20180210142901-robert-bobroczkyi-persigue-su-sueno-de-jugar-en-la-nba.jpg

 

sábado, 10 de febrero de 2018
8:25:44 a.m. 

Con 17 años y 2,31 metros de altura el rumano Robert Bobroczkyi persigue su sueño de jugar en la NBA, por eso desde hace un año juega en el básquetbol juvenil en Estados Unidos, captado por  Instituto Spire, en Ohio. 

A su edad la anormal talla le ha provocado una escoliosis que le trajo problemas de cadera y espalda, pero así y todo este gigante con cuerpo desgarbado (pesa sólo 90 kg) intenta llevar una vida parecida a la de sus compañeros, aunque no del todo: Las puertas son siempre demasiado bajas, los pantalones deben ser pedidos por encargo y utiliza camisas XXXXXL.


Además, la Clínica Cleveland le asignó un nutricionista con el objetivo de que aumente medio kilo por mes. Para llegar a ese objetivo debe consumir 4.500 calorías por día (el equivalente a nueve hamburguesas Big Mac). Entre risas, el gigante cuenta que tiene problemas cada vez que en el comedor de la escuela hay sopa. Como las mesas tienen altura normal, Bobroczkyi debe acercarse el plato a la boca, porque las veces que intentó con la cuchara no pudo mantener el pulso. 

La altura de Bobroczkyi es el legado de Zsigmond, su padre, ex jugador del básquetol rumano, que mide 2,17 metros, y Brunilda, su madre, ex jugadora de voleibol, que alcanza 1,90 metros. 

 

Cuentan que el tamaño de Robert al principio les generó preocupación, pero luego de exámenes médicos descartaron que tuviera una enfermedad. Lo que primero confirmaron fue que no tenía el síndrome de Marfan, una condición genética del tejido que puede ocasionar problemas cardíacos con peligro para la vida. Demás pruebas a lo largo de los años eliminaron otras condiciones potencialmente preocupantes.

  

La vida del joven rumano continúa en Estados Unidos, donde al igual que en todos los lugares por los que pasó siempre le preguntan por su altura. (A los 15 años medía 2,29 metros): 

"Tienes que acostumbrarte a eso", responde de manera sencilla. 


Pero una vez le preguntaron si le gustaría crecer más y no lo dudó. El jugador que hizo de su anomalía una bendición negó con la cabeza y respondió: 

"Ya terminé. Creo que crecí lo suficiente". 

(Fuente: NYT/ODU) 

Artículo relacionado: