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LA TECLA CON CAFÉ

Cuba e Italia regularizan deuda bilateral

Cuba e Italia regularizan deuda bilateral

 

1:56:31 p.m. 

Ricardo Cabrisas Ruiz, Vicepresidente del Consejo de Ministros, recibió este martes a los señores Mario Giro e Ivan Scalfarotto, Viceministro de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional y Subsecretario de Desarrollo Económico, respectivamente, del Ministerio de Desarrollo Económico de la República Italiana. 

Durante el encuentro, y como parte del proceso de instrumentación del Acuerdo Multilateral suscrito entre nuestro país y el Grupo AdHoc de Países Acreedores de Cuba en el Club de París, se firmaron cuatro acuerdos que en su conjunto regularizan la situación de los adeudos, e incluyen el Acuerdo general para la reestructuración de la deuda a mediano y largo plazos. 

Los acuerdos son: sobre la deuda asociada a la Ayuda Oficial al Desarrollo; sobre la deuda contraída con la Agencia italiana de Seguros al Crédito del Exportador (SACE); y el relativo a la creación de un Comité Binacional CubaItalia. 

De esta forma, se ha logrado regularizar completamente la deuda a mediano y largo plazos con doce de los catorce países miembros del Grupo AdHoc del Club de París, lo que abre nuevas oportunidades de financiamiento a proyectos vinculados con los planes de desarrollo económico y social en Cuba. 

Durante el intercambio, ambas partes destacaron el positivo estado de las relaciones bilaterales, que han continuado su desarrollo como resultado de la visita oficial a Cuba del Presidente del Consejo de Ministros Sr. Matteo Renzi, en octubre del pasado año, y subrayaron las potencialidades que existen para su intensificación en los sectores económicocomercial, de inversiones y cooperación. 

Participaron, además, por la parte italiana, entre otros, el Sr. Alessandro Decio, CEOAdministrador Delegado de SACE y el Embajador de Italia en Cuba, Carmine Robustelli. 

Por la parte cubana estuvieron presentes Alba Soto Pimentel, Embajadora de Cuba en Italia; Amelia Morales Domínguez, Viceministra del Ministerio de Economía y Planificación; Aleida González Mesidor, Vicepresidenta del Banco Nacional de Cuba; Yamila Fernández del Busto, Directora General del Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera; Elio Rodríguez Perdomo y Manuel Pírez Pérez, Directores de Europa y Canadá y Derecho Internacional, respectivamente, del Ministerio de Relaciones Exteriores, entre otros funcionarios. 

(Fuente: ACN)

Optimismo claro

Optimismo claro

6:10:10 p.m.

Sin espacio para improvisaciones ni derrotismos

Sin espacio para improvisaciones ni derrotismos

 

5:0832 p.m.

Raúl en la Asamblea Nacional del Poder Popular, 8 de julio de 2016:

“(…)  Frente a las dificultades y amenazas no hay espacio para las improvisaciones y mucho menos para el derrotismo. De una situación coyuntural como la que enfrentamos se sale victorioso actuando con mucha energía, ecuanimidad, racionalidad y sensibilidad política, continuar estrechando la coordinación entre el Partido y el Gobierno y sobre todo con mucho optimismo y seguridad en el presente y el futuro de la Revolución”.

A continuación la intervención completa del General de Ejército Raúl Castro Ruz (Tomado de Cubadebate)

Compañeras y compañeros. 

Hemos tenido este año un intenso primer semestre con la realización de importantes eventos nacionales e internacionales, en primer lugar el 7mo Congreso de nuestro Partido que adoptó un conjunto de acuerdos trascendentales en interés de la actualización del modelo económico y social cubano. 

Desde el pasado lunes han sesionado las diez comisiones permanentes de la Asamblea Nacional, marco en el cual los diputados han analizado las cuestiones más relevantes de la vida de la Nación. 

Nuestro pueblo ha recibido una amplia información sobre estas temáticas y por ello mi intervención será breve. 

La reunión del Consejo de Ministros, que efectuamos el 25 de junio pasado, y el Segundo Pleno del Comité Central del Partido, celebrado ayer, se concentraron en analizar el informe del comportamiento de la economía en el primer semestre. 

En diciembre del 2015 expliqué que se proyectaban limitaciones financieras como consecuencia de la disminución de ingresos en nuestras exportaciones por la caída de los precios en los rubros tradicionales, así como afectaciones en las relaciones de cooperación mutuamente ventajosas con varios países, en particular con la República Bolivariana de Venezuela, sometida a una guerra económica para debilitar el apoyo popular a su revolución. 

