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9:52:50 a.m. 

La historia de Judah Ben-Hur fue pensada y escrita por Lew Wallace en 1880. El libro despertó la curiosidad de varios cineastas que decidieron llevarlo a la pantalla grande. Una de las versiones más recordada fue la de 1925, dirigida por Fred Niblo, todo un éxito de taquilla, aunque resultó demasiado costosa. En ese momento, la carrera de cuadrigas ya se había convertido en una de las escenas más impactantes del cine mudo. 

Sin embargo, el film que inmortalizaría la fábula religiosa sería el remake de 1959. A cargo de William Wyler, y con la actuación estelar de Charlton Heston y Stephen Boyd se convirtió en un clásico, sobre todo por el final en el que Ben-Hur se enfrenta con quien consideraba su hermano y termina siendo su verdugo, Messala, en una carrera de caballos absolutamente épica. Una secuencia que revolucionó al cine de esa época. Un total de 11 estatuillas doradas fueron el premio y reconocimiento para el film. 

Desde entonces han habido muchas remakes pero ninguna causó tanto revuelo como aquella. Ahora llega una nueva versión de Ben-Hur . Con una mirada puesta en la actualidad y con un mensaje distinto al de la película de Wyller, este film vuelve a poner el foco en la carrera de cuadrigas, pero en 3D, muchos efectos especiales y diferencias en la edición, escenas más rápidas, más dinámicas. 

Para encarnar a Judah Ben-Hur el elegido fue el inglés Jack Huston y su antagonista quedó a cargo de su compatriota Toby Kebbell. Juntos recrearon a estos amigos-hermanos que terminaron enfrentados. 

Huston interpreta a un príncipe judío que es traicionado por su amigo de la infancia y que es desterrado a trabajos forzosos en un barco de esclavos durante tres años. Luego de un ataque pirata, logra escapar. Como una especie de Conde de Montecristo, Judah regresa a su mundo apadrinado por un Sheik, llamado Ilderim —Morgan Freeman—, quien lo convence de enfrentarse con Messala. La mirada está puesta, en un principio, en la venganza pero después de un encuentro con Jesús y de presenciar la crucifixión, sus intenciones cambian. 

También es parte de esta versión el brasileño Rodrigo Santoro, quien interpreta al hijo de Dios. El actor sigue pisando fuerte en Hollywood y, después de ser parte de 300 y Los 33, se pone en la piel de este emblemático personaje. A comparación del de 1959, en esta película, Jesús tiene un lugar más importante y puede verse completo (en la anterior no se le veía la cara). Ese fue el desafío con el que se encontró Santoro. 

Para muchos Ben-Hur no solo se trata de un film religioso sino de uno épico, que pudo verse mucho antes que El gladiador o Troya. Claro que todo tiene que ver con dos escenas: la del barco de esclavos y la inolvidable carrera de cuadrigas. Eso sí, ahora la película es mucho más high definition que antes. 

(Fuente: LN)