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jueves, 28 de septiembre de 2017
9:52:37 p.m. 

CEPAL resalta potencial estratégico de la cooperación triangular para dar gran impulso ambiental a las economías de la región. (Foto: La Secretaria Ejecutiva del organismo regional, Alicia Bárcena, expone en la IV Conferencia Regional Perspectivas de la Cooperación Triangular en América Latina y el Caribe realizada en Lima, Perú.) 

La cooperación triangular, sujeta a las prioridades nacionales de desarrollo, puede contribuir a dar un gran impulso ambiental a las economías de América Latina y el Caribe, y a repensar la política climática regional, considerando aspectos como la inversión y el cambio tecnológico, sostuvo este miércoles 27 de septiembre en Lima, Perú, Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Esto, dijo, en un contexto de debilitamiento del multilateralismo y de dificultades para movilizar recursos internacionales debido a la clasificación de los países latinoamericanos y caribeños como naciones de renta media.

Bárcena fue una de las expositoras en el segundo día de la IV Conferencia Regional Perspectivas de la Cooperación Triangular en América Latina y el Caribe: El rol de la CTr en la implementación de la Agenda 2030,  potencialidades y desafíos, organizada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Perú, la Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APCI) y el Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ) de Alemania.

La máxima representante de la CEPAL ha destacado en diversos foros las potencialidades de la cooperación triangular (que se puede utilizar de forma complementaria a la cooperación Sur-Sur) por su capacidad de aprovechar las ventajas comparativas de cada socio involucrado, generando beneficios compartidos y propiciando la replicabilidad de los proyectos.

En Lima, Bárcena planteó que América Latina y el Caribe, al igual que otras regiones, debe enfrentar problemas derivados de fenómenos como el cambio climático y la crisis energética, las altas tasas de urbanización, el progresivo envejecimiento de la población y la baja productividad de las empresas, especialmente las micro, pequeñas y medianas, que concentran la mayor parte del empleo.

En este sentido, la cooperación triangular puede apoyar el desarrollo de ciudades inteligentes con servicios urbanos y transporte público de calidad, promover el uso de las energías renovables y contribuir al financiamiento de la innovación y los nuevos procesos manufactureros en la región, por nombrar algunas áreas, sostuvo la alta representante de las Naciones Unidas, quien destacó el rol de Alemania como gran impulsor de este nuevo mecanismo de colaboración entre países.

Los bajos niveles de inversión pública y privada en los países de América Latina y el Caribe (comparados con los de los países de Asia-Pacífico, por ejemplo) impactan la productividad de las economías y limitan el cambio estructural necesario para avanzar hacia un nuevo estilo de desarrollo, amenazando los logros sociales de las últimas décadas en materia de reducción de la pobreza y de la desigualdad, enfatizó Bárcena.

Dicho cambio estructural progresivo planteado por la CEPAL —dijo—, debe llevarse a cabo a través de un gran impulso ambiental (environmental big push), es decir, de un paquete de inversiones en sectores estratégicos para avanzar hacia senderos de crecimiento bajos en carbono.

La región, especialmente el Caribe —agregó— es altamente vulnerable a los efectos del cambio climático (aunque solo es responsable de 9,9% de las emisiones de gases de efecto invernadero). Según datos de la CEPAL, entre 1970 y 2016 los desastres naturales vinculados al clima han causado daños por 340.000 millones de dólares en el Caribe. De ese total de daños, 14,5% han tenido lugar durante los últimos dos años.

La propuesta de la CEPAL de reducción del peso de la deuda externa en los países del Caribe mediante un fondo de resiliencia climática también se vislumbra como una gran oportunidad para la cooperación triangular, indicó Bárcena, pero “materializar todas estas oportunidades requiere de un continuado diálogo regional”, apuntó.

La coordinación intersectorial e interinstitutional y la participación de todos los actores involucrados (gobiernos, sector privado y sociedad civil) son clave para el éxito de la cooperación triangular, resumió Bárcena, quien puso a disposición de los países de la región y de sus socios las capacidades técnicas y de convocatoria de la CEPAL para apoyar estos procesos.

(Fuente: CEPAL)