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Varias decenas de empresas estadounidenses están presentes en la actual Feria Internacional de La Habana (Fihav 2015), la primera que se realiza desde que ambos países abrieran un nuevo capítulo en la relación bilateral el pasado 17 de diciembre. 

A pesar de las medidas ejecutivas del presidente Barack Obama respecto a algunos sectores puntuales, las leyes del bloqueo continúan limitando las múltiples potencialidades de negocios entre ambos países.

El caso de la empresa Cleber LLC, con sede en Alabama, constituye una muestra más de cómo esa política de agresión está en plena vigencia y entorpece el camino hacia la normalización de las relaciones.

Por cerca de siete meses, sus directivos han estado a la espera de los permisos de las autoridades estadounidenses para completar los trámites correspondientes que le permitan instalar una planta ensambladora de tractores en la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM).

Cleber ya presentó la ficha preliminar de su proyecto ante la Oficina de la ZEDM, la que fue acogida con criterio favorable, luego de lo cual deberá presentar su expediente para iniciar los trámites establecidos.

Sin embargo, según aclaró recientemente Saúl Berenthal, uno de los líderes de la empresa, aún no han obtenido una respuesta de los departamentos del Tesoro y Estado, así como de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), quienes regulan este tipo de actividades con Cuba.

Berenthal señaló que las limitaciones han estado del lado estadounidense y que, en cambio, ha recibido apoyo de la ZEDM.

Cleber trajo hasta la Feria Internacional de La Habana un modelo funcional de su Oggún o “tractor caballo de hierro”, un equipo económico pero potente con el que esperan llegar a los pequeños y medianos productores de la Isla. Horace Clemmons, al pie del Oggún, le explicó a este diario que se trata de una actualización de un modelo del siglo pasado, con el que muchas granjas estadounidenses lograron la transición hacia la producción moderna.

Los directivos de Cleber apuestan a convertirse en un referente para que futuras empresas norteamericanas sigan su camino, pero ello dependerá sobre todo de la voluntad de las autoridades de Washington para desmontar el bloqueo económico, financiero y comercial que signa las relaciones entre ambos países desde hace más de medio siglo.

(Fuente: Granma)