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lunes, 27 de marzo de 2017
5:13:52 a.m.
 

En función única, cerca de diez mil de personas abarrotaron este sábado el Coliseo José M. Agrelot de San Juan, el recinto artístico más importante de Puerto Rico, para ver y escuchar a Silvio Rodríguez, interpretando temas emblemáticos y los de su último disco Amoríos (2015), que dio título a la velada del fundador de la Nueva Trova cubana en tierra boricua. 

Tras siete años de ausencia —su última presentación, en ese mismo escenario fue a finales de mayo de 2010*—, lo acompañaron los músicos cubanos: Niurka González (flauta y clarinete), Jorge Aragón (piano), Jorge Reyes (contrabajo), Oliver Valdés (batería y percusión), Emilio Vega (vibráfono y percusión) y el Trío Trovarroco, integrado por Rachid López, Maykel Elizarde y César Bacaró.

A los presentes Silvio les cantó, habló, y contó, tal y como describe la colega Rosa María Fernández en Cubadebate, sitio en el que también rubrica una entrevista al mítico cantautor, quien “profundo y vertical”, Silvio le cantó a Ana Belén Montes, puertorriqueña sentenciada a 25 años de cárcel, a Pedro Albizu Campos, Juan Antonio Corretjer, Lolita Lebrón, Filiberto Ojeda Ríos y a Oscar López Rivera.

 

A continuación reproduzco textualmente las impresiones de la cronista: 

Oscar López Rivera ha recibido ayer el abrazo de Silvio, sus canciones y sus letras de sus propias manos, con permiso de quienes lo mantienen ahora en prisión domiciliaria en San Juan, tras 35 años en cárceles de los Estados Unidos. Considerado quizá el prisionero político más antiguo de este lado del hemisferio.

Encendidos y emocionados con un “Ojalá”, regalado en acompañamiento de la Camerata Coral de Puerto Rico, y con la redimensión de un “Vivo en un país libre”, cantado aquí. Siempre él con su guitarra y sus músicos que alternaban o en pleno. Y de pie, casi en un rezo estremecido: “un amor más en todo el mundo, un nuevo amor, piedra con piedra, hecho de sal y hecho de arena, como son todos los amores”. Comenzó con una canción de amor, la que se muere fuera del odio, el miedo y terminó con una gota de rocío, un beso que hizo salir el Sol a media noche.

 

Que plenitud de abrazos provocó, de risa, de llanto, de compromiso. A dónde van a parar tantas pasiones a esta hora.

Silvio, gracias por venir. Gritó uno, allá en las gradas. Eso debiera decir yo, le dijo tímidamente el poeta, que un día antes, ya había publicado en su blog: “Si tengo un hermano, hermano de suerte, hermano de vida, de historia y de muerte”. “Como podrán imaginar, ya estoy en la isla hermana Puerto Rico.

Muchas memorias, muchos cariños de muchos tiempos encontrados. Quise poner esa entrada porque una vez la canté con un hermano de aquí. Es lo que aprendí de ser hermano, amigo, compañero de ruta, y me niego a aprender otra cosa, dígalo quien lo diga”.

* La ocasión Puerto Rico, marcó su regreso a la isla después de 30 años de ausencia, tras recibir el visado para viajar a EUA, después de que le fuera negado en otras ocasiones en las que tenía previsto actuar.

(Fuente: LPG)