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miércoles, 03 de abril de 2019
4:41:53 p.m.
 

Cuba pierde a una de las figuras más importante de la investigación social y la pedagogía. Con su repentino deceso en La Habana, este miércoles a los 69 años de edad, la cultura cubana perdió a una de sus más empeñadas investigadoras, que por sus aportes había merecido el Premio Nacional de Ciencias Sociales. 

Ana Cairo Ballester fue miembro del Consejo Nacional de la UNEAC y de la Academia de Historia, y por muchos años profesora de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de la Habana. Al morir era la secretaria ejecutiva de la Cátedra Alejo Carpentier de la Universidad y miembro del Consejo Asesor de la Fundación Alejo Carpentier.

Titulada como Doctora en Ciencias Filosóficas formó parte de los consejos editoriales de las revistas Temas, Universidad de La Habana, Debates Americanos y Revista de la Biblioteca Nacional José Martí.

Cairo nació en 1949 y formó parte de las primeras generaciones que se formaron con la Revolución. En su cuenta de Twitter, Abel Prieto, presidente de la Sociedad Cultural José Martí y director de la Oficina del Programa Martiano reseñó la noticia, lamentando la temprana partida de la destacada intelectual cubana, amplia conocedora de la Historia nacional.

Fue sin duda una de las más profundas conocedoras de la historia cubana y la cultura del país. Se le reconocía por el notable impacto y trascendencia de su obra, en cuanto al estudio del pensamiento político y social cubano, y su contribución al fortalecimiento de la identidad nacional.

Sus ensayos, que combinan rigor y pasión, tuvieron numerosos cauces tanto en el estudio del siglo XIX como de la contemporaneidad cubana. Cairo escribía de José María Heredia, de Plácido a Rubén Martínez Villena con la misma naturalidad de una conversación y, sobre todo, sin la menor pose erudita o academicista.

Cairo deja una inmensa obra investigativa de la Historia de Cuba, principalmente sobre el período de la República con títulos como El movimiento de Veteranos y Patriotas (1976), El Grupo Minorista (1978), La revolución del 30 en la narrativa y el testimonio cubano (1993), Bembé para cimarrones (2005) y José Martí y la novela de la cultura cubana (2014). De consulta obligada son las compilaciones conmemorativas Mella, 100 años, coauspiciada por el Centro Pablo de Torriente Brau y la editorial Oriente; y de la serie Imaginarios las dedicadas a Eduardo Chibás y Raúl Roa.

En una entrevista que concedió a la revista digital La Jiribilla se definió como «una humanista» y precisó: «Un investigador es una persona que se mueve en determinados sistemas de conocimientos. […] La investigación es un ejercicio fundamental: te abre puertas. Cada línea, cada proyecto genera nuevas preguntas que a su vez, se relacionan con otros temas. […] En ocasiones, tengo una premisa de investigación de la cual se pueden derivar varios textos. Cada indagación tiene muchas preguntas y estas, a la par, te llevan a distintos tipos de problemas».

Entre los temas en perspectiva se hallaba la política cultural de la Revolución: “Palabras a los intelectuales ilustra las altas calidades de Fidel como intelectual. Es un documento que debería publicarse anotado, acompañado de las intervenciones de los intelectuales que con honestidad plantearon sus preocupaciones. Fidel construyó un texto dialógico en el que ofrecía respuestas a cada una de las inquietudes. Cuando se conozca todo lo que allí se discutió, se admirará más su inteligencia para construir un texto llamado a perdurar”.

(Fuentes: Granma/JR/Twitter)