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LA TECLA CON CAFÉ

Vanguardia, genuino y legítimo 58 cumpleaños

 

domingo, 09 de agosto de 2020
8:09:55 am

Por Mercedes Rodríguez García

En mi memoria apenas lo ha desdibujado el tiempo, aunque recodos tiene ya unos cuantos.

Sí. Recodos magníficos a los que voy de vez en cuando a escanear los agostos que han pasado desde aquel ruidoso y entintado parto de Vanguardia, sin descorche de cidras, ni champanes, ni toques de campanas, ni sirenas, ni bengalas, y sí mucho calor y luna clara, y aquel unísono y sudado «¡al fin, carajo!», que dicen dieron Ñico, el Rubio, Esteban, Moure, el Chino, o Pariente, porque de entonces ninguno de los fundadores queda para precisarlo.

No. No andaba yo por todo aquello. Todavía jugaba a las casitas y me llevaban a patinar al parque, siempre cuajado de gente y de totíes. Llegué bastante luego, por casualidad, digamos. Pensando que aún podía retomar la Medicina recién abandonada, o derivar al cuento y al verso tallereado. Aunque escritora ¡no! y periodista ¡sí!, o escritora ¡sí! y periodista ¡no!, antinomia irracional y estricta cuando el dogma primaba por sobre la vida misma y no existía nada más cierto que lo gris y lo práctico.

Y vuelvo al tiempo. El tiempo que fue aquel, de Vanguardia, escuela y magisterio, —todavía lo es—. El tiempo exigente y despiadado, carente de condescendencias y ternuras mínimas, el del lápiz bicolor de Ciriano y Roberto —siempre Roberto— echándote en cara de cuartillas que no sabes nada y hay que cambiarlo todo porque «esa no es la idea», o porque faltan datos o sobran adjetivos, porque el «trabajo» carece de coherencia y los párrafos «se estiran como chicle», distantes sujeto y predicado, copiosos de incidentales, «demasiado pomposos…».

No. No piensen que es nostalgia ¿despechada?, ni estoica valentía. Desgracias y dificultades he pasado; errores, cometido; regaños, recibidos. Otras veces lo he escrito o confesado.

¡Ah! Vanguardia


¿Cuántos años dije? ¿Cuántos directores? ¿Cuántos logotipos? ¿Cuántos colegas de viaje permanente? ¿Cuántos arribos nuevos? ¿Cuántos premios y condecoraciones? ¿Cuántos días del Periodista y jornadas de la Prensa? ¿Cuántos seminarios, diplomados y talleres? ¿Cuántos sucesos reflejados? ¿Cuánta historia contada? ¿Cuántas polémicas libradas?

¿Avatares?, por decenas, signados siempre por las circunstancias, trepidante por consumar su misión informativa y orientadora.  

Que si vertical, que si apaisado, que si tabloide, que si diario, que si dos veces por semana. Con sus legítimos nacidos e infortunadamente desparecidos suplementos Huella, Santaclareño, Arimao; ocasionales boletines de zafra, efemérides, aniversarios fundacionales… y el primogénito Melaíto, con Roland, Panchito, Celia, Linares, Martirena, y Pedro Méndez, un coctel realmente explosivo.

Y ya que escribo amigos, permítanme este pequeñísimo homenaje —por apellidos y sin orden de desaparición—, a los colegas periodistas que se fueron marchando poco a poco, desde que me anclé a puerto Vanguardia, en septiembre de 1973: 

Contreras, Bermúdez, Mederos, Pérez Gómez, Jesús Hernández, Mirta Azalia, Vega Díaz, Ruano, Mike, Allende, Otto, Vizcaíno, Roberto, Sacerio, Guido, Pepe, Jorge, Rosa… Aprendí de todos, y aun lo hago de mis alumnos, de los lectores, de los vecinos, de la familia, mis jueces más severos. (El aprendizaje nunca termina y es infinito mientras vivamos). 

Y ¡sí que me queda mucho por ver y por hacer! en este queridísimo periódico que, en sus soportes de papel y web convierte cada día en desafío, a favor de un producto comunicativo acorde con las transformaciones, alternativas y exigencias de la sociedad cubana, en este tan crucial aniversario 58 de Vanguardia. 

Extenso sería un recorrido a los orígenes, un trayecto de ida y vuelta por el laberinto de las palabras a través de su existencia, ahora colorida, pero antes —en despunte nacional— computarizada. Una cuerda locura Díaz-Canel y Peña, que nos mantuvo en vilo por tres días, dando tumbos entre el joven club de la Tenería, la Universidad Central, Planta Mecánica, la imprenta del Partido, y ¡al fin! el poligráfico, obligado a echar a andar el elefantico dormido de la impresión offset en rotativa. 

Descarto pues el viaje a la semilla y me afianzo en los frutos, que ahora crecen, inexpertos aún, pero bien preparados, cultos y animosos, en desproporcionada interrelación generacional a lo vintage. 

Lo bueno, lo mejor, lo excepcional, es que Vanguardia no representa —como se dice— la edad que tiene, sin padecer siquiera de frunces, presbicia, alopecia, canicie, cardiopatía, distensiones y adiposidades. Y es así porque —no sin algunos rasponazos—  ha sabido  innovar, cambiar, proyectar, aprovechando siempre los recursos que brindan las no ya tan nuevas tecnologías, lo cual le ha permitido desarrollar en su plataforma digital proyectos exitosos, encabezados por quienes son hoy —en su época—, como de cierta manera fuimos ayer, en la nuestra. 


En otras palabras: Vanguardia ha sabido mantener su esencia, principios y razones desde que viniera al mundo bajo los metálicos y fragosos engranajes de una terca rotativa, ungido de aceites y chamusquina, el día 9, del más caluroso de los meses, de 1962. 

Y ¡sí!  No siento ni penas ni nostalgias, que nunca me he dejado arrastrar por las morriñas ni permitido que me arrebaten la alegría, esa que define en versos Benedetti como un principio, un destino, una certeza, un derecho. 

La edad, no importa. Los de la media rueda en adelante también tienen su encanto… ¡y elegancia!, si la saben llevar. 

Celebremos, pues, con orgullo y alegría tan genuino y legítimo 58 cumpleaños.

 

Misa solemne a la memoria de Eusebio Leal

Misa solemne a la memoria de Eusebio Leal

 

sábado, 08 de agosto de 2020 
6:18:12 pm

“Nos reunimos para celebrar la eucaristía en la que damos gracias por la vida de nuestro querido Doctor Eusebio Leal y pedimos por su eterno descanso”. (Foto: Junto al altar, la imagen de Eusebio captada por el fotógrafo cubano Julio Larramendi inmortaliza al hombre de fe en un gesto que consagra su cubanía, su sacrificio por la nación).

Así dio inicio el Cardenal, Monseñor Juan de la Caridad García Rodríguez, Arzobispo de La Habana, a una misa solemne dedicada a la memoria del Historiador de la Ciudad de La Habana, en la Iglesia de San Juan de Letrán, con la presencia del Nuncio Apostólico en Cuba, Monseñor Giampiero Gloder.

  

El inmueble, que responde a la Orden de Santo Domingo y data del siglo XVI, reunió más de una veintena de familiares, amigos, colaboradores, personas cercanas al Historiador de la Ciudad de La Habana.

“Acompañamos a su hijo Javier y a sus seres más queridos en el dolor que nos deja su partida, pero nuestra fe en la resurrección de Cristo aviva la esperanza en la vida eterna que junto a Dios nos aguarda”, compartió el Arzobispo.

Durante la misa, el líder de la Arquidiócesis de San Cristóbal de La Habana, señaló la cercanía del Doctor Leal a la Iglesia Católica cubana, y de cuyos actos litúrgicos participó en diversos momentos.

Un momento muy especial fue la intervención del padre Manuel Uña, cercano en la fe y la amistad al Historiador de la Ciudad de La Habana: 

“Aunque la certeza de morir nos entristece, nos consuela la promesa de la futura inmortalidad; porque la vida de los que en ti creemos, Señor, no termina, se transforma y multiplica. Eusebio, un creyente, ha dado este paso y se encuentra fuera de las riberas del tiempo, en la orilla del más allá”. 

Destacó la obra y vida del Historiador, y la inmortalidad otorgada por la entrega a sus empeños de restaurar la capital cubana y asegurarla para las generaciones futuras de cubanos.

“El Doctor Leal —afirmó— vivió con nosotros y como nosotros soñó y trabajó por lograr un mundo más habitable, por ver una Habana renovada, rejuvenecida, bella; y puso su ingenio, sus sueños, su tiempo y su talento en vivificar más, dándole vida a los objetos inservibles, monumentos deteriorados, casas olvidadas. Día a día le fue dando vida y logró que se pudiese constatar lo que alguien defendió públicamente: lo más nuevo de La Habana es La Habana Vieja.”

 

Sobre su fe, elemento incuestionable de su personalidad, expresó:

“Cuando cumplió 75 años alguien le preguntó si alguna vez había pensado ser sacerdote, y su respuesta fue: nunca pensé ser sacerdote pero soy cristiano por convicción y lo que queda de mí, además del sentido de fe, es ese legado cultural en sentido ético y filosófico que identifico en figuras como el padre Félix Varela, y otros sacerdotes que contribuyeron a la formación de nuestra identidad; y rasgos de mi carácter que debo a mi formación religiosa.”

Como nota personal, el también fraile dominico de origen español, pero con más de 27 años dedicado a la iglesia cubana, contó su satisfacción al coincidir su vida con la del Doctor Leal: 

“He podido acompañarlo y estar a su lado sobre todo en los últimos meses, donde la enfermedad lo ha golpeado y convertido en autentico vagón de dolores. Imposible olvidar los diálogos sostenidos que tuvimos en varias ocasiones (…) También queda en mi memoria el diálogo que tuvimos en el hospital después del día 16 de noviembre. ¿Recuerdan que se iluminó el Capitolio? Fue el sueño, el sueño de Eusebio, del que no pudo recrearse, y un regalo fue para mí haberlo podido compartir y escuchar el día siguiente en el hospital.”

“Su último mes ha estado marcado por silencio”, confesó el padre Uña: “El hombre que tan bello hablaba y que nos recreaba a todos, lo ha pasado en el silencio (…) Y es cuando las palabras pesan que comienza a gestarse en el corazón ese otro lenguaje, el que sin dudas Eusebio hablará en la tierra nueva. Fue su última gran lección, la misma que referimos cada vez que vimos transformarse su puñado de piedras ruinosas en la joya arquitectónica”.

(Fuente: Habanaradio/ Maria Karla Villar/ Thays Roque/ Fotos: Néstor Martí)

La ciudad que revivió el amor de Eusebio

 

lunes, 03 de agosto de 2020
10:58:43 pm 

Desde la Productora de Audiovisuales de la Oficina del Historiador, el realizador Joel Guerra nos regala este material que resume el sentido del deber que siempre marcó el accionar del Historiador de la Ciudad de La Habana, el Doctor Eusebio Leal Spengler. 

«Habanero, supo amar su ciudad y trabajar en el rescate y prevalencia de sus valores materiales y espirituales. Pero al observar en conjunto su obra en esta urbe puede también entenderse la amplitud de su visión. Museos, bibliotecas, escuela, hogares, colegio, le dieron al proyecto una calidez que hizo revivir la ciudad que solo tenía sentido como el hábitat de nuestro espacio humano».

Eduardo Torres Cuevas

 

 

Huawei desplaza a Samsung como principal proveedor de teléfonos inteligentes

Huawei desplaza a Samsung como principal proveedor de teléfonos inteligentes

 

lunes, 03 de agosto de 2020
3:40:06 pm

Por primera vez en el segundo trimestre del 2020, Huawei entregó más teléfonos inteligentes que cualquier otro proveedor, marcando el primer trimestre en nueve años que una empresa que no sea Samsung o Apple ocupa el primer lugar del mercado, indicó la empresa de investigación de mercado Canalys. 

Durante el trimestre, Huawei envió 55,8 millones de dispositivos, un 5% a la baja con respecto al año anterior. Sin embargo, Samsung envió 53,7 millones de teléfonos inteligentes, un 30 por ciento menos que en el 2019. 

Canalys precisó que Huawei todavía está sujeta a las restricciones del gobierno estadounidense, medida que ha afectado su negocio fuera de China continental. Entre abril y junio, sus envíos cayeron un 27 por ciento. 

Sin embargo, Huawei se ha crecido para dominar el mercado interno, aumentando en un 8 por ciento su presencia dentro de China durante el segundo trimestre. Y ahora vende más del 70 por ciento de sus teléfonos inteligentes en China continental. 

Canalys añadió que, en gran medida, se debe a que el país emerge con fuerza del azote de la pandemia. La reapertura de las fábricas, el desarrollo económico continuo y los estrictos controles sobre nuevos brotes han ayudado a remontar la pendiente. 

"Es un resultado notable que pocos habrían avizorado hace apenas un año", afirmó Ben Stanton, analista principal de Canalys. "Si no fuera por el COVID-19, esto no habría sucedido. 

Huawei ha aprovechado al máximo la recuperación económica china para reactivar su negocio de teléfonos inteligentes. Samsung tiene una presencia muy pequeña en China, con menos del uno por ciento de la cuota del mercado. Por el contrario, sus grandes mercados como Brasil, India, Estados Unidos y Europa han sido castigados por los sucesivos brotes y confinamientos". 

(Fuente: Pueblo en Linea)

 

 

 

 

El "armero" de Eusebio Leal

El "armero" de Eusebio Leal


domingo, 02 de agosto de 2020
8:03:21 pm

Este reportaje fue escrito por la estudiante de periodismo Mary Lenia Pérez Cazorla, y publicado en la edición impresa de Vanguardia, el sábado 8 de febrero de 2020. En el mismo se muestra la obra del joven artesano Northon Richard Pérez Reyes, de San Juan de los Yeras, Villa Clara, quien tuvo el honor de conocer al Dr. Eusebio Leal y de fabricar armas antiguas de madera a pedido del inolvidable Historiador de La Habana, fallecido este 31 de julio. Por su valor humano y originalidad —salvando la falta de actulización— lo republicamos sin apeñas añadidos en La Tecla con Café.  Estimo justo y honesto, felicitar a Mary Lenia por su excelente trabajo. (Foto de la autora: Northon y Eusebio Leal en la Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana).  

¡Contrabando y fabricación de armas en San Juan de los Yeras! ¡Increíble! ¡Lo último que faltaba en el pueblo! Eran los gritos que se escuchaban en el poblado ranchuelero una mañana de diciembre del 2018. La «bola» corrió por cada rincón y, mientras más lejos llegaba la noticia, más cambiada y exagerada. 

La «cosa» iba de un registro que hacía la PNR en la casa de un joven sanjuanero, pues se comentaba que poseía ilegalmente armas de fuego, y ¡hasta más!, que las fabricaba. Nadie lo podía creer: unos hacían sus propias suposiciones y otros no podían quedarse con la duda y pasaban —con miradas curiosas y disimuladas— por la casa inundada de policías. 

Pero el resultado del registro no demostró un contrabandista, sino todo lo contrario: un artista. Se trataba de Northon Richard Pérez Reyes, un joven aficionado a hacer réplicas de armas usando solo la madera. 

Desde 1999 trabajaba como armero, y sus primeras creaciones fueron reproducciones de armas utilizadas por los piratas u otras de su propia inspiración. Cuando decidió mostrar lo que hacía no hubo una sola opinión distinta a «¡estás loco!», pero sus ganas de crear iban tan en serio que ni los escasos materiales, ni el poco perfeccionamiento de los medios que utilizaba, ¡ni tan siquiera los comentarios negativos!, pudieron impedir que concretara sus proyectos. Su trabajo era tan realista que las armas parecían legítimas, los mecanismos funcionaban perfectamente, casi podían escucharse los disparos… sin embargo, Northon es un artista cuya última finalidad en la vida sería hacer daño. 

Durante los primeros meses de labor firmó un contrato con el Fondo Cubano de Bienes Culturales de Cienfuegos, que le facilitó los trámites para que preparara una exposición. Ya las críticas no eran tan negativas y el fruto de su esfuerzo iba valiendo la pena. Pero todo se quedó ahí: luego de unos siete años dedicados a las armas, Northon se desvinculó por completo. 

Pasado un tiempo decidió retomarlo, pero esta vez no quería crear sus armas solo con fines decorativos, por lo que decidió imprimirle a su trabajo un valor histórico. Comenzaría entonces a visitar el Museo Municipal de Ranchuelo, que le brindó mucha ayuda para lograr las reproducciones de armas utilizadas por patriotas en las luchas por nuestra independencia. 

Cada vez se le ocurrían más ideas, todas relacionadas con la historia de Cuba. De ahí surgieron y se concretaron muchos proyectos, entre ellos, la réplica de un revólver usado por José Martí, armas de Antonio Maceo, y una colección completa que plasmaba las etapas de nuestra historia: desde las usadas en las guerras contra el colonialismo español hasta las más sofisticadas que poseen hoy nuestras fuerzas armadas. 

 

El revuelo causado por el registro que llevó a cabo la policía no solo atrajo la atención de los curiosos, también posibilitó que un conocido de un trabajador de la Oficina del Historiador de La Habana conociera el trabajo de Northon. El mediador visitó la casa del artista aficionado y se quedó tan asombrado al ver lo extraordinario de sus creaciones, que muy pronto el «hallazgo» llegó a oídos del historiador Eusebio Leal Spengler. ¿Qué siguió?, quiso conocer de inmediato a aquel joven que, desde un taller tan poco sofisticado en un pequeño poblado de Ranchuelo, estaba logrando una obra exquisita, y de inmediato lo solicitó en su oficina. 

