sábado, 11 de abril de 2020
9:38:51 pm 

Francisco, visiblemente compungido, encabezó la celebración del Viernes Santo frente al crucifijo que según la tradición católica salvó a Roma de la peste del siglo XVI.  

La cruz simbólica de la ceremonia, que fue cargada en estaciones dispuestas alrededor del obelisco de la Plaza San Pedro y en las escalinatas que llevan hacia la Basílica, fue llevada por dos grupos de cinco personas, en un espacio inusualmente vacío. 

La ausencia de fieles por las medidas de restricción que impone la pandemia hizo más emotivo el rito, cargado de pesadumbre como nunca, ante el atroz peso de un virus que hace estragos en el mundo. 

La cruz estuvo cargada por hombres y mujeres que trabajan en la sanidad, que luchan en la primera trinchera contra el coronavirus, todo un símbolo de los tiempos de calamidad.

También había presidiarios.

La ceremonia fue transmitida a todo el mundo por televisión y por las redes sociales, a través de los canales vaticanos.

 

 

Pero antes de ello, en un extraño Viernes Santo, la voz del Papa Francisco se oyó sorpresivamente en los estudios de la Radio y Televisión Italiana (RAI) en el programa "A su imagen". 

La llamada fue recibida por la conductora del programa, Lorena Bianchetti, quien hacia el final del programa, que estaba centrado en el Viernes Santo, preguntó al Papa cómo estaba viviendo el difícil momento de la pandemia.


"Pienso en el Señor crucificado y en las muchas historias de los crucificados de la historia, pero las de hoy, de esta pandemia: médicos, enfermeras, monjas, sacerdotes... que murieron en el frente, como soldados, que dieron su vida por amor, resistentes como María bajo sus cruces, por sus comunidades, en los hospitales, curando a los enfermos", reflexionó Francisco.

También dijo estar cerca "del pueblo de Dios, de los más sufrientes, especialmente de las víctimas de esta pandemia, del dolor del mundo", pero subrayó que su mirada se dirige al cielo, a "la esperanza, porque la esperanza no defrauda". 

Hoy, Sábado Santo, celebramos la Vigilia Pascual

Hoy es el día en que la Iglesia Católica medita la pasión y muerte del Señor, así como su descenso a los infiernos y su Resurrección.

En Sábado Santo se realiza la Vigilia Pascual que concluye con la Liturgia Eucarística y se acompaña a la Santísima Virgen María, que vela en soledad junto a la tumba de su amado Hijo.

Durante la Vigilia Pascual se realizan tres actos importantes que inician con la celebración del fuego en donde el sacerdote bendice el fuego y enciende el cirio pascual. En este acto se entona el Pregón Pascual que es un poema escrito cerca del año 300 que proclama que Jesús es el fuego nuevo.

Se da también la liturgia de la Palabra donde se leen siete lecturas, desde la Creación hasta la Resurrección. En este momento, la lectura del libro del Éxodo es la más importante, porque narra el paso de los israelitas por el Mar Rojo cuando ellos huían de las tropas egipcias y fueron salvados por Dios.

De la misma manera recuerda que Dios esta noche nos salva por su Hijo.

El tercer acto es cuando la Iglesia entera renueva sus promesas bautismales renunciando a Satanás a sus seducciones y a sus obras, se bendice la pila bautismal o un recipiente en representación, y se recita la letanía de los Santos que nos une en oración con la Iglesia militante y triunfante. 

(Fuentes: ansalatina/aciprensa/ lavanguardia)