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Por José Luis Rodríguez* 

Uno de los problemas más complejos a resolver en la implementación del nuevo modelo económico cubano es alcanzar un adecuado nivel de cultura económica para acompañar debidamente las transformaciones indispensables. 

Muchas veces el tema se reduce a la necesidad de un cambio de mentalidad, sin tomar en cuenta que este se deriva de una interacción diferente del individuo con la sociedad y —por tanto— es el resultado de la acción de una serie de factores y no una acción volitiva individual. Para tener éxito en la consolidación de una nueva forma de gestión de la economía cubana, debe partirse de un nivel de cultura económica que es clave para ello. 

La cultura económica puede definirse como el conjunto de conocimientos que permiten interpretar adecuadamente la evolución de la economía, y debe permitir la comprensión del sentido y los objetivos de la política económica y social a todos los miembros de la sociedad, tomando en cuenta la diferente posición que ocupan en la misma y su correspondencia con las relaciones sociales de producción. Adicionalmente, la cultura económica que requerimos debe lograrse en un momento de profundos cambios, que abarcan desde las relaciones de propiedad hasta modificaciones en la distribución y consumo de los valores creados, lo que incorpora una complejidad mayor al logro de la misma. 

Examinando el tema en su secuencia lógica se deduce que el punto de partida para conocer las políticas en curso es contar con la información en la cantidad y la calidad necesarias para ello. Sin embargo, cuando se observa lo que se publica en los medios de comunicación puede concluirse que muy poco se informa sobre los temas que pueden dar respuesta a la orientación y objetivos de los cambios en curso. En tal sentido, recientemente Cubadebate ha publicado un trabajo que aborda uno de los ángulos del problema cuando se plantea en relación con los avisos a la población por parte de empresas y organismos: “El saber comunicar a tiempo y bien, constituye una de las claves por excelencia para tener buenos resultados. Sin embargo, no siempre es tenido en cuenta por las instituciones en nuestro país, que relegan muchas veces la comunicación al acto final irremediable”. 

No obstante, se trata aquí de informaciones elementales que son indispensables para brindar un servicio público, o para realizar una gestión. Pero para comprender las decisiones más complejas en el ámbito de la política económica (como pueden ser de qué forma se divide el Producto Interno Bruto en fondo para inversiones o fondo de consumo; por qué a nivel social un aumento salarial tiene que venir acompañado de un incremento superior de la productividad del trabajo, o cuáles son las soluciones a corto plazo a las que se dirigen los Lineamientos aprobados en abril de 2011), es indispensable ir más allá de la información. 

En efecto, en relación con el último tema la mayor cantidad de información disponible se refiere a diversos asuntos relativos a los 313 lineamientos aprobados, pero poco se ha dicho acerca de hacia qué tipo de soluciones se encamina la política aprobada cuando se señala: “Soluciones a corto plazo, encaminadas a eliminar el déficit de la balanza de pagos, que potencien la generación de ingresos externos y la sustitución de importaciones y, a su vez, den respuesta a los problemas de mayor impacto inmediato en la eficiencia económica, la motivación por el trabajo y la distribución del ingreso, y creen las necesarias condiciones infraestructurales y productivas que permitan el tránsito a una etapa superior de desarrollo”.(1) 

Se destaca aquí la necesidad de atender el desequilibrio financiero externo para dar respuesta a problemas de mayor impacto en la eficiencia económica, en lo que resulta decisiva la motivación por el trabajo, la distribución del ingreso y la creación de condiciones infraestructurales y productivas para avanzar. En síntesis, a corto plazo el país debe —en primer término— eliminar el desequilibrio que existe entre los ingresos en moneda libremente convertible provenientes de nuestras exportaciones y las erogaciones que se requieren para importar, lo que a su vez resulta indispensable para incrementar los factores que elevan la eficiencia económica, especialmente el aumento del nivel de las inversiones como la vía más importante para elevar la productividad del trabajo y lograr así incrementar la motivación por el trabajo y la distribución del ingreso, al tiempo que se crean las condiciones infraestructurales y productivas necesarias para hacer sostenible esa trayectoria de crecimiento. 

Si el análisis de estos aspectos no precede cualquier explicación más detallada de los lineamientos aprobados, se corre el peligro de que las expectativas de la población no se correspondan con lo que es posible y necesario hacer previamente para satisfacerlas.  (Continúa) 

(Fuente: CC) 

(1) Ver Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, página 10. 

* El autor es asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial