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domingo, 26 de julio de 2020
11:44:07 pm 

Estados Unidos vuelve a las calles, con miles de protestas en curso desde hace semanas en Portland, con cientos que salen por George Floyd, el afro-estadounidense muerto por la policía, y contra la decisión de Donald Trump de enviar federales a las ciudades demócratas para poner en orden.

Seattle se convirtió en la protagonista de la noche de guerrillas, con duros enfrentamientos entre los manifestantes y la policía. El balance es de 45 arrestos y 21 agentes heridos. Levantando carteles con inscripciones como "Federales vayan a sus casas", "No habrá paz si no hay justicia", 5 mil manifestantes rodearon el área donde se encuentra en construcción una cárcel de menores y luego la prendieron fuego.

Muchas de las vidrieras de los negocios en los alrededores quedaron distruídas. 

Hablando de "disturbios" la policía usó modales fuertes para dispersar a la multitud, recurriendo también el gas pimienta.

"Nos estamos convirtiendo en un estado fascista y un estado policial", denunció Bipasha Mukherjee, de 52 años, que desde mayo no se perdió nunca una protesta.

La jefa policial de Seattle, Carmen Best, explicó que la policía "apoya la libertad de expresión garantizada por la Primera Enmienda. Aunque aquello que hemos visto hoy no fue pacífico. Pero hubo delitos en toda la ciudad que puso a muchas personas en riesgo". Palabras que ponen en evidencia cuán difícil es encontrar un equilibrio entre las demandas de los manifestantes y aquellas de orden público.

En Austin, Texas, un hombre fue asesinado durante una manifestación. Un video de la escena muestra a los manifestantes atravesar una intersección, luego el pánico: un hombre con un fusil se acercó a uno de los automóviles detenidos para permitir que la multitud cruzara cuando alguien desde el interior disparó y lo mató.

 

El responsable ahora está bajo custodia de la policía y está cooperando.

"Es horrible que alguien haya muerto durante una protesta", afirmó el alcalde de Austin, Steve Adler. "Nuestra ciudad está colapsando y bajo shock", añadió.

En Los Angeles los manifestantes se enfrentaron a la policía cerca del Palacio de Justicia federal entre vitrinas rotas y botellas de agua lanzadas contra los agentes.

En Nueva York los enfrentamientos se tradujeron en decenas de arrestos. Nueva noche de peleas incluso frente al tribunal federal de Portland, asaltado desde hace semanas por los manifestantes que piden justicia por Floyd y protestan contra el uso excesivo de la fuerza por parte de la policía.

  

Por el quincuagésimo noveno día consecutivo cientos de personas se reunieron frente al edificio, protegido por los grupos habituales de guardianes con palos, desde enfermeras y hasta un "muro de veteranos". Un blindaje necesario para defender el derecho a la liberta de expresión de los manifestantes tomados en la mira de los federales.

La tensión explotó a eso de la una de la mañana local, cuando los agentes ordenaron a la multitud dispersarse. Una invitación inicialmente caída en oídos sordos y que obligó a las fuerzas de seguridad a usar gases lacrimógenos, alimentando la ira de los manifestantes y planteando dudas de los expertos legales. El nudo es, de hecho, el uso de la fuerza por parte de los agentes fuera de una propiedad federal.

Una duda que no toca la Casa Blanca, que apunta a alargar la lista de ciudades donde enviar a los federales para llevar aquella "ley y orden" que las autoridades locales no lograron hacer respetar porque, es la teoría del presidente Trump, son rehenes de la izquierda radical. Una izquierda que, advierte el mandatario, con Joe Biden en la presidencia, corre el riesgo de hundir a Estados Unidos en el caos.

(Fuente: ANSA)