En el primer semestre el Producto Interno Bruto (P.I.B) creció un uno por ciento, la mitad de lo que nos habíamos propuesto. Este resultado ha estado condicionado por la agudización de restricciones financieras externas motivadas por el incumplimiento de los ingresos por exportaciones, unido a las limitaciones que afrontan algunos de nuestros principales socios comerciales, debido a la caída de los precios del petróleo. 

A lo anterior se añade una determinada contracción en los suministros de combustible pactados con Venezuela, a pesar de la firme voluntad del Presidente Nicolás Maduro y su gobierno por cumplirlos. Lógicamente ello ha ocasionado tensiones adicionales en el funcionamiento de la economía cubana. 

Al propio tiempo, en este escenario se ha logrado mantener el cumplimiento de los compromisos asumidos en los procesos de reordenamiento de las deudas con acreedores extranjeros. 

Debo reconocer que se han presentado algunos atrasos en los pagos corrientes a los proveedores. En este sentido, deseo agradecer a nuestras contrapartes por su confianza y comprensión de la situación transitoria en que nos encontramos y ratificar la firme voluntad del Gobierno de recuperar los vencimientos pendientes. No renunciaremos al propósito de continuar restableciendo la credibilidad internacional de la economía cubana. 

Tampoco podemos soslayar los nocivos efectos del bloqueo norteamericano, que se mantiene vigente. A más de tres meses de los anuncios del presidente Obama, el 15 de marzo, de que se eliminaría la prohibición a Cuba para utilizar el dólar en sus transacciones internacionales, lo cierto es que no se ha logrado todavía efectuar pagos ni depósitos en efectivo en esa moneda. 

En estas circunstancias adversas el Consejo de Ministros adoptó un conjunto de medidas dirigidas a enfrentar la situación y garantizar las actividades principales que aseguran la vitalidad de la economía, minimizando las afectaciones a la población. 

Como era de esperar, con el propósito de sembrar el desánimo y la incertidumbre en la ciudadanía, comienzan a aparecer especulaciones y augurios de un inminente colapso de nuestra economía con el retorno a la fase aguda del período especial que enfrentamos a inicios de la década del 90 del pasado siglo y que supimos superar gracias a la capacidad de resistencia del pueblo cubano y su confianza ilimitada en Fidel y el Partido. No negamos que pueden presentarse afectaciones, incluso mayores que las actuales, pero estamos preparados y en mejores condiciones que entonces para revertirlas. 

Frente a las dificultades y amenazas no hay espacio para las improvisaciones y mucho menos para el derrotismo. De una situación coyuntural como la que enfrentamos se sale victorioso actuando con mucha energía, ecuanimidad, racionalidad y sensibilidad política, continuar estrechando la coordinación entre el Partido y el Gobierno y sobre todo con mucho optimismo y seguridad en el presente y el futuro de la Revolución. 

Es preciso reducir gastos de todo tipo que no sean imprescindibles, fomentar una cultura del ahorro y de aprovechamiento eficiente de los recursos disponibles, concentrar las inversiones en las actividades que generan ingresos por exportaciones, sustituyen importaciones y respaldan el fortalecimiento de las infraestructuras, asegurando la sostenibilidad de la generación eléctrica y un mejor uso de los portadores energéticos. Se trata en síntesis de no detener, en lo más mínimo, los programas que garantizan el desarrollo de la nación. 

Al propio tiempo, se preservan los servicios sociales que la Revolución ha conquistado para nuestro pueblo y se adoptan medidas con el propósito de elevar paulatinamente su calidad. 

En medio de estas dificultades se pusieron en vigor diversas decisiones dirigidas a incrementar la capacidad adquisitiva del peso cubano, entre ellas, la disminución de los precios de un conjunto de productos y artículos de amplia demanda por nuestra población. 

Igualmente, a pesar de la prolongada sequía que nos azota, comenzamos a ver los frutos de otras acciones encaminadas a asegurar un mejor acopio y distribución de los productos agropecuarios, constatándose mayor presencia de los mismos en los mercados y una ligera, pero progresiva, reducción de los precios de venta. 

Estas medidas, con efectos todavía incipientes, han tenido una favorable acogida en la población por representar un alivio para las familias cubanas. Se estudian otras alternativas en correspondencia con las posibilidades económicas del país. 

Por otra parte, se ha garantizado el equilibrio financiero interno mediante niveles apropiados de oferta en el mercado minorista, al tiempo que se avanza en la implementación de sistemas salariales vinculados con el resultado productivo, todo lo cual nos ha permitido evitar presiones inflacionarias. 

