20160823011454-emilio-roig..jpg

 

7:13:14 p.m. 

La muestra “Emilio Roig, costumbrista de ardorosa y militante cubanía”, a propósito del aniversario 127 de su natalicio, será inaugurada este 23 de agosto a las 10.00 a.m., en el Palacio de Lombillo, La Habana. 

La exposición documental se propone acercar al espectador al Emilio Roig periodista y costumbrista, labor que desarrolló desde distintas publicaciones habituales como Gráfico, Social, Carteles y El Fígaro. Se expondrá una selección de aquellos artículos en los cuales el primer Historiador de la Ciudad pinta con fino humor los diversos tipos de personajes que abundaban en la sociedad de su época. 

Entre los trabajos que podrá apreciar el público están las reproducciones de caricaturas originales de Conrado W. Massaguer, que atesora el Archivo Histórico y sirvieron para ilustrar los artículos de Roig, y correspondencia intercambiada con intelectuales como Felipe Pichardo Moya y Fernando Ortiz que lo felicitan por sus artículos de costumbres. 

También se valorarán publicaciones como la carta de Chacón y Calvo a Joaquín García Monge que constituyó el prólogo a la edición de El caballero que ha perdido su señora (San José de Costa Rica, 1923), libro de este género que pudo ver impreso el Maestro. 

La muestra incluirá, además,  publicaciones seriadas que forman parte del fondo de la Biblioteca Histórica Cubana y Americana Francisco González del Valle, de donde fueron seleccionados artículos costumbristas como Telefonomanías, La niña precoz, Chismografía Social y ¿Se puede vivir en La Habana sin un centavo?, entre otros. 

Emilio Roig de Leuchsenring, apasionado intelectual, graduado en Derecho Civil y Notarial (1889-1964), se destacó como periodista, investigador, conferencista y animador de importantes empresas culturales y patrióticas. Además, fue fiel defensor de la preservación y la rehabilitación del patrimonio autóctono y lideró la protesta contra la barbarie que se proponía derribar el antiguo hospital de Paula y su iglesia, y lo que quedaba del muro contra el cual fusilaron a los estudiantes de medicina en 1871. Junto a Gonzalo de Quesada promovió que se respetasen las canteras de San Lázaro y se crease allí una institución histórica. 

Su encendida polémica en la prensa logró detener el vandalismo y, al menos, salvar al templo de la demolición exigida por la Compañía de Ferrocarriles Unidos, que tenía como fin ensanchar la Avenida del Puerto. 

De igual forma, unificó a los intelectuales de diversas tendencias a favor del rescate de la historia, los valores nacionales, y se pronunció en contra del colonialismo y el imperialismo. Dictó conferencias en eventos realizados en Cuba y otros países, y trabajó con empeño por la paz y la igualdad social en la Isla. 

La obra legada por el Dr. Emilio Roig de Leuchsenring reverdece a diario en el quehacer restaurador que hoy emprende la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, fundada por él en 1938. 

(Fuente: HR)