20160111121042-crucero-guanacabibes.jpg

 

6:05:38 a.m. 

Tras el inicio de las ope­­raciones —el pasado 9 de diciembre—, la pe­­nínsula de Guanahacabibes suma ya 11 arribos de cruceros, y espera sobrepasar los 90 antes del cierre de la temporada, en el mes de junio. No es la primera vez que los cruceros llegan al extremo occidental de Cuba, pero nunca lo habían hecho en esta magnitud. 

Durante el periodo se esperan más de 16 000 visitantes, provenientes de barcos que realizan periplos por varios sitios del país, y también del Caribe, como Jamaica y Gran Caimán.

A diferencia de otros puntos de su itinerario, en el caso de Guanahacabibes el arribo a tierra no se hace a través de un muelle, sino de embarcaciones más pequeñas que trasladan a los visitantes hasta el centro in­ter­nacional de buceo de María la Gorda.

Además de practicar el bu­ceo o disfrutar de las actividades propias del turismo de sol y playa, las personas tienen la posibilidad de recorrer varios senderos dentro del Parque Nacional Guana­hacabibes, o de realizar excursiones hasta el Cabo de San Antonio para interactuar con su naturaleza y conocer su historia y las leyendas asociadas a la presencia de corsarios y piratas aquí.

También se oferta un recorrido por la Ruta del Tabaco, un producto turístico lanzado hace algunos me­ses en Vueltabajo, para mostrar los diferentes pasos de un cultivo que durante siglos ha distinguido a esta provincia.

La modalidad de cruceros es muy fuerte en el Caribe, y a la península han estado llegando embarcaciones de diferentes portes, incluyendo el Celestyal Crystal, con capacidad para 1 200 pasajeros.

Aunque la temporada está prevista hasta el mes de junio, tras las primeras incursiones a la península, hay compañías que han manifestado la intención de extender la etapa.

Teniendo en cuenta la fragilidad de los eco­sistemas marinos y terrestres de la península, la principal pre­misa para esta actividad es la protección del medio ambiente, de ahí que los cru­ceros no puedan tirar anclas al fondo del mar para no dañar los bancos de corales, sino que se amarran a boyas fijadas previamente en el lugar.

(Fuente: Granma)