Y ahí estaba Northon, quien luego de escuchar tantas opiniones negativas, de pasar noches en vela pensando qué crear, de no merecer que se le reconociera  por su trabajo e, incluso, de ser acusado por tenencia ilícita de armas, entraba a la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana y recibía la admiración del mismísimo Eusebio Leal. 

Del encuentro surgieron varios proyectos, como el de redecorar un armero que se encuentra en el Capitolio. «El historiador siempre contó con mi opinión para cada encargo que nos proponíamos. En el caso del armero del Capitolio, primero pensamos en colocarle armas relacionadas con la neocolonia, pero la decisión final fue enfrascarnos en un trabajo relacionado con Fidel. Se trata de reproducir armas que él utilizaba para la caza, y ese es el proyecto que me ocupa ahora», nos cuenta Northon.

«Actualmente cuento con la ayuda de la Oficina del Historiador, que me autorizó a visitar todos los museos de La Habana Vieja para recopilar la información que necesito. Como no pertenezco a ninguna institución cultural, me están haciendo los trámites para pertenecer al Registro del Creador». 

Pero este artista, a pesar del reconocimiento que ha adquirido últimamente, nunca olvida sus raíces. Conversar con él es presenciar un derroche de humildad y talento. En su poblado ha realizado varias exposiciones en la Casa Museo de Samuel Feijóo y en la Casa de Cultura, para que los coterráneos se nutran de esta original manifestación artística. Además, ha llevado muestras de sus colecciones al museo municipal de Ranchuelo, a Santa Clara y también a La Armería, en La Habana Vieja. 

  

 

Cuando le pregunté sobre sus planes futuros, su respuesta estuvo cargada de emoción, pues sus ojos descubrían el profundo amor que siente por lo que hace. Para Northon, su vida es su trabajo, y por eso aspira a hacerlo crecer e incursionar en otros campos del mundo de la armería,  empleando siempre la madera como materia prima. Una vez que cumpla con los contratos pendientes desea comenzar a fabricar armas blancas y crear escenas de caza con animales disecados, lo que le permitirá trabajar también con el cuero. Además, pretende fabricar arcos, ballestas, escudos y todo el material relacionado con la guerra.

Este es un tema que refleja mucho más que armas, porque cuando pensamos en esto nos viene a la cabeza un instrumento que el ser humano diseñó para matar, para hacer daño, y eso no es totalmente así. Un arma de fuego es un elemento científico, porque provoca que un proyectil pequeñísimo alcance tanta distancia a una velocidad increíble; también es un elemento deportivo, se utiliza para la caza y la práctica de tiros. 

 

«A estos artefactos también se les confiere un valor decorativo, y en muchos lugares del mundo se les pueden ver adornando vitrinas, armeros, paredes; incluso, algunas fueron tan bellamente decoradas, que se consideran verdaderas obras de arte. Pero sobre todo, un arma de fuego es un elemento histórico en el cual se reflejan las luchas de la mayoría de los pueblos del mundo, por lo que no solo se les puede apreciar como herramientas para provocar daño, sino como medios para garantizar la defensa. 

«Mis armas son creadas con el fin de recordar nuestra historia, y para lo único que no sirven, es para hacer daño». 

EE.UU.: la prensa no entrará a convención republicana

EE.UU.: la prensa no entrará a convención republicana

 

domingo, 02 de agosto de 2020
6:48:31 pm.
 

Convención republicana sin medios. Covid-19 como excusa. Escenario electoral atípico. 

Nunca antes había sucedido en la historia estadounidense, al menos en los tiempos modernos; ahora la convención de los republicanos, que se arma cada cuatro años y es uno de los eventos más mediáticos, estará cerrada a los periodistas.

Se ha prohibido el ingreso a los medios de comunicación. A fines de agosto en Charlotte, Carolina del Norte, la reunión se hará sin periodistas, operadores de televisión, reporteros gráficos. Nadie de los medios. "Una decisión imprudente", ataca la asociación de Corresponsales de la Casa Blanca.

Pero es probable que el movimiento acorte alas sobre todo a Donald Trump. Y se suponía que se iba a respaldar en los medios de prensa para relanzar sus posibilidades de reelección, de hecho, ahora se reduce a un simple paso burocrático, donde un puñado de delegados, solo 336 de los 2.500, discutirán y La decisión sin precedentes de mantener periódicos, televisión, radios fuera fue anunciada por un portavoz del comité organizador de convenciones, y oficialmente está motivada en las restricciones impuestas por las autoridades locales que se ocupan de la lucha contra el coronavirus, cada vez más frenético en Estados Unidos.

En resumen, se desea evitar la afluencia a la ciudad de miles de personas y correr el riesgo de un aumento adicional de infecciones. Entonces Trump, tuvo que renunciar al baño de la multitud soñado durante meses, y ahora ni siquiera tendrá esa cobertura extraordinaria medios en la que esperaba tener un empuje decisivo para revertir las encuestas, que a tres meses de la votación lo ven cada vez más detrás de su rival, el demócrata Joe Biden, tanto a nivel nacional como en la docena de estados clave como Florida o Texas. Casualmente los dos más afectados por el virus junto con California.

Como si eso no fuera suficiente, el magnate tendrá que acepta la nominación presidencial con un discurso público, transmitido por streaming. Se asume una presencia de Trump en Charlotte, simplemente para agradecer a los delegados en privado. Ya hubo una mega manifestación que había sido creada por la Casa Blanca en Jacksonville, Florida, y que debió ser cancelada porque allí se desplazó el eje de la pandemia.

El virus, por lo tanto, no mira a nadie ni a nada, y continúa interrumpiendo una campaña electoral en la que muchos sostienen que las reglas habituales ya no existen. A pesar de que algunos observadores, detrás de la inusual decisión de mantener a los medios fuera de la convención Grand Old Party, ven otro elemento entre sombras: un intento del establishment republicano, siempre menos alineado con la línea errática del magnate, que busca limitar el daño al partido, con una sobre-exposición del presidente que puede ser dañina.

Es que el 3 de noviembre se votará no solo para la Casa Blanca sino también para el Congreso y el miedo es que Trump arrastre a los candidatos conservadores con él haciendo que el partido también pierda el Senado. Después de todo no sería una coincidencia que un exponente republicano del calibre del líder se Senado, Mitch McConnell, haya dado instrucciones a candidatos del partido para que se distancien de la línea del presidente si perciben que les daña.

Mientras tanto, un pequeño percance se ciñe sobre el presidente, por ahora, alimentado solo en las redes sociales. Un gran moretón morado en el reverso de una mano, de hecho, ha desatado una gran cantidad de especulaciones en la web sobre la salud del inquilino de la Casa Blanca.


La foto puesta en red ayer por la agencia Associated Press muestra al magnate cuando entrega un abultado montón de periódicos. El moretón, fue señalado en varios sitios web, y está en correspondencia con el punto donde se coloca un catéter durante las visitas a un hospital. Aunque no hay noticias de que Trump haya regresado al Walter Reed, el hospital de presidentes, en las últimas 24-48 horas, como lo había hecho dos veces en los últimos meses.

(Fuente: ANSA)

 

Cuba reporta 13 nuevos casos de COVID-19, ningún fallecido y 2 altas médicas

Cuba reporta 13 nuevos casos de COVID-19, ningún fallecido y 2 altas médicas


domingo, 02 de agosto de 2020
5:41:11 pm 

Al cierre de este sábado, Cuba reportó 13 nuevos casos de la Covid-19, para un acumulado de 2 mil 646 desde marzo pasado; 2 altas médicas y ningún fallecido por vigésimo primer día consecutivo, informó en conferencia de prensa Francisco Durán García, director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública (Minsap)

El experto dijo que se encuentran ingresados en hospitales para vigilancia clínico-epidemiológica 507 pacientes: 17 en vigilancia, 302 sospechosos y 188 confirmados. Otras 4850 personas se vigilan en sus hogares, desde la atención primaria de salud.

Se estudiaron 3340 muestras y 13 resultaron positivas. El país acumula 270 989 pruebas realizadas; de ellas, 2646 positivas.

De los 13 nuevos casos confirmados

  • Todos son cubanos
  • 6 son contactos de casos confirmados
  • Para 1 caso no se precisa la fuente de infección
  • 6 casos tienen fuente de infección en el exterior
  • 8 son mujeres y 5 son hombres
  • 10 se encontraban asintomáticos
  • El grupo de edad más representativo es el de 40 a 59 años
  • 6 son de La Habana, 6 son de Pinar del Río (importados), 1 de Artemisa

De los diagnosticados en Cuba

De los 2 mil 646 pacientes diagnosticados con la enfermedad, se mantienen ingresados confirmados 188 (7,1 %), de ellos 187 (99,4 %) con evolución clínica estable. Se acumulan 87 fallecidos (ninguno en el día), dos evacuados y 2 mil 369 pacientes recuperados (90 %) (2 altas en el día de ayer). No se reportan pacientes en estado grave y 1 en estado crítico.

