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5:54:40 a.m. 

“La sociedad conoce a los moralistas sin moral, ¿Quién tiene una biografía lo suficientemente limpia e intachable para atacar a mi honra, quién?”, preguntó Rousseff ante una platea en la que se encontraba su padrino político, el ex presidente Luiz Lula da Silva, quien también ayer arengó contra la oposición al recordar que cuando a él le tocó perder las elecciones, volvió a su casa y lamió sus heridas. 

Rousseff dijo que nunca se dio una “batalla a la corrupción” como la librada por su gobierno y el de Lula, en un discurso pronunciado horas después de que el Supremo Tribunal Federal (STF, corte suprema) hizo lugar a una medida del Partido de los Trabajadores (PT) que frenó el inicio de un eventual juicio político. 

La iniciativa del juicio es promovida por el opositor Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB) del senador Aécio Neves, ex candidato a la presidencia en las elecciones de octubre de 2014, en las que perdió por estrecho margen con Rousseff. 

La mandataria acusó al PSDB sin citarlo explícitamente de estar movido por “la voluntad de producir un golpe contra las leyes y las instituciones que es explícita”. Lo afirmó anoche en San Pablo y lo reiteró luego en su cuenta de Facebook. 

La presidenta, que enfrenta una crisis económica, recibió ayer la visita y el respaldo del Secretario General de la Unasur, Ernesto Samper, y del candidato presidencial argentino por el Frente para la Victoria, Daniel Scioli, sumados a de los jefes de Estado Nicolás Maduro (Venezuela), y Evo Morales (Bolivia) quienes alertaron del intento de golpe por parte de la oposición brasileña. 

“No va a haber impeachment (juicio político)” y “no al tercer turno” coreaban los asistentes del acto organizado por la Central Única de los Trabajadores (CUT) en el que también participó el ex presidente uruguayo José Mujica. 

Pese al apoyo internacional y la decisión de la Corte, la oposición anunció hoy que se propone presionar por la apelación de la medida cautelar dictada por tres jueces del STF que dificulta el inicio de un juicio con miras a la destitución de Rousseff. 

Por otro lado, según la prensa, asesores del gobierno comenzaron a tener puentes hacia Eduardo Cunha, titular de Diputados, y uno de los enemigos declarados de Rousseff, pese a pertenecer al partido aliado Partido Movimiento Democrático Brasileño (PSDB). 

“Para el Planalto (Ejecutivo) la victoria en el Supremo Tribunal Federal es una oportunidad para establecer un tregua con Cunha”, publicó hoy el sitio de noticias del diario Estado de San Pablo. 

De cualquier modo, un eventual armisticio entre Rousseff y Cunha no disuade a los socialdemócratas de volver a la carga con otro pedido de juicio para apartar a la mandataria de su cargo. 

El principal argumento de la oposición recae en los balances contables del gobierno correspondientes a 2014 porque entienden que retrasó el giro de fondos a bancos estatales para disimular el déficit fiscal, lo que configura una violación de la Ley de Responsabilidad Fiscal. 

En relación a ello, hoy el Ministerio de Desarrollo Social se defendió y dijo que los “pedaleos fiscales” no se tratan de operaciones por las que bancos públicos financian al gobierno. La cartera subrayó que tiene “un contrato de servicios con la Caixa Económica Federal (banco estatal), que administra la cuenta del (programa social) Bolsa Familia”, y que “en los días en que la cuenta queda con saldo negativo el Gobierno federal remunera a la Caixa. Cuando el saldo es positivo, la Caixa remunera al gobierno”. 

Por otro lado, Neves tomó distancia del jefe de la Cámara de Diputados cuando comentó a allegados que el legislador debe asumir su “defensa” y demostrar su inocencia respecto de los cargos que le imputa la Procuraduría por el caso Petrobras. 

Ese organismo informó la semana pasada que Cunha es titular de 4 cuentas secretas en Suiza en las que depositó dinero presuntamente obtenido de sobornos realizados en el marco del escándalo de la petrolera. 

Esta denuncia habían causado tensión entre el PSDB y Cunha durante el fin de semana, cuando esa agrupación presentó una nota oficial pidiendo al jefe de Diputados que deje su cargo. Al parecer las divergencias se profundizaron luego de que ayer fracasó la iniciativa de socialdemócratas y Cunha, de poner en marcha el juicio contra Rousseff frente a la decisión del STF. 

Hoy Cunha afirmó que ya no está seguro de dar curso al pedido de impeachment contra Rousseff impulsado por los socialdemócratas y que deberá analizar los argumentos jurídicos de los pedidos que tiene. 

“No tengo tregua porque no tengo una guerra”, dijo el jefe de Diputados y agregó: “No necesito tener tregua ni guerra. Tengo que cumplir con mi función. Si tengo que tomar decisiones y eso puede sí puede significar una guerra o una tregua para los demás. Es una cuestión de interpretación. No hice nada distinto a lo que dije que iba a hacer”. 

Por otro lado aseguró que aún tiene tiempo para presentar una apelación a la decisión del STF y que no se siente presionado por ninguna fuerza política. 

Las circunstancias adversas de Cunha no se limitan a sus roces con los socialdemócratas. El presidente de la Consejo de Ética, donde parlamentarios presentaron la denuncia por considerar poco ético que siga en funciones investigado por la Justicia, es un adversario de Cunha, el diputado Carlos Araújo, quien declaró que su responsabilidad es ser severo con el acusado y que el legislador “no tiene el camino fácil”. 

(Fuente: Contrainjerencia)