En la mañana de hoy, al igual que hace cinco años, la Asamblea Nacional del Poder Popular, órgano supremo del poder del Estado, acordó respaldar en su espíritu y letra la actualización, aprobada por el Séptimo Congreso, de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución para el período 2016-2021. Este respaldo de nuestro Parlamento conlleva la elaboración y aprobación de las normas jurídicas requeridas para proseguir perfeccionando la base legal e institucional en interés de las modificaciones económicas del país. 

La gran mayoría de los Diputados ya habían participado en las consultas territoriales sobre este documento que se desarrollaron antes del Séptimo Congreso, otros lo hicieron también como delegados e invitados al máximo evento partidista. 

Al propio tiempo, el pasado 15 de junio se inició el proceso de debate democrático por la militancia del Partido y la Unión de Jóvenes Comunistas, representantes de las organizaciones de masas y amplios sectores de la sociedad, de los documentos “Conceptualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista” y “El plan nacional de desarrollo económico y social hasta el 2030: Propuesta de visión de la nación. Ejes y sectores estratégicos”. Hasta el pasado lunes se habían efectuado más de 7 mil 200 reuniones, con 238 mil participantes, que han presentado miles de propuestas, todas encaminadas a enriquecerlos y perfeccionarlos. 

Como es conocido, prevemos continuar este debate en los próximos meses, de modo que el Pleno del Comité Central del Partido, de acuerdo con la facultad que le otorgó el Séptimo Congreso, apruebe definitivamente ambos documentos programáticos, incluyendo las modificaciones que resulten de este proceso. 

No es ocioso reafirmar que proseguiremos la actualización de nuestro modelo económico al ritmo que definamos soberanamente, forjando el consenso y la unidad de los cubanos en la construcción del socialismo. 

La velocidad de los cambios seguirá estando condicionada por nuestra capacidad de hacer las cosas bien, que no siempre ha sido así. Para ello es preciso asegurar la preparación previa, la elaboración de los documentos normativos, la capacitación y dominio de su contenido hasta el nivel donde se apliquen, el seguimiento y conducción de la implementación, el control sistemático y la oportuna rectificación ante eventuales desviaciones. 

Una demostración fehaciente de las fuerzas y experiencias de que disponemos, ha sido el favorable resultado alcanzado en la ejecución del plan de prevención y enfrentamiento a las enfermedades trasmitidas por los mosquitos del género aedes. 

A partir del trabajo desplegado a lo largo y ancho de la isla decreció significativamente el índice de infestación y la trasmisión del dengue; no se ha diagnosticado este año ningún caso de chikungunya y se han detectado 23 de Zika, 22 importados y solo uno autóctono, sin evidencia de su propagación en todo el país. 

Considero que es justo reconocer en esta Asamblea la labor acometida por las autoridades y el personal de la salud pública, el Partido y la UJC, los organismos del Estado y el Gobierno, las organizaciones de masas y la población en el cumplimiento de las acciones contenidas en el plan de acción aprobado para la etapa intensiva. 

Especial mención merecen los combatientes de nuestras Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior por su decisiva contribución al éxito alcanzado. 

Los resultados obtenidos nos obligan a sostener un conjunto de acciones para continuar reduciendo las condiciones que favorecen la infestación; no podemos retroceder, sino consolidar lo logrado en evitación del daño que estas enfermedades provocan a la salud de nuestro pueblo. 

Compañeras y compañeros: 

En el informe al Séptimo Congreso del Partido tratamos extensamente temas de política exterior. 

El pasado 4 de junio me referí a diversos asuntos de la situación internacional y regional en mi discurso de la Séptima Cumbre de la Asociación de Estados del Caribe. 

Más recientemente, intervine en la Ceremonia de Firma de los trascendentales Acuerdos sobre el Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo, Dejación de Armas y Garantías de Seguridad como parte del proceso de paz de Colombia. 

Todos esos pronunciamientos me permiten no extenderme en estas cuestiones y solo destacar que en las complejas circunstancias de la economía nacional no se debilitará, en lo más mínimo, la solidaridad y compromiso de Cuba con la Revolucion Bolivariana y Chavista, con el Presidente Maduro y su Gobierno y la Unión Cívico Militar del hermano pueblo venezolano. 

Proseguiremos prestando a Venezuela, al máximo de nuestras posibilidades, la colaboración acordada para contribuir a sostener los logros alcanzados en los servicios sociales que benefician a su población. 

Los amigos verdaderos se conocen en momentos difíciles y los cubanos jamás olvidaremos el apoyo de los venezolanos cuando hemos enfrentado graves dificultades. 

Finalmente, compatriotas, nos faltan pocos días para celebrar en Sancti Spiritus el 63 aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. Corresponderá al Segundo Secretario del Comité Central del Partido, compañero José Ramón Machado Ventura, pronunciar las palabras centrales. 

