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martes, 09 de abril de 2019
8:24:49 p.m.
 

Una nueva investigación de la Universidad de Boston (Massachusetts, Estados Unidos) publicado en la revista Nature Neuroscience encontró que la aplicación de una leve corriente eléctrica al cerebro de personas mayores de 60 años puede mejorarla.

La memoria a corto plazo, es decir, la capacidad de retener información de forma breve para su uso posterior, disminuye con el envejecimiento. 

En los adultos más jóvenes la memoria a corto plazo está vinculada a interacciones neuronales específicas dentro y entre las regiones del cerebro y se piensa que este proceso involucra dos patrones de oscilación neural u ondas cerebrales llamadas ritmo gamma y ritmo theta, en la corteza prefrontal y en el lóbulo temporal del cerebro. 

Los investigadores observaron a través del uso de electroencefalografía cómo cambian las interacciones en adultos mayores y cómo se relacionan con la memoria a corto plazo. 

Para eso utilizaron un procedimiento de estimulación cerebral no invasivo con el que poder modular las interacciones de las ondas cerebrales individuales asociadas con este tipo de memoria. 

Participaron del estudio 84 adultos —la mitad compuesto por personas de 20 a 29 años y el resto de 60 a 76 años— a los que se les evaluó cómo realizaban una tarea que implicaba a la memoria a corto plazo con y sin estimulación cerebral.

Como resultado los investigadores observaron que sin la estimulación cerebral, los adultos mayores eran más lentos y menos precisos que los jóvenes, los cuales mostraron mayores interacciones entre los ritmos theta y gamma en la corteza temporal izquierda y una mayor sincronización de los theta en las regiones frontotemporales. 

Mientras que al recibir estimulación cerebral, la precisión de los adultos mayores mejoró y se acercó más a la de los jóvenes, un efecto que duró hasta cincuenta minutos después de la administración de los impulsos, según los autores. 

Los líderes del trabajo, Robert Reinhart y John Nguyen, señalaron que estos hallazgos pueden proporcionar una base para futuras intervenciones dirigidas al deterioro cognitivo relacionado con la edad. 

Si bien no es el primer estudio que demuestra que estimular el cerebro mejora la memoria, Reinhart destacó que su trabajo mostró los buenos resultados en gente de avanzada edad y porque la nueva capacidad se mantuvo casi una hora después de que cesó el estímulo eléctrico. 

De todas maneras señaló que se necesitan más estudios para que el proceso sea aprobado como un tratamiento eficaz. 

(Fuente: lr21.com)