pronuncia como se debe, parece que es el aire como nimbo de oro, y es trono o cumbre de monte la naturaleza! Se dice cubano, y una dulzura como de suave hermandad se esparce por nuestras entrañas, y se abre sola la caja de nuestros ahorros, y nos apretamos para hacer un puesto más en la mesa, y echa las alas el corazón enamorado para amparar al que nació en la misma tierra que nosotros, aunque el pecado lo trastorne, o la ignorancia lo extravíe, o la ira lo enfurezca, o lo ensangriente el crimen! ¡Cómo que unos brazos divinos que no vemos nos aprietan a todos sobre un pecho en que todavía corre la sangre y se oye todavía, sollozar el corazón! Créese allá en nuestra patria, para darnos luego trabajo de piedad, créese, donde el dueño corrompido pudre cuanto mira, un alma cubana nueva, erizada y hostil, un alma hosca, distinta de aquella alma casera y magnánima de nuestros padres e hija natural de la miseria, que ve triunfar al vicio impune, y de la cultura inútil, que sólo halla empleo en la contemplación sorda de sí misma! ¡Acá, donde vigilamos por los ausentes, donde reponemos la casa que allá se nos cae encima, donde creamos lo que ha de reemplazar a lo que allí se nos destruye, acá no hay palabra que se asemeje más a la luz del amanecer, ni consuelo que se entre con más dicha por nuestro corazón, que esta palabra inefable y ardiente de cubano! 

¡Porque eso es esta ciudad, eso es la emigración cubana entera, eso es lo que venimos haciendo en estos años de trabajo sin ahorro, de familia sin gusto, de vida sin sabor, de muerte disimulada! ¡A la patria que allí se cae a pedazos y se ha quedado ciega de la podre, hay que llevar la patria piadosa y previsora que aquí se levanta! ¡A lo que queda de patria allí, mordido de todas partes por la gangrena que empieza a roer el corazón, hay que juntar la patria amiga donde hemos ido, acá en la soledad, acomodando el alma, con las manos firmes que pide el buen cariño, a las realidades todas, de afuera y de adentro, tan bien veladas allí en unos por la desesperación y en otros por el goce babilónico, que con ser grandes certezas y grandes esperanzas y grandes peligros, son, aun para los expertos, poco menos que desconocidas! ¿Pues qué saben allá de esta noche gloriosa de resurrección, de la fe determinada y metódica de nuestros espíritus, del acercamiento continuo y creciente de los cubanos de afuera, que los errores de los diez años y las veleidades naturales de Cuba, y otras causas maléficas no han logrado por fin dividir, sino allegar tan íntima y cariñosamente que no se ve sino un águila que sube, y un sol que va naciendo, y un ejército que avanza? ¿Qué saben allá de estos tratos sutiles, que nadie prepara ni puede detener, entre el país desesperado y los emigrados que esperan? ¿Qué saben de este carácter nuestro fortalecido, de tierra en tierra, por la prueba cruenta y el ejercicio diario? ¿Qué saben del pueblo liberal, y fiero, y trabajador, que vamos a llevarles? ¿Qué sabe el que agoniza en la noche, del que le espera con los brazos abiertos en la aurora? Cargar barcos puede cualquier cargador; y poner mecha al cañón cualquier artillero puede; pero no ha sido esa tarea menor, y de mero resultado y oportunidad, la tarea única de nuestro deber, sino la de evitar las consecuencias dañinas, y acelerar las felices, de la guerra próxima, e inevitable, e irla limpiando, como cabe en lo humano, del desamor y del descuido y de los celos que la pudiesen poner donde sin necesidad ni excusa nos pusieron la anterior, y disciplinar nuestras almas libres en el conocimiento y orden de los elementos reales de nuestro país, y en el trabajo que es el aire y el sol de la libertad, para que quepan en ella sin peligro, junto a las fuerzas creadoras de una situación nueva, aquellos residuos inevitables de las crisis revueltas que son necesarias para constituirlas. Y las manos nos dolerán más de una vez en la faena sublime, pero los muertos están mandando, y aconsejando, y vigilando, y los vivos los oyen, y los obedecen, y se oye en el viento ruido de ayudantes que pasan llevando órdenes, y de pabellones que se desplegan! ¡Unámonos, cubanos, en esta otra fe: con todos, y para todos: la guerra inevitable, de modo que la respete y la desee y la ayude la patria, y no nos la mate, en flor, por local o por personal o por incompleta, el enemigo: la revolución de justicia y de realidad, para el reconocimiento y la práctica franca de las libertades verdaderas. 

Ni los bravos de la guerra que me oyen tienen paces con estos análisis menudos de las cosas públicas, porque al entusiasta le parece crimen la tardanza misma de la sensatez en poner por obra el entusiasmo; ni nuestra mujer, que aquí oye atenta, sueña más que en volver a pisar la tierra propia, donde no ha de vivir su compañero, agrio como aquí vive y taciturno: ni el niño, hermano o hijo de mártires y de héroes, nutrido en sus leyendas, piensa en más que en lo hermoso de morir a caballo, peleando por el país, al pie de una palma! 

¡Es el sueño mío, es el sueño de todos; las palmas son novias que esperan: y hemos de poner la justicia tan alta como las palmas! Eso es lo que queríamos decir. A la guerra del arranque, que cayó en el desorden, ha de suceder, por insistencia de los males públicos, la guerra de la necesidad, que vendría floja y sin probabilidad de vencer, si no le diese su pujanza aquel amor inteligente y fuerte del derecho por donde las almas más ansiosas de él recogen de la sepultura el pabellón que dejaron caer, cansados del primer esfuerzo, los menos necesitados de justicia. Su derecho de hombres es lo que buscan los cubanos en su independencia; y la independencia se ha de buscar con alma entera de hombre. ¡Que Cuba, desolada, vuelve a nosotros los ojos! ¡Que los niños ensayan en los troncos de los. caminos la fuerza de sus brazos nuevos! ¡Que las guerras estallan, cuando hay causas para ella, de la impaciencia de un valiente o de un grano de maíz! ¡Que el alma cubana se está poniendo en fila, y se ven ya, como al alba, las masas confusas! ¡Que el enemigo, menos sorprendido hoy, menos interesado, no tiene en la tierra los caudales que hubo de defender la vez pasada, ni hemos de entretenemos tanto como entonces en dimes y diretes de localidad, ni en competencias de mando, ni en envidias de pueblo, ni en esperanzas locas! ¡Que afuera tenemos el amor en el corazón, los ojos en la costa, la mano en la América, y el alma al cinto! ¿Pues quién no lee en el aire todo eso con letras de luz? Y con letras de luz se ha de leer que no buscamos, en este nuevo sacrificio, meras formas, ni la perpetuación del alma colonial en nuestra vida, con novedades de uniforme yankee, sino la esencia y realidad de un país republicano nuestro, sin miedo canijo de unos a la expresión saludable de todas las ideas y el empleo honrado de todas las energías,-ni de parte de otros aquel robo al hombre que consiste en pretender imperar en nombre de la libertad por violencias en que se prescinde del derecho de los demás a las garantías y los métodos de ella. Por supuesto, que se nos echarán atrás los petimetres de la política, que olvidan como es necesario contar con lo que no se puede suprimir,-y que se pondrá a refunfuñar el patriotismo de polvos de arroz, so pretexto de que los pueblos. en el sudor de la creación, no dan siempre olor de clavellina. ¿Y qué le hemos de hacer? ¡Sin los gusanos que fabrican la tierra no podrían hacerse palacios suntuosos! En la verdad hay que entrar con la camisa al codo, como entra en la res el carnicero. Todo lo verdadero es santo, aunque no huela a clavellina. Todo tiene la entraña fea y sangrienta: es fango en las artesas el oro en que el artista talla luego sus joyas maravillosas; de lo fétido de la vida saca almíbar la fruta y colores la flor; nace el hombre del dolor y la tiniebla del seno maternal, y del alarido y el desgarramiento sublime: y las fuerzas magníficas y corrientes de fuego que en el horno del sol se precipitan y confunden, no parecen de lejos a los ojos humanos sino manchas! ¡Paso a los que no tienen miedo a la luz: caridad para los que tiemblan de sus rayos! 

