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sábado, 06 de marzo de 2021
5:52:25 pm 

Ellos son los veteranos, los patriarcas, los robles de cuya sombra y savia nos alimentamos todos. Son los periodistas que tanto aportaron a la información y respaldo de un pueblo. Son los robles de la prensa villaclareña, y para traerlos al presente, los periodistas de ahora hablan de los de ayer. (Foto: Luis Orlando Pantoja Veitía (I), de la CMHW recibe el premio a la Obra de la Vida 2015, de manos de Antonio Moltó Martorell (D), entonces presidente de la Unión de Periodistas de Cuba, ya fallecido). 

Ifraín Sacerio Guardado tenía formación empírica, y con ansias de superación logró licenciarse. Fue presidente provincial de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), y de su historia en el periódico Vanguardia nos cuenta Félix Arturo Chang León, no solo colega, sino amigo.

 

«Sacerio era fresador en una industria de Sagua la Grande, y corresponsal voluntario. Ingresó al periódico junto a otros corresponsales, y tuvo la oportunidad de formarse al lado de los fundadores. Se superó enormemente, y siempre mantuvo una característica: se adaptó con facilidad a las nuevas tecnologías, pero el que escribía era, ante todo, el Sacerio revolucionario».

«Un rasgo muy suyo y digno de imitación era su capacidad multifacética, para hablar o informar, tanto en un tono serio como en uno jocoso. Sacerio es la confirmación de que un periodista es ciencia, es técnica periodística y experiencias vividas», recuerda Chang.

 

Mercedes Rodríguez García, «Mercy la Tecla», llegó al periodismo de la mano de Roberto González Quesada, «el patriarca». Roberto también coincidió con Sacerio en el periódico Vanguardia, esta vez como Jefe de Redacción. El nombre de Ifraín Sacerio da título al Premio Provincial de Periodismo por la obra del año; en tanto la UPEC reconoce a sus profesionales por la obra de toda una vida a través del premio Roberto González Quesada. La reportera y también Jefa de Redacción de Vanguardia Mercedes Rodríguez recuerda a su mentor.

«Era un hombre de gran vitalidad, y con una fortaleza y deseos de trabajar increíbles. Por ejemplo, aún con más de 90 años, aún era capaz de subir las escaleras de la sede del periódico Vanguardia todos los días. Pero también de él puedo decir que, como Jefe de Redacción, tenía una autoridad suprema; tanta, que nadie se atrevía a cuestionarlo».

Mercedes agrega: «Llevaba por su cuenta la edición de las ocho páginas del semanario, y cuando se instauró la edición digital, adquirió la nueva técnica, desplazando el mito de que hay una edad límite o ideal para entender el funcionamiento de las computadoras o el internet. Era muy agudo en la crítica, y luego de su fallecimiento, me propusieron darle continuidad a su sección "A contrafilo": no fui capaz, pues lo considero un periodista insustituible. Roberto fue una luz en mi camino».

 

Vuelve a la palabra otro roble, de CMHW, también merecedor del Premio Nacional de la Radio y de Periodismo José Martí. Se trata de Luis Orlando Pantoja Veitía. Aprendiz suya fue Bolivia Tamara Cruz Martínez, hoy la Presidenta de la UPEC en la provincia.

«Trabajaba yo en las filas de la Unión de Jóvenes Comunistas como dirigente de los comités de base, atendiendo a los medios de comunicación, y acercarme a Pantoja, a nuestro "Panto", fue un excelente privilegio. Desde mis inicios como periodista hasta el esparcimiento de sus cenizas en el Monumento al Tren Blindado, fue un orgullo para mí haber conocido a Pantoja y a su familia».

«Recuerdo que una vez él me dijo: "Respeta al micrófono cuando te pares delante de él". Ese consejo ha sido, para mí, uno de los regalos más grandes de la profesión, y recibir sus clases, apoyo y amistad significa tener a Pantoja en el alma. Él está aquí, en nuestra casa de la UPEC, y es ejemplo digno del periodismo villaclareño y cubano». Así lo resume Bolivia Tamara.

Y entre nosotros un roble villaclareño sigue echando raíces a sus 82 años. Fue fundador del canal provincial Telecubanacán, colaboró con la radio en Sancti Spíritus, mereció una larga lista de distinciones, y aquí lo tenemos una vez más: Gelasio Vidal Sarduy, reconocido entre sus amigos y colegas como «El Gelo».

«Quiero decir, ante todo, que me siento muy orgulloso del periodismo que están protagonizando hoy los graduados más jóvenes. Creo que el periodismo que están haciendo es igual a la sociedad».

Sobre sus muchos años entregados al ejercicio de la prensa, afirma: «El periodismo no llegó a mí: yo llegué a él. Era un oficinista de Falcón, Placetas, y antes de la televisión fui durante catorce años periodista en CMHW.

Una de las mejores experiencias que me entregó la profesión fue poder entrevistar a Fidel en la textilera Desembarco del Granma, aunque luego también coincidí con él durante varios recorridos tras el paso de huracanes por el territorio».

«La clave para llegar a ser un buen periodista –asegura– es la dedicación, la consagración, el estudio constante, ser capaz de medir la temperatura de los problemas sociales, y conocer cómo piensa y qué necesita la gente, pues ninguna política informativa se iguala a la que traza el pueblo. Consagración: esa es la palabra de orden».

Quedan aún muchos nombres que ni la premura de estos tiempos pueden apartar de su impronta: Aldo Isidrón del Valle, Mario Rodríguez Alemán, Orlando Sevajanes González... Los nombres son grandes, frondosos, imborrables.

Alimentándonos con su sombra y savia, empinándose hacia lo más alto, germinando como planta nueva, aquí están nuestros robles de la prensa villaclareña.

(Fuente: CMHW/ Gleidys Sorí Velázquez)