Al conmemorar el día de la Rebeldía Nacional lo haremos con la convicción de que el pueblo revolucionario cubano nuevamente se crecerá frente a las dificultades, sin el menor atisbo de derrotismo y plena confianza en su Revolución. 

Muchas gracias. 

 

 

Fidel nos enseñó a perder el miedo

Fidel nos enseñó a perder el miedo

 

12:06:34 p.m. 

Miguel Barnet fue la persona más joven en escuchar en la Biblioteca Nacional José Martí, hace 55 años, el discurso que luego se conociera como Palabras a los intelectuales. Él tenía 21 años y no había sido invitado al debate de aquellos días. Pero se pegó “como una lapa” a su amigo, el musicólogo, compositor, etnólogo y pedagogo Argeliers León, y logró vivir un momento que marcó un punto de inflexión en su vida… 

(Palabras del intelectual cubano Miguel Barnet, durante acto por el aniversario 55 de Palabras a los Intelectuales. 

Gracias por invitarme en esta ocasión a un hecho trascendental que marcó un punto de inflexión en mi vida. 

El escritor guantanamero que me precedió se refirió a su vida personal, yo tengo que contar la razón por la que estaba aquí ese día, no exactamente colado sino acompañado e invitado por mi maestro Argeliers León, quien había ganado por oposición el cargo de responsable del Departamento de Música. Lo conocí en 1958, un año muy difícil para los jóvenes de 18 años que al caer la tarde tenían que estar en sus casas ante el riesgo de que unas perseguidoras azules y blancas de los esbirros de Batista, cargaran con nosotros. Cuando pasaba la perseguidora delante de mis amigos y de mí, nos temblaban las piernas. En aquel momento no había carnet de identidad ni documento que nos identificara y entonces teníamos que decir de dónde veníamos y hacia qué lugar íbamos. En una ocasión, un amigo y yo fuimos montados en esa perseguidora y llevados hasta nuestras casas en el Vedado. Esa era la tensión en que vivían los jóvenes en esos años. Puedo afirmar que somos sobrevivientes de aquella etapa. 

En 1956, el monstruo de Salas Cañizares había cerrado las aulas de la Universidad y entonces yo había empezado a trabajar por indicación de mi padre, en la compañía americana donde él era jefe de ventas. A mí no me interesaba matricular en la escuela de Arte, ni de Letras, sino en la de Ciencias Sociales porque tenía vocación de sociólogo, de antropólogo. Todavía mantengo esa vocación. Entonces mi padre me puso delante de una máquina horrorosa con una palanca donde yo copiaba facturas de neumáticos. Tiempos modernos de Chaplin se quedaba chiquita. Mis conocimientos de mecanografía me ayudaron mucho a pesar de mis dedos gruesos. Eran ocho horas siniestras. William Faulkner confesó que esas ocho horas eran el peor castigo para un ser humano. 

Por aquellos días asistí en la calle Prado a una exposición de arte organográfico de origen africano con mi amigo Frank Pérez Álvarez. De inmediato me fascinó aquel mundo. Un mundo que existía pero que no estaba reconocido, al menos oficialmente. Entonces Argeliers me vio con una libretica haciendo anotaciones; apuntaba datos sobre los tambores batá, las deidades, el bonkó enchemiyá y todo lo que allí se exponía. Me preguntó si me interesaba eso. Le respondí que mucho, pues veía todo ese mundo desde la ventana de mi casa en los solares donde entraban los hombres negros, las mujeres, los chinos. 

Me apasionaba conocer ese mundo que estaba vedado en mi casa donde no se practicaba ninguna religión. Y Argeliers me dijo no te preocupes y sigue estudiando conmigo que cuando triunfe la Revolución lo conocerás en profundidad. Me prestaba libros, me llevó en dos ocasiones a casa de Don Fernando Ortiz, la primera vez en el cumpleaños de Merceditas Valdés; después seguí asistiendo a su casa, mi verdadera universidad en 27 y L. 

El triunfo de la Revolución para mí fue la salvación, la salvación de mi vida; dejé de ser un triste mecanógrafo de una compañía norteamericana y me convertí en un estudioso de las culturas de origen africano en Cuba y en un lector voraz. 

Argeliers me trajo a trabajar a la Biblioteca Nacional en el Departamento de Musicología. Al lado estaba la élite de los intelectuales cubanos, Juan Pérez de la Riva, Manuel Moreno Fraginals, Isaac Barreal, Zoila Lapique y otros, pero como yo era el más bisoño todo el mundo me consentía. 

