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miércoles, 02 de enero de 2019
9:20:11 p.m.
 

Joan Manuel Serrat, que acaba de cumplir 75 años, aconseja a quien le escuche en sus conciertos celebrar las cosas "por anticipado", como él ha hecho con la gira Mediterráneo da capo, organizada con motivo del 47 aniversario de la publicación de este disco que alude a un mar convertido hoy en "sarcófago".

La gira, con gran éxito de público en España, le llevará  por México, Guatemala, Miami, El Salvador, Honduras y Ecuador.

"Yo no estoy para esperar a los 50. La fragilidad de la vida me hace dotar de prudencia y prefiero celebrar las cosas por adelantado. Lo recomiendo a todos: si tenéis algo que celebrar, hacedlo por anticipado", decía Serrat, nacido en Barcelona, en un concierto ofrecido en diciembre en Madrid.

   

El cantautor compuso su disco Mediterráneo en Calella de Palafrugell, un pequeño pueblo de pescadores de la Costa Brava, en Girona (Cataluña).

Durante cuatro meses, entre agosto y noviembre de 1970, cuando tenía 28 años, Serrat compuso el álbum encerrado en su habitación del pequeño hotel Batle de esta localidad con vistas a unas pequeñas isletas que contemplaba desde su ventana.

Las primeras personas que escucharon Mediterráneo, publicado en 1971, fueron los dueños de hotel. Serrat barajó otros dos títulos para el álbum, Amo al mar e Hijo del Mediterráneo.

  

El cantautor había comenzado su carrera musical cuatro años antes y había publicado los discos La paloma, Mi niñez y un álbum con poemas de Antonio Machado, entre ellos Cantares.

Así que en su gira del 47 aniversario del disco canta las canciones incluidas en él como Aquellas pequeñas cosas, Barquito de papel, Qué va a ser de ti, Pueblo blanco, La mujer que yo quiero y Lucía, así como algunos de los grandes éxitos de su carrera.


Serrat, que el pasado 27 de diciembre cumplió 75 años, expresa así en sus conciertos el amor que siente hacia el Mediterráneo: "Es nuestra vida, nuestra manera de entender las cosas. Me lo enseñó todo". Pero "ese Mediterráneo, cuna de vida, puente de culturas, ha de sumar a la contaminación por el hombre con restos de batalla, naufragios y montañas de plástico, lo que la humanidad le añade: la de gente que busca dónde meter sus vidas".

Y concluye: "Ese mar que bautizó mi niñez es hoy un sarcófago donde descansan personas que intentaron escapar de sí mismos".

(Fuente: ANSA)