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sábado, 13 de octubre de 2018
8:02:34 p.m. 

Desde el pasado 5 de octubre y hasta febrero de 2019 en el patio del Edificio de Arte Cubano del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) puede apreciarse La seducción de la forma, exposición colectiva de tres importantísimos y reconocidos escultores cubanos: José Villa Soberón, Tomás Lara y Rafael Consuegra.

En conversación exclusiva con el espacio Luces y sombras de Habana Radio, Delia María López Campistrous, curadora de la muestra y especialista del MNBA reconoció que “dentro de las valiosas colecciones que atesora” el Museo, la escultura está en un “estado deficitario”, entre otras razones, por lo complicado que resulta desde el punto de vista logístico almacenar esa manifestación: “La escultura cubana —subrayó la especialista— no se ha coleccionado con el rigor con que se ha hecho, por ejemplo, la referida a pintura e incluso a instalaciones como nueva forma de expresión artística”.

    

Insistió que ha sido una “verdadera batalla” tratar de acercar a los escultores al Museo para intentar completar la colección y reiteró que se está pensando que el patio del Edificio de Arte Cubano —que siempre acogió en carácter de exposición permanente una muestra de esculturas de medianos y grandes formatos— se perfile cuidadosamente para que sea el sitio para mostrar esculturas.

De José Villa Soberon, Tomás Lara y Rafael Consuegra se pueden apreciar cuatro esculturas de cada uno —12 en total— que ya fueron disfrutadas en otros contextos y se conjugan con obras nuevas, que cada uno de ellos concibió siguiendo su línea y estética personal y en todos los casos el denominador común es el soporte metal.

 

Por ejemplo, Lara retoma la pieza “El serrucho de mi padre”, pero lo recontextualiza partir de un pañol en el que cual están representadas todas las variantes de la serie Ferramentas que viene realizando desde hace algunos años. En el caso de Consuegra, reasume el tema de la violencia y su solapamiento y Villa Soberón es “la estilización del material dentro de ese conjunto de piezas que están en una línea dentro de lo geométrico-abstracto”, especificó la curadora. 

Preguntada acerca de la doble condición de Soberón de moverme en dos niveles diferentes —lo puramente figurativo y la abstracción geométrica— Delia López apuntó que ello responde fundamentalmente a “un entrenamiento de formación y técnico muy exquisitos, pero también pasa por su interés social de satisfacer varios encargos públicos que lo compulsan a trabajar determinadas líneas”.

   

Según la especialista el metal —que constituye el enlace entre la tríada— “es un soporte en el que los tres han trabajado de manera recurrente y era necesario buscar un elemento que unificara visualmente la muestra de creadores con estéticas particulares muy bien definidas”. Por otra parte, son artistas que han sabido subordinar el material a la forma y a la intención final que quieren comunicar: “esa es la base sobre la que se asienta La seducción de la forma”, precisó.

—Teniendo en cuenta que en Cuba existen muchos escultores de gran valía, ¿por qué estos tres nombres y no otros?

—Son tres artistas con carreras establecidas y constantes que han marcado tanto la escultura pública monumentaria como el ámbito de las exposiciones transitorias que se hacen en todo el país, pero, también son creadores con un rol muy importante dentro de la enseñanza artística en Cuba.

“Igualmente consideramos que eran los primeros a los que teníamos que acudir porque constituyen el enlace con las futuras generaciones de escultores dada su condición de profesores y por realizar y mantener un trabajo intenso y ponderable dentro del Consejo Asesor para el Desarrollo de la Escultura Monumentaria y Ambiental (CODEMA)”, concluyó la curadora.

(Fuente: HR/Fotos: Cortesía del Museo Nacional de Bellas Artes)