El caso es que un día, mientras trabajaba en mis investigaciones, además de participar en las de Juan Pérez de la Riva, Argeliers me dice que Fidel estaba en la Biblioteca. Al tercer día de esa visita mi inquietud era tanta que bajé y me senté al lado de Argeliers. Claro, vino alguien y me ubicó en los fields, al final del teatro. Desde allí yo escuché aquel discurso extraordinario. Los apuntes de ese discurso los perdí pero sé que para mí fue revelador, me cambió completamente la vida. Decidí que a pesar de mi sangre catalana no iba a ser empresario de una editorial, ni tampoco sería un profesor de español en un college norteamericano. Me iba a quedar en Cuba. 

Pasaron muchas cosas. Por ejemplo, años después, en Casa de las Américas hubo un evento sobre por qué estábamos aquí o que era la Revolución para nosotros. Hablaron muchas personas y yo dije algo que a Eusebio Leal le gustó mucho. Le dije al Comandante: yo no me quedé, yo me fui quedando. Y me fui quedando en la medida en que fui viendo cómo se iba desarrollando el proceso socialista. Un proceso tenso y lleno de contradicciones. Sobre eso escribí un poema que titulé “Contradicción”: Entre tú y yo/ hay un montón de contradicciones/ que se juntan/ para hacer de mí, el sobresaltado,/ que se humedece la frente/ y te edifica. 

La palabra socialista al principio me asustó muchísimo, porque se asociaba con el socialismo del Este, con el realismo socialista, con Stalin. Yo venía de una clase media pero tenía, como ya dije, tenía una vocación sociológica, antropológica y una vocación de Patria muy grande que es la que me hizo permanecer aquí, en Cuba. 

Recuerdo que ese día Fidel bajó con la Dra. Freyre de Andrade y habló con todo el personal del Departamento de literatura para niños, muy preocupado por los libros y la lectura que se les orientaba. Cuando llegó a la sala teatro fue una ovación. Hubo gente que aplaudió frenéticamente y otras no tanto, pues en aquella jornada hubo de todo, simpatizantes del 26 de Julio, del Directorio Revolucionario, de la Iglesia Católica… Recuerdo que un católico se paró y se cuestionó qué iba a hacer con su obra, y Fidel le respondió que no había nada contra ellos. Después pasó lo que pasó, parte de la Iglesia Católica se opuso a la Revolución, esa es la verdad como un templo. 

Admiré mucho a aquel hombre de 34 años, desaliñado, con su traje verde olivo que venía con otro discurso. Todavía se respiraba el olor a la Sierra Maestra. Mi generación estaba acostumbrada a otro tipo de discurso; intelectuales que hablaban de la realidad, pero con reservas. Uno siempre atendía con curiosidad pero era un lenguaje mediatizado porque en la dictadura si alguien decía algo de Batista, la represión era brutal, por lo que aquel lenguaje era retórico. 

Y entonces, de pronto Fidel llegó a Columbia con ese discurso fresco, moderno, directo, coloquial, que le llegaba al alma de todo el mundo porque estaba diciendo verdades extraordinarias. Y eso fue lo que más me impresionó. Me fui de aquí con la impresión de que teníamos un nuevo líder, un líder que todo lo que había dicho en La Historia me Absolverá lo iba a cumplir y que todo lo que había dicho en Palabras a los intelectuales lo iba a cumplir también y así fue, lo cumplió. 

Hace poco, Ignacio Ramonet me comentaba sobre la juventud que teníamos todos. Los dirigentes de la Revolución eran apenas unos diez o quince años mayores que yo como Fidel con 34, Almeida muy joven, igual que Hart que siempre fue un hombre muy preparado y continúa siendo un hombre excepcional. Para mí eso fue una revelación, una epifanía. 

No repetiré lo que dije en la Mesa Redonda en el día de ayer. Allí reflexioné sobre todo lo que hizo la Revolución, no solo a partir de Palabras a los intelectuales, sino desde antes. En Cuba se creó la Ley de Cine, la primera después de la Reforma Agraria, se creó la Casa de las Américas, el Consejo Nacional de Cultura. La cultura se estaba encauzando y creo que Palabras a los intelectuales tuvo la gran virtud, el gran mérito de ser la plataforma, el germen de lo que luego se implementó dentro del Consejo Nacional de Cultura, aunque allí pasaron muchas cosas tristes y se cometieron muchos errores. 

Fue lo que unos llamaron Quinquenio Gris y otros Decenio Negro, en que mentes obtusas, oportunistas y mediocres aplicaron mal las ideas de Fidel, de la Revolución y la política cultural, eso trajo mucho dolor. Heridas que están abiertas y aún no se han restañado pero la Revolución es más grande que nosotros mismos, eso lo dijo Fidel y es verdad. Los que siempre creímos en ella, siempre confiamos en Fidel y en Raúl, somos los que estamos aquí. Esos principios que el Comandante trazó se cumplieron todos con creces. 