COVID-19 en el mundo

Hasta el 1 de agosto se reportan 185 países con casos de COVID-19. Ascienden a 17 millones 579 mil 197 los casos confirmados (+282 mil 894) y a 679 mil 505 fallecidos (+6 mil 215), para una letalidad de 3,87 (-0.02).

En la región de las Américas se reportan 9 millones 501 mil 405 casos confirmados (+ 163 mil 091), el 54,05 % del total de casos reportados en el mundo, con 359 mil 738 fallecidos (+ 4 mil 156), para una letalidad de 3,79 (-0.01).

(Fuente: sld.cu)


Comunicado de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba por el fallecimiento del Dr. Eusebio Leal

Comunicado de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba por el fallecimiento del Dr. Eusebio Leal

 

sábado, 01 de agosto de 2020
8:06:58 pm

La noticia del fallecimiento del Dr. Eusebio Leal Spengler ha sido recibida por todo nuestro pueblo con profundo pesar.

Así también en el ámbito de la iglesia católica por lo que queremos expresar nuestro reconocimiento y gratitud por la vida y obra del Dr. Leal, quien con pasión por Cuba y por La Habana en particular, dedicó su talento a importantes proyectos de restauración, especialmente en La Habana Vieja.

Los Obispos de Cuba recordamos con aprecio los sentimientos católicos que el Dr. Leal manifestó siempre, así como un profundo amor a la iglesia que, en fecha reciente le otorgó, a través de la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, el doctorado Honoris Causa en Ciencias Jurídicas e Historia del Derecho.

Encomendamos al buen Dios el alma del Dr. Leal que está participando en la gloria eterna.

Secretariado General de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba

1º de Agosto de 2020


La Habana de Eusebio dice adiós a Eusebio, de La Habana

Por: Fr. Manuel Uña Fernández, o.p. 

Hace apenas unos meses celebrábamos los 500 años de fundación de nuestra ciudad, la “Real y Maravillosa”, por muchos llamada La Habana de Eusebio, no por afanes reduccionistas sino en honor a un fragmento de su verdad. Hoy, como parte del mismo ciclo de memoria y gratitud dirigimos nuestra mirada hacia quien muchos han calificado como “su alma”: Eusebio, de La Habana.

Recuerdo que era noviembre del año 1994 cuando nos vimos por vez primera, en el despacho del Historiador de la Ciudad, dentro del Palacio de los Capitanes Generales. En diciembre de ese mismo año Eusebio me devuelve la visita, acercándose a San Juan de Letrán. “Vengo personalmente -me dijo- para dos cosas: Invitarle para que el próximo día 5 de enero vaya a La Habana Vieja, porque ese día es el aniversario de la Fundación de la Universidad San Gerónimo. El acto tiene lugar donde está el monumento a la Campana”. Continuó expresando su agradecimiento porque hacía unos años el prior les había donado la campana original perteneciente a esta primera universidad cubana, erigida por los frailes dominicos en 1728, pasando así de los jardines de San Juan de Letrán, donde se encontraba “sepultada”, a recuperar su sitio y a alzar su vuelo.

La corriente de amistad que ese día comenzamos no hubo que forzarla. Unos pocos años después, el 21 de enero de 1998, el verbo ABRIR estalló como un grito de esperanza en el aeropuerto José Martí de La Habana. Fue en labios de Juan Pablo II al pronunciar el discurso inaugural de su visita a Cuba, histórica visita.

Como los caminos de la Providencia nos llevan hacia las “coincidencias”, por aquellos tiempos los dominicos deseábamos hacer realidad un sueño: abrir en nuestro convento un espacio que posibilitara el encuentro y la reflexión; espacio de puertas abiertas con un criterio no exclusivo sino incluyente, para recibir a todos sin diferencia de credos, confesiones o ideologías. Uno de los primeros invitados a dictar una conferencia fue él, en mi memoria se conservan frescas sus palabras al despedirse aquel día: “Esto que he visto sí que es nuevo y qué falta nos estaba haciendo. Deseo que esta casa irradie cultura… y se convierta en un lugar de encuentro y diálogo donde se respete la pluralidad, lo diverso”.


No pasaron muchos meses y “Andar La Habana”, el programa televisivo conducido por Eusebio, me había cautivado. Pendiente a la hora de su transmisión para no perdérmelo, decidí ver en persona los monumentos y lugares que estaba conociendo “de oídas”. Monumentos y lugares que no parecían ser de “piedra muerta” por la continua metamorfosis que iban sufriendo. Resonaban en mi interior las palabras del Dr. Fernández Retamar: “Padre Manuel, lo más nuevo de La Habana, es La Habana Vieja”. También me gusta, y mucho, el término con el que el mismo Dr. Retamar calificara a Eusebio: “Vivificador”, con ocasión de uno de los homenajes que le realizaron en la Biblioteca Nacional de Cuba en el año 2009. El diccionario de María Moliner precisa que vivificar es lo mismo que comunicar vida a algo inerte. Es lo mismo que amar, reanimar, renovar…

El Dr. Leal devolvió juventud a las piedras, alegría a las viviendas deterioradas, esperanza a las personas desesperanzadas.

Nunca podré olvidar en noviembre del 2019, la visita de los reyes de España a Cuba, a los que tuve el gusto de saludar, ni a Eusebio golpeado por la enfermedad, lleno de hombría y cubanía, dirigiéndoles unas palabras… Me hace recordar lo que dice el Dr. Torres Cuevas al referirse a la cubanidad plena, sentida, consciente y deseada, como compendio de esas dos palabras. Así es la “cubanidad con las tres virtudes, dichas teologales, de fe, esperanza y amor”.

Cuando celebró sus 75 años alguien refiriéndose a su persona expresó: “Es el orador que escuchándole deleita y recrea. Es un polifacético intelectual y también el hombre de a pie, cercano, que anda la Habana y al que todos desean saludar porque de todos es conocido”.

Me emociono al leer sus propias palabras: “Mi voz es la de un guardián del Espíritu, la de un defensor de las piedras y de todo aquello que por momentos parece que cederá al paso inexorable del tiempo… La memoria es el más preciado y excelso privilegio… A los cubanos no se nos pedirá cuentas de porqué se nos quitó, sino de lo que no hicimos” (Argel Calcines, Legado y Memoria, p. 22 y 23).

Esa “voz” es la que sentimos perdurar cuando ya se apagó la vida. Queda esparcida en los sonidos cotidianos de nuestra Habana, colgada de cada luz que embellece al Capitolio, en cada piedra que recobró dignidad y raíces. Gracias, Eusebio, fuiste y serás siempre Constructor de Memoria, Fundador Espiritual, Amigo leal capaz de sentirte necesitado de escucha y cercanía. Eres el hombre-Cuba, experto en crear, creer y amar la Alianza con lo más tuyo. Que nuestro Maestro te reciba ya no en la noche, sino en el día pleno de la Patria Celeste, que para ti será una “eterna Habana”.

Eusebio Leal: interlocutor, mediador, creador de puentes

Al recibir el doctorado ‘Honoris Causa de La Pontificia Universidad Lateranense de Roma, el Dr. Eusebio Leal Spengler expresó que recibía “con humildad la toga que me habéis conferido… testimonio de particular afecto y benevolencia del Papa Francisco”, según le había asegurado cardenal Giovanni Angelo Becciu, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos de la Santa Sede y antiguo Nuncio en Cuba.

Por razones de salud, el historiador de la Ciudad de La Habana no pudo asistir al acto pero su discurso de aceptación fue proyectado en video en el aula de la Universidad, desde la capital cubana. Su Lectio Magistralis lleva el título: Al Cardenal Jaime Ortega Alamino: el pastor y el hombre. Elogio de la virtud sacerdotal.

También intervino en el acto con una intervención en video, el Presidente de la Conferencia de Obispos Cubanos, Mons. Emilio Aranguren, obispo de Holguín, quien tuvo la presentación del historiador. 

En sus palabras ofreció unas pinceladas sobre los aportes de Eusebio Leal y “en nombre de los obispos de Cuba y en el mío propio”, resaltó “su apoyo como interlocutor y, en momentos de mayor tensión, también como mediador, entre la Iglesia y las altas autoridades del Estado”.

Agradeció, también en nombre del episcopado cubano “su amistad, cercanía, sus consejos y cálido apoyo para preservar el patrimonio monumental y artístico de nuestros templos y más aún para tender puentes y buscar el entendimiento entre personas de las más variadas orientaciones de pensamiento”.

Asistieron al acto en Roma el Doctor Vincenzo Buonomo, Rector Magnífico de la Pontificia Universidad Lateranense, el Gran Canciller, Cardenal Angelo De Donatis, el cardenal Beniamino Stella, Prefecto de la Sagrada Congregación para el Clero, y el Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República de Cuba ante la Santa Sede, Jorge Quesada Concepción.