Ni vería yo esa bandera con cariño, hecho como estoy a saber que lo más santo se toma como instrumento del interés por los triunfadores audaces de este mundo, si no creyera que en sus pliegues ha de venir la libertad entera, cuando el reconocimiento cordial del decoro de cada cubano, y de los modos equitativos de ajustar los conflictos de sus intereses, quite razón a aquellos consejeros de métodos confusos que sólo tienen de terribles lo que tiene de terca la pasión que se niega a reconocer cuánto hay en sus demandas de equitativo y justiciero. ¡Clávese la lengua del adulador popular, y cuelgue al viento como banderola de ignominia, donde sea castigo de los que adelantan sus ambiciones azuzando en vano la pena de los que padecen, u ocultándoles verdades esenciales de su problema, o levantándoles la ira:-y al lado de la lengua de los aduladores, clávese la de los que se niegan a la justicia! 

¡La lengua del adulador se clave donde todos la vean,- y la de los que toman por pretexto las exageraciones a que tiene derecho la ignorancia, y que no puede acusar quien no ponga todos los medios de hacer cesar la ignorancia, para negarse a acatar lo que hay de dolor de hombre y de agonía sagrada en las exageraciones que es más cómodo excomulgar, de toga y birrete, que estudiar, lloroso el corazón, con el dolor humano hasta los codos! En el presidio de la vida es necesario poner, para que aprendan justicia, a los jueces de la vida. El que juzgue de todo, que lo conozca todo. No juzgue de prisa el de arriba, ni por un lado: no juzgue el de abajo por un lado ni de prisa. No censure el celoso el bienestar que envidia en secreto. No desconozca el pudiente el poema conmovedor, y el sacrificio cruento, del que se tiene que cavar el pan que come; de su sufrida compañera, coronada de corona que el injusto no ve; de los hijos que no tienen lo que tienen los hijos de los otros por el mundo! ¡Valiera más que no se desplegara esa bandera de su mástil, si no hubiera de amparar por igual a todas las cabezas! 

Muy mal conoce nuestra patria, la conoce muy mal, quien no sepa que hay en ella, como alma de lo presente y garantía de lo futuro, una enérgica suma de aquella libertad original que cría el hombre en sí, del jugo de la tierra y de las penas que ve, y de su idea propia y de su naturaleza altiva. Con esta libertad real y pujante, que sólo puede pecar por la falta de la cultura que es fácil poner en ella, han de contar más los políticos de carne y hueso que con esa libertad de aficionados que aprenden en los catecismos de Francia o de Inglaterra, los políticos de papel. Hombres somos, y no vamos a querer gobiernos de tijeras y de figurines, sino trabajo de nuestras cabezas, sacado del molde de nuestro país. Muy mal conoce a nuestro pueblo quien no observe en él como a la par de este ímpetu nativo que lo levanta para la guerra y no lo dejará dormir en la paz, se ha criado con la experiencia y el estudio, y cierta ciencia clara que da nuestra tierra hermosa, un cúmulo de fuerzas de orden, humanas y cultas,-una falange de inteligencias plenas, fecundadas por el amor al hombre, sin el cual la inteligencia no es más que azote y crimen,-una concordia tan íntima, venida del dolor común, entre los cubanos de derecho natural, sin historia y sin libros, y los cubanos que han puesto en el estudio la pasión que no podían poner en la elaboración de la patria nueva,-una hermandad tan ferviente entre los esclavos ínfimos de la vida y los esclavos de una tiranía aniquiladora,-que por este amor unánime y abrasante de justicia de los de un oficio y los de otro; por este ardor de humanidad igualmente sincero en los que llevan el cuello alto, porque tienen alta la nuca natural, y los que los llevan bajo, porque la moda manda lucir el cuello hermoso; por esta patria vehemente en que se reúnen con iguales sueños, y con igual honradez, aquellos a quienes pudiese divorciar el diverso estado de cultura-sujetará nuestra Cuba, libre en la armonía de la equidad, la mano de la colonia que no dejará a su hora de venírsenos encima, disfrazada con el guante de la república. ¡Y cuidado, cubanos, que hay guantes tan bien imitados que no se diferencian de la mano natural! A todo el que venga a pedir poder, cubanos, hay que decirle a la luz, donde se vea la mano bien: ¿mano o guante?-Pero no hay que temer en verdad, ni hay que regañar. Eso mismo que hemos de combatir, eso mismo nos es necesario. Tan necesario es a los pueblos lo que sujeta como lo que empuja: tan necesario es en la casa de familia el padre, siempre activo, como la madre, siempre temerosa. Hay política hombre y política mujer. ¿Locomotora con caldera que la haga andar, y sin freno que la detenga a tiempo? Es preciso, en cosas de pueblos, llevar el freno en una mano, y la caldera en la otra. Y por ahí padecen los pueblos: por el exceso de freno, y por el exceso de caldera. 