Ese día había todo tipo de tendencias, no solamente ideológicas sino estéticas y Fidel supo hablar de libertad de expresión, supo unir a todos esos intelectuales que todos eran mayores que él. Yo con 21 años en aquel momento, estaba al lado de esos intelectuales, con esa información que estaba recibiendo acá y después en el Instituto de Etnología y Folklor. 

El 30 de junio fue un día luminoso porque Fidel es un iluminado y dijo, todos los que quieran a la Revolución van a estar con nosotros; dentro de la Revolución todo contra la Revolución nada. Esta frase fue tergiversada, mal interpretada porque creo que cuando dijo eso también afirmó que la Revolución tiene la obligación y el derecho a defenderse y ser revolucionario es defender la cultura. El lema más importante de Palabras a los intelectuales es Defender la Revolución es defender la cultura y no otro. 

No sé quién puso el título de Palabras a los intelectuales. Los intelectuales son también los científicos, los médicos, los ingenieros, los filósofos, los que están en la Academia de Ciencias y son nuestros colegas. Estas fueron las palabras a los escritores y artistas de ese momento. 

Fidel estaba preocupado por el arte, y por lo que iba a ocurrir en un país donde el arte no estaba contemplado como una prioridad y desde La Historia me Absolverá habló sobre la necesidad de potenciar el arte para que el cubano no solo tuviera instrucción sino que fuera culto. Él todavía tiene ese sueño, esa aspiración, no hemos llegado pero llegaremos a esa meta. 

El Comandante también creó la escuela de Instructores de Arte y por esos milagros de la Revolución con 21 años fui profesor de alumnos que tenían 20 años más que yo. Fui profesor de danza contemporánea en la asignatura de pantomima afrocubana, donde les enseñaba cómo representar a Oshún y otras deidades desde una visión antropológica. Eso lo repetía como un papagayo al día siguiente de haberlo aprendido en el Instituto de Etnología y Folklor y en los libros de Don Fernando Ortiz. 

En ese entonces, ya se había creado la Imprenta Nacional. Creo que fue Alejo Carpentier quien hizo una edición de medio millón de ejemplares del Quijote con ilustraciones de Gustavo Doré. Costaba un peso y la gente lo compró, se agotó. También se realizó una feria del libro, se creó el movimiento de artistas aficionados. Fidel es el artífice de la política cultural cubana y a mí me consta porque fui testigo de ello. 

Nunca publiqué en Lunes de Revolución, sino en el semanario de Hoy, que lo dirigía Leonel López Nussa, —dicho sea de paso hay aquí una exposición muy interesante de su obra, muy diversa sobre el abstraccionismo y la geometría abstracta— y él me dijo: si no te publican en Lunes…, yo te publico aquí y empecé a publicar artículos sobre cultos de origen africano. Otra cosa importante, se creó el teatro musical y el Teatro Auditórium se inauguró como Teatro Amadeo Roldán, antes había sido auspiciado por ProArte Musical donde se pagaba una cuota y gracias a eso pude escuchar a Renata Tebaldi, a Mario del Monaco y funciones de ballet. A ese teatro se llevaron los tambores batá y se organizaron por Odilio Urfé festivales de música popular que fueron los primeros en la Revolución. 

La sala Covarrubias del Teatro Nacional donde Argeliers León, junto conmigo —porque yo era su asistente, su amanuense, con gente de su equipo, llevamos ahí a los abakuás, los cantos yorubas de Cuba y todo un arsenal de música de origen africano, que estaba restringida a los solares habaneros, una cultura que hoy ya es parte esencial, indisoluble del corpus identitario de la nación cubana, pero en ese momento era solo de sectores periféricos y eso es lo que, paradójicamente, nos ha salvado. 

¿Qué nos ha salvado a nosotros?: toda esa cultura, todo ese bagaje de España, de las culturas populares y regionales; la toma de conciencia nuestra, de este país, gracias a La Historia me Absolverá y a Palabras a los intelectuales, porque ha sido la espiritualidad del pueblo cubano la que ha sostenido como un motor propulsor de ideología a la Revolución cubana; eso ha sido lo que ha sostenido a la Revolución. 

La economía…, ustedes saben cómo es la economía, no voy a hablar de ese tema, un día está arriba y otro día está abajo, pero nosotros cuando la economía estuvo abajo, muy abajo como en el período especial, resistimos, ¿Por qué? por la conciencia que nos había creado Fidel, con sus agudos editoriales en Granma, por la conciencia cultural que adquirimos de la diversidad, de una visión verdaderamente antropológica de la cultura, no elitista, no reduccionista; por eso me parece que todo lo que sea reduccionista hay que obviarlo. Se acabó el elitismo, se democratizó la cultura.

Fidel dijo y está en el discurso de él, que en el Country Club —a donde yo nunca fui porque aunque era de la clase media, allí no llegaba, juro que ahí no llegaba, nunca fui a jugar al golf (…) no sé Ignacio pero a mí me parecía el juego más aburrido del mundo; de todas maneras había gente que jugaba en aquellos terrenos preciosos mullidos, lindísimos— y… ¿Qué dijo Fidel? Allí vamos a crear las escuelas de arte. Y nombró a los arquitectos cubanos Ricardo Porro y tres arquitectos más italianos y se hicieron las históricas, emblemáticas, idílicas, escuelas de arte donde se graduaron tantos artistas que venían ¿De dónde? ¿Del Vedado? ¿De Miramar? ¿Del Yacht Club? 

No. Venían de las provincias, de las montañas, de allá, de dónde es Nelson Domínguez, de donde es uno de nuestros más grandes pintores Roberto Fabelo, del centro de la Isla, del campo profundo como Zaida del Río, todos, todos, Frank Fernández, el músico que venía de Mayarí Arriba y eso fue una de las cosas que dijo Fidel en estas Palabras a los intelectuales, que hay que rescatar y no olvidar que nuestro pueblo tiene grandes potencialidades artísticas y estamos en la obligación de desarrollarlas. 

Se crearon, no solo el Conjunto Folklórico Nacional, que por cierto fui uno de sus primeros colaboradores, sino conjuntos folclóricos en todo el país. Hubo polémica, grandes discrepancias porque un segmento blanco, pequeño burgués que se hacía llamar socialista, estaba en contra de que las expresiones de origen africano participaran en nuestros conjuntos folclóricos y aquello fue una batalla campal; incluso gente de izquierda, progresista que decían: no, ¿el negro?, es una cosa regresiva, una cosa de atrás, si, tiene mucha autoctonía, pero no nos ayuda. ¿No nos ayuda? 

Ha sido la cultura y el legado de origen africano el signo mayor, más distintivo y noble de nuestra cultura, (Aplausos) porque mi maestro, y el maestro de todos nosotros lo dijo: “Cuba sin el negro no sería Cuba”, eso lo dijo en los años 40. Y Roberto Fernández Retamar, que es admirador de nuestro maestro don Fernando Ortiz, escribió el prólogo del Engaño de las Razas, un libro que se adelantó al ADN, al orden genético, a todo, donde condenó con fundamentos científicos el racismo y la discriminación racial. 

Fernando Ortiz se adelantó a todo, creó un concepto de la identidad muy ambicioso, integral, cubano, democrático y profundo y… algo que ustedes quizás no sepan: Fidel fue un gran admirador de Fernando Ortiz, porque cuando se fue a crear, en La Universidad de La Habana, la Hermandad Antirracista de Cuba ¿A dónde fueron Fidel y Alfredo Guevara? Ahí, a L y 27, a donde está hoy la fundación que creamos hace 21 años, a ver a don Fernando, a buscar su apoyo y don Fernando firmó. Fue parte de la Hermandad Antirracista de Cuba que luchó muchísimo contra todo tipo de racismo, dio conferencia en el Club Atenas, y muchos otros sitios habló de la integración y dijo: “la salvación de nuestro país es la integración”, integrarnos ¿a qué? a Cuba, al concepto de cubanía, que luego tan brillantemente ha desarrollado en sus textos Cubanía y cubanidad, el maestro Eduardo Torres Cuevas. 

Solo quiero terminar —ayer dije en la televisión esto—: rescatar la cultura popular, el legado africano, llevar las expresiones a las salas de teatro y los escenarios, pero ¿Quién le ha dado continuidad a esto? Los artistas y escritores cubanos. Se creó la UNEAC por Fidel, que sigue la política cultural trazada por él, interrumpida durante el llamado Quinquenio Gris por mentes obtusas, prejuiciosas, no sé cómo calificarlo, que produjo muchas heridas que están abiertas, algunas no se han restañado. Yo la mía, inmediatamente me la curé. Y dije: la Revolución es más grande y hay que estar por encima de eso. Yo no tengo ninguna herida, ningún rencor. Soy el hombre más feliz del mundo por vivir aquí, con mis años y mi calvicie en la Revolución y sentirme joven espiritualmente todavía. (Aplausos) 

Sé que estamos atravesando momentos difíciles, pero ¿Quién fue el que rompió con aquella distorsión? ¿Quién fue el que puso punto final a aquella mala interpretación, aquel desastre? ¿Quién nos sacó del hueco? ¿Quieren saber? Ahí está, Armando Hart Dávalos (Aplausos). En 1975, cuando se creó el Ministerio de Cultura que él presidió —yo todavía le digo Ministro porque no lo concibo sino como Ministro—, al igual que Abel, mi hermano. 

Quiero por último terminar diciendo: hoy tenemos la UNEAC, La Casa del Alba, el teatro y tenemos tantas opciones culturales. ¿A quién se debe todo esto? A la grandeza, la nobleza, la luminosidad de Fidel Castro. Y ¿Quién le da continuidad a esta tarea?, a pesar de todos los problemas que tiene que abordar de carácter económico, a pesar de los retos que tenemos que afrontar hoy frente al imperio, al colonialismo que se nos quiere imponer aquí con máscaras engañosas, mentirillas y guiños falsos. ¿Quién le ha dado continuidad a esto? El General Presidente Raúl Castro. (Aplausos) 

Algo para terminar: está el imperio ahí. Tenemos todos los retos posibles que ustedes conocen, de penetración colonialista, de gente que todavía se viste con la bandera americana, que sueña con que esta Isla se pueda anexionar y convertirse en un Puerto Rico. Cada vez que ellos enarbolan la bandera dan ganas de llorar porque lo único que tienen es su bandera, su cultura, su lengua, que es parecida a la nuestra; pero Fidel nos enseñó a amar a Cuba con el pensamiento de Félix Varela porque es su heredero, con el pensamiento de José Martí y Fernando Ortiz y les digo a ustedes, a los que piensan que vamos a perder la batalla: la vamos a ganar porque él nos enseñó a ganar y también a perder, pero solo el miedo. Muchas gracias. (Aplausos) 

(Tomado de Cubadebate/UNEAC)

 

Liberado del cargo Ministro de Cultura cubano

Liberado del cargo Ministro de Cultura cubano


11:51:37 a.m.

El Consejo de Estado, a propuesta de su Presidente, acordó liberar del cargo de Ministro de Cultura al compañero Julián González Toledo. (En la foto, durante la inauguración de la expo de Ismael Francisco,“Fidel, soldado de las ideas”/ Cubadebate).

Para ocupar esta responsabilidad fue designado de manera provisional el compañero Abel Prieto Jiménez, actual Asesor del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.

(Fuente: ACN

Parlamento cubano inicia su Séptimo Periodo Ordinario de Sesiones

Parlamento cubano inicia su Séptimo Periodo Ordinario de Sesiones

 

10:55:48 a.m.

El General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, preside la sesión.

En esta ocasión los diputados pasarán revista a la ejecución del plan de la economía durante el primer semestre, el estimado para el resto del año, y se considerarán los ajustes a la Ley 120, Ley del presupuesto, para este 2016.

Además, analizarán el informe de liquidación del presupuesto del Estado durante el 2015.

Igualmente se presentará para su aprobación, la actualización de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, emanados del 7mo. Congreso del Partido.

La víspera los diputados recibieron de primera mano una información pormenorizada de los ministerios de Industrias y de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, cuyos informes fueron presentados por los titulares de ambos organismos Salvador Pardo Cruz y Elba Rosa Pérez Montoya, respectivamente.

Estos viernes los diputados cubanos, reunidos en sesión plenaria, debatirán sobre los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución aprobados por el VII Congreso del Partido, y tendrán detalles del Informe de Liquidación del Presupuesto del Estado en el 2015 y la ejecución del plan de la economía en el primer semestre del actual año.

(Fuente: Granma/Trabajadores)

Pitonisa impotente

Pitonisa impotente

 

4:01:26 p.m.

Estrenarán documental sobre ilegal Base de Guantánamo

Estrenarán documental sobre ilegal Base de Guantánamo

 

3:39:16 p.m. 

La muestra audiovisual Todo Guantánamo es nuestro, del periodista y escritor colombiano Hernando Calvo Ospina, será estrenada en Cuba el 18 de julio, en esa ciudad oriental, y el 19 en Caimanera. 

Calvo Ospina afirmó que desde la primera presentación del documental en el extranjero, superó sus expectativas, debido a la acogida del público, en especial en el Parlamento Europeo. 

El material, de 37 minutos de duración, aborda el tema de la ocupación ilegal por el gobierno norteamericano de 117 kilómetros de la bahía guantanamera. 

Su realización constituye un reflejo de la realidad de esa provincia, y tiene el objetivo de contribuir a los reclamos del pueblo cubano para que se le devuelva el territorio, y contó con la colaboración del Comité Internacional “Paz, Justicia y Dignidad de los pueblos” y el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos. 

(Fuente: CU)