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domingo, 06 de mayo de 2018
8:39:51 p.m. 

Tierra de origen indo-europeo, de historia,  tradiciones, leyendas, costumbres y culturas típicas, bañada por el océano Atlántico es la ciudad de Sagua la Grande, presentada este fin de semana en FitCuba 2018 como nuevo destino turístico. 

La urbe, sometida a un intenso programa de transformaciones en cuanto a su estética y apertura de nuevos servicios, contará con los hoteles Sagua de 84 habitaciones y Palacio Arenas de 11 capacidades, entre otros sitios de interés,  mientras que el poblado de Isabela de Sagua exhibirá una marina para excursiones a Cayo Esquivel.

Según recoge la historia el pueblo de Sagua la Grande fue creado a partir de una sitiería situada al margen del río, del cual tomó su nombre a principios del siglo XIX.

Su fundación, el 8 de diciembre de 1812 por Don Juan Caballero, natural de Galicia, España, quien como marinero participó en la batalla de Trafalgar a bordo del navío Hércules, estimuló a varios labradores a fundar el nuevo asentamiento.

Situada en un lugar estratégico del Canal de Las Bahamas, cruce obligado de muchas embarcaciones, y con un río de gran caudal y varias leguas navegables y excelentes refugios, fue también uno de los pueblos más favorecidos para la mercadería, por tres siglos o más, cuando casi todos los colonos eran contrabandistas.

En 1820 se fundó el primer ingenio, y a mediados de la siguiente década se inició el desarrollo económico y social con potreros, cultivo de tabaco, árboles maderables y un fuerte incremento de la caña de azúcar, con altos rendimientos para la época.

Al igual que en el resto del país, con la producción azucarera en Sagua la Grande aparecieron los esclavos, fue un gran puerto-terminal de azúcar como La Habana, Cienfuegos, Cárdenas y Matanzas.

A mediados del siglo XIX el médico norteamericano John George Wurdermam visitó a Cuba en tres ocasiones como turista, recopiló una extensa información para una crónica de viaje que no quiso dejar en simples reseñas y confeccionó un libro que tituló Notas sobre Cuba,  publicado por la editorial Ciencias Sociales en 1989.


 

En el texto, entre otros sitios de interés, narra sus apreciaciones sobre Cárdenas, donde señala que alquilaban botes, también para excursiones a los cayos de la bahía, donde pueden recogerse bellísimas conchas y a veces cazar un flamenco.

Acerca de Sagua la Grande, refiere que podía hacerse una excursión en una embarcación entre los cayos, los servicios son buenos, y que una extensa sabana en las cercanías proporcionará también agradables paseos, en especial a los amantes de las flores. 

En otro viaje comentó que al mediodía embarcó en el diminuto vapor llamado Jején, rumbo a Sagua, pasó el día navegando en aguas quietas, entre numerosas islas de mangles, o como las llaman cayos. 

Grandes bandadas de una especie de patos negros nadaban en torno a ellos, y a menudo, cuando la aproximación del buque los asustaba, escondían la cabeza bajo el agua y después volaban una corta distancia, describió.

Pasamos muy cerca de un cayo grande y vimos varias especies de grullas, mientras en ocasiones distinguíamos, a gran distancia, una bandada de flamencos por su rojo plumaje. Las aguas por donde navegábamos habían sido en tiempos pasados escondites favoritos de los piratas, significó.

Agregó que el paisaje era en verdad pintoresco, hasta donde la vista alcanzaba por todos lados, el mar estaba tachonado de islas de todos tamaños, desde unas pocas yardas de largo hasta varias millas de anchura.   

(Fuente: ACN/ Eduardo Luis Martín/Foto: Arelys María Echevarría Rodríguez)