¿A qué es, pues, a lo que habremos de temer? ¿Al decaimiento de nuestro entusiasmo, a lo ilusorio de nuestra fe, al poco número de los infatigables, al desorden de nuestras esperanzas? Pues miro yo a esta sala, y siento firme y estable la tierra bajo mis pies, y digo: "Mienten." Y miro a mi corazón, que no es más que un corazón cubano, y digo:- `Mienten." 

¿Tendremos miedo a los hábitos de autoridad contraídos en la guerra, y en cierto modo ungidos por el desdén diario de la muerte? Pues no conozco yo lo que tiene de brava el alma cubana, y de sagaz y experimentado el juicio de Cuba, y lo que habrían de contar las autoridades viejas con las autoridades vírgenes, y aquel admirable concierto de pensamiento republicano y la acción heroica que honra, sin excepciones apenas, a los cubanos que cargaron armas; o, como que conozco todo eso, al que diga que de nuestros veteranos hay que esperar ese amor criminal de sí, ese postergamiento de la patria a su interés, esa traición inicua a su país, le digo: -"!Mienten!" 

¿O nos ha de echar atrás el miedo a las tribulaciones de la guerra, azuzado por gente impura que está a paga del gobierno español, el miedo a andar descalzo, que es un modo de andar ya muy común en Cuba, porque entre los ladrones y los que los ayudan, ya no tienen en Cuba zapatos sino los cómplices y los ladrones? ¡Pues como yo sé que el mismo que escribe un libro para atizar el miedo a la guerra, dijo en versos, muy buenos por cierto, que la jutía basta a todas las necesidades del campo en Cuba, y sé que Cuba está otra vez llena de jutías, me vuelvo a los que nos quieren asustar con el sacrificio mismo que apetecemos, y les digo:-"Mienten". 

¿Al que más ha sufrido en Cuba por la privación de la libertad le tendremos miedo, en el país donde la sangre que derramó por ella se la ha hecho amar demasiado para amenazarla? ¿Le tendremos miedo al negro, al negro generoso, al hermano negro, que en los cubanos que murieron por el ha perdonado para siempre a los cubanos que todavía lo maltratan? Pues yo se de manos de negro que están más dentro de la virtud que las de blanco alguno que conozco: yo sé del amor negro a la libertad sensata, que sólo en la intensidad mayor y natural y útil se diferencia del amor a la libertad del cubano blanco: yo sé que el negro ha erguido el cuerpo noble, y está poniéndose de columna firme de las libertades patrias. Otros le teman: yo lo amo: a quien diga mal de él, me lo desconozca, le digo a boca llena:-"Mienten". 

¿Al español en Cuba habremos de temer? ¿Al español armado, que no nos pudo vencer por su valor, sino por nuestras envidias, nada más que por nuestras envidias? ¿Al español que tiene en el Sardinero o en la Rambla su caudal y se irá con su caudal, que es su única patria; o al que lo tiene en Cuba, por apego a la tierra o por la raíz de los hijos, y por miedo al castigo opondrá poca resistencia, y por sus hijos? ¿Al español llano, que ama la libertad como la amamos nosotros, y busca con nosotros una patria en la justicia, superior al apego a una patria incapaz e injusta, al español que padece, junto a su mujer cubana, del desamparo irremediable y el mísero porvenir de los hijos que le nacieron con el estigma de hambre y persecución, con el decreto de destierro en su propio país, con la sentencia de muerte en vida con que vienen al mundo los cubanos? ¿Temer al español liberal y bueno, a mi padre valenciano, a mi fiador montañés, al gaditano que me velaba el sueño febril, al catalán que juraba y votaba porque no quería el criollo huir con sus vestidos, al malagueño que saca en sus espaldas del hospital al cubano impotente, al gallego que muere en la nieve extranjera, al volver de dejar el pan del mes en la casa del general en jefe de la guerra cubana? ¡Por la libertad del hombre se pelea en Cuba, y hay muchos españoles que aman la libertad! ¡A estos españoles los atacarán otros: yo los ampararé toda mi vida! A los que no saben que esos españoles son otros tantos cubanos, les decimos: "¡Mienten!" 

