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martes, 10 de julio de 2018
7:21:09 p.m. 

Francia jugará la final del Mundial tras imponerse a Bélgica en un partidazo al que solo le faltaron más goles. 

A los galos les bastó el tanto de Umtiti a la salida de un córner para sacarse el billete a Moscú (domingo 15, 18 horas) y acabar con el sueño mundialista de los belgas, probablemente los que mejor han jugado en Rusia, pero para los que las semifinales siguen siendo un muro.

La valiente propuesta del español Roberto Martínez y el talento de Hazard y De Bruyne no fueron suficiente ante el oficio del equipo francés, una pesadilla para sus vecinos. Les tienen comida la moral. Sigue sin ganar en un Mundial Bélgica a Francia (tres de tres), abonada a pelear por las grandes competiciones en los últimos 20 años. Casi nunca parte en el grupo de las grandes favoritas, pero desde 1998 se han colado en cinco finales, tres de Mundial (98, 2006 y 2018) y dos de Eurocopa (2000 y 2016).

El domingo, esta generación que lidera Lloris con el brazalete de capitán pero que tiene a un genial Kilyan Mbappé (¡¡¡qué jugador!!!) como principal exponente, intentará emular a los héroes del 98 y bordar su segunda estrella en la camiseta.


La semifinal no defraudó en nada salvo en lo ambiental. Que el Arena de San Petersburgo no estuviera lleno es una de esas cosas que nadie entiende y que la FIFA, venga a presumir en sus redes de los millones y millones de entradas que han vendido, sigue sin querer explicar. ¿Dónde está toda esa gente que falta? Por lo demás, como decíamos, el partido no defraudó.

Fue espectacular desde el minuto 1. Sí, desde el 1. Francia y Bélgica no se dieron ni los clásicos segundos de cortesía y empezaron el partido a toda velocidad. Mbappé, a los 8 segundos, ya estaba dejando atrás a Vertonghen en una espectacular galopada que terminó con un centro que no acertó a controlar Griezmann de milagro.


La respuesta de Bélgica fue la de quedarse la pelota. Viendo cómo se las gastaba Mbappé, cuanto menos viera el balón, mejor. Así que De Bruyne y Hazard empezaron a apoderarse del juego. Y lo bordaron. Los dos genios belgas se hicieron dueños del partido y machacaron al centro del campo y a la defensa de Deschamps con su calidad y movilidad. Les volvieron locos. Hazard arrancando desde la izquierda. De Bruyne jugando de 6, de 8, de 10, de falso 9... Vamos, jugando de todo, siendo indetectable para los centrales de Francia y para Kanté y Pogba. Entre los dos generaron todas las ocasiones de Bélgica en la primera parte.


De Bruyne jugaba y siempre encontraba a Hazard, que es puro veneno. Imparable en el uno a uno, hizo con Pavard lo que quiso en la primera parte. A los 15 minutos rozó el 0-1 con un zurdazo que se fue fuera por milímetros. Y en el 18’ fue Varane con la cabeza el que evitó que su disparo con la derecha no acabara en la red. Estaba desatado el belga, que crearía también la jugada que acabaría con Lloris volando para evitar el gol de Alderweireld. Jugaba como los ángeles Bélgica, sufría Francia, que se agarró a Griezmann y Mbappé para sacudirse el agobio.

                                                                        

Giroud en el 33’ y Pavard en el 39’ tendrían en en sus botas el primer gol del partido a pases, ambos de Mbappé, asistiendo desde la derecha. El crack del PSG lo hace todo bien cuando recibe. Sabe jugar con y sin espacios, tiene potencia, habilidad en el uno contra uno y un pase maravilloso. Asiste hasta haciendo ruletas y de tacón.

Con este repertorio encontró socios en el área. Giroud falló un gol cantado rematando con el tobillo y Pavard, al escorado a la derecha, falló en el mano a mano ante Courtois, que en directo parece imbatible. Ocupa toda la portería.

(Fuente: Marca)