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domingo, 15 de enero de 2017
8:16:22 p.m.

Se trata de desdibujar las fronteras que han definido la feminidad y masculinidad de rosa y de azul. Los “danshis sin género” (danshi quiere decir hombre joven en japonés) adoptan un nuevo estilo andrógino , una moda asexuada,  e intentan ampliar el alcance de lo que alguien con una anatomía masculina puede vestir.

Una base de maquillaje al rostro, polvos para oscurecer los lados de la nariz y labios pintados con una pequeña brocha. Después de 40 minutos de acicalamiento el espejo le da su aprobación.

Uñas pintadas, cabello largo hasta los hombros, zapatos de tacón y maquillaje lo hacen más femenino que masculino, una elección contrastante con una sociedad en la que los hombres y las mujeres tienden a adherirse de manera estricta a los códigos convencionales de vestimenta según el género.

Sin embargo este danshis japonés no considera que su apariencia sea femenina. ¿Para qué un género en particular? Por dentro es un hombre. El concepto de género no es realmente necesario. Las personas deberían elegir el estilo apropiado para ellas sin preocuparse por lo femenino o masculino. ¿Por qué los hombres tienen que hacer una cosa y las mujeres otra? Todos somos seres humanos.

Quienes así piensan —y visten— están intentando ampliar el alcance de lo que alguien con una anatomía masculina puede vestir. ¿Gay? No necesariamente.

Muchos hombres que se consideran “danshi sin género” dijeron en entrevistas que no ven una conexión entre su apariencia y su identidad sexual, o incluso sus opiniones sobre los roles de género tradicionales. Tal vez no les gusta su rostro y adoptan el maquillaje para esconder s imperfecciones.

Yasu Suzuki, de 22 años, organiza eventos para que otros “danshi sin género” conozcan a sus seguidores de las redes sociales. Sus exploraciones en el campo de la moda han ampliado sus opiniones sobre la sexualidad. Cuenta que cuando comenzó a experimentar con el maquillaje, a veces atraía la atención de otros hombres.

Pensaba que vomitaría cuando un hombre le dijera “te amo”.  Suzuki usa unos pantalones holgados (populares entre las japonesas) y se depila el vello facial porque todavía no le alcanza para pagar los tratamientos que los eliminan con láser y que son populares entre los “danshi sin género” más famosos. 

“Pero ahora que comencé a vestir esta moda asexuada, creo que me deshice de mis prejuicios. Antes no me gustaban los chicos u hombres que se amaban entre sí, pero ahora he comenzado a aceptarlos. La gente bonita es simplemente bonita”, cuenta Suzuki.

“En mi generación, las mujeres envidiaban a los hombres porque podían trabajar y hacer lo que quisieran”, expresó Junko Mitsuhashi, de 61 años, profesora de estudios de género en la Universidad Chuo y una mujer transgénero.

Ahora los hombres envidian a las mujeres porque pueden expresarse a través de la moda… ¡Nada!, mejor pensar que se trata de un nuevo tipo de hombre.

(Fuente: NYT)