¿Y temeremos a la nieve extranjera? Los que no saben bregar con sus manos en la vida, o miden el corazón de los demás por su corazón espantadizo, o creen que los pueblos son meros tableros de ajedrez, o están tan criados en la esclavitud que necesitan quien les sujete el estribo para salir de ella, esos buscarán en un pueblo de componentes extraños y hostiles la república que sólo asegura el bienestar cuando se le administra en acuerdo con el carácter propio, y de modo que se acendre y realce. A quien crea que falta a los cubanos coraje y capacidad para vivir por sí en la tierra creada por su valor, le decimos: "Mienten". 

Y a los lindoros que desdeñan hoy esta revolución santa cuyos guías y mártires primeros fueron hombres nacidos en el mármol y seda de la fortuna, esta santa revolución que en el espacio más breve hermanó, por la virtud redentora de las guerras justas, al primogénito heroico y al campesino sin heredad, al dueño de hombres y a su esclavos; a los olimpos de pisapapel, que bajan de la trípode calumniosa para preguntar aterrados, y ya con ánimos de sumisión, si ha puesto el pie en tierra este peleador o el otro, a fin de poner en paz el alma con quien puede mañana distribuir el poder; a los alzacolas que fomentan a sabiendas, el engaño de los que creen este magnífico movimiento de almas, esta idea encendida de la redención decorosa, este deseo triste y firme de la guerra inevitable, no es más que el tesón de un rezagado indómito, o la correría de un general sin empleo, o la algazara de los que no gozan de una riqueza que sólo se puede mantener por la complicidad con el deshonor, o la amenaza de una turba obrera, con odio por corazón y papeluchos por sesos, que irá, como del cabestro, por donde la quiera llevar el primer ambicioso que la adule, o el primer déspota encubierto que le pase por los ojos la bandera,-a lindoros, o a olimpos, y a alzacolas, -les diremos: -"Mienten." ¡Esta es la turba obrera, el arca de nuestra alianza, el tahalí, bordado de mano de mujer, donde se ha guardado la espada de Cuba, el arenal redentor donde se edifica, y se perdona, y se prevee, y se ama! 

¡Basta, basta de meras palabras! Para lisonjearnos no estamos aquí, sino para palparnos los corazones, y ver que viven sanos, y que pueden; para irnos enseñando a los desesperanzados, a los desbandados, a los melancólicos, en nuestra fuerza de idea y de acción, en la virtud probada que asegura la dicha por venir, en nuestro tamaño real, que no es de presuntuoso, ni de teorizante, ni de salmodista, ni de melómano, ni de caza nubes, ni de pordiosero. Ya somos unos, y podemos ir al fin: conocemos el mal, y veremos de no recaer; a puro amor y paciencia hemos congregado lo que quedó disperso, y convertido en orden entusiasta lo que era, después de la catástrofe, desconcierto receloso; hemos procurado la buena fe, y creemos haber logrado, suprimir o reprimir los vicios que causaron nuestra derrota, y allegar con modos sinceros y para fin durable, los elementos conocidos o esbozados, con cuya unión se puede llevar la guerra inminente al triunfo. ¡Ahora, a formar filas! ¡Con esperar, allá en lo hondo del alma, no se fundan pueblos! Delante de mí vuelvo a ver los pabellones, dando órdenes; y me parece que el mar que de allá viene, cargado de esperanza y de dolor, rompe la valla de la tierra ajena en que vivimos, y revienta contra esas puertas sus olas alborotadas... ¡Allá está, sofocada en los brazos que nos la estrujan y corrompen! ¡Allá está, herida en la frente, herida en el corazón, presidiendo, atada a la silla de tortura, el banquete donde las bocamangas de galón de oro ponen el vino del veneno en los labios de los hijos que se han olvidado de sus padres! ¡Y el padre murió cara a cara al alférez, y el hijo va, de brazos con el alférez, a podrirse a la orgía! ¡Basta de meras palabras! De las entrañas desgarradas levantemos un amor inextinguible por la patria sin la que ningún hombre vive feliz, ni el bueno, ni el malo. Allí está, de allí nos llama, se la oye gemir, nos la violan y nos la befan y nos la gangrenan a nuestro ojos, nos corrompen y nos despedazan a la madre de nuestro corazón! ¡Pues alcémonos de una vez, de una arremetida última de los corazones, alcémonos de manera que no corra peligro la libertad en el triunfo, por el desorden o por la torpeza o por la impaciencia en prepararla; alcémonos, para la república verdadera, los que por nuestra pasión por el derecho y por nuestro hábito del trabajo sabremos mantenerla; alcémonos para darle tumba a los héroes cuyo espíritu vaga por el mundo avergonzado y solitario; alcémonos para que algún día tengan tumba nuestros hijos! Y pongamos alrededor de la estrella, en la bandera nueva, esta fórmula del amor triunfante: "Con todos, y para el bien de todos".

 

Publican la foto con mayor resolución de la historia

Publican la foto con mayor resolución de la historia


6:26:32 a.m.

Esta imagen que corresponde a BL Lacertae, el núcleo activo de una galaxia situada a 900 millones de años luz con un agujero negro 200 millones de veces la masa del Sol, es la de mayor resolución de la historia de la astronomía, según publica ABC.

Ha sido captada por una colaboración internacional entre 15 antenas terrestres y la antena de la misión espacial RadioAstron (de la Agencia Espacial Rusa), en órbita alrededor de la Tierra.

Que nadie espere una foto al uso, no se ha obtenido con un telescopio óptico, sino gracias a la técnica conocida como interferometría de muy larga base (VLBI por su acrónimo en inglés), que permite que múltiples radiotelescopios separados geográficamente trabajen al unísono, funcionando como un único instrumento gigantesco.

Si quisiéramos verla con nuestros propios ojos, estos tendrían que ser ocho veces más grandes que la Tierra. Imposible.

El trabajo, liderado por investigadores del CSIC en el Instituto de Astrofísica de Andalucía, aporta nuevas claves para el estudio de las galaxias activas. 

(Fuente: SPC)


Crean guante que detecta cáncer de mama

Crean guante que detecta cáncer de mama

 

6:08:17 a.m.

Un equipo de investigadores japoneses y americanos trabajan en la creación de un guante de nanofibras que podría detectar tumores de mama al tacto.

El grupo internacional, dirigidos por el doctor Sungwon Lee y profesor Takao Someya de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Tokio, Japón, ha desarrollado un sensor de presión de nanofibras que puede medir la distribución de la presión de superficies redondeadas como un globo inflado y mantener su precisión de detección.

El sensor es de aproximadamente 8 micrómetros de espesor y puede medir la presión en 144 lugares a la vez.

El dispositivo de muestra consta de transistores orgánicos, interruptores electrónicos fabricados a partir de materiales orgánicos de carbono y oxígeno y una estructura de nanofibras sensible a la presión.

Los nanotubos de carbono y grafeno se añadieron a un polímero elástico para crear nanofibras con un diámetro de 300 a 700 nanómetros, que luego se enredan entre sí para formar una estructura porosa transparente, delgada y liviana.

Aún es pronto para que este revolucionario invento pueda sustituir a las mamografías actuales y u comercialización está pensada para dentro de tres años.

Según explican los propios investigadores. “El principal problema es que la preparación de estos materiales es de momento incompatible con un gran volumen de producción”.

(Fuente: RHC/LaVanguardia)

 

 

En Cuba, subdirectora general adjunta de la UNESCO

En Cuba, subdirectora general adjunta de la UNESCO

 

6:02:47 a.m.

Nada Al- Nashif, subdirectora general adjunta de la Unesco, para las Ciencias Sociales y Humanas, llegó a La Habana con el propósito de participar en la II Conferencia Internacional Con Todos y para el Bien de Todos que sesiona en el Palacio de Convenciones hasta el próximo 28 de enero. 

En la ceremonia de clausura del evento, Al- Nashif entregará a nombre de la Organización que representa, el Premio Internacional José Martí, concedido este año al mexicano Alfonso Herrera Franyuti, refiere el sitio oficial de la Cancillería cubana. 

La diplomática también tendrá un encuentro con investigadores del campo de las Ciencias Sociales y realizará una visita al Laboratorio Antidoping del Instituto de Medicina Deportiva. 

Antes de su cargo actual, que ocupa desde el 16 de febrero del 2015, la Máster en políticas públicas de la Universidad de Harvard fungió como Directora General Asistente de los Estados Árabes en la  Organización Internacional del Trabajo del 2007 al 2015. 

(Fuente: RHC/ ACN)