domingo, 15 de octubre de 2017
8:48:40 p.m. 

La potente explosión de un camión repleto de explosivos en una calle llena de gente, cerca de los principales ministerios del gobierno en la capital de Somalia, mató a por lo menos 276 personas y dejó a cerca de 300 heridos. Es el atentado más mortífero en la nación del Cuerno de África y se prevé que el número de muertes aumente. 

Los médicos luchan por tratar de salvar a cientos de víctimas gravemente heridas, muchas con quemaduras que los han dejado irreconocibles.

Las sirenas de ambulancias se escuchaban por toda la ciudad un día después de la explosión y las familias desoladas deambulaban entre los escombros de edificios en busca de parientes desaparecidos.


Rescatistas buscaban a sobrevivientes atrapados bajo los escombros del hotel Safari, que fue destruido en su mayor parte y se encuentra cerca de la cancillería de Somalia. La fuerza de la explosión hizo desaparecer las puertas de metal y los muros contra estallidos que habían sido erigidos frente al hotel.

El presidente Mohamed Abdullahi Mohamed declaró tres días de luto y se unió a miles de personas que respondieron a una petición desesperada de los hospitales a la población para donar sangre a las víctimas.

  

La ciudad de Mogadiscio, que cuenta con una población de más de 2 millones de personas, está acostumbrada a explosiones letales de Al Shabab, sin embargo no había presenciado una como la del sábado.

El gobierno de Somalia culpa al grupo Al Shabab, vinculado a Al Qaeda, por el atentado del sábado en Mogadiscio, al que consideró un "desastre nacional". Pero Al Shabab permanece en silencio.

A principios de este año Al Shabab prometió continuar con los ataques luego de que el gobierno del presidente Donald Trump y el mandatario de Somalia anunciaran nuevos operativos militares en contra del grupo.

(Fuente: AP/NYT/atv)