El cardenal Stella, en sus palabras, resumió la esencia del evento al indicar que “esta Pontificia Universidad Lateranense, que durante dos siglos se ha empeñado en la formación intelectual de sacerdotes provenientes de toda las partes el mundo, y que además es lugar de maduración del diálogo ente el Evangelio y la cultura; entre la Iglesia y la Sociedad, y sobre todo como lugar de crecimiento y vigencia del Derecho de las relaciones humanas, se honra de poder conceder al doctor Eusebio Lean Spengler el doctorado Honoris causa, en “ciencias jurídicas-Historia del Derecho”.

Durante una hora y 10 minutos, la figura del Dr. Leal se proyectó en la pantalla mientras el historiador leía su Discurso Magistral, dedicado in memoriam, a mi entrañable amigo el Cardenal Ortega… que ocupa ya según su vida y vocación un lugar ante la Luz del Altísimo.

Pero antes de hablar del Cardenal, el historiador explicó que “resulta indispensable exponer las particulares circunstancias que debió vivir su sacerdocio y episcopado en la Arquidiócesis de San Cristóbal de la Habana”.

Esta afirmación se tradujo en un recorrido de cinco siglos por la historia de la evangelización de la Isla de Cuba hasta la muerte del cardenal Manuel Arteaga Betancourt, Arzobispo de La Habana, el 20 de marzo de 1963 y el posterior nombramiento de Mons. Jaime Ortega al frente de la misma Arquidiócesis en 1981 y después como Cardenal en 1994.

Fue enumerando hitos de su labor pastoral  y social, y de la amistad que se fue forjando entre los dos. Al final, los dos ya enfermos, compartían con frecuencia.


“El temor a perder la mente le acuciaba más que el de la muerte. Sin saberlo estaba herido de ella como me sucedía a mí”, fue leyendo.

“Solíamos almorzar juntos cada miércoles. Hablábamos mucho… Mi fe y la suya se hermanaban absolutamente. Las palabras de San Pablo Apóstol presidían nuestros diálogos: la caridad todo lo cree, todo lo perdona”.

Y casi al terminar: “Al hallarme en trance de muerte acudió presuroso a imponerme los santos óleos”.

Después, fue la salud del Cardenal la que le fue empeorando y el Dr. Leal le visitaba. “Cuando ya apenas podía escuchar ni proferir palabra, tomé sus manos y me nombró: amigo, amigo… Esas palabras las llevo siempre en mi corazón”. (A. Cantero)

(Fuente: holguincatolico)

 

Eusebio Leal: "Patria y Fe han sido mi divisa personal"

Por: Amaury Pérez Vidal
Publicado en: Con 2 que se quieran

Amaury. Muy buenas noches. Estamos en Con 2 que se quieran, ahora aquí, en 5ta. Ave, y calle 32, en el barrio de Miramar, en los maravillosos Estudios Abdala. Hoy me acompaña, no un amigo, sino uno de mis mejores amigos, de los que forman parte del núcleo central, de ese grupo de cuatro o cinco amigosque son los que lo saben todo o casi todo, y que han estado conmigo en las buenas y en las malas: el doctor, Historiador de la Ciudad de La Habana, y una de las personas más queridas por nuestro país, mi hermano, Eusebio Leal. Buenas noches, Eusebio.

Es, debe ser así, yo debo preguntarle si nos tratamos de usted, o nos vamos de tú, con todo el respeto que merece su talento, investidura y personalidad.

 

Eusebio. Como te sea más cómodo, Amaury.

Amaury. Bueno, lo voy a ir alternando entonces. Eusebio, usted dijo en una entrevista en el libro Legado y memoria, que acaba de publicar, lo más reciente que ha publicado, dice: "Quizás todo lo que hacemos es un reflejo de los dolores, de las carestías, de las alegrías y las tristezas". ¿Qué cosas le alegran y qué cosas le entristecen todavía hoy? Y es una pregunta muy abarcadora y quiero que sea usted muy abarcador en su respuesta.

Eusebio. Creo que el tiempo se fue..., nos fuimos demasiado rápido en el tiempo, porque el tiempo está ahí y eso quizás es una cosa que ahora vuelve, a veces, con más fuerza al espíritu. Siempre he dicho que cada criatura construye el entorno a su manera. Los que me conocen saben que siempre reproduzco, más o menos, el mismo espacio donde trabajo, esto expresa un poco esa voluntad y ese deseo de buscar equilibrio en las cosas, a partir de esas que deseamos una vez y que después tuvimos.

Pero quizás lo más angustioso es el paso del tiempo por nosotros, por mí, en este caso. Querer volver con la misma fuerza, con el mismo brío a hacer lo que hicimos ayer, a veces, no es posible.

Amaury. Pero yo siempre que lo veo en público, cuando estamos juntos en público, veo la alegría que irradia su personalidad. Sin embargo, cuando nos vemos en privado, en un ambiente más familiar, me asalta, a veces, un Eusebio triste, ese Eusebio, que aunque usted diga que ha pasado el tiempo, no se nota. Lo entristece, evidentemente el paso del tiempo, pero ¿qué lo alegra?

Eusebio. Bueno, yo creo que es a la inversa. Quizás cuando nos encontramos privadamente, soy el que soy. Y cuando estoy en público, interpretando el papel de Eusebio Leal, el rol de Eusebio Leal, entonces la cosa es diferente, es necesariamente distinta.

Amaury. Ah, claro

Eusebio. Esa es una verdad, ese personaje pesa mucho.

Amaury. Muchas personas en Cuba, y me incluyo, lo consideran un héroe; pero hay dos tipos de héroes. Está el Ulises, que después de una larga y tortuosa travesía tiene un final feliz. Pero también está el Quijote, con esa especie de voluntad de ruina. ¿Con cuál de esos dos héroes usted se identifica?

Eusebio. Siempre Ulises, siempre Ulises. Aunque poner un poco de locura en la cordura es bueno, creo que eso fue un tiempo de la vida. Ahora la isla de Ítaca está más cerca, quizás eso es más que un consuelo. Ahora se ven los frutos del trabajo, quedan atrás, a veces silenciadas por la conveniencia, o no sé, veladas por las circunstancias del triunfo del trabajo, aquellos que quizás no nos quieren bien, aludiendo un poco al título de tu programa. En este caso, en mi caso, hace falta que nos quieran bien muchos y no sólo dos. Esa es la verdad. Entonces, para ese concepto de muchos trabajo yo siempre. Estoy pendiente de ellos y ellos para bien y para mal, están pendientes de mí.

Amaury. ¿Por qué usted cree que todo el mundo dice?... Cuando digo todo el mundo, digo mucha gente en Cuba, todos los cubanos, dicen... Hoy me preguntaba uno de los técnicos: "¿ya Eusebio tiene la calle Prado?" Y entonces yo le dije: "¿Por qué?" Y me dice: "No, porque en cuanto Eusebio tenga la calle Prado, la calle Prado se ilumina, la calle Prado se pone perfecta y los leones rugen".

Eusebio. Bueno, puedes decirle a nuestro amigo, que ya los bombillos están llegando en un barco.

Amaury. Ya están llegando los bombillos. (risas)

Eusebio. Eso es lo más importante. Y lo segundo, es que yo nunca, a esta altura..., soñar se puede soñar solo y es verdad. Pero construir y hacer, es el esfuerzo de muchos. Y yo creo que sí, que efectivamente, ellos se hacen sentir. Cuando toman un espacio y aplican la política de restaurar, la política de participación comunitaria, la política de sembrar una y otra vez, y otra vez, hasta que finalmente el árbol fue amado y respetado, eso le ha dado a la institución ese prestigio. En este caso debemos admitir, que Eusebio Leal, no soy yo, sino que es una forma de actuar, una manera de ser, un personaje público y una institución. Yo encarno el espíritu que en ese sentido, la nación siempre ha tenido y quiere. La nación no quiere la destrucción, ni el abandono, ni la ruina, ni la desidia, nada de eso lo quiere. Por eso hay que inventar, crear y responder a las incógnitas con cosas perdurables y duraderas, valga la redundancia por los dos términos parecidos.

Amaury. ¿Y por qué cree entonces que la gente singulariza en Eusebio el trabajo de un equipo tan grande, y que yo conozco a muchos de ellos?

Eusebio. ¡No, son miles!

 

 

Amaury. Son miles, yo conozco a muchos. ¿Por qué lo singularizan?, ¿por qué todo el mundo dice Eusebio Leal va a hacer, esto lo hizo Eusebio Leal, aquello lo levantó Eusebio Leal?

Eusebio. Bueno, quizás viene un poco, Amaury, del andar, de esa memoria del tiempo tan importante de mi vida, que fue andar, y andar y andar. Lilia Carpentier me confesó, en los últimos meses de su vida, me dijo: "¿Quieres que te diga algo?" Y yo le pregunté: "Lilia, dime ¿qué dijo Alejo?" —porque yo tuve en realidad muy poca relación con Alejo Carpentier. Más con Lilia, lo cual no me resultó menos interesante, porque es de ese tipo de mujeres que viven en la sombra, pero son importantísimas en la historia. Entonces me dijo: "Bueno, un día tú pasaste por un lugar en que estábamos nosotros, ibas con una carretilla o algo parecido, de mano, llevando unas piedras". Entonces a Alejo le llamó la atención y le dijeron: "Ese es un muchacho que está reconstruyendo cerca de aquí el Palacio de los Capitanes Generales." Y Alejo le dijo: "Pues con esa carretilla llegará lejos." Eso me lo dijo Lilia.

Amaury. ¡Qué cosa!

Eusebio. Lo más tremendo es que no he llegado todavía. Eso responde un poco a tu primera pregunta.

Amaury. Claro. A veces esas personas que andan con una carretilla de piedras andando, andando y andando y siguen con la carretilla, son tildados de locos. ¿Cuántas veces lo han tildado de loco?

Eusebio. Bueno, yo creo que es un atributo que suele acompañar, a veces, a las buenas intenciones que luchan, como se dice en Cuba, contra viento y marea. A veces ese viento y marea son incomprensiones, dificultades materiales, a veces son anticipaciones, cosas que hacemos a destiempo y que sólo después podrían hacerse. Ese fue el caso. Pero las bases, los cimientos se sentaron en el tiempo en que la locura parecía ser el adorno de "mi férvida cabeza", como diría Martí. Y a  mí me fascinó ese período de la vida, en que no tenía tiempo, trabajaba sin tiempo, en que no me asustaba tanto el tiempo y que no tenía que decir —como a veces hoy—: quisiera otra vida para ver lo que se quedó por hacer. Y para quizás, al final de esa, pedir otra.

Amaury. El otro día, este año, no recuerdo si fue a principios del verano, estuve en la Basílica (Basílica de San Francisco de Asís). Llegué muy temprano y me fui allí a los jardines que están detrás de la Basílica, al lado de la Basílica, más bien, y revisé ese pequeño cementerio que tiene la Oficina del Historiador de la Ciudad, porque no es el cementerio de Eusebio, está claro. Y ahí veo nombres entrañables. ¿Cómo puede aspirar uno a estar allí? En aquel jardín hermoso, escuchando desde lo profundo de la tierra la música celestial que emana de la Basílica.

Eusebio. Lo primero fue la petición de una persona entrañable para mí que quería quedarse allí, en La Habana Vieja, como otros deciden que lancen sus cenizas al mar o al viento, conozco los casos, y entonces en el Jardín fue depositado. Y después surgió la petición de María Benítez, de traer a Emilito Roig, mi predecesor y colocarlo en aquel lugar, en el cual había florecido un precioso jardín. Y efectivamente, ese precioso jardín, levantado sobre escombros y sobre un parqueo de automóviles, se constituyó en una especie de símbolo de una entrañable relación entre la ciudad y los que han contribuido a hacerla. Y así surgieron otras personalidades que dijeron: al Jardín. Y a mí me complace mucho asomarme a ese Jardín y encontrar a los amigos con los cuales tengo un diálogo permanente —con su obra, con su afecto, con su cariño—, pero que sirvieron y fueron muy útiles a la causa de la restauración de La Habana Vieja.

Amaury. Yo sé que queda un espacio, yo tengo un espacio separado ahí y marcado. Así que...

Eusebio. ¿Sí?

Amaury. Sí, ese es el mío.

Eusebio. No le pongamos límite al tiempo, querido.

Amaury. (risas) Tengo un espacio marcado y tengo mis amigas que trabajan en la Basílica que me lo cuidan.

Eusebio. Ten cuidado no sea que hayas tomado el mío.

Amaury. No, no. (risas)

Eusebio. Ellas saben dónde está. Ellas saben dónde está.

Amaury. Eusebio. Lo difícil de esta entrevista con usted. ¡Qué trabajo me cuesta tratarte de usted todo el tiempo!

Eusebio. Trátame de tú, tranquilízate.

Amaury. Estoy sufriendo.

Eusebio. Tranquilízate, si no, no saldrá bien.

Amaury. No, sí sale bien, contigo todo sale bien. Lo complicado es que te han hecho muchas entrevistas. Y desde aquella que hicimos para aquel proyecto de programa —porque en realidad ni programa llegó a ser, fueron 8 nada más que se llamaba Muy personal, hace 14 años, en el 96—, te han hecho cientos de entrevistas en televisión y documentales, y siempre hablamos de Silvia, de Doña Silvia, tu amantísima madre. Pero en este libro, en Legado y memoria, es que yo encuentro, por primera vez, una referencia a tu padre. Y en la casa, me hiciste una historia de cómo llegó a ti la única foto que tienes de tu papá. Entonces yo quisiera que hablaras de tu padre y de tu madre.

Eusebio. Bueno, mi padre se llamó como yo, Eusebio Leal. Mi padre y yo tuvimos una relación distante, pero yo pienso que fue una experiencia muy importante para mí, una experiencia de mi vida conservar los momentos, que los puedo contar, en que nos vimos y nos tratamos. Y creo que a partir de un determinado momento de mi vida, yo necesité reconciliarme con el recuerdo de la memoria de él. Y por eso la historia del retrato que tú supiste, porque yo no conservaba ningún retrato y le pedí a una persona amiga, que se acercó a mí para un tema familiar muy delicado, que buscase bajo la tierra un retrato. Un día volvió a la puerta de mi casa y me trajo el retrato de mi padre con mi madrina América que, por cierto, me quiso mucho. Entonces toda mi vida ha estado centrada en Silvia, mi madre, que como sabes ha cumplido 99 años, felizmente, quiere decir, se aproxima en febrero a un siglo de vida. Y que fue a partir de un determinado instante de ella, padre y madre al mismo tiempo.

Amaury. Te agradezco muchísimo que hayas hablado de tu papá, porque durante todos estos años de amistad, que ya suman décadas entre nosotros, era es un tema que normalmente rehuías de cualquier conversación, cosa que a lo mejor hoy has superado o has logrado no juzgar tan duramente.

Eusebio. Mira, hay cosas en nuestro estilo de vida donde no cabe el llevar a los medios y a la opinión pública cosas personales que están ahí durante mucho tiempo...

Amaury. ...Sí, lo que pasa es yo me permití hacerte esta pregunta, porque lo que suele sucederle a los personajes públicos que intentan mantener su vida en los bordes de la discreción es que un día no están y entonces se inventa una fábula alrededor de ese personaje público que se calló, entonces yo a veces prefiero...

Eusebio. ...No, no, yo estoy de acuerdo en eso, si tú me preguntas y me precisas, la respuesta sería esta, sin ira: mi padre fue un fugitivo de la Revolución; yo fui y soy hijo de ella.

Amaury. Una de las cosas que nos unió a ti y a mí, que nos acercó en la amistad, en la sólida amistad, y yo blasono de eso, vivo orgulloso de nuestra amistad, fue el hecho de que ambos tenemos una formación católica. La tuya mucho más ortodoxa, mucho más rigurosa. La mía más salvaje y primitiva. ¿Todavía tú eres un hombre que ejerce el catolicismo como principio rector de tu conducta?

Eusebio. Oye, la estructura cultural mía se formó en la disciplina de la Iglesia. Y como diría San Pablo, nunca me avergoncé, ni me avergonzaré del Evangelio, porque sería avergonzarme de la buena nueva, que quizás encontré en la victoria de la Revolución, como una respuesta a mis intensas y sufridas inquietudes sociales. Esto es lo primero.

Lo segundo, fue también muy difícil compatibilizar religiosidad y Revolución; fue muy difícil. Eso pasó por incomprensiones, eso pasó por malos momentos, pero para mí nunca existió esa incompatibilidad. Tuve una profunda convicción... y cuando leí una vez una carta que Fidel le envía al padre de Renato Guitart, hablándole del destino de su hijo, de la muerte de Renato en el Moncada —una carta muy conmovedora, por cierto, muy intensa—, sentí que lo que estaba escrito allí era una protección, era una palabra de respuesta a mis propias inquietudes. Y pude responder una vez como Jesús a la mujer pecadora: "¿Dónde están ahora los que te persiguen?" Simple y sencillamente todo eso pasó. Y desde mis convicciones, ingresé en el seno del Partido Comunista de Cuba, creyendo en el programa del Partido, en la voluntad y en el espíritu de lo que ahí estaba contenido.

Más que marxista fui fidelista, y lo he sido, que era algo más. Porque su pensamiento fue más abarcador y más amplio, y por naturaleza más revolucionario y hasta a veces más iconoclasta, que los cánones del dogma o de la doctrina. Y en ese sentido me siento muy feliz de haber podido, no solamente alcanzar el reconocimiento y la amistad de él, que fue y es para mí un privilegio, sino también la de Raúl y la de casi todos los hombres y mujeres de la Revolución, de los padres fundadores de la Revolución.

No puedo explicar mi propia vida. Yo tenía 16 años cuando triunfó la Revolución y ahora estoy apuntando ya al siete y al cero. Si eso es así, entonces, no es la hora —como diría nuestro querido y común amigo Silvio Rodríguez—, de claudicaciones, ni tampoco de arrepentimiento ni de vergüenzas.

Yo soy lo que he sido, con mis luces y mis sombras, con mis errores y con mis aciertos. De todos ellos he aprendido. Y lo único que lamento es que me ha quedado poco espacio para mí mismo. Me ha pesado mucho el personaje que creé.

Amaury. Bueno, o que creamos nosotros también. Todos contribuimos a crear ese personaje.

Eusebio. Fíjate que me puse la misma ropa con la que me entrevistaste hace 14 años.

Amaury. Si, pero, en aquel momento usabas una bella corbata negra con una perla...

Eusebio. Sí, pero no la tengo hoy.

Amaury. Ya no la veo.

Eusebio. Precisamente no me la puse para quitarle un poco de formalidad al hábito con que suelo presentarme en los momentos en que la obligación me obliga a llevarla. Tú sabes que por ti no he venido con mi traje gris de todos los días, por ti lo he dejado... Petí me ha ayudado a quitarme esa pesada armadura llena de recosidos y abolladuras, porque ha sido el traje con el cual he peleado en todos los ámbitos de la vida cultural y política cubana. Esta es mi obligación y es mi deber para ti y para el público.

Amaury. Yo te lo agradezco, pero hubieras podido venir en calzoncillos.

Eusebio. No, no qué va, no vamos a llegar a los extremos.

Amaury. (risas) Tú eres un príncipe y como tal te vas a comportar siempre. ¿Qué cosa era la Juventud Acción Católica, a la que tú perteneciste?

Eusebio. Fue una de las cuatro organizaciones o de las ramas de la acción social y laical de la Iglesia. La Juventud Obrera, la Juventud Estudiantil y la Juventud Parroquial, que era la Juventud Acción Católica. En ella nos formamos, en aquellos principios del apostolado en una época en que no eran muchos los hombres en las iglesias; los hombres se ponían al final en ellas y nosotros tratábamos de transformar eso anticipadamente, ser partícipes del culto, cuando el culto era en latín, por ejemplo, y tratábamos de explicar, tratábamos de simplificar, tratábamos de ser modernos.

Allí conocí a los primeros conspiradores contra el orden establecido. Yo pienso que la personalidad más atractiva para mí fue, en una de aquellas incursiones por Centro Habana, cuando me encomendaron llevar un mensaje al antiguo mercado, que se demolió al triunfo de la Revolución. Allí entré por aquello que... no puedo explicarte lo que era el mundo del mercado. Es algo, es un recuerdo imborrable, era un gran orden establecido, pero había que entrar por laberintos de venta de gallinas, de frutas, de animales, de lechones, de pequeños restaurantes y al fondo, metido en medio de todo aquello, una imprenta y en la imprenta, un hombre, un hombre que leía Los miserables de Víctor Hugo, con pasión y que estaba allí en camiseta, con su delantal y que era el impresor de aquella casa. Se llamaba Sergio González.Y como era cristiano como nosotros, le llamaron "El Curita".

Amaury. "El Curita", claro. Yo pensaba entonces, escuchando toda esta historia ¿por qué no sacerdote? ¿Por qué no fuiste sacerdote?

Eusebio. La respuesta podría ser la siguiente. Yo he amado extraordinariamente a la mujer. Y el sacerdocio y el celibato, tema que no voy a analizar ni a discutir aquí...

Amaury. Está claro.

Eusebio. ...me privaba desde entonces de la lealtad a ese principio de la tradición cristiana sacerdotal. Pero siempre estuve cerca y estoy cerca. Nunca me aparté: Patria y Fe han sido una divisa personal.

Amaury. ¿Y andas todavía con una carretilla de flores, seguramente? (sonrisa)

Eusebio. No, no, no vamos a... Yo creo que hay un momento oportuno en que la nave se detiene en un puerto, en un camino. Yo, como sabes, tengo una persona que me quiere muchísimo, que convive conmigo y que me soporta, y a quien yo le llamo afectuosamente "la viuda", que es Anita.

Amaury. (risas) ¡La viuda!

Eusebio. Las piruetas debieron pasar. A pesar de aquella afirmación categórica de Martí, que decía:

Yo quiero, ¡oh fin de mis males!
Con labios nunca iguales
Un beso siempre nuevo...

Amaury. ¿Y cómo tú eras de estudiante? ¿Tú eras un buen estudiante? De niño digo...

 

Eusebio. Bueno, las cosas que me gustaron, Amaury, las cosas que me gustaron. Me encantaban las clases orales, me encantaba la Geografía y la Historia. Me fascinaban las Ciencias Naturales, todo eso para mí era una cosa fascinante y fui bueno en eso y en ciertas cuestiones... en unas clases muy bonitas que se llamaban "Moral y Cívica", y me encantaban en principio, clases aquellas para escribir sobre el papel pautado y con la tinta china y la pluma de punto; escribir las formas de las letras y aprender a tener una letra hermosa, y a escribir las capitulares.

Nos enseñaban muchas cosas en la escuela, en la escuela primaria, en la escuela de todos. Y desde luego que me fascinaba la conversación, hacer una exposición en clase era para mí un verdadero deleite. Mi mamá dice que me encaramaba en un cajón de manzanas o de peras, y que hacía un discurso para un público imaginario.

Amaury. Ahora, con la rapidez con la que tú llevas el trabajo y la vida no te puedes permitir el lujo de sentarte cómodamente a escribir. Tú tienes que dictar constantemente. ¿Cómo es un día de trabajo tuyo normal?

Eusebio. Mira, a primera hora de la mañana, yo llego a las ocho, ocho y cuarto, al trabajo. Estoy contestando esa multitud de mensajes de correos que llegan de Cuba y de otras partes... Tengo muy poco tiempo. Entonces hay una amanuense a quien le dicto inmediatamente la respuesta diaria de los correos. Después me ocupo de dar respuesta de los temas del Estado, de los temas que genera la Oficina del Historiador. Si yo no hago eso, antes de las once de la mañana, estoy perdido, porque se acaba mi día. Debo atender las obras de construcción, de la restauración, imponiéndome visitar cada semana y chequear un equis número de obras. Debo hacer gestiones para ellas, como se dice en Cuba, a todos los niveles. Después debo ocuparme de los temas del Patrimonio Cultural —que es mi vocación—; los museos, las colecciones, y tengo que atender las visitas.

Después trato de escapar de la oficina e irme a la calle a recoger y a mirar, para dar también oportunidad a que las personas se acerquen y me digan, me alerten, me comenten, me cuenten. Visitar, explicar, recorrer y eso consume toda la semana.

Como tú sabes yo no llevo agenda, no apunto, todo está en mi memoria, nunca puse una mano, ni creo que la pondré, en una computadora, nada de eso. Un teléfono celular para mí es un artefacto casi inútil, porque nada más que conozco dos o tres teclas. Sí, la tecla de llamar y la tecla de recibir, la de apagar y encender. Fui de esos niños que debían aprender las cosas en la memoria, y como tal, vivo.

Amaury. Claro.

Eusebio. Otros lo hacen para mí.

Amaury. Sí, ¡qué bueno!

Eusebio. A primera hora me entregan los correos, las noticias del mundo. Qué declararon mis amigos; qué se comenta del país. Todo eso hay que saberlo. Es lo que llamaba en una frase, recuerdo ahora a Lezama en su Centenario, que le preguntaba a uno: "¿En qué está usted?" Y decía: "Yo, en el tíviri távara". Ya los cubanos de hoy no saben qué cosa es el tíviri y távara. Pero también hay otra que decía: "Está en el inside", quiere decir, "está en la cosa". Y yo pienso que hay que estar, uno no puede presumir de ingenuo en los tiempos en que toda habilidad es poca.

Amaury. Pero también hay una parte del tiempo de Eusebio, donde tiene que defenderse de las pequeñas miserias, de las pequeñas escaramuzas personales, aquellas pequeñas trampas que intentan tenderle, ese tipo de personaje mediocre, que ronda definitivamente nuestros ministerios, que ronda nuestras instituciones. Y eso me va a llevar ´esto último lo dije yo, ——eso no lo dijiste tú—, eso me lleva a un consejo que tú me diste hace muchos años, donde tú me decías: "Aunque venga contra ti acechándote un ejército de hormigas, saca tú los cañones".

Eusebio. Mira, la mejor defensa es la vida propia y es la vida misma. Los chinos tenían un proverbio, decían los antiguos, se lo atribuyen al sabio Confucio: "Si los perros ladran, es señal de que cabalgas". Entonces, cabalgar, no perder tiempo en eso. Decir cada cosa en el lugar oportuno, no lanzar las margaritas en el lugar donde están los cerdos comiendo, porque ellos no tienen capacidad para apreciarlas y las destrozarían.

Tratar de respetar mucho a los demás, y sobre todo, no caer en provocaciones, no aceptar que nadie venga nunca a decirte: "Oye, están comentando de ti tal cosa". Porque esas trampas ya me las conozco. La respuesta a una amiga que vino una vez a decirme eso fue: "¿Y tú que hiciste?" Porque si tú eres tan amiga mía como para decirme esto, me imagino que allí diste una batalla. Me dijo: "No, no, yo no lo hice, porque figúrate, a mí me daba pena." Le dije: "Entonces, no me envenenes con eso; yo prefiero como Mr. Magoo, andar a ciegas." Y que hay una mano misteriosa que me toma por el pelo o por la camisa y me saca adelante cuando el precipicio se abre delante de mí.

Amaury. Claro, pero entonces me estás afirmando que detrás de ese hermoso y bien hilvanado discurso, también está el Eusebio, como se dice en el ambiente popular, que no se agacha jamás.

Eusebio. Yo soy un soldado y como tal he aprendido la lección y tengo varias líneas de defensa. Una primera, una segunda, una tercera. Siempre me he preparado para todo, porque siempre toda obra tiene que ser defendida. Siempre me preparé. Sería pobre una nación, una familia o una persona, que no se prepara para una carestía, para un debate, para un asalto, para cualquier cosa extraordinaria, en cualquier tiempo y en nuestro tiempo.

 

Napoleón decía que era muy importante evitar las concentraciones, evitar que se unan y que se cree una coalición, para eso hay que actuar siempre diplomáticamente, tratar de evitar toda confrontación. Sobre todo cuando tú tienes responsabilidades institucionales, no puedes ser conducido nunca a batallas tontas, a  personalismos, etc. Pero en caso de que sea inevitable, ¡atacar primero!

Amaury. ¡Ahí está! Ahora quiero irme a tu voluntad de rescatar  —ya se ha hablado mucho de tu voluntad de rescatar objetos, cosas olvidadas, recuerdos—, a tu voluntad de rescatar afectos y de rescatar amigos, porque hasta a mí me rescataste en un momento determinado

Eusebio. No, no, no.

Amaury. Sí, sí, cómo no, pero bueno, es de las cosas privadas y mejor lo dejamos ahí. Pero, ¿qué concepto tú tienes de la amistad? ¿Tú eres una persona de muchos amigos, de pocos amigos, de amigos selectos? Porque no hemos hablado demasiado de eso, nunca.

Eusebio. Yo tengo amigos, amigos que quiero muchísimo, tú lo sabes. El gran riesgo de mencionarlos, es que una omisión ofenda a alguno, pero tengo amigos —no son muchos, porque conocidos son infinitos y la amistad tiene distintos grados—, amigos de cuitas, amigos de poder ir a su casa y sentarme, cosa que tú sabes hago muy poco; ya son menos. Y amigos que sin proponérmelo yo, ni siquiera ellos, nos vemos muy poco, coincidimos poco, pero estamos ahí.

Yo no vacilaría en tocar una de esas puertas y estoy seguro que uno de ellos la abriría de par en par. Cuando he estado enfermo, cuando he estado como consecuencia de ello apartado de esa vida, de ese torbellino de vida, que es mi propia vida, esos amigos han venido a ofrecerme su ayuda, su solidaridad, su afecto, su desinterés... todo, todo. Su dinero, si fuese necesario; su sangre si fuese necesario. Entonces los quiero mucho a todos y valoro altamente la amistad. No el amiguismo, no practico el amiguismo; no doy nada a cambio de algo, nunca he hecho eso.

Sí sé que a la vuelta del camino, a la vuelta del camino, lo que siembras, se recoge. También no se puede ir por la vida prodigando favores, sobre todo cuando los favores no se hacen del bolsillo propio, sino se hacen con el poder y la capacidad de una institución, de una entidad, porque entones extravías el valor de la amistad. Lo que hagamos desde la vida oficial, es en nombre de la nación. Y la actuación pública es siempre una responsabilidad en nombre de la nación para los que públicas responsabilidades tienen.

Lo que pasa es que hay ciertas cosas que se han vulgarizado. Por ejemplo, se ha vulgarizado darle la mano a todo el mundo; es algo terrible. Dar la mano tiene que ser un acto de amistad, de concordia, con el corazón; lo demás debe ser saludar con una inclinación.

Porque dar la mano es un acto de amistad, es un acto de fraternidad y de hermandad. Igual que un beso. Aquí han proliferado los besos. A mí esa besuconería no me gusta para nada. Yo beso al que quiero, al que me extiende la mejilla, le beso, pero no los estoy prodigando ni tampoco me gusta ese besuqueo. Porque me recuerda además el de Judas; eso no puede ser, todo tiene que tener una escala de valores. Tiene que responder a sentimientos reales y lo demás es cortesía, buenos hábitos, educación, que es tan importante. Es lo que creo.

Amaury. Eusebio, en el último congreso de la UNEAC (Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba), hiciste una intervención  cuando se estaban eligiendo a las personas que iban a ser  miembros del Consejo Nacional de la UNEAC. Yo estaba, y ante la opinión de un compañero —también valiosa porque al final cada uno en esas cosas tiene la libertad de opinar y dar su punto de vista—, tú hablaste con una claridad, para muchos insoportable y para otros bienhechora, del asunto del artista, de la persona que emigra. Quisiera que tú, hoy, en el programa y ya casi a punto de terminar la entrevista, me dieras una opinión sobre esos cubanos, que deciden en un momento determinado vivir en otras partes del mundo. ¿Cuánto respeto se puede sentir por ellos?, ¿cuánta consideración se puede sentir por ellos?, ¿y por qué uno muchas veces también los rechaza y a otros los aplaude, quiere y venera?

Eusebio. Mira, yo estoy en Cuba porque creo profundamente en la libertad. Y tanto he creído en ella, que siempre digo que la ejercito y me lo creo, y quiero eso mismo para todos los demás. Creo que lo más conveniente es pensar que somos una isla y que los isleños siempre viven pendientes del horizonte, queriendo trascenderlo. No es nada nuevo, así ocurrió desde el poblamiento inicial de la isla y fue una isla que se formó de la migración de otros pueblos y naciones, del abrazo que se dieron, a veces sangriento en el suelo de Cuba, los opresores y los oprimidos; conquistadores y conquistados. Y creo que la nación cubana es el fruto de esos encuentros y desencuentros, de ese ir y venir.

Martí vivió más tiempo fuera de Cuba que dentro de ella. Lejos de ella murió Heredia, por ejemplo. Otros como Céspedes y Agramonte iniciaron largos viajes para conocer el mundo. Y podría citarte muchos más.

Cada época tiene su signo y sus circunstancias. Yo no creo que por sí misma la migración tenga que ser considerada, y más hoy, un evento estrictamente político. Es un tema económico, es un tema familiar, o es un tema opcional. Yo creo que eso hay que respetarlo profundamente y creo firmemente que todo lo que limite, todo lo que dificulte ese libre ir y volver, es algo que debe extinguirse.

Los que han hecho armas contra Cuba, los que han derramado sangre cubana, los que han planeado hacerlo, deben ser los que no pueden volver. Los que han ido y han fundado y han creado y tienen en su Patria un punto de referencia, tienen una tumba a la que acudir, un pueblo al que volver, una madre a la cual besar, un niño que recuperar; todo eso, es para mí lo normal y lo natural.

Y creo que eso lejos de disminuir a la Patria, a la Nación, la amplía. Hay un bautismo de fe de cubanía que es muy importante, que es muy importante. Y yo creo que eso merece el mayor respeto. Y eso fue lo que plantee aquel día en la UNEAC, en medio de un debate, en que los temas culturales

 —como siempre—, están ligados a temas éticos, a temas de la política. La política es ética y no se puede hacer política sin la cultura o prescindiendo de ella.

Cuando la política prescinde de la cultura, es un artificio, se convierte en burocracia; se convierte, no sé, en cualquier cosa menos en eso. Entonces en medio de aquel debate, pues fue necesario dar una opinión y había que darla un poco en carne propia y decirla. Cada cual que lo haga.

Yo siento muchísimo orgullo de mis propios hijos que no están aquí y lo siento de mi madre y lo siento de mis abuelos, que fueron libertadores y lucharon por la independencia de Cuba y soñaron con esa Cuba, que creo que nosotros hemos querido construir y que es una construcción inacabada. Porque hay todavía derechos de la Nación que no han sido conquistados. Hay todavía derechos de los cubanos por los cuales tenemos que seguir luchando.

Dentro de ese concepto que se abre paso de la unidad en la diversidad, del respeto a la singularidad, del respeto al principio de que no puede haber unanimidad en todo, en este sentido, volviendo a tu pregunta, los que desean libremente ir y volver, que vayan y vuelvan. Siempre habrá los que decidan seguir haciendo la prueba, seguir haciendo la prueba de edificar, de construir. Y si es posible, que los que van y no olvidan, nos extiendan la mano. Me parece maravilloso.

Amaury. Bueno, yo te agradezco que hayas utilizado una parte de tu tiempo para venir a conversar con tu hermano Amaury. Te doy las gracias en nombre también de esos padres, a los que pertenezco, que tienen a sus hijos viviendo fuera. Normalmente digo te quiero en este programa; yo debo decirte a ti, que yo te amo.

Eusebio. Gracias, muchas gracias.